vi. Embry Call.

vi. EMBRY CALL.

La vida de Kaia Cullen tuvo un antes y un después. Su pasado, ahora enterrado en el fondo de su mente, ya no era algo que a la joven le atormentara, no desde que ella conociera a Embry Call. Su vida tuvo un giro muy grande desde el día en que Kaia y Embry comenzaran a pasar las tardes juntos, ya sea en compañía de Quil, Jacob o el mismo Billy. Kaia y el chico Quileute se hicieron amigos, mejores amigos.

Por las tardes, Kaia y Embry paseaban en la Push, claro, luego de hacer sus deberes escolares en casa de Billy. Kaia estaba tan agradecida con la hospitalidad que el hombre Black le estaba ofreciendo, y también con Charlie, quien se tomó la molestia de ir a la escuela de Forks a hablar con los directivos para que estos le permitieran a la Cullen estudiar en casa. Kaia nunca dejará de estar agradecida con ambos hombres.

Embry había sido una pieza fundamental en el momento en que Kaia nuevamente estuvo con vida. Embry fue quien le devolvió el brillo de vitalidad a los ojos muertos de la humana. Embry había cambiado la vida de Kaia, y eso todo el mundo lo notó.

Mientras Bella Swan era reconfortada en los brazos de Jacob Black, Kaia Cullen lo fue en los de Embry Call. Ambas castañas, heridas tras la ida de los Cullen, estaban nuevamente con unas sonrisas en sus caras y nuevo brillo en sus ojos. Charlie y Billy no podían estar más felices con el cambio que vieron en Kaia.

Embry estuvo para Kaia, y Kaia lo estaba para Embry. Kaia supo que su amigo estaba preocupado por algo, por lo que, mientras paseaban por la playa, decidió preguntar.

-¿Qué es lo que te tiene así, Embry?. -Preguntó, con sus manos en sus bolsillos.

El joven la miró atentamente, para bajar su vista a la arena fría que tocaban sus pies desnudos.

-Es Sam.-Soltó el chico. Kaia reconoció el nombre casi al instante. La pandilla Quileute. -Me mira todo el tiempo, como si esperara que yo hiciera algo que le favoreciera. Es...

-¿Intimidante?. -Formuló Kaia, mirando al cielo nublado por unos segundos, antes de mirar a su amigo.-¿Y qué es lo que realmente te preocupa?.

-Hace uno año, Sam desapareció de la reserva. No hubo rastro alguno de su existencia durante dos semanas. -Contó Embry, parando su caminar.-Cuando regresó, estaba distinto. Era más alto, su piel más bronceada y su cuerpo mucho más grande. -Hizo una pausa, mirando a la castaña frente a él. -Su comportamiento fue lo que más sorprendió a todo mundo... Bueno, excepto a los ancianos.

-¿Y qué pasó luego?. -Preguntó Kaia, mirando al chico.

-Se mostraba muy maduro, muy recto. Deambulaba solo por todo el bosque, y si nos veía a los chicos y a mí ahí, nos sacaba de vuelo.-Siguió contando.-Terminó con su relación de años con Leah Clearwater, y a la semana fue visto con Emily Young, prima de Leah.

-Ay, pobre Leah.-Murmuró Kaia, con dolorosa empatía.

-Luego de unos meses, Jared Cameron desapareció.. -Agregó Embry, con temblor.

-¿Pasó lo mismo que con Sam?. -Preguntó Kaia, con el entrecejo ligeramente fruncido.

-Sí... Y luego fue Paul Lahote.-Dijo Embry.

-Esto no es coincidencia.-Dijo Kaia, pensativa.-¿Todos comenzaron igual?.

-Primero se mostraban molestos todo el tiempo, luego desaparecían unas semanas, y al siguiente, ellos ya eran super amigos de Sam Uley.-Dijo Embry.-Y tengo miedo, Kaia. Sam me mira como si fuera el siguiente. Tengo miedo de ser el siguiente, Kaia.

-No lo serás. -Determinó Kaia.-No creo que lo seas.

El chico Call sonrió levemente y abrazó sorpresivamente a la chica, pero esta no se quejó. Solo se había tensado.

-Supongo... De igual manera, Kaia, promete que si yo desaparezco, no me dejes de buscar.-Pidió Embry.-Y cuando me encuentres, ahogame en el mar.

