Reencuentro.
Capítulo 4.
Reencuentro.
Lucian siguió a Noah por el vestíbulo al ingresar a la casa de los alfas Bennett, Isaac había sido específico en su llamada horas antes: los quería a ambos allí.
—¿Papá, mamá?—, preguntó Noah al llegar a la sala.
—Cariño, han llegado temprano—, dijo su madre al aparecer.
Noah alzó una ceja, —papá dijo que era importante.
Nelly ondeó la mano, —él está terminando algo en el estudio, pero vendrá enseguida—; explicó y se acercó a Lucian, le tomó el brazo tirando de él y haciendo que se sentara en el sofá, —querido, tienes que darme la receta de tus panqués de vainilla, lo he intentado todo y no lo he logrado.
Noah se sentó al otro lado del mueble, dejando a Lucian en el medio mientras le miraba suspicaz, ¿desde cuándo su compañero y su madre intercambiaban recetas?
Lucian frotó su nuca y tuvo la osadía de mostrarse avergonzado, —en realidad no es difícil, podemos prepararlo juntos la próxima vez—, ofreció.
—Eso sería fantástico—, exclamó Nelly, no era extraño que de vez en cuando se pegara a él.
Noah bufó cruzando una pierna sobre la otra, al igual que sus brazos sobre su pecho; la cabeza comenzó a dolerle, verdaderamente la falta de sueño le estaba pasando factura, sabía que estaba irritable, pero se contuvo de urgir a su padre o de interponerse en la charla de su madre con Lucian.
—Les traeré algo de beber, ya vuelvo— dijo Nelly y se puso de pie para ir a la cocina.
—¿Estás bien?— le preguntó Lucian cuando Nelly desapareció de escena.
—No, aún tengo sueño, preferiría estar en la comodidad de nuestra cama— respondió y deshizo su pose, dejándose caer sobre el costado de su compañero.
Lucian pasó el brazo sobre sus hombros, —solo escucharemos lo que tu padre tenga que decir y nos iremos, ¿de acuerdo?
—¿Y si mamá insiste en que nos quedemos?
Lucian sonrió, ese era un escenario muy posible.
Los pasos sobre la baldosa anunciaron que alguien venía, Noah se enderezó en su sitio y miró a su padre entrar al recinto.
—Oh, ya están aquí—, exclamó el hombre.
—Dijiste que era importante—, dijo de nuevo Noah.
—Es cierto—, concordó el mayor y miró a Lucian, —Evans, en verdad aprecio que estés aquí también.
Noah se puso de pie para no mirar a su padre hacia arriba, y porque algo en la expresión y palabras de su progenitor se le hizo extraño. Isaac, aunque siempre se refería a su compañero solo por su apellido, no era grosero con Lucian; pero tampoco lo había incluido expresamente en los temas de la familia. Hasta ahora.
Lucian también se incorporó, a su lado.
—Papá, ¿qué es?— preguntó Noah y no pasó desapercibido que su madre también apareció, llevaba la bandeja con unos vasos con zumo, la cual dejó en la mesa.
Isaac sacudió la cabeza, —no me voy a ir por las ramas, lo siento mucho, pero no hay otra forma de decirlo— suspiró y soltó, —Liam está vivo.
—¿Qué?— escupió Noah.
Lucian sintió a Noah tensarse a su lado, así que colocó la palma de su mano en la espalda de su compañero.
—Liam está vivo— repitió el hombre.
Lucian miró a Nelly interrogante, buscando alguna pista de lo que fuera que estaba sucediendo, pero ella solo con una sonrisa algo trémula asintió.
—No es gracioso—, Noah negó con la cabeza.
—Hijo, es cierto— fue Nelly la que intervino.
Noah dio un paso hacia atrás, pegándose al cuerpo de su pareja, Lucian le sostuvo.
Isaac suspiró, —Noah, has sido testigo de los últimos sucesos, las cosas descabelladas, como tú les llamas—, se relamió los labios y continuó, —¿recuerdas que un par de lobos se extraviaron durante una misión recientemente?
Noah asintió.
—Los encontraron, ellos cruzaron una luz como la que Evans vio en el callejón; Duncan y Jared no solo encontraron a los lobos extraviados a través de ese portal, Liam también estaba allí.
Noah volvió a negar con la cabeza, esta vez con más entusiasmo.
Pero, detrás de Isaac, apareció una silueta.
Lucian contuvo el aliento cuando lo vio, era Liam; si bien los hermanos eran gemelos idénticos, Lucian los reconocería.
Una sonrisa suave se dibujó en los labios de Liam y dijo, —hola.
De inmediato, Lucian miró a Noah, solo para ver cómo sus ojos rodaban hacia atrás y su cuerpo se volvía laxo entre sus brazos.
