Capitulo 79 |Consuelo.

Rashta dio un paso atrás y gritó con todas sus fuerzas.

Gritó varias veces como si fuera un cuervo.

Sintió un alivio temporal al pensar que no moriría fácilmente porque aún era demasiado joven.

—¡Sovieshu! ¡Su Majestad! ¡Abra la puerta!

Completamente confundida, Rashta volvió a golpear la puerta.

—¡Su Majestad! ¡Abra la puerta! ¡Lo lamento, abra la puerta! ¡Su Majestad, abra la puerta! ¡Rashta no quiere morir!

Rashta se aferró a la puerta llorando. Por más que rugía a la puerta, no había respuesta.

—¡Su Majestad! ¡Por favor, abra la puerta!

Rashta sollozó y golpeó su cabeza contra la puerta.

—¡Dijiste que serías mi salvador! ¡Me prometiste que nunca más pasaría por momentos difíciles! ¡Su Majestad, dijiste que siempre me protegerías!

Rashta sacudió la cabeza mientras gritaba, pero nadie respondió.

Rashta retrocedió y se agachó al lado de la cama.

Mientras temblaba, recordó el momento en que Delise le enseñó su lengua con una sonrisa, recordó la cabeza de Fix, que había sido cortada, recordó los chillidos del pájaro azul al arrancarle las plumas, recordó la sensación de apuñalar a Arian para poder escapar...

Rashta se sintió abrumada por todas sus malas acciones que vinieron a su mente en forma de alucinaciones.

—¡No! ¡No! ¡Tengo miedo! ¡Su Majestad! ¡Tengo miedo! ¡Su Majestad, tengo miedo!

Rashta lloraba y daba fuertes pisotones en el suelo, pero las alucinaciones no desaparecían.

—¡Sálveme, Su Majestad!

Rashta volvió a correr hacia la puerta y la golpeó.

Pero después de que pasó un día, dos días, tres días, el décimo día. Rashta se estremeció mientras apretaba sus puños con dolor.

Las alucinaciones de aquellos a los que había hecho daño, y de aquellos que habían intentado lastimarla, se multiplicaban.

La mirada de Navier en el momento de su divorcio aparecía incesantemente ante sus ojos.

El Vizconde Roteschu y los Vizcondes Isqua, que aparecían en su mente con una cuerda alrededor del cuello, la agarraban por los tobillos para arrastrarla con ellos.

Evely siendo colgada en el techo, el pequeño bebé que jamás llegó a nacer.

Tuvo pesadillas todos los días.

Durante el día, dormía para que el tiempo pasara rápidamente, pero por la noche no podía dormir, así que temblaba de miedo en la oscuridad.

—Su Majestad, tengo miedo. Su Majestad, tengo miedo. Su Majestad... por qué no viene a salvarme...

Rashta levantó la mirada hacia la pequeña ventana en lo alto. Pudo ver una luna amarilla a través de la pequeña ventana.




































Unos pasos apenas audibles escucho la joven de plateados cabellos, su cuerpo temblaba con temor y sus dedos tenían sangre debido a que había estado mordiendolos.

La figura delgada se poso enfrente de las rejas y soltó una risa que sólo las dos pudieron escuchar, repentinamente los guardias habían desaparecido incluso Sir Artina la cual se había ofrecido a cuidarla de cerca.

—¿Vienes a burlarte de Rashta? - a pesar de todo lo que había pasado Rashta había vuelto a su viejo hábito de mencionar su nombre siempre.

—¿Burlarme? Eso sería cruel -la peli plateada soltó una risa lastimera.

—Todos se burlan de Rashta, Rashta quedó sola y sin su bebé -Misuk soltó otra risa, cruel, lo era, pero aquel era el final justo para la mejor villana de la novela y en lo general el mejor personaje que había leído en aquel manwha.

Darle una muerte similar a la novela no le haría justicia.

—No Rashta, ya me burle de ti afuera, ya te hice caer, aquí hoy, he venido a darte consuelo - ella la miro con dudas —Déjame te explico, Rashta, este es tu mejor final para una villana, no moriras por envenenamiento, no, será mucho mejor -entro a la celda y tomó el rostro de la joven, estaba sucia y con rastros de lágrimas, aún así, Rashta se miraba hermosa.

—No te entiendo...

—Rashta, ¿Que harías si te dieran la oportunidad de renacer nuevamente? ¿Cometerias los mismos errores? ¿O serias una persona totalmente diferente?

—Rashta no tuvo oportunidades.