-De acuerdo.-Aceptó Kaia, con una ligera sonrisa.

Embry dijo alguna tontería, causando la risa de ambos, mientras seguía su camino por la playa, siendo observados por tres figuras grandes que estaban en el límite del bosque. Notaron algo distinto a la primera vez que vieron a la Cullen, que ahora era feliz.

Pero la felicidad dura muy poco en ese pueblo, y eso Kaia lo entendió en esa mañana.

La castaña bajó de su auto al estacionarlo frente a la casa de los Black, lugar que siempre visitaba cada día, y se acercó a la puerta, sorprendida de no ver la camioneta anaranjada ahí, como era de costumbre. No se lo cuestionó mucho, y tocó la puerta con su puño, segundos después, esta fue abierta y Billy Black la recibía con una enorme sonrisa.

-Kaia, que bueno verte por aquí. -Dijo Billy, haciéndose a un lado en su silla de ruedas, con una sonrisa genuina.

-Buen día, Billy.-Saludó la joven, con cordialidad.-Tengo tarea de historia, quizás puedas ayudarme.-Murmuró, tocando su bolso con un sonrojo.

Eso también había cambiado. Kaia ya no era de hablar poco o hacer gestos, al menos, no con ellos. Con quienes más hablaba eran Charlie, Billy, Quil y Embry.

-Por supuesto. ¿Quieres un té?. Iba a tomar uno antes de que llegaras.-Dijo Billy, yendo a la cocina.

-Si no es molestia.-Soltó Kaia, siguiéndole.

-Sabes que no lo es.-Regañó Billy, cansado de las palabras de la joven cuando se trataba de amabilidad.

-Que raro.-Murmuró Kaia, mirando su reloj de mano.

-¿Qué es raro?. -Preguntó Billy, sirviendo el agua caliente en las tazas amarillas de cerámica.

-Con Embry quedamos en estudiar hoy aquí, como te dijimos.-Murmuró Kaia, frunciendo el ceño. -Y siempre es quien llega temprano. ¿Le habrá ocurrido algo?.

-Oh, me olvidé de decirte.-Dijo Billy, con su voz cambiando a sombría. -Embry está enfermo.

-¿Enfermo?. -Preguntó Kaia, con preocupación en su voz.-¿Qué es lo que tiene?.

-Su madre no me lo dijo, pero me advirtió que era contagioso.-Contó Billy, ignorando la mirada curiosa de la chica. Él no quería mentirle.-Tendremos que esperar a que mejore...

-¿Quil lo sabe?. -Preguntó Kaia, acercándose al hombre para ayudarlo a llevar las tazas.-¿Sabe que Embry está enfermo?.

-He de suponer que sí lo sabe.-Dijo Billy.-Gracias, querida.-Murmuró cuando ella tomó las tazas y caminó a la mesa.-Embry y él son uña y mugre, Jacob es el dedo.

-Y ahora, yo el esmalte.-Dijo Kaia, con un poco de diversión.

-Me alegra que se lleven tan bien.-Dijo Billy. Él esperó a que ella se sentara para luego volver a hablar.-Verás que estará bien, Kaia.

-Eso espero. -Murmuró Kaia, con una sonrisa forzada en sus labios.-La tarea de la que te hablaba era...

Ese fue el primer día en que Kaia no estaba con Embry a su lado, y eso le resultó extraño, tanto a ella como a Charlie, quien no dudó en preguntar pero rápidamente aceptó la escasa explicación de la castaña. Los días continuaron igual, Kaia no veía a Embry y eso comenzaba a preocuparla. Le preocupaba la salud de su amigo, incluso estuvo a punto de llamar a Rosalie para llamar a Carlisle y que él venga ayudar a su amigo, pero no quería llegar a ese extremo, por lo que decidió esperar.

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Pero la espera llegó a su fin, y el agobio de la humana la consumió. Es mañana estaba decidida a pedirle la dirección de Embry a Quil, pero, como si el chico le hubiera leído la mente, la llamó primero.

-¿Quil?. -Dijo Kaia, dejando su libro sobre el sofá en donde estaba sentada.-¿Qué pasó?. Suenas agitado.

