Capítulo 18
Ahora que estoy de vacaciones, tengo más tiempo para escribir :) Lamento la tardanza pero me pareció especial publicar un capítulo el último día del año.Aprovecho este momento para decir que en un documento a parte estoy reescribiendo los primeros capítulos (de los cuales no me siento nada orgullosa) y cuando los termine de editar tal y como quiero los volveré a subir. No creo que vayan a cambiar muchas cosas, pero por si queréis echarles un vistazo avisaré conforme los edite.
Disfrutad de la lectura y nos leemos en el próximo capítulo y en el próximo año :) <3
Capítulo 18
Repiré hondo, juntando la confianza que necesitaba para hablar, cosa que normalmente no necesitaba; pero ahora, con Sam dandome la espalada y enfadado, necesitaba bastante.
-He estado hablando con un tal Ryan, él me ha estado enseñando todo esto o por lo menos una parte. Me ha dicho que dentro de poco empezaré a dar clases. ¿En qué consiste eso?
-Aprenderás sobre nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestros antepasados y nuestros orígenes y lo más importante, aprenderás a defenderte.
-No voy a quedarme mucho tiempo, me iré en cuanto pueda, eso me prometiste.- dije con una desesperación que me esforcé en camuflar- No es necesario que aprenda nada sobre vosotros.
-Sí, lo prometí y lo cumpliré, pero no puedes estar sin hacer nada, esto es una comunidad. Aquí cada cual tiene su lugar y su ocupación. Están los aprendices y dentro de ellos, los recién llegados como tú. Luego los protectores, como yo. Nosotros reclutamos a los nuevos guardianes. Luego están los cazadores. Ellos defienden el cuartel y luchan contra los Invocadores de Pesadillas. Y por último está el Maestro, él es como nuestro líder, supongo que eso ya lo has adivinado. También hay otra rama, son los lectores. Ellos leen las estrellas para nosotros, allí están escritos los mensajes que nos manda nuestro dios, Morfeo.Cada Luxor tiene una estrella, pronto aprenderás cuál es la tuya.
-No tendrías que haberme explicado todo eso, siento decirte esto, pero no me interesa.
Él se giró rápidamente hacia mí, con esa "máscara" que no dejaba ver lo que pensaba o sentía, lo sabía porque yo misma la había usado millones de veces. Pese a no saber nada de él, presentía que estaba enfadado -mucho más que antes- o más que eso, dolido.
-No creo que sea conveniente que te nieges a ti misma lo que eres.-dijo mirándome duramente- ¿O acaso piensas estar dando vueltas por aquí como un fantasma hasta que puedas marcharte?¿O crees que puedes huir?
-Esta mañana me asomé por la ventana. Estamos en un claro, rodeado por un espeso bosque y una profunda niebla que previsiblemente no me dejará avanzar más de dos pasos sin perderme, no soy estúpida como para no ver que aunque consiguiese escaparme, no podría hacer nada, ni siguiera sé donde estoy.
-Vaya, ¿ya se acabó tu espíritu guerrero? Qué pena- dijo con ironía.
Él se volvió hacia la ventana, dándome la espalda de nuevo. Moría de ganas por plantarle cara pero lo veía muy inoportuno, dependía de su ayuda para marcharme de aquí. Si bien al entrar por la puerta estaba dispuesta a escucharle decir todas esas locuras, ahora mientras salía me arrepentía de haber venido. Pero en mi cabeza seguía estando una duda, ¿a él le traerían aquí como a mí? Si fuese así, no entendía por qué no comprendía mi reacción y se comportaba tan frío.
Al mirar el pasillo que se extendía ante mí, caí en la cuenta de que necesitaba urgentemente un guía. O eso, o no salir de mi habitación para evitar perderme y he aquí el problema: no sabía dónde estaba la maldita habitación.
Me entraron ganas de gritar, pero no quería parecer más loca de lo que ya lo parecía dando vueltas sin sentido. De repente, una puerta se abrió a mi derecha y de ella salió una chica rubia y esbelta, que se giró y besó al chico que se hallaba en la entrada. Tras el apasionado beso, él cerró la puerta y ella se giró asustada al verme a mí.
-Yo... -parecía nerviosa, no paraba de morderse el labio pintado de un intenso rojo y de cambiar el peso de un pie a otro- No se lo digas a nadie, por favor...
-Tranquila, no... no se lo diré a nadie. Pero necesito un favor, soy nueva y no recuerdo como llegar a ami habitación.
-Claro, ¿qué habitación es?
-La 130.
***
-Aquí está tu puerta, Sarah.
-Gracias Estelle.
