Capítulo 16

—¿Quieres saber si soy una suicida? —me enfurezco en el acto—. ¿¡Para eso me trajiste!?

—Estaba intrigado desde el día que las toqué y solo quería...— intenta explicar, pero me sentía tan molesta que no lo dejaba.

Sabia que tarde o temprano investigaría pero no imaginé que haría esto para sacar información.

—Esa no era mi intención  —asevera desesperado —. ¡Joder! ¡Melina! Te juro que esa no era mi intención.

—¿Y cuál era? —lo miro con ira, la sangre me hervía —. ¿¡Saber si me corto para luego contárselo a tus amigos!?

La gente  comenzaron a girar en nuestra dirección.

—No, por supuesto que no — dice en el acto mirándome mortificado y se arrodilla frente a mi — creeme Ángel. Te aseguro que no era mi intención, en serio lo siento.

—¿Para que querías saber? — interrogo, me sentía algo indignada. Consideré que sinceramente quería conocerme  —. Pensé que en verdad querías conocerme o fingir hacerlo.

—No, no finjo — decreta serio —. Me interesa conocerte. No tienes idea cuánto.

—Por favor responde Jack.

Hubo un silencio prolongado, las personas seguían con su atención puesto sobre nosotros y varios más se unían. Les resto importancia y miro a Jack fijamente. Él mantenía aquella mirada que me intimidaba pero está vez era diferente, había algo diferente y podía descifrar nostalgia y tristeza.

—Hace unos años perdí a una de mis mejores amigas por esta misma causa —comienza a explicar y detallo como sus orbes se cristalizan, su confesión me sorprende al principio y después me intriga.

—Ella estaba atravesando una situación muy jodida con su familia y también con la escuela, ya sabes, todos le habían bullying. Jamás supe que tan grave era  el daño porque me contaba muy poco, éramos más que amigos, como hermanos — pausa para tomar a aire y noto como sus manos hacen presión con las mías. Sus ojos se hacen más húmedos y mi corazón empieza a hundirse —. Nunca me di cuenta que ella se lastimaba, no daba indicios y no lo sospeché si quiera, ella actuaba normal. Hasta que las sentí, hasta que las vi y le pedí que no lo hiciera más pero estaba tan rota que mis súplicas no sirvieron de nada y a las pocas horas la encontraron muerta en el baño, metida en la bañera y con las muñecas...

No pudo terminar, se quiebra y me toma de las manos cerrándolas hasta cubrirlas por completo con firmeza.

—Si tú estás pasando una situación similar, puedes decírmelo, no te quedes callada —me pide  —. Sé que no somos muy amigos, pero puedo ayudarte, podemos buscar una solución.

Ahora comprendo su reacción, como se había quedado lelo cuando sus dedos rozaron sin querer mis heridas, ahora entiendo su horror y la razón de su interrogatorio.

Fue estratégico aunque un poco tonto, pero me gusta que se haya tomado la molestia de saber de mi.

Me toma unos minutos poder hablar y procesar toda aquella información. Me conmovieron los recuerdos y también su confesión, todo se juntó pero al final pude calmarme.

—Créeme que mi intención no era hacerte molestar —cepilla mis manos y su toque suave me hacen enfocar su mirada verdosa — . Sólo quería saber si tu estas pasando un mal momento, era solo eso, te lo juro.

Suspiro y miro sus manos que están sobre las mías otra vez. Sonrío oculta entre mi cabello y elevo la cabeza.

—Todo está bien.

—Por favor discúlpame por no saber cómo decir las cosas— hace una mueca — . Soy un poco tosco para eso.

Rio apenas.

—No te preocupes —susurro.

—Cuentas conmigo Ángel.

Asisto.

—Todo está bien — repito —. No estoy pasando un mal momento y hace muchos años que dejé de lastimarme.

Pasa despacio pero su cara es de gran alivio. Aprecio ese gesto sintiendo algo en mi interior.

—Me alegra oírlo —dice aliviado y quedó estática cuando me abraza.

—L-lamento mucho lo de tu amiga —digo un poco afecta por ambas cosas, el abrazo y la historia de ella.

—Gracias —musita suavemente en mi oído —. ¿Seguimos con las preguntas?

Niego.

—Creo que ha sido suficiente por hoy — Jack se aparta de mí y se queda al frente, me dedica una casta sonrisa y mi respuesta es la misma —.  Por favor que nadie se entere de esto. Te lo pido Jack.

—Lo prometo.

—Que sea enserio esa promesa.

—Que me castigue dios sin perdón si llego abrir la boca.

—Confío en ti porque esto solo lo sabe mi mamá ni siquiera mi padre tiene idea, así que no me decepciones  —sus orbes ni parpadean cuando mis labios expulsan aquellas palabras.

