Capítulo 15

Esto es como el capítulo anterior, cuando una parte del diálogo esté marcado así:  《  》 , será porque Sam habla en la mente de Sarah.

Capítulo 15:

Comencé a andar a paso rápido hacia casa de mi amiga, me sentía cada vez más inquieta, deseando llegar ya a algún lugar que yo considerase como seguro. De vez en cuando, risas lejanas de borrachos interrumpían la noche y yo echaba a correr por las partes más oscuras para que no me vieran. Siempre que escuchaba un sonido fuera de lo normal me escondía entre las sombras o detrás de algún contenedor de basura solitario. Por fin llegué a la parte trasera de la casa de mi amiga. Miré el reloj de mi muñeca WOW! Eran las dos de la madrugada, supuse que mi amiga ya estaría acostada. Vi luz en la ventana que me había indicado Sam y no dudé en buscar unas cuantas piedrecillas para tirarlas a la ventana. A la tercera lo conseguí, con un débil “clic” la piedra impactó contra el cristal y al poco tiempo, el chico rubio apareció en la ventana.

<<¿Podrás subir esa verja de metal?>>

Se refería a la verja de barras de metal que rodeaba toda la casa de mi mejor amiga, muchas veces había pasado esa verja cuando nos escapábamos. De esa época rebelde en la que yo por la noche iba a dormir a su casa y Beth y yo salíamos por la noche saltando la valla para ir a algún lado.

<<¿Recordando momentos rebeldes del pasado?>>

Tienes que dejar de hacer eso- pensé mirando hacia arriba, donde Sam me miraba con una mueca burlona.

<<¿El qué?>> preguntó él inocentemente.

Levanté una ceja, gesto que no todos podían hacer y por eso me gustaba tanto hacerlo.

<<Vale vale, ¿vas a subir?>>

Con la verja no hay problema, pero por si no te has dado cuenta no soy Spiderman, todavía no soy capaz de subir trepando por las paredes.

<<Yo me encargo de eso>>

Uhm... está bien. Con un suspiro, volví a trepar y bajé de la misma forma, subí la mirada pero Sam ya no estaba allí. De repente, la puerta se abrió y vi a Sam haciéndome señas para que entrase. Una vez dentro subimos de puntillas por las escaleras y nos dirigíamos a la habitación de invitados, cuando él reparó en mis rodillas raspadas  insistió en susurros en llevarme al baño para limpiarme las heridas.

Sam cerró la puerta y abrió uno de los armarios blancos rectangulares, de donde sacó un bote de agua oxigenada y gasas. Tras aguantarme sonidos de dolor para no despertar al resto de los habitantes de la casa, salimos y fuimos de nuevo a la habitación de invitados que estaba al lado de la habitación de mi mejor amiga. Muchas veces habíamos hecho fiestas de pijamas allí, con las chicas o simplemente nosotras dos.

Esta vez solo había una cama hecha de las dos que había en la habitación, ésta estaba decorada con una sencilla pintura beige y con marcos de madera con fotos de Beth y su familia, de Sam y Beth, de las dos familias juntas, fotos de paisajes... una maleta grande de color gris descansaba cerrada en el suelo. El gran armario de madera oscura tenía las puertas abiertas y se veía que estaba repleto de ropa, pero Sam se apresuró a cerrarlo.

-Bueno ehm... esta es mi habitación. Me quedo a dormir en su casa este fin de semana.

-Está mejor esto de hablar con las cuerdas vocales a hablar con la mente es más … ¿cómo decirlo? Mmm... normal.

-Lo sé-dijo con una radiante sonrisa.

-¿Y tus padres?

-En mi casa, no está muy lejos de aquí, es la que teníamos antes de irnos.

-Cierto, Beth me dijo que os mudasteis y dejasteis la casa en alquiler. ¿Está cerca del lago?.

-No mucho, la verdad.

-Qué pena, el lago es estupendo para nadar y hacer más ejercicio.

-Lo sé, pero a mí no me gusta mucho la natación.

-Oh... bueno, ¿de qué querías hablarme?

-Mejor intenta dormir un poco, mañana hablaremos, para ti ha sido una noche bastante movidita.-dijo indicándome su cama.

-¿Y tú?-dije algo temerosa por su respuesta.

