Capítulo 7

Ambas espadas de Damocles se encontraban flotando por lo alto, aquel color negro y traslucido en aquellas estructuras llamaban la atención de las personas que veían con asombro y otros más con miedo de resucitar aquellos atentados que vivieron hace meses cuando los clanes existían. En una azotea, dos grupos se enfrentaban con fiereza, entre ellos un espadachín que mantenía unos movimientos elegantes al blandir su espada, mientras a su espalda, un joven de cabello purpura grisáceo, el cual  se movía esquivando los ataques de una mujer de cabellos platinados y mirada roja como la sangre, quien usaba una katana de madera, mientras los dos líderes corrían entre los edificios, golpeándose entre sí, generando diferentes ondas expansivas que provocaba que algunos ventanales terminaban rotos, provocando los gritos de las personas que terminaban escondiéndose o siendo retirados de la zona por la policía o por el personal del SCEPTOR 4, quienes estaban verificando en su zona de control el estado de las espadas de Damocles, de las cuales, la negra presentaba algunos daños que no se notaban a simple vista, así como la otra espada presentaba más estragos, inclusive pedazos de esta caían y se desvanecían en partículas blancas.



— Teniente Fushimi, deme un informe de la situación. -Pidió el de mirada azulada que caminaba hasta una de las bases móviles, donde el joven de lentes se encontraba mirando una pantalla.

— Tsk, esos dos si continúan peleando de esa manera van a terminar generando un caos por toda la ciudad. -Respondió el contrario mientras chasqueaba la lengua de nuevo.

— Teniente Awashima ¿Cómo van los equipos de evacuación de civiles?

— Hai capitán -exclamo estando en firmes y revisar su PDA.— Los equipos ya realizaron las evacuaciones y están montando guardia en caso de que alguno de los dos reyes termine por desvanecer su espada de Damocles y capturarles.

—Bien, que se mantengan al margen, que notifiquen antes de movilizarse. —Expreso caminando al exterior del vehículo, observando aquellas espadas.— Esperemos que la tragedia no se repita, Teniente Fushimi, mantenga la vigilancia en las cámaras.




Pero el capitán del SCEPTOR 4 no recibió una respuesta por parte de su teniente, ya que paso a gran velocidad a su lado, esquivando a sus compañeros y no escuchar los gritos de la teniente que le ordenaba que se detuviera, algo que le sorprendió, ¿Que había visto por el monitor que lo hizo irse tan rápido? Ante aquello, la teniente Awashima avisó a los demás cadetes de las acciones del teniente Fushimi y pedían que trataran de evitar que entrara en zona peligrosa, aquellas palabras habían captado la atención de dos personas que dejaron su puesto para adelantarse al de lentes, seguramente, él se había percatado de algo y tenían que evitar que algo le pasara a uno de los reyes.

Sus pensamientos no fueron tan equivocados, el joven que corría con su PDA en manos había visto por una fracción de segundos la cara de uno de los reyes, el cual mantenía su identidad tras un cubrebocas y la capucha de su abrigo oscuro, pero en medio de un ataque aquella capucha fue removida por una ventisca de aire generada por el ataque de aquel rubio de mirada carmesí y pudo ver su rostro, una joven azabache de mirada del mismo color, la cual miraba con dureza a aquel sujeto que se la pasaba riendo cual psicópata, pero él la conocía, sabía bien quien era, habrían pasado algunos años, pero ella se veía exactamente igual.


— Tsk, maldita sea... -mascullo el de lentes mientras corría por las calles, mirando la zona donde aún se mantenía la batalla y llamaba por medio de su PDA.— Tsk, vamos Misaki, contesta.

"¿Saruhiko? ¿Qué pasa?" -musitó mientras se escuchaba algo de ruido de fondo.

— ¡Es una emergencia! -Indico mientras daba vuelta en una calle, maldiciendo por lo bajo ante lo estrecho que estaba y se terminaba golpeando con algunas cajas.

"Oe oe oe ¿Qué demonios pasa?" -Cuestiono mientras se preocupaba ante su tono.

— Se trata de las personas que combaten en la zona centro, estoy yendo a su encuentro.