Liam tuvo el impulso de correr hacia su hermano, pero se detuvo a mitad del camino y observó cómo Lucian diligentemente sujetaba a Noah inconsciente y maniobraba con él.
—Por aquí— , dijo Nelly y Lucian le siguió llevando a su compañero en brazos, en dirección a una de las habitaciones; la habitación de Noah.
Liam les siguió no tan de cerca; si bien los recuerdos habían estado volviendo a él, aún había cosas que no estaban del todo claras.
En la recámara, Nelly removió el edredón para que Lucian pudiera recostar a Noah; Liam permaneció en la puerta, escuchó a su madre agradecer a Lucian y luego ella se acercó a Liam para acariciarle el antebrazo y decir, —sé paciente con tu hermano, sabes cómo es—, y le besó la mejilla antes de abandonar el lugar y cerrar la puerta.
El encuentro con su padre había sido abrumador, al mirarle la avalancha de recuerdos y sentimientos le golpeó; cuando se reunió con su madre fue otra conmoción. Ahora con Noah, Liam no sabía qué iba a suceder; aunque nunca imaginó que se desmayaría.
Lucian arropó a Noah, asegurándose de que estuviera cómodo en su cama y le acarició la frente echando ligeramente su cabelló hacia atrás, comenzaba a disgustarle las siluetas oscuras que se estaban formando bajo sus ojos, Noah no había podido dormir una sola noche entera en la última semana, por ello no le sorprendía del todo que hubiera colapsado ante tan sorprendente noticia: Liam estaba vivo y allí mismo; Lucian podía sentir que le estaba mirando la espalda.
Lucian se enderezó y giró para mirar a su cuñado; tenía la misma altura que Noah, el mismo color de ojos, los mismos rasgos, el hombre era igual y a la vez tan diferente a su compañero.
—¿Te molesta que esté aquí?—, preguntó Liam.
Sacudió su cabeza ligeramente, —no.
—No tienes un gesto muy amigable.
Lucian suspiró y recompuso su semblante, —estoy disgustado, pero no contigo, con nadie en particular, solo no me gusta cómo todo esto afecta a Noah— explicó mirando a su compañero yaciendo inconsciente.
El gemelo asintió.
Un instante después, Lucian volvió a mirar a su cuñado, —¿en verdad eres tú, Liam?—, preguntó, no de forma descortés, sino curioso.
Liam se relamió los labios, —eso creo.
Lucian entrecerró los ojos.
—Ey, estoy tan confundido como ustedes—, levantó las manos mostrando las palmas al frente, —no recuerdo mucho, solo sé que una noche desperté en un bosque y no sabía ni mi nombre.
—¿Y cómo es que ahora estás aquí?
Liam relajó su pose, apoyando el hombro en la pared a un lado de la puerta, —justo así como dijo mi padre, unos lobos cruzaron el portal y cuando Jared y los demás fueron en su busca regresé con ellos también.
—¿Estabas al otro lado del portal?—, Lucian recordaba claramente cómo era aquella luz, —¿qué hay allí?
—No pude explorar mucho en realidad, era un enorme bosque con varias aldeas y manadas—, explicó acercándose.
Lucian iba a preguntar algo más sobre ese misterioso portal, pero Liam le estaba observando demasiado, —¿por qué me miras así?
No contestó, sino que se acercó un poco más, casi como si estuviera analizando su rostro.
Lucian se sintió incómodo y volvió a llamarle, —¿Liam?
El gemelo sonrió y se alejó, —ahora recuerdo, nos conocimos en la florería frente a tu tienda.
Lucian parpadeó entre confuso y sorprendido, —¿estuviste hablando conmigo todo este tiempo, pero apenas recordaste quién soy?
—No; cuando hablé con mi padre varias memorias regresaron a mí, cosas de la familia y definitivamente tú no estabas en ellas, pero mi madre te mencionó bastante, por eso sé que eres el compañero de Noah, aunque no fue hasta este momento que recordé dónde y cómo nos conocimos, —suspiró, —lamento haberme comportado de esa manera aquel día, no era nada personal.
Lucian remembró aquella breve charla, cuando Liam había enfatizado el error que cometió al casi confundirlo con Noah.
Sacudió la cabeza en forma de negación, —descuida, no hay problema.
—Seguramente estaba inquieto y por eso dije cosas que estuvieron fuera de lugar.
Volvió a negar, —ya, no importa.
Liam sonrió y puso la mano en el hombro del motociclista, —¿sabes?, pensé que mi madre estaba exagerando cuando habló maravillas de ti.
Lucian carraspeó, —¿intentas avergonzarme?
—No, por supuesto que no—, le soltó, —te lo dije, los recuerdos están regresando a mí poco a poco pero aún hay vacíos; pensé que había confianza entre nosotros, aunque ahora veo que nunca interactuamos lo suficiente, ¿no es verdad?; lo siento si lo que dije te incomodó.
