Capítulo 5
Gilbert y Elizabeta estaban en un salón con vista al reino, solo podían esperar por mas que Gilbert quisiera salir a buscar él mismo a su hermano, pero no podía los del consejo de ancianos se lo prohibieron cuando lo intento en un principio, Eli lo apoyo de hecho iba a ir con él, pero como ya dije el consejo se los prohibió, Gil era el rey eso le dijeron. El reino lo necesitaba más y era mas importante, oír eso lo enfureció y decidió empezar a ignorar a esos vejestorios, sabia que el reino lo necesitaba, pero jamás aceptaría que le digieran que su hermanito no era importante. Por eso estaba en ese salón para ocultarse se esos ancianos fastidiosos, ellos no lo molestarían mientras estuviera con Eli, ella ya le había dicho que no era muy maduro de su parte esconderse. Él miraba por la ventado sentado en un sillón con un libro sobre sus piernas, habían pasado casi tres días desde que partieron los guerreros de la luz estaba preocupado que les haya pasado algo, cada vez se decía a si mismo que tenía que haber ido él mismo a enfrentar a ese loco de Sadiq y rescatar Lud, pero no podía y eso le dolía. Elizabeta estaba sentada frente él con un libro también solo que ella si estaba leyendo le ayudaba a distraerse un poco, pero preferiría estar en el salón de música escuchando a Rod tocando el piano eso los relajaba mucho más, pero su prometido llevaba todo el día escapando del consejo así que estaban en su escondite desde que eran niños, era un salón apartado al cual solo se podía ingresar por una puerta oculta que solo conocían ellos, Rod y Lud. Estaban tranquilos cuando de repente llega Roderich agitado por haber estado corriendo.
- Que sucede señorito, ¿también te cansaste de escuchar a los vejestorios hablando tonterías? – desde que era Rey cada vez que Gilbert estaba harto de los ancianos se escondía en aquel salón y se quedaba Roderich para escucharlos aunque por lo general no lo tomaban en cuenta solo le hablaban para preguntar por el rey y este les decía que a lo mejor se encontraba con la duquesa en quien sabe dónde, claro que el sabia pero jamás les diría.
- Vengo por ti, rápido al salón del trono.
- No tengo ganas de escuchar a los vejetes, que te dijeron para que llegues tan alterado, ¿acaso me quieren el trono? Pues que sigan soñando.
- No es por eso, uno de los vigías diviso a los guerreros de la luz. -aquello llamo enormemente la atención del rey. – Vienen con el príncipe, lograron rescatar a Lud.
Gilbert no lo pensé se levanto de un salto y Elizabeta lo imito. – No pienso esperar en el maldito trono donde deben estar los fastidiosos, andando chicos vayamos a las caballerizas. – Rod y Eli asintieron mientras sonreían, salieron con cuidado del salón oculto para no ser descubiertos por los ancianos y se arruinara de escondite los pensaron que casi volvían en el tiempo, cuando eran niños y se metían en problemas se encondían en ese salón y cuando se aburrían de estar ahí salían a hurtadillas para los jardines donde tenían otro escondite. Corrieron a prisa a las caballerizas pidieron que les prepararan caballos para los tres y que enviaran una carreta a la entrada del reino, ya arriba de los caballos y se disponían a salir aparecieron algunos miembros del consejo y le exigieron a Gilbert que se quedara, este los miro enojado y frustrado. Justo cuando pensaba ceder antes ellos Elizabeta le grito. -Andando Gilbo. – este la miro y ellas golpeo al caballo de él para que corriera y ella salió detrás seguida por Roderich, los ancianos solo suspiraron cansados irían al gran salón para hablar con los otros miembros y dejar todos los pendientes para el día siguiente, ese día Gilbert no tendría cabeza para nada más que el príncipe y lo mejor seria dejarlo disfrutar por unos días antes de que retomara sus labores de rey.
Cabalgarona toda velocidad esquivaron las calles mas transitadas para evitar algúnaccidente no querían lastimar a nadie, tendrían que dar una vuelta un poco maslarga, pero eso no importaba, la recompensa de abrazar a Ludwig pronto eramayor.
