Capítulo 32

Me coloqué un lindo vestido largo color rojo para la cita de hoy. Este se tallaba muy bien a mi cintura y tenía un discreto escote en la zona de mi pecho, que me había lucir bonita y elegante al mismo tiempo. El vestido era de mi mamá cuando tenía mi edad, son esos vestidos clásicos que jamás pasan de moda y siempre se adaptan para cualquier ocasión.

Me llevé la más satisfactoria de las sorpresas cuando vi que me quedó y no solo eso, también que el vestido que siempre soñé un día ponerme, me sirvió y me quedó muy bien. Eso solo significaba que todo mi esfuerzo está teniendo su fruto.

Y estoy inmensamente feliz.

Como peinado me hice una coleta alta y como adorno, usé una pequeña mariposa dorada encima de la coleta para resaltar mi atuendo. Maquillé mi rostro con tonos suaves y le di un poco de mi vida a mis ojos marrones, también a mis labios.

Frente al espejo, rocié mi perfume favorito Our Moments de One Direction en mi cuello cuando suena el timbre.

Salgo de mi cuarto hecha una gelatina, estaba emocionada y al mismo tiempo aterrada quería que el rizado me viera y al mismo tiempo deseaba que se marchara.

Quería correr y la vez no, había una mezcla de emociones recorriendo mi sistema.

No sabía que hacer.

Benji iba detrás de mi dando saltos y ladrando de alegría. En estos momentos deseo ser él y no la chica del vestido rojo que tiembla de nervios por un chico.

Dios santo todavía no lo puedo creer.

Estiro mi brazo tembloroso hacia el pomo de la puerta, me detengo unos segundos para poder respirar y tratar de calmar mis nervios, pero fue imposible, no podía controlarlos.

Giro el pomo escuchando como se suelta el seguro. Abro la puerta lentamente y tuve la intensión de esconderme detrás de ella cuando su figura alta y distinguida apareció frente a mis ojos.

—Vaya—formula con asombro recorriéndome con la mirada, yo también exclamo igual, pero en silencio—.Te ves esplendida.

—¿E-enserio?

—Luces preciosa —sonrío acalorada y juego con la punta de mis dedos.

—Gracias—musito despegando mis ojos de su atrayente atractivo.

Jack lucia increíble. Camisa de vestir blanca con las mangas dobladas hacia arriba de manera ordenada con una abertura por delante que dejaba notar lindo pecho, pantalón de vestir negro al igual que sus zapatos.

Sus rizos estaban más cortos, pero no dejaba de verse bien, estos definían más su rostro y sus resaltaban ojos verdes.

— ¿Y tus padres? — su voz me saca de la ensoñación y me doy cuenta donde había quedado mis ojos. Dirección a su lindo pecho. Por suerte se entretuvo en acariciarte a Benji que no se percató de lo que estaba haciendo.

—Sa-salieron.

—¿Lista? —asisto humedeciendo mis labios y doy un paso hacia adelante hacia la calle, el frío de la noche me estremece un poco, pero es soportable. Jack regresa a Benji en el suelo y este ingresa obediente después de darle la orden. Aseguro la puerta varias veces y al estar confiada me giro hacia el rizado—. Vamos.

****

Asistir al teatro me trae muy lindos recuerdos de mi infancia. Mis padres nos llevaban a mí y mi hermano a tres presentaciones a finales de año. Mis funciones preferidas eran el lago de los cisnes y el cascanueces. Lo disfrutaba muchísimo e imaginaba siendo una de las preciosas bailarinas. Recuerdo que Finn me llevaba varias veces a la misma función sólo para complacerme.

—Es increíble.

Habíamos llegado al teatro Warner y apenas era consiente de mí, me había sumergido en mis pensamientos que ni me di cuenta que estábamos dentro de las instalaciones.

—¿Todo bien? —pregunta Jack acercándose y colocándose frente a mí.

—Si todo bien —contesto—. ¿Qué te parece?

Echa un vistazo a su alrededor antes de contestar.

—Espectacular—casi doy un brinquito emoción. Sabía que le iba a encantar, ahora falta que vea la presentación para que no vuelva a decir que los teatros son aburridos —. ¿Sabes que es lo más espectacular de todo esto?

—¿Qué? —pregunto ingenua mirando costado a costado.