—Esto nunca saldrá de mi —se acerca y descansa sus labios sobre mi frente dejando un casto beso. Pensé que volvería a abrazarme pero al verlo frente a mi nuevamente me sentí un poco decepcionada. Creo que es mejor así.—. Gracias por la confianza.

—No la arruines.

Niega con seguridad y deposita un sonoro beso en mi mejilla derecho que retumbo mis oídos y sacudió mi sistema.

—A pesar de todo — juega con sus cadenas —...¿La pásate bien?

—Si — respondo relajada.

—He roto las reglas —menciona, pero no parece triste, aunque sonrisita cómplice lo dice todo —. ¿Me golpearás? o ¿Me besarás?

—Te...

—La opción dos me gusta más — vacilo y se acerca. Mis manos los detienen por los hombros para impedirlo.

—Te salvas solo por el momento.

—¿Me besarás?

—Te golpearé.

— ¿Con besos?

—¡Aléjate ya! — exclamo cuando sigue insistiendo en abrazarme. Se ríe y se aparta luego de vacilar. Miro alrededor y todos tenían dejaron de mirarnos, solo unas jovencitas le estaban sacando fotos —. ¿A dónde más iremos?

—Casa.

—¿Tan pronto? —me mira triste.

—Debo estudiar Jack.

—¿Y que vas a estudiar?

Cruzo los brazos.

—No será una excusa para evadirme ¿Eh?

—Oh, si.

Se ríe negando con la cabeza.

—¿Qué te parece un paseo en bicicleta antes de volver? —sugiere y mis ojos automáticamente se humedecen, fue como escuchar la voz de mi hermano. Mierda —  ¿Qué pasó? ¿Dije algo malo?

—Nada, nada —sonrío nostálgica —. Solo me has recordado a mi hermano.

—Lo siento Ángel —hago una mueca sin importancia —. Te llevaré a casa.

—Cambié de parecer —digo volviendo a iniciar el juego —. Si quiero ir.

—¿Y qué paso con el estudio?

—No te preocupes —me pongo de pie y me aproximo a la salida.

—Si necesitas que te ayude, estoy a la orden.

—Muchas gracias pero no.

—Bueno, lo intente, sin embargo mi oferta sigue en pie.

—Se va a vencer —bromeo.

—Este es por tiempo limitado.

Niego aguantando una sonrisa.

—Las princesas primero —dice abriendo la puerta.

—Soy Fiona — vacilo.

—Me encanta Fiona.

*****

Recorrimos algunos rincones de la ciudad, Washington es una ciudad demasiado grande como para recorrerla entera en una sola tarde.

Mi mente se distrajo mirando las luces y las avenidas, los edificios y los parques. Sin embargo a pesar que era un momento agradables no podía ignorar mi preocupación y mismo tiempo mi arrepentimiento inevitable . Aunque Jack se mostró muy serio y maduro no causar miedo, intriga, preocupación. Me pregunté varias veces si había hecho bien o no, si fue lo correcto. Sé que no revelé nada más, pero el hecho que sepa que me autolesionaba habla más de mi de lo que me hubiese gustado.

Aspiro que su honestidad sea franca y que no la use en mi contra.

En un momento tuve la libertad de extender mis brazos a lo largo de mi cuerpo para sentir todo el viento en todo su esplendor. Como lo hacía cuando era niña y mi hermano me daba esos largos paseo por la ciudad. Es unas de las épocas que más añoro y que más hermosas de mi vida. Era un entorno tan bonito que añoro no la época en si, si no a la niña feliz que pasaba horas divirtiéndose junto a su hermano.

Continuamos con el recorrido. En un momento Jack quiso hacer lo mismo que yo, estirar los brazos en su totalidad y por su  culpa casi besamos el piso.

Hicimos una parada y contemplamos la hermosa Casa Blanca. No había tenido el placer de admirarla detalladamente. Bueno no como lo estoy haciendo. De pie y detrás de una reja. Solo la veía al pasar en el coche pero jamás de esta manera y es muy confortable y admirable, majestuosa.

—Es hermosa.

—¿Nunca habías venido de noche?

Niego.

—¿Nunca? —reacciona incrédulo.

—Si la había visto de noche, pero no, así como estamos ahora —murmuro —. Solo de pasada.

—Entiendo, cuando lo desees podemos venir.

Suspiro.

—¿Seguimos? —asisto y llevo mi mirada hacia él.

—Otro ratito más.

—¿Estas segura?

—Si —contesto volviendo mi mirada hacia el frente —. En un momento nos vamos.

—Toma el tiempo que quieras, así puedo disfrutar de tu compañía.

Volvimos luego de un rato, luego que las gotas de lluvia comenzaran a mojar nuestros cuerpos. Jack tomó el camino mas corto para llegar lo mas pronto posible antes el chaparrón de agua que se avecinaba no nos alcanzara. Los truenos varias veces sacudieron mi corazón y el viento helado tenia mis mejillas endurecidas de frio

—Es muy cómoda tu bici— comento con sumo agrado — ya entiendo porque es tan especial.