—La tuviste, una concubina con un gran sueldo y con protección, un bebé, no era del emperador, pero un bebé nacido dentro del palacio y sin testigos -acarició su mejilla, Rashta relajo su cuerpo y sintió la caricia de la joven emperatriz, se sentía bien, ser acariciada sin esperar nada a cambio.—Es una lástima que alguien como tú muera de esta forma -se alejo — Rashta fue un gusto acabar contigo, y si hay otra vida luego de esta, me gustaría que fueras algo más que este triste personaje...




Rashta quedó completamente sola, su cuerpo estaba relajado y sus pensamientos estaban en blanco, su corazón quedó inquieto pero la habitación quedó cálida con la visita de Misuk.










































En esos momentos llovía tan fuerte que incluso si una persona utilizaba un paraguas, sus hombros y el borde de su abrigo se mojarían. Por esa razón, nadie quería salir de sus casas o tiendas.

En este tipo de clima, era raro ver un carruaje noble. La mayoría de los nobles se quedaban en sus grandes mansiones, calentándose frente a la chimenea y bebiendo sopa caliente.

Sin embargo, como no había nadie en las calles, los nobles que salían en sus carruajes podían conversar con relativa tranquilidad.

—Para ser honesta, no sé por qué el Duque está ayudando a la princesa.

—El Emperador Sovieshu podría matar a esta niña por venganza.

Había tres personas en ese carruaje.

El Duque Elgy, la Vizcondesa Verdi y Glorym, que dormía en los brazos de la Vizcondesa envuelta en una manta.

—Su Majestad no sería tan cruel.

Bueno, reconozco que el hecho de que la mate es sólo una suposición mía. Pero incluso si no lo mata, sus padres son criminales, así que la niña se convertirá en una esclava. ¿No sería una lástima?

La Vizcondesa Verdi miró al Duque Elgy con ojos perturbados.

Se dice que el enemigo de tu enemigo es tu amigo, pero el Duque Elgy, que traicionó a Rashta, no podía considerarse un amigo de la Vizcondesa Verdi.

Aparte de coincidir en que traicionaron a Rashta, la Vizcondesa Verdi era reacia a aceptar al Duque Elgy.

Sin embargo, no tuvo otra opción que aceptar la propuesta del Duque Elgy de escapar con Glorym porque en este momento nadie prestaba demasiada atención a los descendientes de Rashta.

No porque confiara en él, sino porque no podía confiar en otra persona.

Eso fue hace unos días, por lo que ahora se encontraban a cierta distancia de la capital.

Pero la desconfianza no desapareció fácilmente.

—¿Por qué el Duque Elgy? ¿Por qué el Duque Elgy se tomaría la molestia de ayudar a la princesa?

El Duque Elgy, que notó su desconfianza, sonrió levemente.

—Esta será la primera y última vez que las ayude, después de esto no volveremos a relacionarnos.

—Eso no responde a la pregunta de por qué nos ayudas.

El Duque Elgy habló con voz suave, pero fría.

—No te forcé a aceptar mi ayuda. Si no la quieres, puedes rechazarla e irte. No necesito convencerte.

Sonaba desagradable, pero era cierto. La Vizcondesa Verdi tuvo que decidir entre asumir el riesgo con su ayuda o dejar a Glorym en manos de Sovieshu.

Fue su elección venir hasta aquí por la propuesta del Duque Elgy. Lo hizo para proteger a la preciosa bebé que había cuidado desde su nacimiento.

—Parece que te has decidido.

—Ahora no es momento de quedarse de brazos cruzados.

La Vizcondesa Verdi, que habló con firmeza, abrazó más fuerte a la bebé como si tratara de protegerla.

El Duque Elgy murmuró mientras veía a la bebé dormir plácidamente en medio de la lluvia intensa.

—La bebé se parece tanto a Rashta que me preocupa.

La Vizcondesa Verdi se apresuró a cubrir la cabeza de Glorym con la manta.

Eso era también lo que más le preocupaba.

La bebé se parecía demasiado a Rashta. Hasta el punto de que cualquiera que conociera el rostro de Rashta podría verlo reflejado en ella.

El Duque Elgy suspiró brevemente y bajó del carruaje. Su sirviente, que le esperaba fuera, abrió rápidamente el paraguas y lo levantó sobre su cabeza.

Después de que miró una última vez a la princesa y a la Vizcondesa Verdi, el Duque Elgy le aconsejó,

—El Emperador Sovieshu podría estar detrás de ti, así que será mejor darse prisa. De seguro no será bueno si te encuentra.






El Duque Elgy regreso al palacio luego de dejar a la Vizcondesa Verdi lejos, al llegar hablo con Sovieshu y reveló que todo lo que había hecho había sido un plan suyo.

Incluso al final reveló reveló que dejó helado a Sovieshu.

— La princesa es la verdadera hija de Su Majestad...







































































































Es que ustedes no saben lo que se viene jajajaja amarán a Misuk mucho más.


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