e.
Siempre me he sentido fuera de lugar en este mundo, a veces siento que no debería estar existiendo.Debo tomar una decisión... acaso debería matarme? No creo que a alguien le interese al final del día. Me siento tan débil mientras siento las lágrimas derramarse en mis mejillas, y no debería sentirme así de mal, no debería sentir todo este dolor. Vivo una vida feliz, actualmente estoy en un buen momento con mi familia pero entonces por qué me siento tan incompleto? La oscuridad esta llenando mi existencia, por lo que me es difícil pensar en mí como alguien que merece la felicidad.
¿Por qué?¿Por qué siento tanta tristeza? No, tristeza no es la palabra correcta. Me siento depresivo, inútil, fuera de mí, creo que tengo un monstruo por detrás que espera que me rinda y salte de este puente.
Ya escribí una carta de suicidio y la dejé en la parte superior de mi mesa de noche. Sé perfectamente que le romperá el corazón a mi madre...pero a mí ya ni siquiera me importa. Ya no me importa en lo más mínimo los sentimientos de otros es como si estuviera en blanco, mi mente no puede pensar en todas las vidas que he arruinado.
Encogí mis hombros mientras mi vista se dirigía hacia el lado, la ciudad de Seúl se mira increíblemente hermosa, los rascacielos son únicos en su clase, tan altos, llenos de luz, brillando en su esplendor más precioso; y el contraste que hace con mis emociones es increíble. Mientras yo me encuentro aquí parado en la oscuridad, Seúl irradia luz, actividades radiantes y sueños…¿Debería considerar mi decisión? Sacudí mi cabeza...No, esto es lo que debo hacer; esto es lo que el monstruo en mi cabeza me indica.
Nunca pensé que mi vida tomaría este rumbo; cuando era niño pensaba que me convertiría en un profesional y feliz arquitecto, yo solía amar el dibujo, era uno de mis pasatiempos favoritos, pensaba que iba a tener la potestad de diseñar y construir la casa de mi familia para que mi madre y padre vivieran felizmente en ella...aunque creo que eso no pasará. A medida iba creciendo me preguntaba cual era el significado de mi existencia en el mundo. Si de verdad valía la pena. Yo no he hecho nada sorprendentemente extraordinario para decir que mi existencia vale la pena entonces, ¿Por qué sigo vivo? Comencé a perder el deseo de tan siquiera levantarme de mi cama, solía llorar todo el tiempo porque me sentía inútil, apenado, me sentía como un alien y pensaba que todo el mundo me juzgaba, yo me sentía inseguro y oscuro por dentro.
Pero era mi problema, esa era la única perspectiva que tenía; mi vida escolar, mi vida "social" era buena, las chicas estarían alrededor mío confesandose, diciendo que estaban enamoradas de mi, que les encantaría pasar tiempo conmigo aunque muy en el fondo eso no me importaba ni siquiera me importa actualmente. Yo solía sonreír amablemente y decirles que no estaba interesado, que tenía otras prioridades. Mis amigos se molestaban conmigo, estaban decepcionados que rechazara a chicas tan bonitas pero ellos no sabían por lo que estaba pasando, ellos no sabían que mi sonrisa era falsa, que mis bromas eran falsas simplemente eran para cubrir mi ser destruido.
Ahora entiendo como otras personas que sufren depresión literalmente se pasean por el mundo pretendiendo que todo está bien cuando por dentro están gritando por ayuda, por alguien que se interese por ellos, incluso si por fuera estamos cerca de decir lo que nos está pasando a las personas, incluyendo a las que amamos y es por ello que no decimos nada porque pensamos que vamos a molestarlos con nuestros problemas.
Presione mis manos en el helado barandal al mismo tiempo que colocaba mis pies en el barandal de abajo así mi cuerpo estaba un poco más arriba del suelo pero ahora me estoy arrepintiendo…¿es esta la manera correcta? ¿de verdad no estoy listo para recibir ayuda? ¿será que estoy tomando la decisión correcta? ¿terminar con mi vida es la respuesta para finalizar con todo este dolor? ¿Qué tal y si existe otra solución? Tal vez si hablo con mi madre...tal vez si hablo con mi mejor amigo, tal vez si hablo con la maestra que se ha encariñado conmigo al punto de darme créditos extras por respuestas extras, tal vez….si sólo tal vez, alguien me detiene ahora y me pregunta cómo me encuentro, probablemente lloré en sus brazos y pida ayuda.
