Capítulo 24


—Venecia—toque la puerta—Ve.venecia— volví a llamarla. No escuchaba respuesta alguna pero la puerta se hallaba sin seguro, quizás no tenga el ánimo de levantarse a sellar por fin su encierro.

Cuando entro, observo que la habitación estaba oscura como si anduviera abandonada, solo un haz de luz se entremetía en las cortinas, además el olor a encierro y dolor marchitaba el aroma que siempre cargaba como fragancia personal. Era como ver una dulce flor enterrada en cenizas carbonizadas, solo que esta se hunde más en ella sin dejarse hallar.

—Venecia— dije esperando a que se moviera, quería mover sus hombros pues creía que andaba dormida hasta que escucho — ¡Déjame sola!— se entremete más en la sabana — ¿Po.porque lo haces?

Se queda callada

—Toda tu.tu familia está pre.preocupada por ti— proseguí

—Yo destruí a mi familia—masculló— no tengo derecho ni a que se preocupen por mí. Tan solo déjame sola y morir en lágrimas si es necesario

— ¿Eso no es cierto? E.e.ellos están afuera—señalo— espe.perando verte otra vez

— ¡Cody tu vistes lo que pasó!—exclamó— fui una estúpida y ahora condené a mi familia. Solo quiero estar sola—se esconde entre sus sabanas.

—Estar so.so.sola no los librara de su.su.su dolor

—Ahs... tú no lo entiendes, así que fuera, por favor vete

Suspiro acongojado, inhalo un poco de aire y exhalo diciendo — ¿Si tuvieras la opo.po.portunidad de re.re.remediar las cosas lo harías?

Se mantiene callada, ignorándome otra vez, me siento en la cama y agito su hombro diciendo — ¿Lo harías?

—Si lo haría—se mueve un poco— pero no hay nada que remediar— esconde su cabeza debajo de la almohada

—Creo que si— respondo en un tono más animado.

— ¿De qué hablas?— inquiere descubriéndose la cara y mostrando parte de ella, solo sus ojos fruncidos

—Sa.sa.saliendo de la oficina de correo—dije — mi pe.perro andaba persiguiendo a un gato y fui tras él y terminé adentro de la fábrica de la Du.duquesa

— ¿Entraste a la fábrica?— inquiere con un aire de impresión

Asiento y continúo diciendo—Al parecer las tortas, galletas y to.to.todos sus dulces que pre.preparan no lo hacen con los ingredientes que.que ustedes usan, era algo extraño.

— ¿Cómo era?—por fin muestra el resto de su rostro con suma atención, esperando mi respuesta —Eehh... tienes que.que verlo pues tú conoces de.de eso, era como una cosa gris pero se veía asqueroso y pe.pegajoso como si fuera una gelatina viscosa que.que.que llevaban al horno y luego la maquillaban con unos co.colorantes ¿Qué cree que sea?

— ¡No lo sé!— expresa con inquietud en su rostro—Pero a como me lo cuentas debe ser algo que no es lo que la gente consume—observa hacia el vacío en tono meditativo por unos segundos hasta que con un brillo en su mirada se descubre de la sabanas diciendo— ¡Debemos ir para allá!

Enseguida me puse rojo como un tomate y aparto los ojos, cosa que ella no entendía hasta que se percata que andaba solo en ropa interior —HAAAAA... CODYYY.... — exclama de la vergüenza.

Más tarde se dio inicio a la siguiente operación cuyo nombre era "revelar el secreto de la Duquesa" se componía de tres fases: la primera entrar sin ser descubierto, la segunda recoger una muestra de la extraña gelatina y tercero huir sin ser visto. A simple vista sonaba como algo sencillo, incluso estaba a unos pasos de entrar a la fábrica por el mismo sitio hasta que aparece mi imprudente hermana detrás de mí diciendo — ¿Qué estás haciendo?— de un brinco de nervios que casi me infarta, volteo erizado como un gato exclamando — ¿QUE HACES AQUÍ? De.devuélvete— señalo a la calle con ojos represivos

— ¡Estoy aburrida!— suspira Mabel con fastidio— ¿Van a volver a lanzar cucarachas?