-Embry. Eso me pasa.-Dijo Quil, molesto.-Es un bastardo.

-¿Qué?. ¿Por qué dices eso de Embry?. -Preguntó Kaia, sentándose recta en el sofá.

-Volvió al instituto.-Dijo Quil, sorprendiendo a la Cullen.-Y para colmo, no estuvo solo.

-¿De qué hablas?. -Dijo Kaia, confundida.

-El muy bastardo estaba junto a Paul Lahote y Jared Cameron cuando llegó. -Soltó, sorprendiendo a la chica.-Me acerque a hablarle, obviamente, pero el maldito me ignoró y casi corrió dey de Jake cuando le seguíamos en el estacionamiento. Se metió en la camioneta de Sam Uley, y luego se fueron todos juntos como los hermanitos más unidos del mundo.

Kaia se quedó en silencio a medida que Quil se desahogaba por teléfono, lo oyó insultar incluso en otro idioma, el idioma nativo de su tribu. La mente de la castaña solo podía repetir imágenes de Embry, y una de ellas fue la de la playa.

«-Tengo miedo de ser el siguiente, Kaia.-Dijo Embry, bajando la mirada.

-No lo serás, Embry. No creo que lo seas.-Le dijo ella, antes de ser abrazada por el chico.»

-¿Me estás escuchando?. -Preguntó Quil, al otro lado de la línea.

-Quil, no puedo entender que estemos hablando del mismo Embry.-Dijo Kaia, ignorando la pregunta del chico.

-Se cortó su cabello, tiene un tatuaje y físicamente ya no es un fideo.-Dijo Quil.-Te estoy hablando del mismo idiota.

-Voy a ir. Debo buscarlo.-Dijo Kaia, dando un salto del sofá y corrió a su cuarto.

-¿Y qué harás exactamente?. -Preguntó Quil, esperanzado.

-Ahogarlo en el mar.- Dijo Kaia.-Nos vemos al rato, Quil.

Y colgó. Se puso las zapatillas, un abrigo y salió de su casa a su auto, para salir de allí como alma que lleva el diablo. Su mente, traicionera y maliciosa, no dejaba de repetir el rostro pálido de Embry diciendo: "Tengo miedo, Kaia.". Ella también lo tenía.

No fue a la casa Billy, ya sabiendo que sería una pérdida de tiempo. Tampoco fue a la casa de Quil, y mucho menos a la de Embry. Debía ir a algún lugar en donde sabía que él estaría, esperándola o no. Se dirigió a la playa, con su corazón bombeando a rápida velocidad y sentimiento. Cuando bajó del auto y corrió por el muelle, soltó un suspiro al verle ahí. Estaba sentado en la roca que solían usar como asiento, sus ropas eran anchas y parecían viejas, su vista estaba en suelo y sus manos apretaban firmemente sus piernas. Kaia sintió una punzada en ella al verlo así.

Bajó el muelle y corrió a él, cuando estuvo lo suficientemente cerca, le habló.

-Sabía que estarías aquí. -Se auto-felicitó a si misma.-Embry, ¿Qué te pasó?.

El chico la ignoró de forma olímpica. Kaia frunció el ceño, mirando detenidamente al muchacho, notando el tatuaje que Quil le contó.

-¿Sam te hizo esto?. -Se atrevió a preguntar.

Embry la volteó a ver como si ella hubiera invocado al mismísimo satanás. La miraba con una furia centelleante en sus ojos, una que Kaia nunca creyó ver en él.

-¿Sam me hizo algo?. -Preguntó Embry, bajando de la roca en un salto.-Sam solo intenta ayudarme.

-¿Ayudarte con qué?. -Preguntó Kaia, dando un paso en reversa. La mirada furiosa del chico la ponía nerviosa.

-No te incumbe.-Dijo Embry, con un tono agrio.-Pero podrías explicarme el porque nunca me dijiste tu apellido, Cullen.-Soltó con veneno.

-Porque no lo creí importante.-Respondió Kaia, simple.

-¿No lo era?. -Preguntó Embry, dando un paso hacía ella.-De haberlo sabido, yo...

-¿Tú qué, Embry?. -Le preguntó Kaia, con dureza.

-Te hubiera odiado de principio. -Soltó Embry.-Ni siquiera sé porque Billy te deja estar aquí. Tú perteneces con las sanguijuelas.