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Ya casi llegaban, estaban cerca de las puertas de la ciudad, los soldaos que vigilaban la entrada ya los estaban esperando a pesar de que querían llegar rápido las fuerzas no lo permitían. Una vez dentro los soldados de formaron para saludar al príncipe y darle la bienvenida al reino y por supuesto a los guerreros de la luz por haberlo salvado, los soldados ya se habían organizado para escoltarlos el palacio de hecho habían pedido que llevaran una carroza para llevar a los cinco. El soldado con mayor rango les decía eso cuando escucharon el galopar de caballos se voltearon a ver y vieron de quienes se trataban el soldado de mayor rango soltó una pequeña risa y retrocedió un poco sabía lo que pasaría y quería dejar espacio, los guerreros veían a los caballos distinguieron al rey, la duquesa y al consejero. Nunca pensaron ver a un rey actuar de esa forma, pero para ser realista el rey solo era un joven que apenas había asumido el trono hace menos de un año.
Cuando Gilbert vio a su hermano trato de hacer que el caballo fuera más rápido y ya a buena distancia lo hizo frenar de golpe, salto del caballo y corrió disparado a su hermanito el cual le sonreía feliz.
- Bruder eh vuel... - no alcanzó a terminar a hablar pues Gilbert se lanzo a él para abrasarlo con fuerza. –
- WEST!! – lo dijo con euforia mientras solo abrazaba a su hermano.
Elizabeta se les acerco a los guerreros y los abrazo, fue lago difícil abrazar a cuatro personas, pero la alegría fue mas se separo de ellos y les dijo. – Muchas gracias. – Se dio la vuelta y corrió con el rey para abrazar también al príncipe junto a él.
Después de un rato y de asegurarse que estaba bien llego la carroza, subieron a los cinco chicos en ella y partieron rumbo al palacio. Al llegar se dirigieron al salón del trono y Gilbert se topo con ancianos del consejo puso una cara de desagrado y camino hasta el trono para sentarse.
- Podemos hablar después de lo que sea que quieran, ahora quiero atender otros asuntos, cuando termine aquí los atenderé. – los ancianos se miraron entre ellos y el representante hablo por todos.
- De hecho, su majestad, hemos decido que dejaremos los temas para después de seguro ahora quiere estar con el príncipe y agradecer a los guerreros de la luz, lo estuvimos discutiendo y llegamos a la conclusión de que los asuntos pendientes pueden esperar un par de días más, creemos que lo mejor será agasaje bien al príncipe y continuar con los arreglos de su boda, sin más que decir nos retiramos. – dijo aquello y el con el resto de los ancianos hicieron una reverencia al rey y luego le hablo a Ludwig. – es un alivio que ya este en casa sano y salvo príncipe, nos retiramos. – cuando hubieron salido y cerrado las puertas el rey se dirigió a los guerreros.
- Gracias por devolverme a mi hermano. ¡No cabe duda de que son los Guerreros de la Luz de los que habla la profecía de Luka!
- Deben escuchar completa esa profecía. – les dijo Roderich. – Ejem, si me permiten... "Cuando reine la oscuridad en el mundo, llegaran los cuatro Guerreros de la Luz". – esa parte ya la habían escuchado. – Si ellos no logran juntar los cuatro cristales, la oscuridad nos consumirá a todos. Los cuatro cristales nunca volverán a brillar".
-Me han dicho que el oeste es posible encontrar un cristal. – les dijo la duquesa. –
- La única forma de librar al mundo de los monstruos es devolviéndole la luz a los cristales. – les dijo Roderich.
-Voy a reconstruir el paso que conduce al oeste. – le dijo el rey. – Rezo por que logren devolver la luz a los cuatro cristales y al mundo.