De repente, ya no quiero hacerlo.
Es ahí cuando mi vista captura a una chica, ella está caminando hacia mí. Sus ojos me miraban directamente con una sonrisa en su rostro, su cabello castaño claro bailaba con el viento y por un momento sentí que ella me había salvado la vida.
Sé que la luz por este lado del puente no es tan buena, pero aún así considero limpiar mis lágrimas antes de que ella se acerque más.
—Hola—me dice de manera tierna.
—Hola.
—Me puedes tomar una foto?
Sentí mi corazón romperse en pedazos.
—Estoy haciendo un poco de turismo por aquí—ella continúa—Soy de Tailandia, mis amigos no quisieron venir conmigo y estoy completamente sola.
No articulé ninguna palabra.
—Te vi completamente solo así que...me harías ese favor?—preguntó mientras me tendía su cámara, a lo que yo solo la tomé sin responder—Wow! Eres genial! Gracias!—ella expresó antes de caminar unos pasos lejos de donde estábamos.
Ella comenzó a posar y yo comencé a tomar las fotos. Yo tengo una cámara NIKON que utilizo de vez en cuando, por lo que sé perfectamente cómo utilizarla. Desde esta perspectiva ella es divina, siendo sincero completamente hermosa. Su cabello desciende en sus delgados hombros de manera gentil, es como si ella hubiese nacido para ser así de preciosa. Indirectamente estaba disfrutando el hecho de estar realizando algo que me hacía sentir...cómodo.
Me detuve—Quieres que te tome más o es suficiente?—pregunté.
Ella sacudió su cabeza—Creo que es suficiente—me sonrió mientras se acercaba a mí y tomaba su cámara de mis manos. Ella comenzó a ver las fotos y sonrió de nuevo—Eres un excelente fotógrafo! Están muy lindas!
Forcé una sonrisa.
Ella me miró—Por qué estás solo?
Dirigí mi mirada al paisaje del río enfrente de mí y luego la miré mientras encogía los hombros—Solo tomó aire fresco.
—Oh—responde—Por cierto, mi nombre es Lalisa—estrecho su mano.
—Jungkook—forcé otra sonrisa y estrechaba su mano devuelta.
—Ok, Jungkook, fue un placer conocerte. Gracias por esto! Eres una lindura!
Después de eso se dio la vuelta y se fue.
Asentí entendiendo, a nadie le interesa; simplemente es así. Si claro, puedo ser todo lo amable que quieras, como sea, pero no me siento así; a la mierda yo no merezco estar aquí. A nadie le importa. Nadie está aquí para preguntarme ¿estás bien? Nadie está aquí para decirme que todo estará bien. Este mundo es una mierda. Lo único que les importa es lo amable y agradable que soy, a nadie le importa mi estado mental, a nadie le importa como me siento por dentro. Odio esto. Me odio a mi mismo. No quiero estar aquí.
Presione mis manos una vez más en el barandal volviendo a mi posición original solo que esta vez la mitad de mi cuerpo está en el otro lado.
Me iba a soltar, pero de repente…
—Que haces?!
Sentí a alguien jalar fuertemente mi capucha haciéndome caer encima de esa misma persona desconocida. No podía ver claramente debido a las lágrimas que caían sin parar en mis mejillas, lo único que hacía era llorar como un niño en el suelo.
—Solo quiero terminar con esta mierda, porque no me dejaste?!—grité con un hilo de voz, apenas podía hablar debido al sentimiento tan oscuro que cruza por mi ser en estos momentos— Esto es lo peor! Odio esta vida! Solo déjame terminar con ella!
—No! No te dejaré!—esa persona me acercó más a ella para darme un abrazo y aunque quería que él/ella me soltara, cedi ante esos brazos que rodeaban mi helado cuerpo. Pero fue ahí cuando caí en cuenta que esa persona tenía complejidad de una chica; su perfume, su cabello esparcido en mi rostro cegado por el llanto y el hecho que sus brazos delicados no rodeaban completamente mi cuerpo. —Eres pesado—dijo ella mientras posaba su cabeza cerca de la mía—Pero te puedes quedar ahí.
¿Es esa chica llamada Lalisa? ¿Acaso regreso de la nada?
Cuando abrí mis ojos, visualice que no era Lalisa.
El cabello esparcido en mi rostro era color rojo, era suave y olía a coco; ella era delgada y su rostro redondo y hermoso. Ella olía a rosas y podía sentirla temblar ya que estaba intentando acercarme más a ella; eso me hizo analizar que de verdad era pesado.