— ¡Mabel lárgate que.que.que lo vas a arruinar!—sigo insistiendo hasta que escucho que alguien se aproxima—Viene alguien— exhalo en alerta. La agarro y la jalo adentro de la fábrica antes de ser tocado por su sombra.

— ¿Y las cucarachas?— dice Mabel persiguiendo mis bolsillos — ¿De qué hablas? ¿Cu.cu.cuáles Cucarachas?— inquiero en tono descortés.

—Las que van a usar para lanzárselas a las tortas

Enseguida Venencia se percata de la voz de mi hermana e intercede diciendo — ¿Qué haces aquí?— exclama en tono de mala sorpresa

—Quiero lanzar cucarachas con ustedes— responde en tono travieso

—Mabel ¡BASTA!—intercedí— No vinimos a lanzar cucarachas

— ¿Ha no?— repone con un gesto de confusión—Entonces ¿Por qué me trajiste acá?

—HASSS...—chito con la lengua—Mira, pri.pri.pri.primero ¡nadie te.te invito! tú te coleaste y se.segundo...— enseguida suena la voz de dos personas entrando a la habitación — ¡Escóndanse!— exclama Venecia empujándonos a los dos detrás de la oscuridad de unas cajas.

—Con esta masa artificial y procesada—dice uno de ellos con aire de orgullo— nos ahorraremos una fortuna en invertir en costosos ingrediente que cada día está subiendo de precio por la inflación de esta porquería de país. Ya sin ellos, podemos subir los precios de nuestros productos cayendo en la excusa de que nosotros también estamos sufriendo el golpe de la inflación como todos los demás y con ese dinero que sobre, será más ganancia para nosotros y nadie se enterará de nada— por fin veo que era el señor Francisco hablando con otro sujeto pero más voluptuoso.

—Mmmm... muy inteligente señor Salvatore— se impresiona aquel acompañante de mirada caída—Pero dígame y cuando venga el señor de salubridad a inspeccionar nuestras instalaciones ¿Cómo hará?

—Pues— ríe de forma orgullosa diciendo—Eso ya está pensando, cuando venga ese señor se le pagara un bono de silencio como compensación de ello ¿Ya sabes a lo que me refiero? Y como esas personas trabajan para el gobierno será mucho más fácil tentarlo por su punto más débil— desliza las yemas de sus dedos dando una señal de billetes verdes —La Dulce Duquesa es tan acaudala que pueden pagar hasta el más caro de sus secretos, siempre lo ha hecho y ninguno ha escapado de sus fábricas, además si aquel individuo falla su voto de silencio, se pueden usar medidas más persuasivas o muchos más explicitas antes de que nos falle ¿Sabes a lo que me refiero?—sonríe de forma amenazante— No lo olvide, Todo tiene su precio, hasta la lealtad de los hombres, mi estimado Walter así que no te preocupes.

—Oh... brillante señor Salvatore— aplaude con asombro—sumamente brillante pero esta cosa que les está vendiendo a las persona— observa con cierto desagrado la esencia oculta de la Duquesa — ¿No le hará daño a las que lo consume?

—Mmmm... —observa la masa gris y viscosa de sus productos con aire de desinterés—Como dije señor Walter, la Duquesa es tan acaudalada que puede pagar todos sus oscuros secretos como también influir en la credibilidad de las personas, no lo olvide que todo tiene su precio— sonríe con cierta malicia.

—Oh... si señor— asiente repetidas veces el regordete hombre de cabeza pelada y traje blanco como un mesero hasta que por fin salen concentrados en sus conversaciones y cierran la puerta.

— ¡ESE BASTARDO!— exclama con el puño cerrado la Vítale —Sabia que algo escondía— murmura con aire de vigor en sus ojos pues podía hallar otra salida y remediar su error.

—Eso significa que la galleta que me comí era eso— señala Esperanza en tono vomitivo, la gelatina pastosa y viscosa de la Duquesa, transitando en la fábrica —Te dije que.que.que no vinieras acá— volví a reprenderla.

— ¿Cómo algo tan delicioso puede ser eso?— sigue observando con ojos de desagrado pero con interés el paso de esos bultos grises.

—Debemos recoger una antes de que llegue alguien— advierte Venencia escogiendo cual llevarse.

—Hazlo rápido— digo observando la puerta y la ventanilla.

