Capítulo 6
MARATÓN 2/2
FELIZ VERAAANO!! Y que disfruteis de la lectura;)
Este capítulo es algo (vale, MUY largo) y aparece MI PERSONAJE FAVORITO DE LA HISTORIA<3 AHHH!!!*_* :*
Gif suyo en multimedia;)
Capítulo 6: El abandono de un padre, parte 2
Noté la presencia de mi hermana casi al instante en que se escondió tras la puerta de mi habitación. Mis sentidos, ahora más desarrollados, captaron su respiración agitada al escucharme mencionarlo. Estuve a punto de acabar la conversación, pero ella se daría cuenta. Mi hermana es demasiado lista. Decidí la palabra clave que usaba con mi padre cuando era pequeño y no queríamos que los demás se enterasen de lo que hablábamos y cambiabamos de tema al instante.
-¿Sabes, papá? Tengo muchas ganas de comerme un helado de cot-vainilla.
Mi padre lo captó al instante y comprendió que había alguien escuchando. No me juzguéis, tenía seis años cuando nos inventamos eso, era una mezcla entre cotilla y vainilla. De pequeño me gustaba mucho ese sabor y rimaba con cotilla; así nadie se daba cuenta bueno, yo en mi dulce e inocente infancia pensaba eso.
-Bueno, sigue con lo que me contabas. ¿Estabas diciéndome que rompiste con tu novia?.
-¡Eres estúpido! Vale que haya alguien escuchando, pero yo no rompi con mi novia!
Menos mal que Sarah estaba lejos, porque con los gritos que pegaba mi padre, si estuviese más cerca, lo habría escuchado.
-Sí, Okay.
-Ahora en serio, dentro de poco tendré que llamar a Sarah para comunicarle algo.
-¿No será algo de...?
-No, no no no...
-Es sobre uno de vuestros amigos que vendrá.
-Ah! Me estaba empezando a creer que se lo dirías sin tenerlo seguro.
Escuché unos leves pasos que se alejaban por el pasillo y supe que mi hermana se había ido, por eso y porque ya no notaba su benévola presencia.
-Se fue.
-¿Era tu hermana o tu madre?
-La primera.
-Mierda. Lo siento hijo, pero si ella se entera antes de tiempo será un desastre, os tendréis que separar. No le digas nada, es mejor que ella siga su camino y que tú no estés muy involucrado en él.
-¿Como no lo estás tú?
-No vuelvas a empezar con eso, dejamos claro el motivo por el que me fui.
-Lo sé, pero ella no lo sabe y yo, aún sabiéndolo, sigo pensando que estuvo mal.
***
Ayer terminé muy tarde de hablar con mi padre y me levanté tan lento como una tortuga, con pereza fui hacia el baño y me miré en el espejo. Me fijé en mi pelo moreno, estaba despeinado, como siempre. Desistí de peinarme porque sabía que no valdría la pena; además, así daba un aspecto más desenfadado. El regalo que he recibido gracias a la charla con mi padre, han sido unas leves ojeras bajo mis ojos marrones. No puedo creer que me pidiese que pasase de mi hermana, que no me involucrase en su vida. ¡Para él era fácil! Él seguramente nunca nos quiso; ahora mismo, yo solo soy una garantía de descendencia para los de su grupo, que ahora también es el mío. Volví a la habitación y cogí una camiseta ajustada, para marcar los músculos conseguidos tras tres años de gimnasio. Ayer por la tarde, conseguí convencer a mi madre para que me quitase el castigo, claro que... digamos que yo tenía ventaja en ese asunto. Hoy saldría e iría al instituto, seguramente mis amigos se harían pellas y vendrán conmigo a disfrutar de la mañana.
-¡Zar!
-¡¿Qué!?
-¡Hoy te llevo yo!- vi a mi hermana bajar las escaleras, seguramente me preguntaría por lo de anoche, su curiosidad le puede muchas veces, y eso me preocupa.
-¿Y eso?
-Voy a salir, mamá me quitó el castigo.- su cara fue épica, la boca le llegó al suelo de madera y los ojos estaban más grandes que los de *Jamie Campbell Bower.
