Capítulo 6 "Caracter"

Victoria está en la absoluta oscuridad y trata de ubicarse en donde está. Utiliza sus manos para palpar las paredes y se da cuenta que está en su casa, sale del comedor y se encuentra con la puerta de la entrada completamente abierta.

El miedo traspasa su cuerpo cuando ve a aquel desconocido empuñando un cuchillo. Intenta defenderse pero el hombre la inmoviliza con sus brazos y siente como el cuchillo abre su carne.

Empieza a gritar con fuerza y siente que unos brazos intentan consolarla.

-Tranquila señora, es solo una pesadilla. No pasa nada.

Abre los ojos y se encuentra con el guardaespaldas. La herida le empieza a arder y su boca está seca. Su respiración es errática y el joven le entrega un vaso con agua.

-Gracias. -Susurra.

- ¿Se siente mejor?

Asiente en silencio y le pregunta donde están todos.

-Son la una de la mañana, hace una hora se fueron todos porque les aconseje que lo hagan porque usted estaba dormida.

La morena no dice nada, solo se queda mirándolo y está muerta de miedo, el intento de asesinato le dejo tal trauma que no sabe cuánto tiempo estará así.

-No quiero estar sola.

Adrián toma su mano con ternura y sonríe.

-No está sola señora, yo estoy con usted.

Se muerde los labios y sus ojos se llenan de lágrimas.

- ¿Se puede acostar conmigo? Por favor.

El pedido de Victoria lo saco de balance y no sabe que hacer, no obstante, se acuesta en el espacio que le dejo la abogada.

- ¿Me puedes abrazar?

Y el guardaespaldas lo hace, la mujer apoya la cabeza en su pecho y cierra los ojos.

-Buenas noches Victoria.

-Buenas noches Adrián. -Tranquila.

Y con una enorme paz, la mujer se queda dormida, dejando a un muchacho completamente confundido.

Al otro día, Victoria sigue durmiendo cuando Adrián es el primero que abre los ojos. El cabello suave de la mujer cae sobre su pecho y resiste las tremendas ganas de acariciarlo con suavidad. Traga en seco y sale lentamente de la cama, agradece no haberla despertado y va al baño a lavarse los dientes.

Se encierra en el baño y se mira en el espejo, está tan sorprendido por lo que ha pasado anoche, lo débil y vulnerable que se encontraba le rompió tanto el corazón que solo quería ayudarla.

Sin embargo, tenerla tan cerca le hizo sentir tantas sensaciones de las cuales nunca sintió, despertando aristas de su alma que nunca aparecieron en toda su vida. Suspira en silencio y toma el dentífrico antes de colocarlo en el cepillo de dientes.

Permaneció en el baño durante un tiempo largo hasta que sale de allí, la encuentra despierta y le da los buenos días.

-Buenos días, Bustamante. -Seria.

Victoria está mejor, se la nota con otro color y recupero la fuerza que desapareció anoche.

- ¿Se siente mejor, señora?

-Si... -Traga saliva. -Y lo de anoche... solamente tuve miedo pero eso no va a ocurrir.

-No se preocupe. -Tranquilo. -Es normal sentir miedo y más por el evento que tuvo que afrontar.

Lo sabe, es normal tener miedo aún así ella se juro nunca ser vulnerable frente a un hombre, siempre estaría al mando pasara lo que pasara.

La mujer iba a decir algo cuando la enfermera interrumpió el momento y le da los buenos días a ambos. La señora entra con el desayuno y lo deja sobre la mesa de la habitación.

- ¿Cómo se siente?

-Mejor.

-Me alegro, señora. Es que se nota, tiene otro color y sus ojos están más alegres.

Ella baja la mirada al escuchar eso porque no quiere que el joven lo note y cambia de tema.

- ¿Sabe cuánto tiempo estaré internada?

-Eso lo sabe el médico y estará aquí en cuanto llegue. ¿Otra duda?

- ¿Puedo darme un baño? -Desesperada.

- ¿Se siente con fuerza para hacerlo? O le puede pedir ayuda al...