Comencé a levantarme utilizando mis brazos como soporte para sentarme, y me quedé ahí sentado observando como las corrientes de río se movían de manera gentil.
—Estás bien?—preguntó ella.
La miré sorprendido. ¿A ella le interesa?
—Acaso has pasado un mal momento para pensar que esto es la manera correcta de solucionarlo?
No podía responder, porque ni siquiera yo sabía si esta era la manera correcta para solucionarlo.
—No lo sé—mi voz se quebró—No tengo idea.
Ella se sentó a mi lado, colocando sus piernas cerca de su pecho—Si quieres hablar, habla—dijo de la nada—Tal vez no esté relacionada contigo pero...puedo escucharte—nuestras miradas se encontraron—O si quieres quedarte callado no tengo problema, podemos quedarnos aquí sentados sólo por favor no intentes saltar otra vez si?
Mis ojos estaban clavados en ella, pero mi vista se dirigió a sus rodillas que tenían un color morado pálido algo que me hizo fruncir el ceño—Estás bien?—pregunté mientras señalaba su rodillas con mi cabeza.
Ella las miro y dejo salir una pequeña risa—Cuando te empuje, al parecer caí sobre mis rodillas—las acarició con su pulgar—No pensé que pasaría esto—encogió sus hombros—Pero bueno, no me arrepiento de nada, desaparecerán con el tiempo.
—No te arrepientes?
Ella me miró y sacudió su cabeza—No.
Mire hacía abajo y si soy honesto conmigo mismo puedo decir que siento una pizca de felicidad. Si esto es una señal, creo que fue en el momento apropiado.
Tal vez esto si tiene una solución, tal vez si exista una salida, tal vez esto tiene un punto débil en donde yo pueda romperlo.
La miré de nuevo—Gracias—dije.
Ella me miró sonriendo—De nada.
Mire por detrás de ella y me encontré con una bicicleta—Es eso tuyo?
Ella miró hacia atrás—La bicicleta? Si!—se levantó—Quieres usarla?
—Es un poco femenina para mí.
Su risa hizo que mi corazón se agitara.
—Si, lo siento. Pero me gusta que esa canasta lleve flores u otras cosas.
Me levanté mientras sacudía mis pantalones—Qué hora es?
—11:08—respondió.
—Que haces afuera tan tarde?
—Te hago la misma pregunta.
Sonreí un poco ante su respuesta.
—Oye...um...estaba de camino a comprar un poco de helado—hizo una pausa—Sé que lo que tienes no va con el helado pero si quieres...podemos ir y hablar un poco.
La miré sin expresión alguna, creo que no puedo verla con algún sentimiento más que con el vacío que está en mi alma; ella me hizo sonreír durante un rato y también me hizo sentir cosas pequeñas en cuestión de minutos que creía que estaban completamente muertas. Pero luego de eso, ya no siento nada más.
Sacudí mi cabeza—Iré directo a casa.
Ella asintió—Oh...ok—hizo una pausa—No regresarás aquí cierto?
Me quedé en silencio mientras contemplaba las ondas del río y luego dirigía mi vista a ella—No puedo prometerte eso.
Ella se quedó en silencio y una expresión triste se cruzaba por su rostro. Lo noté y al mismo tiempo me sentí culpable por hacerla sentir de esa manera después de haber sido mi heroína.
—Entiendo—dijo—Sólo...ten en cuenta que tienes un amigo en mí.
Silencio. Sólo el viento se escuchaba entre nosotros.
Ella tomó su bicicleta mientras se colocaba al lado y comenzaba a caminar alejándose de mí. Noté como subió en ella cuando la comencé a seguir.
—Espera—le dije.
Ella se detuvo y me miró.
—Cuál es tu nombre?
Ella me sonrió—Me llamo Roseanne.
Fruncí el ceño mientras caminaba hacia ella—Roseanne? Eres extranjera?
Ella asintió—Mjmm...vine de Australia hace 4 años pero también tengo nombre coreano.
—Cuál es?—logré alcanzarla y caminé a su lado—Puedo saberlo?
—Es Chaeyoung—dijo—Park Chaeyoung.
—Creo que puedo llamarte así—respondí—No soy tan bueno con el inglés.
Ella sonrió—Está bien, lo entiendo.
—Mi nombre es Jungkook—dije—Jeon Jungkook.
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