-Jajaja, si no me crees, pregúntale a mamá. ¿Mamá?
-Es verdad, hija.- dijo mi madre desde la cocina.
-Okay, pero esto es un poco raro.
Después que mi hermana terminase de desayunar, salimos en mi moto, ella agarrada de mi cintura, como pasaba cada vez que se montaba en mi pequeña moto-amor, le daba miedo, ¡Ja! Seguro que cuando ella tuviese novio, si éste tenía moto, se montaba feliz con él. Me paré en el semáforo, cuando iba con ella respetaba las señales y moderaba la velocidad, aunque a mi me gustase ir rápido y fuese un inconsciente, no tenía que ver a que estuviese dispuesto a matar a mi hermana.
Por fin llegamos al instituto ¡wow! Nunca pensé que diría eso, pero solo lo digo porque veré a mis colegas y luego nos iremos por ahí a celebrar mi no-castigo.
Dejé a mi hermana en la puerta y, por fuera del complejo, fui hacia el lugar en el que siempre nos reuníamos.
-¡Hey!- todos se giraron a mirarme y vinieron hacia mí.
-¿Hechas de menos el instituto, Dupont?.
-La verdad es que, no. He conseguido que mi madre me levante el castigo y pensaba que podríamos salir ahora a celebrarlo.
Cuando todos terminaron de saltar la vaya del instituto, Jules me preguntó:
-¿Cómo has conseguido que tu madre te levante el castigo?- Marc y yo compartimos una mirada de complicidad, sabiendo el verdadero motivo y que no debemos decírselo a nadie.
-Yo... digamos que puedo ser muy convincente.
-¡Bueno gente!, ¿Vamos por unas cervezas?.
-¡Vamos!.
***
Sarah:
Ya había terminado las clases, mi hermano no había venido todavía, todos mis amigos se habían ido y no tenía dinero para coger un taxi Bueno, me tocaba andar, entonces. Eso no me molestaba demasiado, me gustaba hacer ejercicio, lo que me cabreaba es que mi hermano se hubiese olvidado de mi. No había visto a sus colegas en todo el día, seguramente ellos se habían saltado las clases para irse con mi hermano. En ese momento, un móvil me sacó de mis pensamientos auto-compasivos. Un momento... ¡era mi móvil!
-¿Si?.
-Hola, hija.- al escuchar esa voz grave tan conocida, mi cabreo volvió, pero aún más fuerte.
-No me llames hija, perdiste el privilegio de llamarme así cuando nos abandonaste.
-Está bien, no te he llamado para escuchar los mismos reproches de siempre, pensé que ya habías madurado lo suficiente como para superarlo y olvidarte del tema.
-Para ti es fácil decirlo, nunca te importó "el tema". Además, si no te hubieras marchado, verías que sí que he madurado.
-Te he dicho que no he llamado para eso. Uno de tus amigos va a venir.
-¿Qué?. Yo también quiero hablar el menor tiempo posible contigo pero, ¿podrías explicarte mejor?.
-Pff... tu amigo, el mejor amigo de tus primos, los gemelos. Sergio el italiano ese, va a venir con su familia a visitarnos. Ehm... no saben nada del divorcio, no vi que fuera muy importante el decírselo y... Están yendo hacia allí.
-Bien, cobarde hasta para eso. En fin, tengo su número; así que, yo me encargo, adiós.
-Espera- algo en su voz evitó que colgase, como pretendía hacer.- no es de buena educación escuchar conversaciones ajenas; ahora sí, adiós.
No esperé a que me lo repitiera dos veces, colgué de inmediato. ¿Cómo lo sabía? ¿Cómo sabía que anoche escuché su conversación con mi hermano? Hice el menor ruido posible y era imposible que él desde la otra línea me escuchase y mi hermano... tampoco, él estaba hablando, se escucharía más a sí mismo que al escaso ruido que hice. No tenía sentido, nada tenía sentido. Respiré hondo varias veces y marqué el número de Sergio.
-¡Ciao!