— ¡Ya voy! SEÑOR—exclama impaciente pero de repente escucho sonar la puerta y todos nos lanzamos al suelo como si nos apuntara con un revolver —AAyy...—le tapó la boca a la chillona de mi hermana pues cuando bajé chocamos las cabezas.

Enseguida vemos y escuchamos desde abajo los pasos de una persona —Hay viene— murmura Venencia y nos movemos en dirección opuesta al suyo como si aquello fuese una reacción contraria a la de un imán, con tan solo verles los pies.

— ¡Auch! me pisaste— se queja Mabel sacudiendo sus dedos —Lo siento pe.pe.pero es que te.te.te mueves lento— le dije con impaciencia y un nervio que me guindaba del pecho.

—SSsshhh... ¡Cállense!— susurra Venencia detrás de nosotros. Seguimos adelante pero ahora entraron dos más — ¡Oh Diablos!— suspiré más nervioso — ¿Qué hacemos?— inquiere la Vítale observando que vienen desde atrás.

Recorro con los ojos varios rincones y descubro que uno se haya lo suficientemente oscuro como para resguardar a dos preadolescentes y una pequeña —Allí— señalo aquella esquina con varias cajas —Mabel ve tu pri.primero cuando te.te.te lo diga ¿Está bien?

—Si—asiente

Elevo un poco la cabeza y descubro que hay dos empleados hablando entre ellos —Ya— le doy la señal como si fuera la medición del tiempo para un maratón y aquella pequeña se lanzó tan rápido como si su vida dependiera de eso, hasta hundirse en el resguardo de la oscuridad, haciendo que se escuchara el rechinido de sus suelas.

Mi corazón se detuvo y por lo visto el de Venencia también, fue lo suficientemente fuerte como para ser escuchado desde afuera, sentimos un silencio como si aquello asomaba alguna sospecha, nos quedamos quieto, solo nuestros ojos podían girar hasta vernos las caras, esperando alguna reacción y huir corriendo si es necesario, pero a los segundos oímos los murmullos de conversación de aquellos hombres, suspiramos aliviados pero por poco segundos.

—Ahora te.te.te toca a ti— le susurro a la Vítale

Aquella chica asiente decidida, estiro mí frente a la luz de la fábrica, lo suficiente como para divisar los cuerpos de aquellos sujetos y enseguida uno activa un botón causando que los rodillos aumenten la velocidad —Ya— le señalo la partida y ella se desliza por el suelo hasta llegar al manto oscuro—Bien— exhalé.

Ahora me tocaba a mí, inhalo un poco de aire y valor, la contengo con mi respiración, en el momento cuando estuve a punto de echarme una clavada a pecho de pingüino, un gancho que sobresalía de una cinta procesadora agarra un hueco de mi camisa — ¡Ho no!— enseguida sentí como aquello jalaba de mi prenda y yo seguía su camino —Cody ¡quítatela!— susurra Venencia muy ansiosa.

—No me deja— murmuré buscando la manera de desengancharla — ¡Cody apúrate!— vuelve a decir y Mabel brincaba de los nervios. Mientras me arrastraba, me llevaba en medio de aquellos hombres pero seguían tan concentrados en su conversación que no se han dado la molestia de ver lo que hay detrás del hombro del otro.

Seguí luchando pero la Duquesa no me quería soltar, era como si me arrastrara antes las amenazas y dijera —Oigan hay un intruso ¡VEANLO!— seguía forcejeando hasta que por fin triunfe en el duelo y me escondo detrás de una maquina grande parecida a un horno.

Andaba agitado y sudando frío, mis manos temblaban pero todavía no podía cantar victoria, ahora estaba más lejos del escondite — ¿Qué hago?— de repente alguien entra, una mujer joven diciendo —Armando y Daniel vengan un momento— aquellos salen dejándonos solos.

Suspiré aliviado y veo a Venencia señalándome algo, por un momento no entendí a lo que se refería hasta que escucho que detrás de mí estaba un hombre pasando un trapeador, me quedé más tieso que un muñeco, esperando a que gritara o algo pero gracias al cielo que estaba distraído escuchando la radio, silbando y tarareando la alegre melodía. En el momento cuando pasa a limpiar mi zona ya había salido

—Nini—me abraza Esperanza alegre por tenerme de nuevo. Venencia estira de sus comisuras conmovida y dice —Debemos salir ya, Nini— sonríe.

