5

El café "Is Mattone" no ha cambiado mucho durante el paso de los años, entre y me senté.

No comía desde la fiesta de ayer, y la verdad no he tenido ni las ganas, pero ahora muero de hambre.

Pido un capuccino y un baguette, y por la falta de gente me lo entregan al instante. Empiezo a comer con todas mis ganas, y termino luego de cinco minutos, pido la cuenta y me reclino en el asiento cruzando mis brazos, siento la rara sensación de que alguien me mira, pero no le hago caso.

Y de pronto alguien pregunta a mis espaldas:

-¿Avery?... ¿Avery Adams?.

Me doy la vuelta y me encuentro a un chico con la cabellera negra, y ojos miel. Tiene sus brazos llenos de tatuajes.

-E-eh ¿si? soy yo... ¿Q-quien es usted?- tartamudeo insegura, no se porque pero me parece familiar.

-¡Soy yo! ¿No me recuerdas?- lo miro extrañada y él me aclara- Cameron, Cameron Porter, vivía en la casa frente a la tuya... Eramos amigos en la infancia.

Con que es Cam, vaya que ha cambiado, no lo veia de hace años, desde que se fue del estado de Washington para irse a California con su padre.

-¡O-oh! Cam... tanto tiempo sin verte... eh... ¿Como haz esta....-Me interrumpe dándome un abrazo en el que mi cabeza queda en su pecho y sus manos en mi cuello. Se agacha un poco y me susurra:
-Supe lo de tu madre...

Y sin poder controlarlo mis ojos se llenan de lagrimas y empiezan a correr algunas por mis mejillas.

-¿T-te enteraste?

-Si lo supe, lo lamento mucho

-¿Lo lamentas?- me aparto inmediatamente de él- ¡Apuesto que ni siquiera recuerdas su rostro! Solo la recuerdas como un niño de 11 años la vería, te fuiste sin despedirte y sin dar razón alguna ¡Tan solo me dejaste sola! ¡¿Sabes cuanto necesite a mi mejor amigo?!

-Avery...yo...te lo recompensaré.

-¡¿Como?! Te perdiste 6 años de mi vida y yo de la tuya, es como si ni te conociera bien y...

-Señorita-llega un señor bajo y con bigote- Lo lamento pero esta causando un escándalo, le pedimos que se retire por favor...

Lo fulmino con la mirada, tomo mis cosas y salgo del local.

No quiero volver a casa aún y no tengo a donde ir así que camino a donde sea que me lleven mis pies. Pero me veo interrumpida por alguien que me toma del brazo y me vuelve hacia él.

Lo miro bien y me doy cuenta de que fui muy dura y que él no tiene la culpa de lo que paso, lo abrazo muy fuerte y noto como su cuerpo se tensa por el impacto.

-Lo siento- digo con un hilo de voz

-T-tranquila- corresponde el abrazo y nos quedamos así por unos minutos.


-Y...¿Donde piensas quedarte?

-En mi antigua casa, pienso rehabilitarla...

-Ah, genial supongo-digo mirando el suelo

-¿Te dan miedo las motocicletas?

-¿Que?-lo miro extrañada y apunta una moto negra que se veía a una cuadra de donde estamos- oh, es que...nunca he andado...mi mamá no me dejaba-digo con aire nostálgico.

-Ah emm...

-No, pero tranquilo, vamos-digo y veo como una leve sonrisa aparece en su cara

Llegamos a la moto y me entrega un casco negro, él sube primero y luego yo, con un poco de nervios pero me sujeto bien de su chaqueta y en un par de minutos ya estábamos en frente de mi casa, nos bajamos los dos y cuando me iba a despedir el me detuvo.

-¿Por que no vienes conmigo? ven, vamos a recordar un poco de nuestra niñez.

Y se fue a la casa del frente, abandonada por muchos años, yo la veía cada mañana al despertar esperando que mi amigo viniera de vuelta...

Lo seguí.

Inmediatamente tras cruzar esa reja observe el columpio de neumático que teníamos en ese gran árbol, no pude evitar sonreír. Mire a mi alrededor y no encontré a Cameron, entre a la casa y prendí algunas luces.

-¿Cam?

Lo veo bajar la escalera con algo en las manos y se acerca a mi.

-Mira lo que encontre...-dice mirando con ternura la muñeca que sujeta en sus manos-¿La recuerdas?

Miro la muñeca, recuerdo que cuando era niña era mi favorita y lloré mucho su perdida.

-Humm... Con que la tenias tú-rio levemente y le sonrío.

-Así parece...-me la entrega- Por si aún quieres recuperar los años perdidos con ella-me sonríe.

-Bueno pues... Gracias- digo mientras veo la hora en mi reloj- E-eh ya debo irme- le doy un beso en la mejilla y me voy.


Abro la puerta de mi casa, y veo a mi padre parado frente a la puerta vestido formalmente, peinado y afeitado.

-¿Donde haz estado?

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