Era él, el mismo chico con el que hablé tantas veces, el mismo acento italiano súper marcado, solo que tenía la voz más grave y varonil y se... ¡da igual!
-Hola Sergio, soy Sarah, no sé si...- me cortó en medio de la frase.
-¡Sarah! Ahora mismo voy de camino para verte.
-No, Sergio verás es que... no estoy en casa.
Mierda, mi padre; Paolo,seguramente quería eso, que yo le mintiese a Sergio y que no se enterasen del divorcio. No. No iba a ser la marioneta de mi padre, no esta vez. Se lo contaría...cuando fuese el momento oportuno "malditos genes cobardes de Paolo"
-¿Y eso?¿Dónde estás, bellissima?
-Estoy en un parque cercano, mi hermano se olvidó de recogerme.
-No hay problema, yo te recojo, dime la dirección.
-Estoy en el cruce de calle Jules Philippe y hotel de Ville.
-Bien, espérame y no te muevas. Ciao.
-Adiós.
En diez minutos escasos, Sergio ya estaba allí y para mi desgracia, montado en una moto. Me quedé mirándole sin remedio, estaba mucho más guapo que la última vez que lo vi o eso, o que ahora me fijaba más en los tíos (lo que también era cierto). Seguía teniendo el pelo moreno con una pequeña cresta arriba, que le formaba hermosos rizos cayendo por su frente. El cuerpo estaba mucho más musculoso y cuando se levantó de la moto para darme dos besos, pude notar que era una cabeza más alto que yo. Sus ojos negros me recorrieron de arriba abajo y no pude controlar un leve rubor en mis mejillas.
-Hola, bella. Sube, espera ¿te dan miedo las motos?.- parece que se dio cuenta de mi mirada recelosa hacia la moto.
-No, normalmente voy con mi hermano en moto al instituto.-claramente le mentí(otra vez, para mi desgracia) aunque fue una medio mentira porque no me dan miedo en realidad... me daban... repeto, sí, respeto se ajustaría a mi relación con las motos.
-Ah, bien entonces.- me tendió su casco y yo lo rechacé, sacando de mi mochila mi propio casco.
-Vaya, una chica motociclera.
-No creas, no pienso conducir una moto en mi vida.
-¿No? ¿Y si pruebas ahora?
-Ya he dicho que no, Sergio. Ir detrás vale, pero conducir... como que no. Además, solo voy con mi hermano porque no tengo a nadie más que me lleve al insti; si no, no me subiría a una moto.
-Seguro que al principio decías que no te subirías a una moto en tu vida.- asentí con una sonrisa temerosa, adivinando lo que iba a decir casi con seguridad. La idea no me gustó ni un pelo.- ahora te montas en una moto, rompiste tus esquemas, ¿por qué no romperlos de nuevo?.
-¿Quieres morir?- al verlo confundido, continué- acabarás muerto si me dejas conducir y... puedo rallarte la moto, o hacer algo peor si nos caemos.
Esa última frase debería haberlo convencido. Sabía por experiencia, que para los chicos su más preciado tesoro era su vehículo, más aún si era una moto.
-Tú ganas, anda, sube detrás.
Sonreí con suficiencia, había ganado, pero por experiencia sabía que Sergio no se rendía tan fácilmente y se picaba con facilidad. Seguramente no pararía hasta que condujese una moto al menos un segundo. Me senté tras él y me agarré de su sudadera azul marino del Pull & Bear y mi amigo arrancó la moto. Mientras íbamos hacia mi casa, mientras me iba impregnando de su olor a café negro y madera, fui recordando todos esos momentos a su lado. Fuimos amigos desde que nos conocimos, un día de verano hace diez años...
