Capítulo 45


Aquella niña queda enmudecida, no podía creer lo que estaba viendo, su hermano se mantenía con una mirada incrédula ¿Será o es solo un espejismo? ¿Acaso habré muerto y estaré viendo el espíritu de Esperanza darme la bienvenida? De repente escucha el soplido de su respiración y poco a poco acerca su rostro hacia el suyo, sintiendo el calor de su aliento, Mabel rompe a llorar y se da cuenta que es real —Oh hermana— lo abraza con fuerza como si la viera por primera vez después de años y ella gime en su pecho, Cody también se puso a llorar, volvió a recuperarla y está a salva.

Pero no era el final, a lo lejos se oían los ladridos de los sabuesos y la luz de las linternas que danzaban penetrando la neblina —Vámonos— advierte el joven agarrando la mano de su hermana, volvió a sentir el tacto de siempre. Siguen adelante y los ladridos se escuchaban más cerca, aquella pequeña veía en varias direcciones en busca de su perro pero nada, ni una sombra de él, era como si se hubiese esfumado—Mabel CORRE—apremia el chico pero su hermana no podía seguir sus pasos. Se tropieza con una rama y cae al suelo, su rodilla golpea una piedra cosa que le causó mucho dolor— ¿Estas bien?— vuelve a levantarla pero ella vuelve a caer—Me duele mucho—dice sobándose el golpe—No te preocupes—la levanta de las axilas—Sujétate de mis hombros y no te suelte—indica agarrando sus piernas sobre su cintura, ella asiente y Cody despega como caballo.

Bajaba una colina con todas las fuerzas que le quedaba, se oían las pisadas de aquellos animales que bajaban hacia ellos Cody no soportaba el dolor que sufría sus piernas pero ahora estaban quemando su última fuerza. Cae al suelo, estaba agotado, tan agotado que no se movía —Cody—aclama Esperanza moviéndole los hombros—Por favor levántate—sigue insistiendo pero el pobre muchacho tan solo podía responder con su respiración. De repente los gruñidos eran tan claros que se sentía el calor de sus alientos sobre su cabeza, aquellos sabuesos los rodeaban con los colmillos afuera. Con terror en sus ojos Mabel seguía moviendo la espalda de su hermano a ver si había otra oportunidad de escape pero ya era demasiado tarde, tan solo era cuestión de tiempo, morir como si fuera cazado era algo insoportable e indescriptible de imaginar, ver como tu cuerpo es masticado esperando el segundos tortuoso de intenso ardor las acaricias de la muerte que esperaba cruel, a veces la misma muerte prefiere esperar cuando se le llama. Ahora, uno de esos animales corre hacia ella, Mabel se contrae cubriendo el rostro de su hermano hasta que escucha otro gruñido de la nada más un gemido seco, se destapa la cara y era Roble encima de ese enorme animal negro y ojos amarillos como el oro. Aquel perro se aferra a su lomo y no lo suelta — ¡Roble!—exclama Mabel sorprendida, Cody comienza a toser y ella jala de su hombro—Debemos correr— advierte ella con impaciencia, Roble con movimientos agiles aprovecha su pequeño tamaño para bacilar a la bruta bestia canina, de un lado a otro se desplaza con astucia, buscando protegerse pero uno contra dos era una batalla perdida, el otro animal le muerde el lomo y el gime del dolor buscando retorcer su mandíbula para alcanzarlo, enseguida aprovecha el otro en morderle su pata hasta retenerlo con su mandíbula. A continuación el que acertó al primer ataque con una mirada penetrante y asesina no pierde de vista su cuello desnudo ante sus fauces brillantes y letales, además se oían las pisadas de los soldados que faltaban minutos para su llegada.

— ¡Roble!— grita Mabel desesperada viendo como su perro le quedaba segundos de vida, en el momento cuando aquel enorme y negro animal intentar desgarrar su garganta se escucha un rugido tan potente y estruendoso que hasta los arboles temblaban, aquel rugido era tan espantoso que aquellos animales se alertaron buscando el origen de ese espeluznante sonido, el rugido vuelve a extenderse hasta los sinfines más oscuros del bosque. Los soldados se alarmaron y varios murmullos se expandieron con el remolino de la neblina, aquellos hombres veían de extremo a extremo en todas direcciones levantando el cañón de sus armas que temblaban más que una maraca, se escuchaba una voz potente de ultratumba que decía — ¡Lárguense!— repetidas veces como un eco fantasmal. Ahora una enorme sombra los estaba recibiendo, era el gigante monstruo presumiendo el honor de su leyenda, aquel disfraz no pareciera montado este se veía real, su boca aparentemente falsa se abre y de él brillaba los dientes de un abominable ser de las tinieblas— ¡LARGENSE!—señala extendiendo su larga y peluda mano con el filo de sus garras que cortaba la neblina como un filete blando.