- ¡Un momento! – les dijo Ludwig al ver como los guerreros de volteaban. – Esta cruz a sido confiado a los príncipes de Ramneyg durante generaciones. – dijo mientras de acercaba a Feliciano. - Cuando me raptó, Sadiq se quedo con él. Quiero que te lo quedes. Tal vez te sirva en el viaje. – entonces le tendió una Cruz de Hierro a Feliciano y se la entrego en sus manos. – Espero que tengan un buen viaje y vuelvan pronto. –
Los mayores vieron esa escena encantados, aquella cruz tenia un gran significado pues Gilbert se la había obsequiado a Ludwig cuando eran más pequeño pues este solía temer mucho de los mayores, ya que, solían mirarlo feo. No era que tuvieran algo contra él. Todo cambio cuando empezó a sacar algo mas de carácter, ser mas serio y volverse cada vez más fuerte. Pero siempre cargo con la cruz que le había regalado Gilbert, le dijo que si algún día conocía a alguna persona que se convirtiera en alguien sumamente importante para él le debía entregar la cruz para que lo protegiera. Eran historias de niños, pero que dejo un gran significado en Ludwig.
-No tienen que marcharse ahora. – dijo Gilbert. – el paso tomara un tiempo ser reconstruido, quizás una semana aproximadamente, así que por mientras quédense en palacio y descansen. –
- Seria un gran honor para nosotros que se queden para nuestra boda, solo esperábamos que Lud regresara para poder casarnos. –
- En ese caso nos quedamos. – dijo Alfred sin pensar, le agrado la idea.
Una boda significaba mucha comida gratis para ellos, aunque después del rescate del príncipe habían conseguido bastante dinero y cosas para vender, con lo que conseguirían mas dinero. Arthur y Lovino quedaron en shock ese tarado hablo sin preguntar, les agradaba la idea de poder dormir en un lugar seguro, pero no querían abusar da la generosidad de las personas.
-Yo apoyo a Alfred. – dijo Feliciano feliz le gustaban las bodas, ver personas que se querían mucho juntando sus vidas para el resto de sus vidas le parecía algo hermoso.
Rendidos se miraron entre ellos y decidieron aceptar la propuesta también. Esa noche comieron como nunca antes, o eso pensaban, pero la verdad es que la comida estaba deliciosa. Mientras cenaban junto al rey, pues este los había invitado a cenar con él y su familia, les comentaba que ya había enviado a sus mejores ingenieros del reino para reconstruir el paso al oeste y según le habían dicho el paso estaría en 10 días o menos y que durante ese tiempo podían quedarse en el palacio para que pudieran reponerse del todo y seguir su travesía para salvar el mundo.
Elizabeta se había percatado que el príncipe sentía cierta atracción hacia Feliciano y para ella eso era encantador, sabia que Feliciano era varón, pero eso no disminuyo su deseo de querer ver juntos a Feli y Lud, por eso mismo motivo los sentó a ambos juntos, el príncipe estaba realmente rojo y Feli solo exuda felicidad y ternura, sobre todo un aura agradable que te hacia querer protegerlo de todo. Gilbert no se dio por enterado por eso cuando de hablaba vio de reojo a su hermano y lo vio sonrojado, le pregunto que le pasaba si acaso se sentía mal o tenia fiebre, se estaba levantando para dirigirse a su hermano que le decía que estaba bien, fue Eli quien le dijo que no se preocupara que se seguro solo tenia calor que ella se encargaría. Lud agradeció la intervención de Eli, pero no tenía idea de lo que pasaba por la mente de ella y que hubiera preferido que su hermano lo revisara y lo enviara a la cama temprano.
Después de cenar, los guerreros fueron llevados a los que serian sus aposentos durante su estadía, fue Elizabeta quien los guió a cada uno a sus respectivos cuartos, les habían dado uno individual a cada uno eso les encanto además los cuartos eran inmensos era de esperarse de un castillo.