*Flashback*
Mis padres nos habían llevado a mí y a mi hermano a conocer a la familia de mi padre, que vivía en Italia. Estaba fuera, en el jardín de la casa de mis tíos, los demás estaban dentro, terminando de comer o; en el caso de mi hermano, jugando a la play en el sofá con mi s. Yo no sabía jugar a eso, ni quería aprender además, seguramente no me dejarían jugar, por ser una niña y de las más pequeñas. Allí había dos de mis s, los dos eran iguales y un año mayores que mi hermano. Solo los conocía de un día, pero no me gustaban, eran muy brutos, no entendía lo que decían y por qué se reían y se metían conmigo incluso a veces, pegaban a mi hermano. Tenía también otra prima, pero sólo tenía dos años y no me gustaba jugar con los bebés, nada más que babeaban, no sabían hablar, se cagaban sin aviso y se metían todo en la boca, sin olvidar sus llantos eternos. Menos mal que no recordaba mi etapa de bebé.
De repente, un chico salió de la casa con un portazo, cuando le vi la cara, tenía los ojos muy brillantes, seguramente estaba a punto de llorar. El chico miró al cielo, abrió los ojos y parpadeó varias veces para contener las lágrimas, lo sabía porque yo también lo había hecho muchas veces para no parecer una niñata estúpida, débil y llorona, el chico respiró hondo y luego, reparó en mi presencia. Me miró con asombro y vergüenza, seguramente porque lo había visto casi-llorar. Le sonreí tímidamente y le dediqué un pequeño "hola" intentando que se sintiese seguro. Él me sonrió de vuelta y respondió a mi saludo. Ya estaba feliz y yo le había ayudado; así que, yo también me sentía feliz.
-¿Estás bien? Cuando estoy mal, me ayuda contárselo a alguien, no diré nada, lo prometo.- dicho eso, hice el gesto de "cremallera" en mi boca y luego hice como que tiraba la llave.
Él rió, tenía una risa muy bonita, era muy alegre y contagiosa, por eso empecé a reírme yo también.
-No quiero aburrirte con mis problemas además, es una estupidez- eso lo dijo serio, más de lo que a mi me gustaría.
-Te entiendo, es muy tonto decirle a alguien que acabas de ver los problemas que tú tienes, pero podemos cambiar de tema, ¿cómo te llamas?
-Sergio, ¿y tú?
-Sarah. ¿Eres mi primo?
-Creo que no, ¿tu eres hija de Paolo?- asentí con la cabeza- no, soy mejor amigo de tus primos.
-Ah, pues a mí no me gustan mis otros primos, los que son dos iguales.
-¿Los gemelos? Esos son mis mejores amigos y... al principio tampoco me gustaron pero, son buena gente y ahora... ya ves en los que se han convertido.
-Ahh. ¿Tienes mi edad?
-No sé, tengo siete años y medio, dentro de poco cumplo los ocho.
-Pues no, porque yo tengo seis años. Pero tienes la edad de mi hermano, el muy tonto está jugando con mis dos primos iguales a la play.
-¿Y no juegas con ellos?
-No, se meten conmigo y me dicen niñata y enana y otras cosas que no entiendo.
-Tranquila, no eres nada de eso, eres muy madura y muy mayor.
Mi nuevo migo ya me había puesto de buen humor, por fin recibía de uno de ellos algo que no fueran insultos como mis dos primos.
-¿Donde vives Sarah? Está claro que no eres de aquí.
-Jajajaaja! No, soy de Francia y vivo en un pueblo muy bonito que se llama Annecy.
-¿Y cómo es tu pueblo?
-Hay casas muy bonitas, blancas y con tejados rojos y flores en los balcones, pero todo es más bonito los días de mercado, hay muchos puestos; de comida, juguetes y accesorios. Además, Annecy tiene un lago muuy grande y el agua se mete por alguna de las calles formando un canal.
-Vaya, parece que es un lugar muy bonito y a mi me encantan los lagos, ¿sabes? Me gusta mucho nadar.
-¿Aquí también tenéis un lago?
-No, aquí nado en piscinas.
-Y...¿cómo es tu casa?
-Es una finca, de color blanco, sencilla, pero con mucho campo alrededor y está rodeada de viñedos.
-¿Viñedos?
-Sí, es la planta de la que se saca la uva.
-¿Esas que me como para las campanadas de año nuevo a veces?
-Sí, pero esas son para hacer vino.
-¿Y qué es eso?
-No lo sé, mis padres dicen que es una bebida que no puedo probar todavía. Ellos la toman en cada comida, a veces es rojo y otras veces blanco amarillento.
