Capítulo VIII
De regreso a mi casa pensaba en Esperanza ¿Cómo se lo voy a decir? No hallaba las palabras correctas para declarar esa horrible noticia, pensaba y pensaba, ideaba tantas oraciones que me mantenían distraído del dolor que aguardaba por dentro, pero ninguna era fácil de pronunciarlas a una niña como ella. Además antes de marcharme de su entierro un hombre alto de piel pálida y de sombrero largo, vestido de traje negro, aparentemente el abogado de su divorcio me aguardó entregandome un sobre —¿Qué..que es esto?— inquirí restregándome los ojos
—Tu madre me dijo que te lo diera si no sobrevivía— advierte con una voz gruesa y misteriosa.
Estaba tan dolido que no me dio ganas de abrirlo y solo asentí la cabeza. Pero ahora después de dos día me daba curiosidad ver lo que hay en su interior, saco de mi mochila el enigmático sobre y cuando por fin intento en despegar la pestaña que la sellaba escucho —NINI... NINI... VOLVIERON— grita Mabel corriendo del jardín de la vecina hacia mí. Me abraza la cintura y yo escondo el sobre dentro de mi bolsillo como si ocultara alguna evidencia de la pronta noticia.
—Te extrañé— dijo apretándome con fuerza—Yo.yo ta.ta.tambien te.te extrañé— exhalé con una voz más animada.
— ¿Y mamá?— ¡CODY!— interviene la vecina—Volvieron tan pronto ¿Cómo les fue?
—Bu.bu.bu.bu.bu.bu.bueno...— si soy gago esta vez la garganta se me anudaba más—Oye Esperanza— dice la señora — ¿Puedes ir a la cocina y traerme el trigo para alimentar a los pollos? ¿Sí? Mi dulce caramelo
—Está bien— se despega corriendo a la casa
Suspiro aliviado y escucho a ella decir —Se dé la noticia— cambia su mirada —Ayer me llegó una carta de su abogado—baja la cabeza —Enserio lo siento mucho.
—Sí, el do.doctor me.me dijo que.que no aguantó a.a mi.mitad de.de la operación pe.pero me.me alivia sa.sa.saber que.que ya no.no está su.su.sufriendo.
—Tu madre era una mujer muy trabajadora y luchadora, nunca pensé que se iría tan pronto ¡que golpe tan duro!
—Si—bajo mi cabeza
— ¿Y cuándo se lo vas a decir?
— ¿Co.como? ¡AHH...! Sí, eso... No.no lo sé— suspiro
— ¿Quieres que se lo diga?
—No, de.debo ser yo.yo qui.qui.quien se lo.lo di.diga
Ella asiente y no continuamos más con el tema.
En la cena cuando Esperanza veía llegar la noche, miraba la venta con su muñeca de trapos en las manos, no se despegó de ella toda la tarde, esperando y esperando a alguien que no iba a volver, aquella escena me puyaba una profunda estaca en el corazón, quería decírselo pero en el momento cuando doy el primer paso decidido en hacerlo, retrocedía dos pues veía en sus ojos grandes que irradiaban tierno brillo con un profundo anhelo en volver a verla y enserio no quería destruir esa pequeña esperanza que aguardaba en su inocente corazón, no puedo, por favor no puedo, es mi hermanita y me va a dar mucho dolor verla llorar de forma trágica.
—Niños ya esa hora de cenar— anuncia la amable vecina, Mabel se despega de la ventana y en respiros agitados se devuelve en ver una vez más por si logra divisarla. Cierro mis puños y contengo mi dolor, tengo que ser fuerte como mi madre y afrontar los obstáculos como me enseñó mi abuelo, es el único legado que me queda de ellos.
Después de la cena, de camino al mueble de la sala para al fin descansar siento que alguien toca mi codo —Hermano ¿Cuándo viene mamá?— era ella esperando mi respuesta, trago saliva y afinco mis dientes bajando mi cabeza —E.e.e.ella— volteo a ver sus ojos, ¡mayor error! jamás la vi tan preocupada, enserio no parecía ella, de verdad cargaba un profundo pesar y no era justo seguir haciéndola esperar pero fui un completo cobarde y solo dije —Ve.ve.vendra pro.pronto me.me dijo que fu.fueramos pa.pasiente y te.te extraña mu.mucho.
— ¿Si?— entre frunció su pequeño cejo
Subo y bajo mi cabeza estirando de forma forzosa mis comisuras — ¿Y me traerá galletas de coco?—repone
—Si.si mu..mu.chas ga.ga.galletas
Enseguida me abraza volviendo a su estado de siempre —Que descanses Nini—acaricio su espalda diciendo —Es.es.es Co.co.cody— ella se despega de mí, brincando con despreocupación a su recamara en dormir un aliviado sueño.
Sé que lo que hice estuvo muy mal, mentirle y prometerle algo que nunca ocurrirá a una pobre pequeña como ella pero quisiera que me comprendieras, si estuvieras en mis zapatos, si tuvieras a una pequeña niña como hermana, anhelando ver a su madre ¿Qué harías? Pues... si ese es su caso, los admiro ya que son muchos más fuerte que yo. Solo espero darle la notica mucho antes de agudizar su dolor...
Continuara...
Pobre Cody... ¿Sera capaz de contarle la verdad algún día? Y ¿Cómo se lo dirá?
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