Suspiro.

—Es más que eso —se queda viéndome con intriga.

—Supongo que jamás sabré por qué lo es ¿no? — intuye y hundo los labios para evitar responder—. Eres un misterio y eso te hace más interesante.

—Mi casco por favor —me limito a decir y no me vacila, me lo entrega sin dejar de mirarme con sus grandes esmeraldas.

Aclaro la garganta.

—Gracias.

—Por nada — musita — .Déjame a mí, yo la llevo —se ofrece amablemente y acepto su ayuda.

Benji corre hacia mi ladrando y llorando de felicidad. El inepto lo esquiva para no pisarlo y no pudo resistir la tentación de acariciarlo.

— ¿Cómo se llama?

—Benji.

—¿Y a que se debe su nombre? — pregunta curioso mientras le hacia cariño.

—Mi mamá fue quien se lo puso —explico — . Hay una película de un perrito llamado Benji que a mi mamá le gustó y cuando me lo regalaron, ella pidió que lo llamáramos así — aclaro mejor.

—Es muy bonito y este niño también —no paraba de hacerle cariño y benji estaba encantado que le rascaran la pancita. A él le encanta que le hagan mucho cosquillas, es muy consentido. —Suficiente amiguito —le dije para culminar y cuando veo que se endereza aparto mi mirada de él —. ¿En dónde la dejo?

—Pasa —insto y antes de entrar se quita los zapatos en la entrada. Hundo los labios para no echarme reír, hice un esfuerzo abismal y para hacer más creíble mi mentira, dejo los míos cerca de los suyos. 

Paso por su costado, con la cabeza hacia abajo y llego a la puerta trasera de la casa, introduzco la llave y cuando le quito el seguro empujo con fuerza ya que era un poco pesada. Le indico al inepto donde debe dejarla y cuando pasa por el frente de mí, me regala una sonrisa.

Me dirijo a la sala con Benji a mi lado y Jack aparece después detrás de mi provocando que mi corazón se acelerara y perdiera un poco mi equilibrio.

—¿Mañana nos vemos?

Alce los hombros solamente.

—¿Te paso buscando?

—No hay necesidad, mi bicicleta la reparé.

—Puedo venir a buscarte —insiste —. No tengo ningún problema en hacerlo.

—Gracias, pero estaré bien —Jack me mira unos segundos y asiste con la cabeza resignado, muevo los dedos incomoda mientras su mirada no deja de repasarme.

—¿Te gustó mi regalo? — investiga al fin, siguiendo con su rastro.

—¿Cuál regalo? — bromeo y rueda los ojos divertido — Si, está muy bonito.

Sonríe complacido y da un paso hacia adelante, mis ojos vibran y siento un vacío profundo en el estomago.  Estiro mi brazo en el acto y pega un brinquito hacia atrás, me mira confuso y después comprende sonriendo cómplice. Detalla mi mano, vuelve a sonreír mostrando una hilera de dientes perfectos y entonces envuelve mis dedos. Hacemos el saludo y mientras chocamos las palmas y puños se despedía de mi. 

—¿Te veo mañana?

—Buenas noches —digo cortante, niega.

—Odiosa.

—Vaya con dios — sus hombros se agitan al reír — .y no te tardes porque te vas a mojar.

Enarca la cejas interesado.

—No, mejor mójate así no vuelves a la universidad.

—¿Y tu me cuidarías?

—¿Me ves cara de mamá?

—Para mis hijos si.

No contesto y le hago ademanes para se vaya.

—Odiosa pero  hermosa.

Viro los ojos hacia arriba y se ríe ligeramente, suspira y lo sigo con la mirada en silencio, se detiene en el umbral de la puerta para ponerse los zapatos y me da una última mirada antes de desparecer de mi campo visual.

Empujo la puerta con mis manos y respiro profundamente me doy vuelta y me dejo caer al suelo, escuchando el sonido del motor de su auto alejándose. Benji se dirige hacia mí corriendo y coloca una de sus patitas sobre mis piernas como preguntándose qué ocurre.

Me inclino un poquito hacia adelante para quitarme el bolso de la espalda y lo ubico a un costado de mi cuerpo para abrirlo y sacar de allí el regalo del inepto.

Lo contemplo mientras todo se reproducía en mi cabeza. Le quito el plástico y lo llevo a mi nariz no sé por qué razón. El osito olía a su loción e inmediatamente me traslado al momento que sus brazos estuvieron alrededor de mi cuerpo.

Benji husmeaba con su nariz el osito de peluche y sin pensarlo se lo dejo para que juegue con él, no me sentía bien, tenía emociones encontradas y no quería pensar en nada, me levanto del suelo y me dirijo a mi cuarto, me tumbo sobre la cama y me abrazo a mí misma.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top