Capítulo 56

Cuando la Vizcondesa Verdi intentó darle la princesa, Rashta dudó, pero no la sostuvo. Sin embargo, apenas la princesa comenzó a llorar, incómoda por la posición en la que estaba, Rashta no pudo evitar extender sus manos rápidamente y sostener a la bebé en sus brazos.
—Lo siento, bebé. Mamá lo siente, bebé. -Rashta dio unas ligeras palmaditas en la espalda a la bebé y la meció.
La bebé era pequeña y cálida. Mientras su pequeño cuerpo se agitaba en sus brazos, Rashta sintió una emoción subir por su pecho. Había dado a luz dos veces, pero ésta era la primera vez que tenía un bebé en sus brazos de esta manera. Tal vez por eso se sentía tan extraña, pero era agradable.
—Se está meneando. -Cuando Rashta murmuró, la bebé parpadeaba con los ojos llenos de lágrimas mientras miraba a Rashta. En ese instante, Rashta se dio cuenta. Jamás podría culpar a esta niña.
Ya amaba a su hija.
En cuanto fue consciente de este hecho, el vacío y la debilidad que sentía antes desaparecieron. Estaba decidida a proteger a la bebé.
—Sí. Tengo que ser fuerte.
No era momento de quedarse de brazos cruzados. Si la echaban de la posición de emperatriz, este niña sería criada por otra mujer. Esta vez, una inteligente y astuta joven dama de buena familia se convertiría en la Emperatriz.
No importa que la nueva emperatriz fuera tan buena como un ángel, sus hijos seguirían siendo comparados, la familia de la madre de esa emperatriz e incluso las personas a su alrededor rechazarían a la primera princesa.
Aunque la miraran con desprecio, tenía que mantener su posición de emperatriz. Sólo así podría proteger a su hija.
En este punto, el llanto de la princesa se detuvo. Tal vez porque estaba en los brazos de su madre o porque estaba en una posición más cómoda.
Sin embargo, cuando la princesa dejó de llorar y se tranquilizó, la intensa vitalidad, que podía sentirse en todo su cuerpo, disminuyó drásticamente. Parecía inerte.
Rashta miró horrorizada a la bebé con la cabeza inclinada. Sintiendo de repente la misma sensación del pasado cuando sostuvo en sus brazos al bebé muerto. Ante el espeluznante horror que la invadió de pies a cabeza como un rayo, Rashta soltó un grito ahogado y tiró a la bebé.
—¡Fuera! ¡Fuera de mi vista!
Tras tirar a la bebé, Rashta temblaba mientras se agarraba la cabeza con ambas manos. Sentía un olor repugnante a cadáver en los brazos, así que se los pasó apresuradamente por las rodillas y las sábanas para quitárselo.
—¡Princesa!
La bebé, que había sido tirada al suelo, lloraba desconsoladamente, sólo entonces Rashta se calmó un poco y preguntó con la mirada perdida.
—¿Está, está viva?
Por un momento, la Vizcondesa Verdi recordó a Delise, a quien Rashta había cortado la lengua y encarcelado después de ver algo que ‘no debía ver’, y a la sirvienta cuyo padre estuvo a punto de ser ejecutado por hablar de más. Y la imagen de Rashta tirando a la bebé.
La Vizcondesa Verdi tragó fuertemente.
—¿Está viva?
Rashta volvió a preguntar, su voz sonaba áspera. La Vizcondesa Verdi sabía lo que se avecinaba. Por alguna razón, Rashta estaba aturdida ahora, pero una vez que entrara en razón intentaría matarla por haber presenciado una escena que ‘no debía haber visto’. Dio un paso atrás, agarrando a la bebé con fuerza.
—¿Vizcondesa? ¿No le estoy preguntando a usted? ¿Está viva?
Rashta volvió a preguntar sin comprender. La Vizcondesa Verdi apenas consiguió abrir la boca y pronunciar unas palabras.
—La bebé… parece conmocionada. Por favor, espere un momento. Iré a examinarla.
Habló en voz baja para no irritar a Rashta, dio otro paso atrás y se apresuró a salir del dormitorio.
Luego salió también del salón y corrió por el pasillo.
Temiendo que los caballeros y sirvientas bajo el mando de Rashta fueran a por ella en cualquier momento, la Vizcondesa corrió desesperadamente hacia el Palacio del Este con la bebé en brazos. Cuando Rashta se liberó finalmente de la conmoción causada por el bebé muerto, se dio cuenta de que la Vizcondesa Verdi se había ido a alguna parte con la bebé en sus brazos. También se dio cuenta de que la Vizcondesa Verdi la había visto tirar a la bebé al suelo.
“¡No puede ser!”
Rashta salió a toda prisa al pasillo y preguntó a uno de los caballeros apostados en la puerta.
—¿Y la Vizcondesa? ¿A dónde ha ido la Vizcondesa con mi bebé?”
El caballero respondió con una mirada de desconcierto.
—Salió corriendo en esa dirección con la bebé en brazos.
Rashta palideció y ordenó,
—¡Atrapen a esa perra! ¡Ahora mismo! ¡Esa perra ha secuestrado a mi hija!
Los caballeros se sorprendieron por un momento y se miraron el uno al otro.
Consideraron descabellado que la única dama de compañía de la emperatriz secuestrara a la Princesa en el Palacio Imperial.
Sin embargo, por sus ojos rojos y su rostro pálido, parecía que no se trataba de una broma.
Los caballeros corrieron apresuradamente por el pasillo. Sin embargo, la Vizcondesa Verdi ya había llegado al Palacio del Este. Al verla correr sin aliento, los Caballeros de la Guardia Imperial se acercaron en su ayuda.