—Es Cody— suspiro aliviado

Justo cuando estábamos por salir en aquella ventanilla alguien empujó el conteiner sellando nuestra salida — ¡Estamos atrapado!— exclama Venencia después de empujar tres veces — ¿Qué hacemos?— inquiere mi hermana—No lo sé— digo bajando mis ojos al suelo.

Enseguida aquella chica observa detrás de mí y dice —Tengo una idea— me quedo un tanto confundido cuando abría aquellas cajas — ¿Qué haces?— hasta que por fin veo que saca una camisa blanca con el logo de la Duquesa estampado en el pecho—Fingiremos que trabajamos acá—exclama en un aire alegre y ocurrente.

— ¡QUE!— exclamo—Y ¿Mi.mi.mi hermana que.que se ira a poner?

Venencia observa que más hay y saca una caja grande pero bacía—Sera la entrega a domicilio—sonríe como si aquello fuese divertido

— ¿Enserio?— suelto indignado como si fuera una burla

—Si— gira la caja como una pelota—Ella es pequeña y si la cargamos entre los dos, no pesará tanto. ¡Vamos! es mucho más cómodo que cargar cucarachas en los calzoncillos—Mabel murmura de la risa tapándose la boca —Vamos a jugar a los pasteleros—añade— ¿Te apuntas pequeña?

—Si— asiente mi hermana animada como juego de primaria y yo con una mirada de que este plan terminara en otro desastre pero no me quedaba de otra— ¿Estas se.se.segura de que.que funcionara?— inquirí con el gesto fruncido

—No per...

— ¡NO!—interrumpí muy alterado

—Quiero decir que no lo sabremos si no lo intentamos—culmina la chica

—Espero que.que funcione—dije con poca convicción

Nos pusimos los uniformes pero se notaba que sobraban en tallas, más sin embargo a Venencia no le quedaba muy mal, tenía la ventaja de haber abandonado su capullo de niña y ahora tiene lo que toda mujer conserva por el resto de su vida, bueno casi pero está muy cerca de eso, se le notaba bastante y no me había dado cuenta lo muy bien formada que estaba —Nini pervertido— masculla Mabel cruzada de brazos, me atrapó en mi hipnosis de hormonas. Sacudo mi cabeza, arrojando todo lo que estaba pensando y veo a mi hermana diciendo —Entra a la.la.la ca.caja niña chismosa— le señalo con fastidio camuflando mi vergüenza.

—Estoy lista— afirma ella en frente de nosotros, se recoge el cabello metiéndolo en un sombrero cuadrado de la Duquesa—Ha... espera un momento— saca de su bolsillo un pedazo de pelo y se lo pega en los labios como si fuera un bigote— ¿Cómo me veo?

—Como si fu.fu.fueras uno de tus tíos—respondo impaciente — ¿Enserio?— dice como si buscara un espejo—Debemos seguir— le recuerdo y ella asiente.

Enseguida levantamos la caja y entre los dos la llevábamos sintiendo el peso movedizo de Esperanza, se sentía que estaba incomoda hasta que por fin se queda tranquila. Cuando estábamos cerca de la salida, abrimos la puerta y detrás de ella estaba la última persona que queríamos ver durante la misión, sentía como unos dedos fríos agarraban mi corazón pues allí estaba el señor Francisco en medio de nosotros...


Continuará...

Hola queridos lectores, espero que hayan disfrutado del capítulo de esta semana. Por lo visto la Duquesa tiene su secreto un secreto que si es revelado, la familia Vítale se podrá salvar. Siguiente intriga: ¿El señor Francisco se dará cuenta quiénes son? ¿A caso sabe que están los Vítales husmeando en su fábrica? ¿Qué hará Cody y Venecia para quítaselo de encima? ¿Lograran cumplir su misión? O ¿Sera otro gran desastre? Todo eso lo sabrán en el próximo capítulo. Saludos!

<<--IMPORTANTE-->>

También quería informarle que para la próxima semana no hay seguridad de que publique sino hasta enero (Tomaré un descanso) todo depende de la próxima semana igual estén pendiente ^^

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