Capítulo 5. Trato hecho
— ¡Un fuerte aplauso para los B.O.Y.S!— todo el público estalló en aplausos mientras el grupo de jóvenes se despedía tras la actuación.
Sin duda ya tenían una banda favorita escogida, aquellos cinco jóvenes habían animado completamente el concurso y estaban dispuestos a votar por ellos, con suerte ganando una segunda actuación de su parte. El eco de los aplausos ensordecían los sentidos del grupo novato, quienes se abrazaban con gran entusiasmo tras pasar la gran cortina detrás del escenario, escuchando cómo vitoreaban el nombre de su grupo.
— ¡Ha sido increíble!— festejaba el rubio chocando palmas con su bro, riendo por igual.
— ¡Hemos estado fabulous!— comentaba el de mirada dorada moviendo su rosada melena con gracia.
— Genial, chicos, parece que les habéis gustado mucho— se acercaba a ellos el pelinaranja mientras miraba unos papeles—. Descansad un poco, en quince minutos anunciaremos a los ganadores.
— Gracias, Town— agradeció el peliturquesa aún sintiendo la adrenalina correr por su sangre, cómo extrañaba esa sensación de emoción ante el público—. Espero que le haya gustado—miró al suelo con un suave sonrojo en sus mejillas morenas.
Recordó que, mientras estaba ahí arriba, siendo bañado por las luces de los focos, todo el público no era más que una oscura masa de gente, sin significado alguno. Pero aquella cabellera de brillante color morado parecía tener luz propia, aquella luz que le guiaba hasta en el más negro camino de su vida. Ver su mirada clavada en su persona, saber qué tan impresionado lo había dejado con su debut le hacía sonreír como un torpe enamorado. Tal vez porque en verdad lo era. Pero enseguida se le borró la sonrisa al recordar que estaban peleados, aunque no recordara muy bien por qué. O al menos, no quería recordar, sólo quería que las cosas fueran como antes.
Entonces salió de su trance al escuchar el llamado del pelirrojo.
— Hey, juguetito, no te quedes embobado— se acercaba a él lanzándole una lata de refresco—. Toma, hombre, descansa la garganta.
— Gracias— agradeció tomando un sorbo de la bebida—. ¿De dónde la sacaste?
— Hay una mini-nevera bajo el tocador— apuntó hacia atrás con su pulgar, permitiéndole ver al moreno cómo los otros tres se peleaban por coger todas las bebidas posibles—. Se comportan como críos.
— Lo dice quien se peleó en plena cafetería por conseguir un pudin que seria su décimo octavo— casi se le cae la bebida tras recibir un golpe de parte del mayor.
— No te tomes tanta confianza, azulito—gruñó desviando la mirada—. Sigo molesto por lo que le hiciste a mi amigo.
— Ya, ya, no me lo recuerdes— bajó la mirada unos momentos—. Tengo que aclarar las cosas con él...
— Sí, más te vale hacerlo pronto— terminó la lata y la tiró a una papelera cercana—. Estoy harto de recibir sus mensajitos nocturnos quejándose sobre querer verte y que te echa de menos— no se dio cuenta de sus palabras ni siquiera viendo cómo la cara del moreno se teñía de varios colores rojos.
— ¿Q-Que él m-me echa de m-menos?— no evitó sonreír bobo mientras sentía cómo su corazón bombeaba sangre a su cara, dejando de hacer fuerza con su mano y dejando caer la lata al suelo.
— ¡Vamos, chicos! Nos requieren en el escenario— llamaba el de cabello azabache a ambos integrantes empujándolos con los otros dos—. Ya quiero ver cómo los otros grupos se mueren de envidia al vernos ganar~.
(...)
— Gracias a vuestros votos ya tenemos al grupo ganador de este grandioso evento— mencionaba entusiasta el de mirada felina dejando terminar al público de aplaudir—. Y los ganadores son...— hizo una breve pausa mientras abría el sobre con lentitud, creando gran suspense en el público y en los concursantes.
— ¡Dilo ya, wey!— un grito de entre la masa de gente le hizo sobresaltar al presentador, quien se quejó—. Ay, ya pues, dígalo no más, nos tienes aquí a todos esperando como pende...
— ¡Y los ganadores son los B.O.Y.S!— anunció cortando aquel comentario, siendo seguido por multitud de nuevos aplausos y vitoreos para la banda ganadora, quienes se abrazaban realmente felices. Dieron la mano a los otros grupos, igualmente felices por su victoria, y recibieron su premio: un trofeo dorado, un ramo de flores y un vale descuento por la compra de tres pudines en cualquier día de la siguiente semana.