—¿Qué ocurre?
—Su, Su Majestad, necesito ver a Su Majestad. -Suplicó desesperadamente la Vizcondesa Verdi.
Tenía una expresión de terror, por lo que los Caballeros de la Guardia Imperial informaron inmediatamente a Sovieshu. Al escuchar que la Vizcondesa Verdi venía con la princesa en sus brazos, Sovieshu la dejó pasar al salón.
En cuanto la Vizcondesa Verdi vio a Sovieshu, cayó de rodillas y clamó entre lágrimas,
—¡Su Majestad, la Emperatriz tiró a la princesa al suelo! ¡Por favor, proteja a la princesa! - Evely la cual estaba con el la miro sorprendida, sin dudarlo se acercó a carga a la bebé ña cuál estaba roja debido al llanto.
Al escuchar las palabras de la Vizcondesa Verdi, Sovieshu frunció el ceño.
¿Vino de repente y dijo que Rashta había tirado a la princesa al suelo?
Pero primero tenía que preocuparse por la bebé. Sovieshu tomó a la bebé, que lloraba desconsoladamente, de las manos de la reina.
A simple vista no parecía haber sufrido ninguna herida, pero sin duda algo le había pasado.
—¿Por qué la bebé está así? Hija. ¡Princesa!
Sovieshu, en un arrebato de asombro y angustia, gritó enérgicamente mientras intentaba consolar a la bebé.
—¡¿Qué sucedió?! ¡¿Por qué la bebé está así?!