Los días pasaron rápido, les era algo extraño poder estar tan tranquilos durante tanto tiempo, no llevaban mucho tiempo viajando, pero se sentía una eternidad con las batallas diarias, las noches de insomnio, el cansancio, el hambre y el no poder asearse debidamente, desde que llegaron al palacio podían darse baños a diario, de hecho el día que llegaron de rescatar al príncipe Elizabeta los mando a asearse antes de la cena incluido al príncipe, sus ropas fueron tomadas, enviadas a lavar y remendar, para la cena les habían prestado ropa nueva, de hecho durante toda su estadía no les entregaron sus ropas por orden de Elizabeta, ella no querían que usarán ropas descuidadas en palacio o eso fue lo que les dijo, lo que en realidad quería era poder vestirles de otra manera porque les parecían encantadores en especial Feli que sus ropas por lo general eran de colores claros que lo hacían parecer como una niña pero no le daba importancia.
Durante su estadía, Arthur pasaba buenas horas en la biblioteca leyendo, pues era un buen pasatiempo para él, Feliciano pasaba casi todo el tiempo pegado a Ludwig el cual se entero que era varón un día que fueron a bañarse todos juntos. Le pareció raro cuando iban camino a los baños, pero recordó que el de mujeres estaba un poco más allá del de hombres, pero grande fue su sorpresa cuando lo vio entrar al baño de hombre con el resto pensó que a lo mejor estaba "acostumbrada" a bañarse con hombres, le iba a decir de todos modos que le baño de mujeres estaba mas allá por si quería ir cuando lo vio desnudo y de espaldas, todos se rieron pues fue algo escandaloso cuando se giró, Feli le pregunto que le pasaba este no decía nada fue cuando escucho a Lovino decirle hermano a Feli, se volteo y si era hombre, se sintió estafado por un instante, pero a pesar de que sabia la verdad sus sentimientos no cambiaban y con Eli vistiéndolo como si fuera mujer no ayudaba. Volviendo al tema anterior, si el príncipe no se encontraba con Feli paseando, estaba con Alfred entrenando un poco, a ellos dos les encanta eso, poder luchar con alguien fuerte y que tuviera tantas ganas como el de luchar todo el día, descansar, comer bien y seguir luchando, Lovino no se quedó atrás el también pasar un par de horas al día entrenando, si bien era bueno no podía igual al par de rubios. Así que cuando ya estaba cansado y molido se sentaba al lado de su hermano a ver a ese par luchar, a veces aparecía Arthur y les hacia compañía también durante un rato, a veces iba con un libro y leía mientras los otros luchaban o fingía estar concentrado en el libro cuando en realidad miraba a Alfred luchar, no entendía por qué lo hacía, pero ahí estaba, cuando Lovino lo fastidiaba este se devolvió a la biblioteca y seguía leyendo ahí, en unas cuantas ocasiones Feliciano le hacía compañía ya se leyendo un libro o charlando de cosas de magos o sus salidas con el príncipe, en otras ocasiones era Alfred el quien le hacía compañía este solo se sentaba por ahí y miraba el lugar, para la sorpresa de Arthur se mantenía callado lo cual le parecía increíble pero no le molestaba, en una ocasión le pregunto para que iba para allá si no iba a leer, según él ese era un buen lugar para descansar y que ni Ludwig ni Lovino querían luchar así que descansaría ahí, en raras ocasiones apareció Lovino este iba a buscar o dejar libros que trataban sobre monstruos quería conocer un poco mas de ellos y no volver a llevarse sorpresas además de como poder derrotar a algunos. Lovino por lo general le gustaba leer solo sobre monstruos ese era un tema que le fascinaba, en una ocasión saco un libro de magia blanca entre los que saco Alfred lo había visto y le pregunto qué si era para Feli y este le respondió que si este apareció de la nada y pregunto que decían sobre él y Lovino dijo rápido que quería saber que otros hechizos podría a llegar a conocer y por eso tomo el libro para luego comentarlo con él, Feli le dijo que ese libro no le serviría pero si a él pues le pareció interesante le pregunto si se lo podía prestar después y este se lo entrego en ese momento diciendo que no tenia real interés solo una pequeña curiosidad y ese libro no le había servido y se concentro en los otros que le apetecían más, sino estaba leyendo estaba entrenando un poco con los otros dos chicos, pero se cansaba rápido y después se ponía a holgazanear.