—Tienes razón, la única vez que hablamos fue cuando nos conocimos.
—Bueno, entonces eso quiere decir que tú y yo-
El leve quejido de Noah cortó el discurso de su hermano.
Ambos observaron hacia la cama mientras Noah abrió lentamente los párpados. Los ojos verdes y somnolientos se posaron en Lucian primero y el hombre mecánicamente se irguió hasta sentarse, pero cuando miró a Liam la sorpresa y el pánico fue evidente.
Noah sacudió la cabeza y sus ojos se abrieron tan grandes que dejaron ver el área blanca; Lucian casi se lanzó a su lado, sosteniéndolo en un abrazo, obligándolo a dejar de mirar a Liam, bloqueando su campo visual y susurrándole palabras afectuosas.
Fue hasta que el cuerpo de Noah dejó de agitarse que Lucian aflojó el agarre, pero no contó con que su compañero se aventurara a mirar por encima de su hombro, con toda la intención de buscar a su gemelo.
—No estoy soñando, ¿verdad?—, musitó Noah.
Lucian le besó la frente, —no, cariño—, dijo y se alejó lo suficiente para darle espacio, por si se decidía a bajar de la cama.
Mientras, Liam no se había movido de su lugar, se encontró mirando con atención de nuevo la interacción, la postura y la actitud de Lucian. El mayor de los gemelos pensó que si tuviera a alguien a su lado que lo tratara y le quisiera la mitad de lo que Lucian lo hacía con Noah, él sería muy feliz.
—¿Liam, en verdad eres tú?
La misma pregunta hecha hacía unos minutos le trajo a la realidad; pero esta vez Liam contestó con convicción, —sí, soy yo.
Lentamente Noah estiró el brazo y la mano, llamando silenciosamente a su hermano.
Liam miró a los ojos verdes casi iguales a los suyos, sino fuera por la humedad en ellos, la ligera hinchazón y los aún tenues círculos oscuros alrededor. Entonces estiró también la mano y le tocó.
Alguna vez había escuchado que, al morir, las personas veían toda su vida pasar frente a sus ojos, Liam ahora podía asegurar que eso era una mentira: el sintió mucho dolor y miedo. Lo sabía porque, cuando sus dedos acariciaron los de su hermano, fue como si la bruma en sus recuerdos se dispersara, las memorias que había estado recuperando hasta entonces cobraron sentido y las piezas del rompecabezas estuvieron completas.
Gracias al toque de Noah, pudo ver su vida pasar ante sus ojos, desde sus travesuras de cachorro y los momentos en el colegio, hasta su muerte; esta última también desde la perspectiva de su gemelo.
Percibió así el sentir de Noah aquella noche, fue una tristeza y desolación tan grande que le hizo perder el aliento, retorcerse y caer sobre sus rodillas junto a la cama.
Liam tragó duro intentando recuperarse y notó que Lucian le sostenía del brazo, seguramente para evitar que su caída le provocara un golpe en un lugar además de las rodillas, mientras Noah le miraba desde su lugar sobre el colchón.
Se relamió los labios y se enderezó, no desestimó la ayuda de su cuñado; logró ponerse de pie y entonces sintió la humedad en sus mejillas.
—Extrañé estar en casa—, dijo; y lo hacía, ahora que había recuperado las memorias de su vida.
Con cuidado se sentó junto a Noah, quien le abrazó de inmediato.
—¡En verdad eres tú!—, dijo el beta hundiéndose en el abrazo de su hermano mayor; no podría explicarlo, pero al tocar sus dedos lo supo, no había duda. ¿Conexión de gemelos? No importa como quisiera llamarle, él sabía que la persona que estaba con él era su hermano.
.
Nicholas miró por la ventana, la noche era algo fría.
El viento meció algunas ramas del árbol que estaba el cruzar la calle.
El lugar donde se estaba alojando era cómodo, estaba bien.
Suspiró reprendiéndose mentalmente de nuevo por su debilidad, ¿cómo pudo permitir aquel acercamiento?
Johan le había besado; tan suave, tan cándido, tan perfecto.
El vampiro se frotó el rostro echando su largo cabello hacia atrás; ¿cómo pudo traicionar a Joshua de esa manera?
Recordó la promesa de amor que le había hecho a su compañero; y puede que solo hubieran estado juntos algunos meses, pero Nicholas sabía que ese hombre era el correcto, que Joshua era el poseedor de su corazón. Y ahora le había sido desleal.
Tal vez nunca debió acercarse demasiado a Johan.
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ESPACIO PARA CHARLAR.
Perdón por la tardanza, les dije que en ocasiones solo puedo escribir un párrafo (a veces ni eso) a la semana. ¡Pero aquí seguimos! La historia no ha sido olvidada.
09 de septiembre de 2024.
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