—Calmese Majestad, habla Vizcondesa, ¿Que fue lo hizo la Emperatriz? - Evely acaricio la espalda de Sovieshu y habló autoritaria hacia la mujer.
—¡Su Majestad la Emperatriz tiró a la princesa, tiró a la princesa al suelo!
Evely estaba sorprendida debido a aquello, podía esperar todo de Rashta menos eso, no la creía capaz de lastimar a su hija, pero en ese punto de la vida, incluso era capaz de matar al emperador.
La Vizcondesa Verdi gritó entre lágrimas una vez más. El llanto de la bebé sacudía toda la habitación.
—¡Llama al médico del palacio! No, yo iré.
Cuando Sovieshu movió su cuerpo para salir con la bebé en sus brazos a toda prisa.
—¡No crea una palabra de lo que dice, Su Majestad!
Gritó Rashta frente a la puerta del salón, después de venir corriendo junto a sus guardias para alcanzar a la Vizcondesa Verdi. Dada la dramática situación, la puerta del salón aún no había sido cerrada. Rashta entró en el salón y exclamó con el rostro pálido.
—¡Su Majestad, la Vizcondesa Verdi está loca! ¡Fue esa mujer quien tiró a la bebé!
Los ojos de la Vizcondesa Verdi se abrieron enormemente y replicó;
—¡Mentira!
Rashta continuó, mirando ferozmente a la Vizcondesa Verdi,
—Tras tirar a la niña, huyó con la bebé en sus brazos por temor a ser castigada por Rashta. ¡Su Majestad, esa mujer malvada intentó matar a nuestra princesa! ¡Merece ser ejecutada por haber intentado matar a la princesa! ¡Tiene que ser ejecutada!
Sovieshu miró entre la Vizcondesa Verdi y Rashta, frunciendo el ceño.
—Su Majestad. Piénselo. ¿Rashta tiraría a nuestra hija? Eso es absurdo.
Rashta habló con voz llorosa y extendió las manos hacia la bebé. En lugar de entregarle la bebé, Sovieshu dio un paso atrás.
—No uses la lastima para hacer a un lado lo sucedido emperatriz -hablo Evely, Rashta la miro mal iba hablar pero en ese momento, en el salón donde sólo se escuchaba el llanto de la bebé, se sumó el repentino chillido de un pájaro.
El sonido provenía del dormitorio.
Justo entonces, llegó el médico del palacio. Sovieshu había intentado ir personalmente, pero fue obstaculizado por Rashta, así que uno de sus hombres había ido a buscarlo.
Mientras el médico examinaba a la bebé, Sovieshu trajo un pájaro en una jaula al salón.
En cuanto el pájaro vio a Rashta, emitió un chillido agudo aún más fuerte, capaz de romper los tímpanos.
El chillido no era nada lindo ni claro.
Rashta dio un paso atrás asustada.
‘No puede ser’, la reacción del pájaro terminó por convencer a Sovieshu.
Sovieshu miró fijamente a Rashta antes de ordenarle que se retirara.
—Su Majestad, la Vizcondesa Verdi…
—Retírate.
—Su Majestad, Rashta…
—He dicho que te retires. -Una voz fría empujó fuertemente a Rashta. Rashta se mantuvo firme, viendo a la Vizcondesa Verdi todavía arrodillada delante de Sovieshu.
Al verla así, la ira estalló en su interior.
Traicionó a la Emperatriz y no tenía a dónde ir, y gracias a ella, incluso consiguió un lugar donde recibir dinero, ¿cómo se atrevió?
Rechinó los dientes, pero no había nada que pudiera hacer ahora.
¿No está sollozando esa zorra astuta frente a Sovieshu como si fuera la madre de la princesa?

—Me retiraré. Pero Su Majestad, no olvide que Rashta nunca le haría daño a la princesa. Esa mujer es una completa extraña, y Rashta es la madre de la princesa.
Después de hablar lo más tranquilamente posible, Rashta se dio la vuelta y volvió al Palacio del Oeste.
Cuando Rashta se retiró, Sovieshu cerró la puerta del salón y preguntó a la Vizcondesa Verdi,
—Tienes un hijo, ¿no es así?
—Sí, sí, Su Majestad.
—¿Has criado alguna vez a un bebé?
—Sí. No teníamos dinero para contratar a una niñera… así que crié a mi hijo con mis propias manos. -La Vizcondesa Verdi respondió en pánico ante la inexplicable pregunta.
Sovieshu asintió. Entonces dijo algo completamente inesperado.
—Prepararé una habitación para la bebé al lado de la mía. Quédate allí con la princesa y protégela.
En otras palabras, quería que se convirtiera en la niñera de la princesa.
La Vizcondesa Verdi se apresuró a inclinar la cabeza hasta tocar el suelo con la frente y exclamó repetidamente entre lágrimas, “¡Gracias, Su Majestad!”
—Regresa a tus aposentos Evely, no hables de esto con nadie -la joven asintió y salió.

Boda a la vista
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La escena de Rashta


Memes.
Rashta al tirar a Glorym
No debí hacer eso.

La Vizcondesa recordando lo sucedido con Delice

Rashta viendo que la Vizcondesa se dio a la fuga.

Glorym luego del golpe

Sovieshu al ver a su hija mal

Evely

Con eso me despido jajaja
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