-No. -Interrumpe cuando la enfermera señala a Adrián. -Puedo sola... no se preocupe.

La señora asiente y sale de la habitación. Se quedan solos y ella tiene una duda en la cabeza.

- ¿Por cuánto tiempo será mi guardaespaldas?

-No sé, hasta que usted lo decida.

Una sonrisa aparece en el rostro de la abogada y asiente al gustarle lo que dijo, ella tiene todo el control y eso la pone mejor.

La morena empieza a desayunar y el guardaespaldas la mira con atención. Se toma el tiempo para apreciar su belleza y se queda prendido por esos hermosos ojos verdes.

Ella se da cuenta de esa mirada y una sensación de cosquilleo se extiende en su pelvis. Mantiene su autocontrol y decide ignorarlo porque si lo vuelve a mirar no va a tener escapatoria.

Y ya se dijo una vez: nunca perderá la cabeza por un hombre.

Toma su té y trata de mantenerse tranquila, rogando de que ese fuego interno se extinga.

Mientras, Laura utiliza su celular para llamar a Eduardo para asegurarse si esta enterado de lo que le paso a su querida Victoria.

-Hola Laura, ¿para qué llamas?

El hombre le responde con seriedad y la mirada de la mujer es un absoluto odio.

-Y yo que te llamaba para decirte lo que paso con tu adorada.

- ¿Qué paso? -Asustado. -Habla.

- ¿Ay ella no te conto nada? Cierto que para ella tu no existes.

-Deja de tomarme el pelo y habla.

-Intentaron asesinarla y está internada en el Hospital Alemán.

La cara de Eduardo queda desencajada por la noticia.

- ¿Qué?

-Lo que escuchas, querido. -Sonríe. -Encima que te preocupas por ella y ni te tiene en cuenta.

El hombre se enoja al saber que Laura tiene razón y corta la llamada sin dejar que la mujer le hable. Deja el celular sobre su escritorio y golpea la mesa con fuerza. Agarra su saco y sale rápidamente de la oficina.

Laura se queda con las palabras en la boca y se mantiene en silencio. Su mente es víctima del sentimiento de odio que siente por Victoria. La odia porque tiene el amor de Eduardo pero ella no lo ama, lo utiliza, lo humilla y aún así ese estúpido no la deja.

Y en cambio, la rubia lo ama tanto y eso al hombre no le importa ese amor porque no esta enamorado de Laura. Deja el celular sobre la mesa y sus ojos grises se llenan de oscuridad.

Solo le tomo media hora en tomar presencia y todo empeoro al ver que un joven la está acompañando.

En cambio, el rostro de Victoria se cae al ver a Eduardo.

- ¿Qué haces acá?

- ¿Te parece que me tengo que enterar así sobre su estado de salud?

- ¿Quién te dijo eso? -Enojada.

-Eso no importa. Lo que me importa es porque no me dijiste nada.

-Ay Eduardo que querías que hiciera. Hace poco intentaron asesinarme, ¿te crees que en este tiempo utilice el celular?

-Señor. -Intercede Adrián. -No se ponga así, pone nerviosa a la señora y tiene que hacer reposo.

- ¿Y quién es este?

-Soy su guardaespaldas.

-Mira nada más. -Enojado. -De las cosas que me vengo a enterar.

-Mira Eduardo, no hagas un escándalo en el hospital porque te mando a echar por la fuerza ya mismo. Ahora ándate, cuando salga de este sanatorio vamos a hablar.

El hombre la mira seriamente y su respiración es profunda.

-Ándate. -Le ordena.

No tiene otra opción que hacerle caso y cierra la puerta con fuerza. Ella revolea los ojos y se queja en silencio.

- ¿Es su novio? -Curioso.

-No. -Seria. -No es mi novio.

-Por como se puso parece que el piensa que sí.

-El no es mi novio y asunto terminado. -Responde de mal humor.

Está volviendo el carácter podrido que representa a Victoria Lugones y eso le está gustando al guardaespaldas.


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