-Tranquila, yo dormiré con mantas en el suelo.

-Pero...

-¿Acaso quieres que duerma contigo en la cama?- dijo con las cejas alzadas y un falso tono de inocencia.

-¿Qué? ¡No!

-Vale vale, tranquila. Era solo una broma. De todas formas, dormimos juntos prácticamente todos los días- al ver mi expresión de confusión añadió- por los sueños, ¿recuerdas?

-Uhm... ¿y si Beth o sus padres entran y...?

-No te preocupes, lo tengo controlado.

-Pero ¿cómo estás tan seguro de...

-Shh... duérmete y deja todas esas preguntas.

Y eso hice, el sueño me envolvió, los brazos de Morfeo me acunaron durante toda la noche, una noche tranquila, normal y placentera, sin ningún sueño o pesadilla de por medio.

Sam/ Soños:

Mientras iba de camino al pueblo para proteger a Sarah, intenté comunicarme con el Maestro, él sabría resolver todas las dudas que albergaba.

Tras un gran esfuerzo, pude oír su voz en mi cabeza, era la forma más rápida que se me ocurrió para hablar con él sin despistarme demasiado de Sarah.

<<Joven Guardián. Supongo que sabe que solo debe contactarme para momentos urgentes, añadiendo el hecho de que acabamos de hablar hace una hora>>

Lo sé señor, pero tiene que ver con la aprendiz a mi cargo. Azahara.

<<Espero que el asunto tenga importancia, de otro modo me decepcionaría, joven. Tengo muchas esperanzas puestas en usted>>

Me halaga señor y le prometo que es de gran importancia lo que tengo que comunicarle. Verá, recientemente he descubierto algo respecto a la familia de Azahara, pero necesito una confirmación de mis sospechas.

<<Continúa>>

Verá, algunas noches notaba interferencias, tenía sospechas de un aura maligna rondando cerca de la chica pero no lo tenía muy seguro ya que nuestro vínculo era demasiado débil y ella todavía no tenía mucha esencia de guardiana. Sin embargo, hoy contacté con ella, nuestro vínculo me avisó de un peligro que tenía relación con un Invocador de pesadillas.

<<¿Por qué no me hablaste de ello?>>

Ya se lo dije, señor. Al principio porque no estaba seguro y de lo último... porque contacté con ella apenas haber salido de hablar con usted, mi único pensamiento fue llegar pronto para intentar ayudarla.

<<Está bien, la próxima vez, confío en que, por mínima que sea la sospecha o interferencia de ese tipo que percibas, me informes de ello. Es mejor prevenir que curar y luego lamentarnos>>

Por supuesto, señor. El caso es que por lo que ella contó que había ocurrido en ese momento en el que la noté en peligro y con un Negrum... tengo razones para pensar que su padre es uno de ellos. Que es un Invocador de Pesadillas y me aventuraría a decir que su hermano también.

<<Eso no puede ser... es decir, si uno de sus progenitores es un Invocador de Pesadillas... ¿cómo puede ser ella uno de los nuestros?Nunca se dio en nuestra comunidad ese caso tan excéntrico>>

Eso es lo que no sé, podría no ser su hija biológica. No sé si decírselo a ella, es decir. Debería contárselo, para protegerla de su padre y su hermano. Por lo que me ha contado, no tiene relación alguna con su padre desde hace seis años, los abandonó y ella le guarda mucho rencor por eso. En cuanto a su hermano... ella lo tiene como en un pedestal, lo quiere mucho y no concibe esos cambios tan bruscos de personalidad que tiene y esa agresividad. En el fondo se ve que el hermano debe de apreciarla, no creo que haya problemas con éste último, sin embargo con el padre...

<<Cierto, el padre me da mala espina, pero te aconsejo que aunque no pienses que el hermano sea capaz de hacerle algo... mantén un ojo puesto en él, ya sabes lo volátiles que son los Invocadores, pueden salirte con cualquier locura>>

Lo sé maestro, tampoco confío en el hermano, simplemente me parece que tiene menor peligro que el padre.

<<Entiendo>>

Siento haberle molestado, pero consideré oportuno comunicárselo a usted.