El quinto día llego y con él, la gran boda real, todo el reino estaba de fiesta a pesar de todo lo que pasaba en el mundo, los guerreros fueron vestidos con motivo de la festividad. Elizabeta insistió en que Feliciano llevará una corona de flores pues consideraba que le quedaría hermoso y así fue a Ludwig casi le dio un ataqué cuando lo vio, para Arthur y Alfred les pareció un poco gracioso, pero no de la mala forma fue a Lovino quien le molesto y aún más cuando el príncipe vio a su hermano.
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La ceremonia se celebro en la catedral al otro lado de la ciudad, era enorme pero aun así no cabía todo el reino dentro de ella, solo las personas más importantes, algunos invitados de otros reinos o lugares importantes que llegaron por poco, entre los invitados importantes estaban obviamente los guerreros de la luz ninguno de ellos estaba costumbrado a ese tipo de posición, tal vez Arthur quien era de la familia que lidera su pueblo, pero al ser el hermano menor nunca era tomado en cuenta además tampoco le interesaba estar rodeado de extraños, pero aun así nunca había sido parte de invitados importantes, por petición de estos no se dijo que eran los guerreros de la luz, los hostigarían demasiado y podrían atraer gente mala solo fueron presentados como los chicos que salvaron al príncipe y el rey estaba enormemente agradecido con ellos, hablando de él estaba en el altar esperando a Elizabeta, él vestía un traje estilo militar de color azul, pantalones negros y botas a juego, a un lado suyo estaba su hermano menor quien llevaría los anillos, este también vestía un traje formal estilo militar pero de color verde oscuro con pantalón negro y botas a juego. Roderich no estaba con ellos, ya que, seria el encargado de entregar a la novia, el padre de Elizabeta había muerto hace años y ella vivía con su madre, tiempo después se volvió a casar, pero ella nunca aprecio a su padrastro, Sadiq.
Sonaron las campanas, la novia había llegado Gilbert estaba sumamente nervioso no había visto a Eli desde el día anterior, estaba tan acostumbrado a su presencia que su ausencia era demasiado notoria y le molestaba, pero ya había llegado el momento y ella estaba ahí, la vio entrara a la catedral del brazo de Roderich y se quedo sin aliento pues estaba sumamente bella, el vestido resaltaba enormemente su figura femenina. Gilbert no se dio cuenta que tenia la boca abierta si no fuera por que Lud le hizo un gesto de broma. Cuando Eli llego al altar con Roderich este se la entrego al rey y le dijo que debía cuidarla pues él la consideraba una hermana y la quería demasiado, los hombres se dieron la mano y luego Gilbert tomo firme del brazo a Elizabeta y le sonrió ampliamente luego le quito el velo del rostro y la vio sonriendo también con las mejillas sonrojadas, con esas sonrisas caminaron un par de pasos siempre tomados del brazo hasta el altar, se arrodillaron frente al cardenal el cual dio inicio la ceremonia.
La alegría y la fiesta duro todo el día hasta la noche, se trasladaron al palacio donde se celebró la fiesta con los recién casados, pero se celebró la unión de ambos por todo el reino, ya al amanecer durante el desayuno el rey les dio a los guerreros una importante noticia.
-Esta mañana el jefe de la obra de reconstrucción del paso nos informó que ya está listo, pero la verdad es que se lo informo ayer a Roderich querían terminar antes de la boda y así fue, no se perderían la fiesta. – les dijo el rey en el comedor mientras comían. – Pueden partir cuando quieran.
- Eso es estupendo – le respondió Arthur – Bien chicos debemos partir de inmediato.
- Mientras antes partamos antes podremos salvar el mundo. – respondió Lovino con desinterés, pero la realidad es que le fastidiaba que su hermano se la pasara con el príncipe.
- No podemos quedaron un poco más. – pregunto Feli algo triste.
- Vamos unos días más que podrían hacer. – le apoyo Alfred.