— ¿Dónde has estado toda mi vida, mi amor~?— como era de esperarse aquel cupón iba a ser para el pelirrojo, quien lo abrazaba y besaba como si de su amada se tratara.
— Compórtate, Fox, nos están mirando todos— le daba palmaditas en la espalda el rubio, quien mantenía en su otra mano el trofeo.
Una vez terminaron el evento, todos caminaban hacia sus hogares, hablando sobre aquella magnífica tarde y decidiendo quién se quedaría el trofeo, pues el peliturquesa ya había decidido en quedarse el ramo de flores. Pero no se esperaron ser sorprendidos en aquella calle antes de separarse.
— ¿A dónde vais con tantas prisas?— la voz de la chica crispó hasta el último de sus cabellos, creando un tenso silencio mientras se giraban sobre su eje y se enfrentaban a aquella joven imponente
— He-Hey, enana~— intentó hablar el rubio de forma "calmada"—. ¿C-Cómo es...?
— Nada de "hola, enana" ni "cómo estás", ¿en qué estabais pensando?— se acercó tanto al rubio como al pelirrojo muy molesta—. ¿Tan poca confianza me tenéis para no contarme que ibais a participar en un estúpido concurso de talentos?— no se acercó más al de mirada platino al darse cuenta de la poca distancia que ya compartían—. He tenido que enterarme por Joy para saber de vuestros planes, ¿por qué me mintieron?— hizo una pequeña pausa—. ¿Por qué me mentiste, estropajo?
El mayor no supo qué decir, y había sido abandonado por su compañero que se había escondido detrás del pelirrosa y el moreno de tez clara, dejándolo sólo frente a la chica que lucía tan molesta como siempre. Pero aquella pizca de tristeza que veía perfectamente reflejada en su ojo dorado cual lingote de oro derretido le hizo saber que realmente el afectaba aquella pequeña mentirijilla sin importancia, a su parecer.
— Lo siento, Meg, sé que no debí haberte mentido— bajó la mirada avergonzado, desviando la mirada—. Pero... no quería que te... molestara saber que íbamos a participar en algo musical sin ti. Sé lo mucho que te entusiasma actuar en cualquier concurso, pero... no me parecía bien decírtelo y no dejarte participar...
La peliblanca suspiró cruzándose de brazos, mirando decepcionada al rubio.
— ¿De verdad no confías en mí, Spring?— le preguntó con voz quebrada, pero en tono más calmado, ganando de nuevo la mirada del chico.
— Claro que confío en ti, enana— sonrió levemente—. Pero ambos sabemos el espíritu competitivo que tienes— la tomó de las mejillas suavemente para mirarla, provocando un sonrojo en ella.
— A-Aún así— desvió un poco su mirada dorada—, no es motivo para no decirme y mentirme— infló leve sus mejillas, causando ternura en el rubio—. Te costará que vuelva a confiar en ti, Spring.
— Haré lo que sea por tener a mi enana de siempre de nuevo— abrazó a la contraria por la cintura elevándola del suelo y girando en el aire con ella en sus brazos.
— ¡A-Ah! ¿Qué haces? ¡Bájame ahora mismo, estropajo!— se quejaba agarrándose de los hombros del mayor, quien no dejaba de reír.
Tan metidos estaban en su mundo que ni se percataron de aquellos otros cuatro chicos que miraban la escena con ternura y gracia.
— No conocía ese lado tan infantil de Meg— reía divertido el peliturquesa, mirando a la peliblanca con el rubio—. Me alegra que todo haya quedado bien...
— Sí, pero... Dijo que se enteró de que actuábamos hoy por su amiga Joy— hacía recordar el divo del grupo— ¿Dónde está entonces?
— Ah, sí, cierto— recordaba la única fémina bajando por fin de los brazos del rubio—. Los demás se han ido a sus casas, pero me han dicho que también les ha gustado la actuación.
— ¿Y ellos cómo se han enterado?— preguntó curioso el pelirrojo ahora saliendo de su escondite al ver que no había peligro de asfixia por parte de su hermanita.
— Pues a mí me avisó Joy, a quien había avisado Chica, a quien había avisado Bonnie, creo— contaba con sus dedos mientras echaba memoria.
— ¡¿Que Chica estaba allí?!— se sonrojó hasta las orejas el de mirada dorada— Ay, no, seguro se rió cuando canté, ¿verdad? Sabía que era una mala idea, ahora sí que no tendré ninguna oportunidad con ella.