—Tú —murmura cerca de mí, detengo mi inspección y me quedo estática. Bajo la vista sintiendo un cosquilleo en el estómago y paso buscar nuestros asientos reservados—. No te gusta recibir halagos ¿eh?

Acomodo mi pequeño bolso sobre mis piernas y miro la punta de mi cabello.

—A todos les gusta recibir halagos— menciono—Sólo que no todos tienen la dicha de recibirlos, reciben todo lo contrario—me refería a mí—. Aunque hubo alguien que me hizo creer que yo era una divinidad y....—contraigo los labios y maldigo para mis adentros.

—¿Y quién era esa persona?—pasó despacio y finjo no haberlo escuchado—. Perdona Ángel, no debí preguntar.

Soy gorda.

Pero eres la gordita más hermosa del mundo, al menos para mí tu eres perfecta.

—¿Y qué vamos a ver? —pregunta, tratando de remediar su error—. Discúlpame Melina.

—No te preocupes— digo y remojo mis labios para contestar—. El lago de los cisnes, es ballet.

—Pensé que veríamos una obra.

—Cuando quieras podemos asistir a una—acierta con la cabeza mostrando una sonrisa ladina.

—Me encantaría—murmura y sonrío complacida volviendo mi mirada hacia el frente del escenario.

La función duró dos horas y salimos del teatro a la diez en un punto de la noche. Jack estaba fascinado y me preguntó cuándo había otro evento de estos para llevar a su madre y a su hermana. Pensé que iba a decirme lo contrario yo estaba tan concentrada en la función y los recuerdos que me olvidé de él por completo.

—Estuvo hermoso —menciona—.Enserio fue fascinante.

—¿Te das cuenta que los teatros no son aburridos?

—Para nada—afirma con convicción—, y menos si te tengo de compañía.

Sonrío tímida.

 —¿Quieres dar una vuelta antes de regresar?—propone guardando las manos dentro los bolsillos de su pantalón—. Que te parece La casa blanca.

—¿Y qué quieres hacer allí?—intento no sonar tan sorprendida.

Alzo los hombros con pesadez, lo noto preocupado.

—Todavía no quiero llegar a mi casa— aclara —.Serán solo cinco minutos no te quitaré más tiempo, ¿Sí? 

***

Caminamos hasta las rejas de la casa blanca, admiré cada rincón de la estructura y eso me trasladó a la primera vez que estuvimos aquí, era la primera vez que la admiraba como más profundidad este majestuoso lugar.

Coloco mis manos sobre las rejas y noto por el ras de mi ojo que Jack hizo lo mismo. Él se ha mantenido callado desde que salimos del teatro y me intriga saber porque me pidió que viniéramos aquí.

—Es difícil llevar una vida cuando tú tienes la mayor parte de la responsabilidad —despego mi vista de la casa blanca y giro mi cabeza hacia él cuando lo escucho hablar— Aunque no lo aparento estoy agotado—se vuelve hacia mí —. Pero sé que todo este esfuerzo valdrá la pena y le demostraremos que si fuimos capaces de salir adelante sin él.

—Claro que si Jack —dije comprensiva y rompo la distancia entre los dos para acariciar su hombro y darle un brazo. Él se sorprende e ignoro su reacción —. Dios te gratificará todo este esfuerzo que estás haciendo, ya lo verás, confía en él y pídele que te de fuerzas para afrontar todo esto.

—Si, Angel.

—Y si necesitas ayuda, háblame ¿bueno?—asiste en mi hombro, sus rizos me hacia pequeñas caricias en mi cara—. Te ayudaré en lo que pueda.

—Gracias—musita y cambiamos del rol. Mi corazón se vino a bajo al verme apoyada sobre su pecho y envuelta entre sus brazos—. ¿Mañana irás a la iglesia?

Paso despacio y me tomo uno segundos para contestar.

—Como todos los domingos.

—Entonces — suspira y me da un corto beso en el cabello — ¿nos vemos mañana?— vuelvo a respirar para contestar, al ver que no puedo asisto con la cabeza.

Me alejo y subo la mirada hasta sus orbes esmeraldados. Por inercia sonrío y él me responde de la misma forma. La respiración se me corta al ver su mano dirigirse hacia mi y cae en mi mejilla. Mi corazón bombea duramente ante su toque suave y embriagador. Su atención se enfoca en mis labios entre abiertos. Mi respiración se vuelve desigual y siento un profundo regocijo en el estómago al ver como la distancia se reduce entre los dos.