"¡OE SARUHIKO, ESA ES UNA ZONA PELIGROSA!" -le regañó ante su imprudencia mientras se escuchaba algo de interferencia y al fondo la voz de alguien que le ordenaba no salir de Homra. — "¿¡Te volviste loco!? ¡No podrás hacerle frente!  

— ¡Misaki, se trata de ella! -le gritó molesto ante su parloteo mientras escuchaba su voz quejándose y después estar en silencio por unos segundos.

"O-Oe... No bromees con algo c-como eso..."

— No lo hago Misaki, es ella, no ha cambiado nada...Por eso tengo que ir, podría peligrar, su espada de Damocles...





"Tiene severo daño interno, a este paso, podría morir". 

  



Ante sus palabras, el chico de cabello cobrizo colgó y se dispuso a ganar mas velocidad en su patineta, mientras sentía como la sangre se le había ido hasta los pies, conocía bien a Saruhiko, por más odioso que pudiera ser en algunas ocasiones, jamás jugaría con algo tan delicado como eso, por lo que tenía que darse prisa y llegar a la zona donde se estaba llevando a cabo la pelea. 

Un fuerte estruendo retumbo por los alrededores y cerca del tercer al mando del SCEPTOR 4 un enorme cráter había sido generado  debido al impacto de un cuerpo, el cual estaba tirado gruñendo del dolor debido a un corte profundo en su costado izquierdo, su hábil llevo a esa zona la cual se impregnaba de su propia sangre, apretando a los dientes con cierta fuerza, había sido un poco descuidada, mientras su atacante también sangraba de un brazo y su frente, pero no mostraba que con esas heridas fuera a detenerse.

Como pudo, se incorporo mientras miraba de reojo a una persona acercarse y abrir sus ojos de par en par, notando así como un azabache azulado y de mirada del mismo color le miraba desde su lugar, notando como su mano viajaba a su chaqueta, buscando algo entre estos, sabía bien la joven que estaba buscando buscando con tanta prisa. Iba a decirle que se alejara, pero los pasos aproximarse a ellos le trajeron a la realidad.



— Oe oe oe ¿Acaso has pedido ayuda a gente que no es reconocido por un rey? -musito el rubio mientras caminaba con un cuchillo entre sus manos, el cual lanzaba unos centímetros por el aire antes de atraparlo de nuevo.

— .... Tsk...

— Tch, maldito, estas bajo arresto por daños a la vía pública y ocasionarnos mas trabajo -expresó con molestia el de lentes y lanzar unas cuchillas al rubio para alejarlo de la chica.

— ¡Oh! -esquivo el de mirada rojiza aquellos cuchillos negros para empezar a rodear su cuerpo con una estela de luz traslucida, alarmando a la morocha que se mantenía con la capucha a medio poner.— Muere




Una fuerte onda se dirigió al de lentes el cual pudo ver como una sombra se ponía delante suya y su cuerpo fue rodeado por la oscuridad. Aquella zona fue envuelta por el humo del impacto de aquel ataque enemigo y un escudo generado por sombras, las cuales poco a poco empezaron a hacerse mas pequeñas. Saruhiko abrió sus ojos, notando así que encima suya estaba la morocha, así como podía sentir algo cálido caer contra su rosto, sangre.

La joven había usado su cuerpo como escudo, pero debido al esfuerzo que hizo para evitar destrozos mayores, termino tosiendo un poco de sangre, así como su herida se abría más, empapando sus ropas. Su mirada oscura se topo con aquella azulada que le miraba con sorpresa, inclusive con miedo, después de todo, era como si viera un fantasma del pasado, algo que en retrospectiva, era verdad.



—...Siempre haciendo... Algo molesto, Saruhiko...

— ... No estaba viendo mal entonces... Eres tú... Grecia... -susurro con cierta sorpresa y llevar su mano a su rostro, tocando suavemente con uno de sus dedos su mejilla, para ver sí no se trataba de una mala broma por parte de su mente y el golpe que quizás si le dio en realidad.

— No estas viendo un fantasma, además, pensé que ese tipo de cosas solo asustaban a Misaki... -Murmuro con cierta burla, ganándose así un gruñido de su parte.

— Estas herida, apártate, debo tratarlo o perderás más sangre. -le ordeno para tratar de quitarla, pero la chica no le dejaba.