— Cálmate, hombre, eres un histérico— se quejaba Fred rascando su nuca—. Lo hiciste bien, seguro que ella piensa lo mismo, deja de ser tan pesimista.
— Sí, de hecho había pensado en acompañarme para verte, al igual que Joy, pero debían irse a sus casa.
— Hum... Me hubiera gustado hablar con Joy— suspiró triste el de mirada oscura—. No soporto que me haga la ley del hielo...
— Bueno, bueno, mañana será otro día, no os preocupéis— reía nervioso el peliturquesa al ver tanta aura negativa entre ellos—. Yo ya debo irme a casa, no vaya a ser que mi padre me confunda con un ladrón y me llene de golpes.
Una vez se despidieron cada uno siguió su camino, llegando a sus hogares para poder descansar de tan pesado día. Pero uno de ellos recibió un mensaje de alguien no tan desconocido.
— Esto no puede ser bueno— susurró mirando su móvil leyendo por tercera vez aquel mensaje en la pantalla, cuestionándose si contestar o no.
"Hola, Bon.
Cuánto tiempo, ¿verdad? La última vez que nos vimos seguían existiendo los Toys, mi grupo favorito. Bueno, lástima que no vengo preguntando por ellos, sino por un nuevo grupo; los B.O.Y.S. He de decir que tenéis talento, mucho talento, y con mi ayuda podríais llegar muy lejos. Esta vez seré generoso y os daré la opción a elegir. Si aceptáis, seré vuestro mánager y os conseguiré las mejores actuaciones en los mejores lugares de la ciudad. Toda la fama que os podéis imaginar será vuestra. Si no, pues... Habréis desperdiciado una muy buena oportunidad de sacar provecho de un talento que en muy pocos jóvenes he visto en mi vida.
Vosotros decís, tenéis hasta el fin de semana.
- Purple Guy"
— Morado...— musitó tomándose la frente con molestia, sabía que ese hombre no tenía las mejores intenciones, lo sabía bien por experiencia propia.
Tecleó la respuesta.
(...)
— Que has hecho, ¡¿QUÉ?!— gritaba un furioso pelirrojo golpeando su taquilla al escuchar la noticia.
— Bon, ¿por qué no nos preguntaste antes?— replicaba molesto el de cabello azabache—. Esto nos influye a todos, no puedes decidir por el grupo.
— Lo sé, lo sé, lo siento, pero creo que es una buena oportunidad para darnos a conocer— se defendía—. Chicos, tenemos un gran talento, debemos aprovecharlo, y con su ayuda podremos triunfar.
— ¿Y a ti desde cuándo te importa la fama?— preguntó el rubio, cruzado de brazos—. Si es cierto que cuando te conocí lo que más te importaba era ser el mejor guitarrista de la historia, pero esto ya es un poco extremo, ni siquiera tenemos estudios en música.
— Eso es lo bueno, no necesitamos. A la gente le gusta nuestra música, podremos crear más canciones, más álbumes. Vamos, no me digáis que la idea no os emociona.
— La verdad es que te doy la razón— contestó el pelirrosa, moviendo su cabello—. Es una gran oportunidad de destacar, además de que nuestra imagen será muy importante. Podría aprovechar para improvisar con mis conjuntos. ¡Esto es perfecto!
— Claro, y además tendremos muchas, muchas fans, ¿no te emociona la idea, Fred?— se colgó de los hombros del moreno, quien parecía pensarlo.
— Bueno, ya que lo dices~— sonreía ante las posibilidades—, no estaría nada mal tener un montón de chicas guapas detrás de mí. Sin duda todas estarían locas por mí~.
— Ya... Además, al ser famosos muchas cosas nos saldrían gratis~.
— ¿Gratis?— aquella palabra había despertado el interés de Fox— ¿Cómo qué cosas?
— De todo, ropa, complementos, tecnología... comida~— sabía más o menos los puntos débiles del mayor, y uno de ellos eran los postres.
— Vale, vale, me has convencido.
— Yo sigo diciendo que es mala idea...— el rubio no estaba del todo de acuerdo, pero al ver a todos muy emocionados, no pudo resistirse—. Bueno... Pero si algo sale mal no digáis que no os advertí.
— Anda que sí, estropajo— lo rodeó el cuello con ganas, feliz de imaginarse todos los regalos posibles—. ¡Vamos a ser estrellas!
Todos estaban muy emocionados por aquella gran oportunidad. Estaban dispuestos a dar lo mejor de sí para triunfar y llevar a los B.O.Y.S a lo más alto.
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To be continued...
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