Extra 3







Tony caminaba a toda prisa por el campus de la universidad tratando de llegar a tiempo para poder ir a su casillero y tomar sus libros que dejo por error pues tomo los que pertenecían a otra clase que el día de hoy no le tocaba, por alguna extraña razón en este día en particular su mente estaba en otro lado, se sentía cansado pues algo rondaba su escurridiza mente más no llegaba a una conclusión de por que ese algo le inquietaba.


Apuro el paso al divisar a lo lejos a dos de sus amigos Natasha y Loki quienes entretenidos iban sumergidos en su platica.


-¡Chicos!


La pelirroja y el pelinegro detuvieron su andar para girarse y observar al menor que llegaba con ellos.


-Buenos días, Tony.


-Buenos días.


-¿Que te trae temprano a este humilde campus?


-Confundí los libros de una materia con otra.


-Si, ya se me hacía bastante raro que llegaras temprano a la universidad en lunes.


-Cierto, con lo que odia los lunes.


-Y para rematar no alcance a tomar mi café, es un lunes de mierda.


-Animo, siempre puedes comprar uno en la hora de descanso.


Stark suspiro derrotado, Loki tenia razón odiaba los días lunes en especial cuando las clases solían empezar de manera tan temprana, no daban tiempo a reposar las resacas, bueno es que también nadie lo mandaba a pasar todo el fin de semana de fiesta en fiesta urgía tomar el control de su vida, pero vamos que es la universidad el mejor momento para hacer locuras.


Los tres universitarios emprendieron el camino con destino al edificio donde iniciarían sus clases, pero primero era lo primero que el moreno llegara a su casillero para cambiar sus libros y de ahí redirigirían el camino al salón de clases. Una vez que llegaron al casillero de tony e hizo lo que tenía que hacer se voltearon con rumbo al salón pues deseaban continuar la charla ahí con los demás miembros de la pandilla pero justo en ese momento el moreno choco contra un diminuto cuerpo que venía de lado contrario ocasionando que los libros de ambos cayeran de manera estrepitosa al piso.


-¡Ah! ¡Lo siento!


Tony y la pequeña mujer ambos se arrodillaron para tomar los libros.


-Tonos, nos adelantaremos cuando termines nos alcanzas.


-Ok


El menor termino de recoger sus libros y se ofreció a ayudar a la chica frente a él con los libros, nunca antes le había visto en el campus.


-Muchas gracias y disculpa, no vi por donde iba.


-No te preocupes, también fue mi culpa por ir distraído.


La mujer frente a él le miro.


-Estaba buscando la oficina del director ¿Sabes donde está?


-Claro, si quieres te llevo.


-¿En serio? Eso sería genial ¿No te desvías mucho?


-No, para nada, no te preocupes.


Ambos con libros en manos se encaminaron en busca de la dirección, el camino fue demasiado corto para el gusto del moreno quien de alguna forma se sentía realmente cómodo en compañía de la fémina quien hacía amena la platicaba y de ves en cuando dejaba oír su suave risa por los chistes que Tony le contaba.


Tristemente llegaron a la puerta de la oficina del director.


-Bueno, aquí es la oficina.


-En verdad muchas gracias, sin tu ayuda estoy segura que habría tardado mucho en dar con el lugar.


-No, no tienes nada que agradecer a sido un placer para mi.


Al ladear la cabeza el movimiento atrajo la atención del menor a un collar que colgaba del delicado cuello de la fémina dejando entrever el dije de dos flores atrayendo por completo el interés del menor quien fue abriendo sus ojos miel de la sorpresa al reconocerlas eran una rosa blanca con una margarita azul.


-Por cierto no me eh presentado, mi nombre es...


Se vio interrumpida al notar como el chico frente a ella dejaba caer sus libros completamente anonado y lo siguiente de lo que se percato fue estar rodeada por esos largos y fuertes brazos que la acercaban más a su ser. Le sintió temblar en el abrazo y una pequeña sonrisa surco sus labios rosas al sentir que su blusa del hombro derecho se humedecía por las lágrimas.


Dejó caer sus libros también para corresponder el cálido abrazo que se le otorgaba mientras apoyaba su barbilla en el hombro izquierdo de él pero para eso se tuvo que poner en puntillas aferrándose a la sudadera por la espalda del hombre. Un hilo de lágrimas corrieron por sus mejillas feliz.


-Bienvenida a casa, Sayuri..- susurro el moreno sin romper en ningún momento el abrazó atrayendo más hacia si la pequeña figura.


-Estoy en casa, cariño..- respondió con la voz entrecortada por las lágrimas refugiándose más en la intimidad del abrazo.


La castaña lloraba dejando escapar los sollozos pues después de años estar buscando a su amado Tony por fin lo había encontrado, y se sentía dichosa, dichosa de poder escribir su historia junto a su amado rollo de canela, aquel hombre por el cual lucho contra el destino por volver a tener entre sus brazos. Por que si, una vez más confirmaba que hay que pelear mucho por las personas que valen la pena, se le concedió la oportunidad de volver a vivir su vida junto a él y se prometió internamente que le haría feliz todos y cada uno de sus días.


Por que la vida les concedió una segunda oportunidad para concluir aquella historia que hace milenios quedo inconclusa. Pero que hoy en día tenían como objetivo re-escribir la historia, caminando juntos tomados de la manos enfrentando todo aquello que se les viniera encima.


Tony se aparto solo un poco del abrazo para tomar entre sus manos el delicado rostro de su amada y así mismo depositar un beso suave en los carnosos labios que fuera anhelado desde hace años por sus almas.









FIN


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