Capítulo 19 "Mágico"

Emilia está en la librería mientras está ordenando los libros que dejaron en el depósito. Sale de allí con un montón de libros pesados y Benicio se apresura en ayudarla al ver que está en esa tarea.

No obstante, algunos libros se le van cayendo y el abogado se agacha para agarrarlos. La mujer lo ve y sus mejillas se calientan en menos de un segundo.

- Dame algunos que te ayudo.

Le hace caso y le da la mitad, le va diciendo en que sector va cada libro hasta terminar con esa tanda.

- ¿Mucho trabajo?

-Si. -Suspira. -Nos llego un gran número de libros y todavía faltan algunos en el depósito.

-Te acompaño.

Asiente en silencio al escucharlo y el hombre la sigue hasta una puerta de acceso restringido. Bajan las escaleras de madera y ella traga saliva al recordar todo lo que le había contado Vicky sobre todo lo que sentía Ben por ella.

El abogado se encuentra con la pequeña habitación del deposito y los pocos libros que quedan. Entran en silencio y sus ojos negros se quedan eclipsados al ver los azules de Emilia.

La mujer le sostiene la mirada y ninguno de ellos respira, el aire es pesado y está empezando a hacer calor.

-Ayer hable con Vicky. -Nerviosa. -Y me dijo muchas cosas que no sabía... ¿Por qué no me dijiste nada?

-Porque te estabas por casar... por cobarde, por tantas razones me calle, Emilia. En ese momento eras tan feliz, te casaste con él, tuviste un hijo y aunque me moría por dentro, me sentía feliz porque vos lo eras.

Ella trata de respirar al escuchar todo lo que le está explicando. ¿Ella feliz? Hace muchos años que no es por ese maldito monstruo pero ahora gracias al abogado esa felicidad está volviendo como un huracán.

Se siguen mirando y Benicio se acerca lentamente a la mujer que lo mira con emoción. Sus respiraciones son agitadas y el hombre está que se está muriendo por besarla otra vez. No obstante, el bulto en sus pantalones se está haciendo evidente y la rubia se da cuenta.

Su boca queda entreabierta al verlo y su mirada vuelve a los oscuros del abogado. Las manos del hombre toman la cabeza de la rubia y la lleva suavemente hasta la pared de madera. Los ojos negros la miran con tanta intensidad e inclina su cabeza para besarla, ambos cierran los ojos y sus labios se rozan, disfrutando la sensación de sus labios unidos y se besan sin control, con tanta intensidad que el calor ya es incontrolable en sus cuerpos.

Los dedos de Ben se pierden en la cabellera rubia de la mujer y sigue besándola, saboreando sus labios dulces y suspira lleno de amor al tenerla entre sus brazos. Ella jadea despacio al sentir como su cuerpo vibra al tenerlo pegado a su cuerpo y más al sentir su entrepierna hinchada.

Beben de sus bocas con intensidad y los labios del abogado dejan de besarla para esparcir sus besos del mentón hasta el cuello, sintiendo esa piel tan suave como tal la imagino como seria.

Ella ronronea al sentir sus besos y su piel se eriza al sentirlo tan apasionado. Nadie la había tratado de esa manera, tan tierna, tan arrolladora y se está desintegrando en sus brazos.

Abre los ojos cuando este se separa para contemplarla en silencio. Sus ojos se encuentran y ella sonríe, su rostro está rojo por lo ruborizada que está y el corazón del hombre salta al verla tan hermosa.

La pega de nuevo a la madera y sus manos levantan la falda, acaricia sus muslos con ternura y luego la levanta con cuidado. Ella envuelve sus piernas alrededor de la cintura y para sostenerse, lleva sus manos a los hombros de Ben y se besan de nuevo.

Gozan del momento y el abogado piensa que esta en el cielo, solo quiere estar con Emilia y lo está haciendo. La mujer lo ayuda a desabrocharse el pantalón y el tiempo se detuvo cuando su pene se introdujo con cuidado en la feminidad de la mujer que ama.

Ella lo recibe con un gemido bajo y echa la cabeza hacia atrás, su boca queda abierta y sus ojos lo miran con demasiada excitación.

Las embestidas son lentas, sincronizadas... entrando y saliendo profundamente de la mujer, encendiéndola de placer y le encanta verla de esa manera, disfrutando de sus embestidas. Ben gruñe al sentirla tan estrecha y va incrementando el ritmo de las estocadas.

Se siguen mirando, sus miradas se dilatan por la lujuria del momento, entregándose al amor y al placer, ardiendo en llamas y ambos tiemblan al sentirse maravillados uno del otro.

Sigue empujándola con fuerza, robándose besos y gemidos, el goce es intenso y no quieren que llegue a su fin. Están perdidos en el cielo y felices de su entrega.

Ella tira de su cabello oscuro y se besan apasionadamente, sus lenguas quedan enredadas. Todo es tan perfecto que la cabeza del abogado va a estallar.

El clímax se va acercando cada vez más y la habitación se hace más caliente a medida que las embestidas son más profundas.

La cabeza de ambos se pierde cuando llega ese momento glorioso y ella lo abraza con fuerza mientras hunde la cabeza en su hombro.

Jadea en búsqueda de aire y siente las caricias de Benicio en su espalda, haciéndola temblar de nuevo y levanta la cabeza para mirarlo.

-Te amo tanto Emilia... -Sonríe y acaricia su mejilla. -No tienes idea de lo que soñe para que llegue este momento. -Emocionado. -Te amo.

Los latidos de su corazón se detienen al escucharlo de esa manera y se derrite al verlo con una sonrisa llena de felicidad.

Como pudo haber sido tan ciega pero todavía no es tarde, que su vida cambie depende de ella y de la decisión que tome. Una sonrisa aparece en el rostro de la mujer y lo besa con ternura, robándole la respiración al hombre que está loco por ella y la abraza con fuerza.

Dejan de besarse para unir sus frentes y cierran los ojos, deseando que este momento mágico nunca termine.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top