En eso Arthur se levanta de la mesa y les pide que lo acompañen a la biblioteca para que lo hablaran mejor. – Lo que sucede cabezas huecas. – dijo refiriéndose a los dos que se querían quedar. – el mundo esta en caos, no podemos quedarnos más tiempo, debemos resolver esto. – los otros dos se miraron entre ellos y bajaron la vista.
- Odio admitirlo, pero tienes razón cejas. – le dijo Alfred.
- Esta bien, partamos hoy mismo entonces. - apoyo Feli
A pesar de que les gustaba estar en el palacio tenían una misión que cumplir y si seguían sin hacer nada las cosas solo empeorarían.
- Esta decidido, nos iremos hoy mismo, informemos al rey. – les dijo Arthur entonces. – No olvidemos agradecer por todo y despedirnos, pero lo mas importante es que nos devuelvan nuestras ropas no podemos luchar con esto. – dijo refiriéndose a las prendas finas que vestían.
Ya con una resolución fueron al comedor para informar su decisión al rey. Este comprendió y Eli decidió al fin devolver sus pertenencias. Ya al medio día estaban en las puertas del reino para irse, los acompañaba el rey obviamente, la nueva reina Elizabeta, Roderich, el príncipe Ludwig, un gran séquito de soldados y varios habitantes del reino para despedirlos.
- Me gustaría que se quedar más tiempo, pero el tiempo apremia y su misión es mas importante, espero que nos visiten de vez en cuando. – les dijo el rey sonriente. –
- Vayan con cuidado sigan protegiéndose unos a otro como lo han hecho hasta ahora, que los dioses los protejan en su larga travesía. – dijo Elizabeta con una sonrisa amable. - Las puertas siempre estarán abiertas para ustedes mis queridos héroes.
Y por favor, salven nuestro mundo, líbrenlo de este manto de oscuridad que cubre nuestro mundo.
El príncipe estaba ansioso por decir algo, pero era incapaz de decir algo le daba demasiada vergüenza.
-Muchas gracias por todo nuevamente. – les despedía Arthur cortésmente.
-La comida estaba deliciosa, así que muy probablemente regresemos pronto. – les dijo Alfred eh hizo reír a los reyes.
Lovino no dijo nada, no sentía la necesidad de transmitir nada solo se quería ir, pero no era el caso de Feli que se quería despedir de todo el mundo con abrazos de hecho lo había hecho con el rey y reina en el comedor, Ludwig no fue abrazo pues no se encontraba en ese momento.
-Veee... espero que no te vuelva a pasar nada Lud, te prometo que volveré. – le dijo y lo abrazo a lo que el príncipe le costó un poco reaccionar y responder al abrazo. Después de separarse se dijeron el ultimo adiós y los cuatro guerreros partieron rumbo al oeste, se despedían mientras caminaban y se alejaban, no habían avanzado mucho cuando Feli se detiene de golpe. – Me falto algo. - les dijo a sus amigos algo sonrojado y sonriente. – No tardo. – corrió de vuelta a la entrada hasta donde estaba el príncipe.
El príncipe no alcanzo a reaccionar y tampoco supo cómo en un instante vio a Feli correr hasta él hasta quedar frente suyo y lo siguiente que supo es que Feli lo besaba. Todo el mundo quedo impactado, incluso sus amigos, excepto Lovino este estaba furioso. Fue algo casto, sencillo e inocente, al separase Feli le prometió que regresaría con él y se fue corriendo hasta sus amigos mientras se despedía agitando alegre sus manos y corrió, paso a los chicos y siguió corriendo, la euforia y adrenalina eran mayor a cualquier otra cosa y corrió, a los otros no les quedo de otra que correr tras él hasta que se perdieron de vista. Ludwig cuando volvió en sí, se vio rodeado de miradas picaras y burlonas (sin malas intenciones claro), el primero en hablarle fue su hermano mayor el rey, el cual olvido por completo la etiqueta y todo eso de ser rey, por un instante solo fue un chico normal molestando a su hermanito con su primer amor.