Esos hombres no vacilaron en cumplir su orden, de un susto huyen corriendo al igual que sus perros que picaron primero, estaban tan asustados que sus armas se les resbalaron de las manos y no se dieron la molestia de recuperarlos. Cody también estaba asustada, de un tirón se levanta y agarra la mano de su hermana— ¡Vámonos de aquí!— exclama pero la niña se queda quieta— ¡Espera!—dice—Él es mi amigo— el muchacho le mira enrarecido y su pequeña se zafa de sus dedos para recibir al pobre Roble que cojeaba herido—Robli— le abraza con anhelo.

El muchacho se acerca despacio sin comprender lo que está pasando ¿Quién era esa bestia? Y ¿Cómo Mabel se volvió su amigo? El cielo se estaba aclarando y la neblina cesaba, aquel ser espeluznante deja de verse peligroso—Esta herido—dice la niña hablando con el monstruo. El extraño gigante vuelve de su camino y ella le sigue detrás como si fuera su sombra con Roble en sus brazos, del susto le agarro el hombro— ¿Qué estás haciendo?— susurra alterado—Esta herido, debemos ayudarlo ¡Él puede salvarlo!

— ¿Salvarlo? ¿A caso no viste lo que hizo hace unos minutos? Esa cosa es...—Mi amigo—interrumpe la pequeña con el cejo fruncido—Si no quieres venir es asunto tuyo—añade y sigue adelante. Cody seguía confundido ¿A caso estaré soñando? Se preguntaba en su mente pero no le quedaba de otra.

Más tarde el pequeño Roble tenía el lomo parchado con una venda, de las gracias le lamio la mano, aquel hombre sonríe y se lo entrega a la niña—Aquí tienes—dice. Cody era acosado por los traviesos monos que no dejaban de tocar su gorro —Parece que le agradas— sonríe Mabel con Roble entre sus brazos —Por favor quítamelos de encima— pedía Cody acorralado por las manos de esos chistosos animales. Ella ríe y agarra a Kini—Ven aquí pequeño—dice—Gracias—se relaja el muchacho mientras se levantaba.

El señor de la cabaña se acerca a ellos y le pregunta— ¿Es tu hermano?

—Sí, es ruidoso he insoportable a veces pero lo quiero

— ¡Y tú!—intercede Cody con una mirada desafiante hasta que la relaja diciendo—Te extrañé mucho—Mabel sin pesarlo dos veces se lanza en abrazarlo y con los ojos vidriosos dice—Yo también te extrañé mucho mi Nini

Al día siguiente Cody y su hermana se estaban despidiendo del señor, con un abrazo le dice a la pequeña—Gracias— Porque—dice ella—Por creer en mí y regalarme una esperanza mi pequeña Esperanza— sus ojos duros y firmes se vuelven vidriosos y frágiles, se los estruja, primera vez que aquel hombre derrama una lagrima, Mabel vuelve abrazarle —Siempre te recordare—declara—Y te guardaré en mi corazón—añade con cariño—Gracias— dice aquel hombre con la voz partida.

Ese día, después de haber sufrido todo este percance pude entender el gran valor de tener una esperanza, con ella pude luchar por mi libertad, con ella un hombre pudo encontrar el valor de su vida. A caso será cosa de mi mente o habrá una fuerza mayor que nos esté arrojando un camino atreves de un profundo sentido pero siento que mi hermana ha sido la razón por seguir luchando y hallarle el significado a esa palabra a través de las vidas de todas esas personas que formaron parte de nuestra aventura. Oh padre, también eres mi esperanza, espero verte pronto y veas en lo que se ha convertido tu hija, estoy orgulloso de ser su hermano y espero que tú también puedas estarlo.

Te quiere mucho Cody Castillo Jiménez y tu pequeña Esperanza...


FIN 

(Volumen I)

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