Siento su calor, su respiración y su olor, nuestras narices empiezan a rozarse y caigo en cuenta que no hay mas espacio entre los dos, tan solo una delgada linea entre sus labios y los mios. Los recuerdos me invaden y bajo la cabeza asustada. Jack coloca sus dedos debajo de mi mentón y levanta mi rostro hasta quedar alineado con el suyo. De nuevo acorta la distancia entre ambos y cuando se inclina un niño pasa por el medio de los dos y lo interrumpe.

Jack mira perdido hacia los lados y aprovecho para alejarme antes que intente besarme de nuevo. Siento un montón de cosas dentro de mi. Me siento frustrada y molesta conmigo misma, se que Jack no es quien yo creo quien es y todavía siento miedo.

Ya debería terminar, él no es como axel.

—¡Te salvaste!— mi cuerpo da un brinco y me giro en trompo —.si no fuese por ese pequeño estaríamos en el cielo en este momento.

—¿Estaríamos?

—Mis besos te llevan al cielo.

—Si me hubieses besado...

—Te habría encantado— se acerca y pongo mi mano en su boca para impedirlo, se ríe malicioso y le da un pequeño mordisco.

—Claro que no.

—Ven y pruébalos —dice con desafío bajando la vista hacia sus labios.

—No, gracias —me giro de nuevo para ingresar al coche y escucho su risa detrás de mi. Ingreso rápidamente y llega al otro lado en un santiamén. 

—No te arrepentirás.

—A casa por favor.

—Estas desaprovechando la gran oportunidad de besar al magnífico Jack Grey—dice con tono pretencioso —.No tienes idea cuantas chicas se mueren por un beso mío.

—Entonces no las dejes morir— se ríe de mi comentario y yo también me río.

Se torna un corto silencio cuando las risas se apagan, bajo la vista hacia mis manos cuando siento el peso y el calor de las suyas.

—Gracias por escucharme— me estrecha suavemente —. Tus palabras me han reconfortado mucho, sí que las necesitaba.

—Me alegra que te hayas sentido mejor— dije sintiendo un aire de satisfacción.

—Es hora de irnos— anuncia y asisto. Llevo mi mano hasta el cinturón de seguridad y me lo coloco fácilmente, mientras experimento el vacío de sus manos. Lo miro por unos breves segundos y después me recargo sobre su hombro. Su cuerpo pega un saltito—. ¿Y-y esto que es?

—Si dices algo me quito o te mato.

— Me-mejor me callo, estas cosas no suceden dos veces en la vida, y hay que disfrutar lo que el universo te ofrece —rio en silencio y cierro los ojos.

—¿De dónde sacas tantas cursilerías?

Se ríe.

—Descansa Ángel yo te aviso cuando lleguemos.

—Bueno.

—Gracias dios mío, gracias—festeja en susurro y me acomodo mejor en su hombro.

****

Me duché rápido y me coloqué algo ligero que no hiciera más larga la demora para el rizado.

Me había levantado tarde y olvidé completo que iba a ir a la iglesia con él. Me chequeo en el espejo después de vestirme y me sorprende la diferencia.

Anoche me veía radiante con ese vestido rojo y esos zapatos altos que me hacía ver más espigada y hoy soy misma Melina de suéteres grandes que cubren sus muñecas, blue jean y zapatillas de bailarina.

—¡Hola merlina! —Eva salta a mis brazos, sorprendiéndome con su inesperada aparición

—Ho-hola Evita.

—¿Por qué no has vuelto más a la academia?

—Mugre no seas imprudente—la reprende el rizado que está detrás de ella.

Ambos estaban vestidos del mismo color. Eva con un lindo vestido azul y el rizado con una camisa azul pero más oscura, jean negro ajustados y zapatos Converse color negro. Su cabello estaba ligeramente peinado y el color de fragancia impregnaba mis fosas nasales.

—Solo estoy preguntando—refuta, bajo mirada hacia ella y le explico las razones porque no he vuelto a asistir— .¿Y cuándo vas a volver?

—Cuando la nutricionista me dé la autorización tomaré mis clases.