-Desde cuando estas con Feli, eh West, eres todo un picaron, apenas se conocieron y ya son novios KESESESESE. –
-Bruder!! no es lo que crees. – respondió totalmente rojo. –
-KESESESESE.... –
Las cosas hubieran seguido así, si no fuera porque la reina puso orden golpeando al rey con un sartén que saco de quien sabe dónde. – Cariño estamos en público, puedes hablar con Lud en casa. – su sonrisa era dulce, pero la rodeaba un aura aterradora.
-Claro, claro mi reina. – respondió aterrado el rey. – Espera Eli, ¿por qué el pañuelo en la nariz? – pregunto y se puso de pie de un salto. – Te golpeaste, golpe de calor o algo parecido.
-No es nada tranquilo por lo pronto volvamos a casa. – le dijo sonriendo.
Ludwig paso por alto la broma de su hermano y se quedó mirando un rato el lugar por donde habían desaparecido los guerreros, no se percató cuándo se acercaron a él hasta que le tomaron el hombro.
-West te estoy llamando, tu asombroso hermano mayor debe volver a palacio a resolver asuntos con los vejestorios. – decía con cara de fastidio. – Oye, te encuentras bien. – se fijó que su hermano menor si bien lo miro cuándo le toco el hombro y le miro este no dijo nada, se volteo nuevamente al frente mirado el camino y después le hablo a su hermano. –
- Quiero hacerme mas fuerte Bruder, ellos son fuertes y están a la par conmigo, pero se que cuando vuelvan serán mas fuerte y si no me preparo yo también, me dejaran atrás y quiero demostrar que soy fuerte para Feli y ser aceptado por mi fuerza y no mi posición. – al terminar de decir eso miro a su hermano. – ¿Qué opinas, estoy bien o mal? Es que quiero protegerlo, pero mi fuerza no es suficiente, quiero demostrar que soy fuerte y digno de estar con uno de los guerreros de la luz.
- Claro que eres digno, si te sientes mal por lo que paso con el bastardo de Sadiq no te preocupes, ese sujeto fue un tramposo, pero si lo que quieres es no quedar atrás entonces tu hermano te ayudara a que te sigas haciendo mas fuerte, por lo pronto volvamos a casa. - le dijo mientras le palmeaba la cabeza y se dirigía a la carroza que los esperaba.
- Hay otra cosa. – dijo antes de avanzar, Feli es varón, así que esto puede causar problemas pues soy un príncipe, debo cumplir expectativas y esas cosas. -
- Antes que digas algo más, si te preocupan los vejestorios, créeme están más interesados en mí y en mi futura descendencia, dioses cual es el problema con ellos, lo único que quieren es que tenga hijos, no han parado con eso. – dio un suspiro cansado. – Como sea, no tienen mayor interés en ti, tus decisiones o gustos, ya me lo mencionaron, mientras cumplas con tus deberes y obligaciones estarán más que satisfechos. – Escuchar esas palabras de parte de su hermano le alivio de sobremanera, suspiro aliviado y camino junto a su hermano hasta la carroza donde los esperaban los demás.
Después de andar un par de horas al fin pudieron dar con el paso hacia el oeste, la entrada estaba reconstruida y se encontraba sobre una colina por la cual se podía ver el castillo y reino de Ramneyg a lo lejos, lo observaron por un momento y siguieron su viaje.
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Y así comenzó su travesía.
Los guerreros de la luz estaban sorprendidos por la gran misión que se les había encomendado.
Ni siguiera sabían para que servían los cuatro cristales que llevaban en sus manos...
Esos mismos cristales que alguna vez, hacía mucho tiempo, habían brillado tan intensamente.
El momento de partir había llegado...
Era el momento de quitar el manto de oscuridad para que la luz volviera a iluminar el mundo...
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Hasta aquí.
Disculpen la demora quería subir este capítulo la semana pasada, pero no tenia Internet. Tratare de subir el siguiente luego, apenas lo tenga listo tratare estará arriba. No les daré fecha solo esperen.
Nos leemos luego.
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