-No sé de que...-Murmuró ella, nerviosa.

-¡Sabes de lo que estoy hablando!. -Exclamó Embry, con evidente molestia.-¡De tus chupasangres!. ¡De los que te abandonaron!.

Kaia tambaleó, dando pasos en reversa, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Su labio inferior tembló, mientras negaba con la cabeza.

-¡No te hagas la tonta!. -Siguió Embry, acercándose a ella.-¡Ellos se fueron, y tú vienes a buscar refugio aquí!. ¡No creas que no lo sé!.

-No es cierto.-Susurró Kaia, con un nudo en su garganta.-No es eso...

-¡Vete de aquí, Kaia!. -Dijo Embry, con un repentino cambio en su voz, mientras comenzaba a temblar.

La chica lo miró. No quería irse, no hasta decirle que eso que dijo no era verdad, pero oyó unos pasos acercándose. Sam Uley apareció en el lugar, acercándose a Embry.

-Será mejor que te vayas, Cullen.-Dijo Sam, con seriedad vibrando en su voz.

Kaia lo miró, sintiendo una ira creciendo en su pecho. Lo miraba con tanto odio, que quiso ahogarlo en el mar helado que estaba a unos pasos.

-Embry, cálmate. -Le murmuraba Sam al chico que no dejaba de temblar.-¡Vete, Cullen!.

Antes de que la chica pudiera gritarle que se pudra, unos pequeños brazos la tomaron de los suyos y comenzó a arrastrarla hacia el muelle, mientras Sam se llevaba a Embry al bosque con una rápidez inhumana. Kaia lloraba en silencio mientras se dejaba arrastrar por alguien. Cuando llegaron a las escaleras del muelle, se giró a ver quien la arrastró, viendo a Quil agitado.

-No sé que ocurrió, pero no se veía bien.-Dijo Quil, mirando a la castaña frente a él. -No paras de temblar. No debí dejarte venir sola.

-Quil...-Sollozó Kaia, con dolor en su pecho.

El castaño suspiró y la acercó a él, sintiendo como se tensaba cuando la abrazó. Le acarició el cabello con suavidad y dejó que la chica llorara en su pecho, mientras su cabeza intentaba entender que fue lo que pasó con su amigo y porque la chica que abrazaba se veía tan afectada. Pasó unos veinte minutos antes de que ambos estén dentro dle auto, con Kaia manejando en silencio a la casa del Ateara.

-¿Segura que puedes ir a tu casa?. -Preguntó Quil, cuando se bajó del auto.-Sabes que Billy no le molestará que te quedes.

-Estoy bien, Quil.-Murmuró Kaia, en un tono apagado.-Mañana puedo ir por ti al instituto, y podemos ir a la cafetería del otro día.

-De acuerdo.-Dijo Quil, preocupado por la chica.-Llámame en cuanto llegues a tu casa, ¿Bien?.

-Bien.-Susurró Kaia, arrancando el auto nuevamente.

Cuando Quil entró a su casa, ella inicio su camino a su casa, con sus manos temblando sobre el volante. Intentó evitar el llanto durante el camino, sintiendo que en unos momentos caería nuevamente en la agonía.

No se equivocó.

Ni bien llegó a su casa, y llegó a la puerta de entrada, sintió que su mundo cayó. Había estado reprimiendo tanto el dolor de su familia con ayuda de la compañía de Embry, que ahora, sin él, es como si los recuerdos la quisieran atormentar nuevamente.

Cayó de rodillas en la entrada de la casa, mientras la lluvia comenzaba a caer en las escaleras a su lado. Se dejó mojar, mientras lloraba por lo que su amigo le había dicho, por lo que familia le había hecho, por lo que el vampiro que amó le hizo.

« Amar es destruir, y ser amado es ser destruido.»

Recordó, mientras la lluvia empapaba su cuerpo y lloraba mirando al bosque, sintiendo que su pecho volvía a estar vacío.

Esa noche, Kaia Cullen volvió a derrumbarse, y esta vez, Embry Call, fue un motivo de su derrumbe.



































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He vuelto!.

Me olvidé que tenía capítulos escritos.

Pobre Kaia, no pega una.

¿Cuando será el momento en que ella sea feliz?

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