El tiempo que estuvimos hablando me pareció una chica muy agradable, parecía reservada al principio pero luego resultó ser muy habladora. Las dos eramos fracesas y según ella, eso es una suerte puesto que aquí conviven personas de españa, portugal, francia e italia. Dice que al principio me costará, pero en clases iré aprendiendo los otros idiomas y que será fácil ya que se parecen mucho al tener una misma raiz: el latín.
Al entrar en la habitación me sorprendió la oscuridad que ésta albergaba, me acerqué a la ventana y vi que una espesa oscuridad lo absorvía todo, por lo que supuse que era noche cerrada y me dispuse a intentar dormir un poco.
***
La siguiente semana y la siguiente y la siguiente transcurrieron igualmente, me levantaba, miraba con añoranza por la ventana y salía a dar una vuelta por el edificio. Siempre iba por el mismo camino y día a día iba avanzando más y más y luego volvía de nuevo a mi habitación, habiendome aprendido el camino de vuelta a ésta. Cada mañana, cuando llegaba a la habitación 130, había una bandeja con un desayuno a base de tostadas con mantequilla o mermelada, zumo de naranja y leche con un par de galletas. En torno a las 11:00 una alarma sonaba indicando el inicio de las clases. Los primeros días, Ryan venía a buscarme para guiarme a las clases que tocaban pero al negarme continuamente, dejó de venir y yo se lo agradecía, no pensaba asistir a clases a aprender cosas sobre ellos cuando estaba contando los días que llevaba aqui "encerrada" y añorando volver a mi hogar. Echaba de menos a mi madre y estaba muy preocupada. Una y otra vez se repetía en mi mente mis últimos momentos en casa, Tom gritandome en la lejanía que corriera, el potente golpe de la puerta cuando estaba por saltar de lo alto del muro, los gritos y el cansancio por correr tanto y tan rápido. Tom... me preguntaba dónde estaría, si le habían hecho daño no me lo perdonaría en la vida, si Sam estaba en lo cierto y los que entraron en mi casa fueron esos asquerosos Invocadores de Pesadillas, venían a por mí y mi hermano podría haber salido herido por mi culpa. Aunque esperaba que ambos estuviesen bien, esa opresión en el pecho no desaparecía.
***
Tom:
Llevaba encerrado aquí dos semanas y de esos catorce días solo me habían traido comida la mitad de ellos. Suponía que lo hacían para sacarme información relacionada con mi hermana, pero lo cierto era que no lo sabía, no sabía nada de ella y eso me angustiaba, si tan solo pudiera saber que no la tiene mi padre, que no consiguieron encontrarla.
El guardia en mi puerta hacía un cambio cada seis horas y el otro guardia tardaba cinco minutos en llegar. Pero sé que no podría ni dar dos pasos antes de que me capturasen de nuevo a no ser que contase con alguien de dentro, cosa que no tengo. Todos los que podrían ayudarme me habían dado la espalda y no los culpaba, yo también lo habría hecho de estar en su lugar.
No había mucho que hacer en esta celda y mi falta de fuerzas tampoco me daba mucha opción, por lo que me acerqué al viejo y mugriento colchón y con una mueca me tumbé en él.
***
<<¡HEY!No puedes entrar. >>
<<No quiero entrar, soy el relevo. Vamos Cauch, no seas más estúpido de lo que ya eres, ya puedes irte.>>
Las voces llegaban a mis oidos como distorisionadas, pero aun así pude entender lo que decían y escuchar el ruido de unos pesados pasos alejandose por el pasillo. No le di mucha importancia -como he dicho antes, el cambio de guardia se realizaba cada seis horas- e intenté dormirme de nuevo, cosa que no conseguí por culpa del brusco sonido que produjo al puerta al abrirse.
Me levanté sobresaltado para encontrarme con un serio Mark.
-¿Qué haces aqui?
Iba a preguntar más cosas, pero en cuanto él formó con sus labios a palabra <<Sarah>> me quedé en silencio, esperando que Mark me dijese algo sobre mi hermana.
-No la han encontrado, no la tienen aquí. Está con los Luxor.
No sabía que había estado aguantando la respiración hasta que sentí todo el aire avandonando mis pulmones.
-Gracias, Mark.
-Te lo debía Tom, pero te daré un consejo, más te vale olvidarte de esa preciosa hermanita tuya. Ese ángel te está trayendo muchos problemas. Dentro de poco vendrá el verdadero guardia, tengo que irme.
Y antes de que pudiera replicarle se fue tal y como vino, rápido y rodeado de un aura de misterio. Y así me volví a quedar solo, pero con una sensación de alivio inigualable.
***
En multimedia Scarlett Johansson, a la actriz que elegí para representar a Estella.
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