— ¡No hay tiempo para eso! ¡Seguimos bajo ataque, idiota! -le regaño con cierta molestia antes de gruñir por el dolor.

— ¡Oe!

— Siempre hace eso -musito el rubio que se abría paso hacia ellos, mirando aquella escena del azabache mayor protegiendo a la joven que perdía sangre a paso rápido.— ¿Debería acabar con ambos? -murmuro con una sonrisa de oreja a oreja, mostrando en sus manos una esfera de energia.

— Tsk... Saruhiko... Aléjate de aquí rápido... -le ordeno la morocha que se incorporo de manera tambaleante.

— ¿Estas loca? No vas a poder hacerle frente -le regañó mientras la miraba y sostenerla de los hombros con sus manos, evitando que diera un paso.— Tu espada de Damocles esta...

— ¡...! Saruhiko...T-Tú... -susurro con sorpresa al ver que el mayor conocía sobre su estado.




Antes de que pudiera decirle algo, el rubio lanzó su ataque hacia ellos, donde ambos miraban como el ataque se dirigía a ellos, pero ella no podría repelerlo a tiempo. Pero antes de que este los tocara, el filo de una espada corto aquel ataque al producir una onda en su dirección, irritando ante la imagen de dos personas frente al par que trataba de destruir, escuchando un penetrante "Fufufu" por los alrededores así como el suspiro pesado de otro.

Frente a él, un espadachín de mirada dorada y un hombre de cabellos morados oscuros miraban al rubio con cierta diversión, más que nada, el último que le disparo en diferentes ocasiones, generando tener distancia entre ellos y el atacante.



— Lamentamos la tardanza -Musito el mayor de los dos, quien se giraba a ver a su superior y a su jefe inmediato.

— Belial y Tsurugi... ¿Qué hacen aquí? -murmuro el de lentes que mantenía a la chica estable y que no cayera al suelo, lastimando más la herida que tenía.

— Lo explicaremos después Teniente, por ahora, hay que alejar a ese maldito de aquí y los civiles...

—¿Gojo Sukuna y Yukari se encuentran bien? -cuestiono la morocha quien sujetaba aun su costado con uno de sus manos.

— Fufufu todo en orden Rey Negro, Mike-kun y Blair llegaron a ayudarles junto con el perro  negro y un chico de cabello cobrizo y un bat.

—... Misaki -murmuro la morocha y maldecir ante el dolor, sucumbiendo un poco y caer de rodillas al suelo.

— ¡Oe!

— Belial... Trata su herida. -le ordeno el espadachín a su compañero quien asintió y se puso a ayudarle.

— ... Lo siento... Se anticipo a todo... -susurro la joven de mirada cansada.

— No se preocupe, teníamos ya previsto que haría algo así, de momento, trate de relajarse o ellas van a ponerse histéricas al verla en tan mal estado, fufu~

— B-Bien... Saruhiko... Huye de aquí.... Sigue siendo peligroso.

— No me das ordenes maldita enana -murmuro molesto y con cierto nerviosismo al ver mejor la profundidad de su herida, chasqueando la lengua.— Esto es malo... Sus heridas.

— Teniente, lo mejor sería trasladarla a nuestra base -miro al susodicho de manera seria.

— Tsk, no me digas que hacer, idiota -murmuro llamando a una unidad pidiendo asistencia médica.




El mayor asintió así como brindaba los primeros auxilios, mientras la morocha miraba de reojo a Tsurugi haciendo frente al rubio que poco a poco, deshizo su espada de Damocles y emprendió la huida al recibir un disparo de un francotirador en su costado, provocando que sus ayudantes rápidamente tomaron a su jefe y escaparon, después de todo ya no podía usar mas su poder hasta después de algunas horas, su prioridad era sanar sus heridas internas.

Poco a poco, la oscuridad llego a ella y solo podía ver los labios del teniente del SCEPTOR 4 llamándola con molestia y cierto nerviosismo, así como Belial gritaba a sus espaldas, pero las voces se hacían lejanas y después nada.




"Cayendo en un sueño profundo". 






— º — º — º — º — º — º — º — º —


Al fiiiiin después de un buen bloqueo, pude darle algo de forma, lo que continuara, es un poco de historia entre el mono, la flor y la lisiada.


Bye bye~

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