-¡Qué chulo!
-¿Vendrás por aquí a menudo?
-Sí, mi padre dice que como ya soy mayor y puedo conocer a la familia, vendremos cada verano a visitarla.
-Entonces,¿nos veremos cada verano?
-Sí.
Estaba muy contenta de poder ver a Sergio cada verano, podríamos jugar juntos y bañarnos en la piscina como si fuese el lago de mi pueblo claro que, el lago era más bonito. Sergio podría venirse algún año a Annecy.
-Sarah, cariño, ¡nos vamos!
-Noo, mamá, quiero quedarme más.
-Sarah, antes dijiste que querías irte cuanto antes, vamos, entra en casa a coger tus cosas y métete en el coche.
-Bueno, adiós Sergio. Me alegro de haber encontrado un amigo.
-No soy eso- eso me cayó como agua fría, me sentía muy triste, saldría de allí rápido porque si no, lloraría y no quería llorar delante de él, si Sergio había aguantado yo también podía. Ya me estaba alejando cuando él me cogió de la mano y me dijo:
-No soy eso, recuerda que soy tu amigo-mejor amigo de tus primos odiosos.
Ahora ya estaba feliz de nuevo, las ganas de llorar se fueron y me di cuenta que solo fue un malentendido, Sergio era muy gracioso, muy sonriente, le di a Sergio un beso de despedida en la mejilla, pero él negó con la cabeza y me dio dos besos, uno en cada mejilla.
-Son dos, Sarah.
*Fin del Flashback*
-Sergio.
-¿Si?
-¿Ya probaste el vino?
Su grave y contagiosa risa inundó el aire, si ya de pequeños me encantaba su risa, ahora que estaba grave y varonil, más todavía.
-Sí, ya lo probé.
-Dijimos que lo probaríamos juntos.-hice un mohín y él se rió más todavía cuando vió mi expresión por el espejo retrovisor.
-Llevábamos 6 años sin vernos, Sarah. ¿Qué te pasó?
-Se me olvida que cierta gente no quiso contarte las cosas.
-Cuéntamelo tú.
-¿Ahora? Eso es cutre hasta para tí, Rossi.-dije usando su apellido.
-Solo quiero ayudarte, Monteverdi. Alguien me dijo una vez que sienta bien contar los problemas- me tensé al instante de escuchar mi antiguo apellido.- Eh, ¿estás bien?.
-Yo... mejor te lo cuento cuando lleguemos a casa, ¿si?
-Está bien.
***
Sergio
En el momento en el que la vi, fue increíble. Estaba aún más guapa que como la recordaba y eso que estaba apenas sin maquillaje.
La eché mucho de menos todo este tiempo, 6 años era demasiado sin vernos, me acostumbré a la presencia en mi vida de esa chica pequeña, alegre y optimista, que siempre sacaba lo mejor de mí, con ella siempre tenía ganas de reír y sonreír cuando estaba con Sarah. Algunas veces, soñaba con ella, con como estaría de aspecto, si seguiría feliz, si también me echaba de menos. Todo eso cambió a los 16, seguía pensando en ella, pero por las noches; en vez de tener sueños en los que ella era la protagonista, Sarah se convirtió en el objeto de mis pesadillas, me levantaba, con sudores fríos, pensando en que algo malo le había pasado y yo no podía ayudarla, al principio siempre era así. Pero cuando sus manos se agarraron a mi cintura, fue como si todo volviera a ser como antes, como si ella no se hubiese ido y todos nuestros buenos momentos volvieron a mí.
En el momento en el que la llamé por su apellido para seguir la broma y se tensó, fue como estar de nuevo en la pesadilla, solo que esta vez, todo era real. Ella estaba sufriendo y yo por ahora, no sabía qué hacer para consolarla...
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*Jamie Campbell Bower: actor que es conocido sobre todo por representar el papel de "Jace" en las películas de "Cazadores de sombras".
***
LA FOTO DE MI PERSONAJE MÁS AMAAADOOO EN ESTE CAPÍTULO<3
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