Jack se acerca para saludarme cuando me pongo de pie, la pequeña que hizo a un lado se nos queda viendo cuando hacemos nuestro saludo.

—¿Cómo te sientes?

—Mucho mejor—confiesa, se le notaba mucho, tenía un aspecto radiante —. Me siento más relajado después de hablar contigo.

—Me alegro por ti.

—Soñé contigo toda la noche—murmura y mis ojos se abren en advertí. Eva se entretuvo con Benji, pero podría escucharlo no estaba muy lejos de nosotros. Él la mira y sonríe juguetón —le estábamos comprando una mansión a nuestros cuarenta preciosos hijos— Jack se ríe cuando me llevo una mano a la frente —. ¿Tus padres vendrán con nosotros?

—Ellos irán más tarde —respondo—. Anoche estuvieron en una celebración en la firma y llegaron como a las dos de la mañana.

—Si no los logro ver les das mis saludos a mis futuros suegros por favor— pide y niego haciéndolo reír.

—Debemos irnos ya, estamos sobre la hora.

—Mugre.

—¿Podemos llevarlo?— pregunta con mi bebe entre sus brazos —. Es tan lindo.

—No Mugre, vamos a la iglesia no al parque —hace un puchero para convencernos.

—Por favor— pide, Jack le dice que no con seriedad y ella a regañadientes deja a Benji en el suelo —. Yo me encargo por favor déjame llevarlo.

—¿Y del popo también te vas a encargar? —le pregunta—Porque si tú lo llevas ni Melina ni yo le vamos a recoger el popo—Eva me mira buscando apoyo, pero no se lo doy, si fuese un parque no tendría ningún problema, además Benji se estresa rápido —. ¿Dónde hay una correa?

—¡No! —se retracta—. Mejor no, está mejor en casa.

—¿Segura?

—Segurísima—asiste, rio por lo bajo—. ¿Podemos irnos por favor?

—¿De verdad no quieres llevar a Benji?

Hundo los labios.

—Ya dije que no —apunta el carro—. ¿Podemos irnos?

—Lastima —los tres salimos de la casa—. Que divertido hubiese sido verte recoger el popo de Benji.

—¡Cállate mugre!

***

Cuando la misa terminó Jack dejó a Eva frente a la casa primero y luego siguió a la mía, él quería hablar conmigo en privado y no ha dicho una sola palabra de lo que quiere hablar y estoy muy intrigada.

Miles de cosas cruzan por mi cabeza.

—¿Es muy atrevido decirte que me acompañes a mi trabajo?

—¿Qué? —lo miro ceñuda—. ¿Y para que quieres que te acompañe a tu trabajo?

—Es una sorpresa.

—¿Sorpresa en un billar? —pregunto incomprendida.

—Sí, sí.

—Estás loco yo para allá no voy ni en pintura.

—Es una sorpresa —repite con insistencia, se veía interesado—. Créeme no es tan malo como todos piensan y si algo llega a pasar yo me hago responsable.

—Me estas pidiendo que vaya a un billar solo para darme una sorpresa—recalco sus palabras, no comprendía —. ¿Por qué no me la das aquí?

—Porque no puedo —lo miro mas confundida—. Acepta. Créeme que no es para nada malo.

—Jamás he ido a un billar.

—No te va a pasar nada.

—No-no lo sé—muerdo mi mejilla interna.

—Solo será una vez—presiona —. Acepta.

—¿Seguro que no es para nada malo? —inquiero desconfiada.

—Confía en mi.

—Si no va a pesar nada malo—me vuelvo hacia él—. Entonces si voy.

**

Hola gente bonita de Wattpad <3

¿Cómo están?

Disculpen la demora, iba a publicar el viernes pero estaba cansada del trabajo y ayer me vacunaron y debía tener reposo, me dolía el brazo y casi no lo pude levantar, hoy he sentido un poco de alivio.

Ya me colocaron la primera dosis de la vacuna contra el covid y dentro de unos días me toca la segunda.

Espero me entiendan <3

Pero aquí esta el capitulo para ustedes espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado <3

¿Jack le tiene una sorpresa a Melina que será?

Gracias a todas por leer y escribir tan lindos comentarios, ojala wattpad tuviera un botón de me encanta para darles corazones a todos sus comentarios..

Son un amor todas y les mando abrazos psicológicos.

Las quiero <3

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