<<Espero que me informe de su investigación, guardián Somnis, pero tenga cuidado con los Negrum, tendría que ser bastante cuidadoso. Sus armas se encuentrar en estado óptimo?>>

Por supuesto que le informaré, maestro y mis armas están perfectamente, listas para ser utilizadas de nuevo.

<<Está bien, si eso es todo lo que quería comunicarme, lamento que tendré que despedirme de usted, como comprenderá tengo mucho de lo que hacerme cargo.>>

Por supuesto, maestro, estaré informándole, cuando vea que mi aprendiz no corre peligro, iré hacia allí para informarle.

Y se cortó la conexión, que me dejó muy agotado. La cama en la que ahora descansaba Sarah parecía llamarme a gritos, ella estaba acurrucada, en la parte de la cama pegada a la pared, parecía tan pequeña, tan frágil, la escasa luz que entraba por la ventana a mis espaldas iluminaba su bello rostro, sus negras pestañas proyectaban danzantes sombras sobre sus rosadas mejillas. Sus carnosos labios estaban entreabiertos y el pelo castaño le caía por la espalda formando graciosas ondulaciones. Una mano delicada reposaba sobre la almohada, era una pena que una mano como esa tuviese que estar llena de callosidades por empuñar tantas armas como tendría que hacer. Llegaron a mi recuerdos de cuando yo empecé. Generalmente uno empezaba a entrenar a los dieciséis, cuando se producía El Cambio o incluso más adelante, pero yo empecé a entrenar desde los diez años, nunca fui un niño normal, no me dejaron serlo. Mi madre es la entrenadora y quiso entrenarme desde esa temprana edad, al principio odiaba eso, incluso llegué a odiar a mi madre por arrebatarme esa ansiada infancia normal, todo cambió cuando mi hermana tuvo un accidente con un Invocador de Pesadillas, una pandilla la acorraló en la calle, ella apenas sabía defenderse, tenía solo dos años de entrenamiento y todavía no tenía práctica con tantos oponentes, la dejaron paraplégica, se quedó inmóvil de cintura para abajo. Sé que pudo haber sido peor, podría haber muerto, pero es prácticamente igual de malo, todos los días que la veo, recuerdo lo que le hicieron, recuerdo cuando fuimos a verla en la enfermería en La Sede de los Guardianes, ella le contaba entre lágrimas a mi madre lo que había ocurrido hasta que los soldados de los nuestros llegaron y la salvaron, recuerdo la mirada sombría llena de tristeza que tenía ella por ese entonces. El cansancio cesó y un odio profundo lo reemplazó. Eso y la culpa, por saber lo que le podría haber pasado a  Sarah, aunque en su caso podría haber sido mucho peor. Viendola así, tranquila y durmiendo plácidamente, era difícil pensar que había estado a  punto de morir, quizás ella no lo sabía o no quería pensarlo, lo único que sabía era que no volvería a ocurrir, porque yo lo impediría.

Cogí una manta y tapé a Sarah con ella, por la madrugada hacía frío, sobre un pequeño colchón que había colocado sobre el suelo, con la espalda y la cabeza apoyadas en el colchón de la cama que ahora estaba ocupada por Sarah. Tenía pensado quedarme despierto para protegerla. No las tenía todas consigo respecto a que estábamos  salvo, ellos podrían venir y yo debía estar alerta para proteger a todos los habitantes de esta casa, Beth y su madre no tendrían que estar pasando. Ahora que sabía que estaban buscando a Sarah y que posiblemente el padre de ésta fuese un Invocador de pesadillas, sabía que debía irme o pondría en peligro a esta familia que había sido un gran apoyo para mí. Pese al deseo que tenía de quedarme en este lugar, donde había vivido gran parte de mi infancia, los malos recuerdos me asaltaban cada vez que paseaba por esa calle, la calle en la que atacaron a mi hermana, todo eso sumado al hecho de que la chica dormida tranquilamente corría peligro, la protegería pasase lo que pasase, no dejaría que ella sufriese, nunca.

***

¿Soy yo la única que piensa que Sam es adorablemente tierno? :3 quizás sea porque él es mi personaje y es algo así como "mi niño" , pero Awwww!

Ahora sabeis algo más sobre la vida, el pasado y los sentimientos de este Guardián de sueños.

Comentad y votad, preciosuras, es algo importante para mí sentir vuestro apoyo y vuestra aceptació de la historia :)

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