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Reporte No. 206
Prueba: r745-inm
Clave: e-150-1 [mad150n]
Edad: 4 años, 3 meses, 22 días.
Objetivo: Otorgar inmunidad total a diversos agentes patológicos por medio de administración intramuscular y epidural cervical.
Tratamiento por aplicar: 10 inyecciones a aplicarse en pares durante 2 rondas. (Véase especificación por sustancia). Una sola exhibición.
INM-ADQ-I (Brazo i)
INM-ADQ-II (Brazo i. R2)
INM-ADQ-III (Pierna i)
INM-ADQ-IV (Pierna i. R2)
INM-ADQ-V (Cervical)
INM-ADQ-VI (Brazo d)
INM-ADQ-VII (Brazo d. R2)
INM-ADQ-VIII (Pierna d)
INM-ADQ-IX (Pierna d. R2)
INM-ADQ-X (Cervical. R2)
Observaciones:
El sujeto se encuentra calmado con un ritmo cardíaco estable. Nivel de actividad cerebral normal. Área y sujeto desinfectada completamente. Sujeto inmovilizado.
INM-ADQ-I: No se mostró reacción anormal.
INM-ADQ-VI: Aumento de ritmo cardíaco por respuesta al dolor.
INM-ADQ-III: Aumento de actividad cerebral. Dolor causado por lugar de inserción.
INM-ADQ-VIII: Actividad cerebral alta. Aumento en el ritmo cardíaco. Reporte de ardor en la pierna en cuestión.
INM-ADQ-V: Aumento en el ritmo cardíaco. Liberación de adrenalina. Segundo reporte de ardor con dirección al abdomen. Aumento en presión sanguínea. Presencia de apnea.
Concedimos descanso de treinta minutos para estabilización.
Treinta minutos después persiste presión arterial y ritmo cardíaco altos, así como la presencia confirmada de ardor abdominal. Recomendación profesional para la detención de la prueba, denegada.
Se conecto al sujeto a una fuente de oxígeno y se continuó la prueba.
INM-ADQ-II no mostró cambios.
INM-ADQ-VII notable reducción de llanto. Nivel alto de ardor y dolor. Ritmo cardíaco descendió abruptamente.
INM-ADQ- IV cese de llanto. Balbuceo de la palabra ALTO. Reducción notable de conciencia. Segunda negación a detención de la prueba contra segunda recomendación y posible solicitud de la infante.
INM-ADQ-IX no se realizó. Se somete sujeto a tratamiento con SIGNEFREX sin consentimiento.
PRUEBA INCOMPLETA.
206.
Cuando termino de leer el último reporte de experimentación de Madison, el número se queda dando vueltas en mi mente. 206. Doscientas seis pruebas realizadas en cuatro años. Una prueba a la semana a lo largo de cuatro años, tres meses y veintidós días. Doscientas seis pruebas que fueron exhaustivas y terribles para una niña tan pequeña.
Doscientas seis pruebas.
Alison está con la mirada fija en la televisión y una adorable sonrisa se dibuja en su boca cuando comienza a sonar la canción que ella adora de mi película favorita mientras mueve sus manos llenas de pintura sobre la manualidad en la que trabaja para divertirse y tararea la letra de la canción.
No logro entender como esas personas se atrevieron a lastimarla tanto.
Pongo los miles de papeles de vuelta en las carpetas que Madison me obsequió antes de abandonarnos y luego la guardo en el estante más alto del armario, lo más alejado de su alcance para después volver con ella a la sala.
-Algún día le pediré un deseo a una estrella y despertaré donde las nubes están lejos por debajo de mí -canto sentándome detrás de ella antes de jalarla por su diminuta cintura y darle un beso en sus infladas mejillas que hace que se encoja cuando el cosquilleo la hace reír.
-Cantas muy mal -señala y eso solo me hace atacarla con un montón más de cosquillas que la hacen retorcerse en carcajadas mientras yo continúo entonando la canción con su adorable risa de fondo.
-Donde los problemas se derriten como gotas de limón por encima de las chimeneas... Ahí es donde me encontrarás -sigo hasta que su Alto me indica que me detenga de inmediato para demostrarle que ella sí tiene control de lo que quiere que hagan con ella, no como la obligaron a creer toda su vida.
Cuando la suelto y ella aún tiene una sonrisita que se esfuerza por ocultar en la cara, intenta recuperar la compostura y sin pensarlo se arregla el cabello llenándolo de la pintura azul en la que hace un momento sumergía las manos.
-Oh, alguien tendrá que tomar un muy buen baño hoy -la molesto y ella se cruza de brazos.
-¡No tomo baños! ¡Yo me ducho! -demanda y eso me hace tomar pintura para ponerla en su nariz.
-¡Ups!
-¡Está fría! ¡Está fría! -chilla y luego hace lo mismo con mi nariz.
-¡Ahora tú también tendrás que tomar un baño! -ríe.
-¿Qué estás haciendo? -inquiero mirando sobre ella a la obra de arte que tiene en la mesa.
-Un dibujo de feliz cumpleaños para Madison cuando regrese -contesta creándome un nudo enorme en la garganta-. Los he visto en la escuela. ¡Todos los niños reciben uno en sus cumpleaños!
En sí, el letrero es un desastre, con un montón de colores que no combinan en absoluto y la horrible caligrafía chueca de cualquier niño de su edad, pero debo admitir que la intención es pura y la manera en que admira su trabajo lo hace aún más especial.
-Te haré uno enorme cuando sea tu cumpleaños -le digo y sus ojos se abren enormemente.
-¡¿Puede ser morado?! -chilla y yo asiento para complacerla-. ¿Cuándo es mi cumpleaños? ¿Será mañana? ¡¿Puede de hoy?!
-No, no puedes elegir tu cumpleaños. Tienes que esperar a que llegue, eso es lo emocionante y el tuyo es hasta el dos de mayo.
-¿Por qué? -me cuestiona.
-Porque fue hasta ese día que naciste -le contesto.
-¿Tuve un letrero de cumpleaños cuando nací? ¡¿Qué color era?!
-No, amor. Ese día sólo estuvieron un montón de doctores -confieso.
-¿Papi estuvo ahí? -asiento y entonces mi celular interrumpe nuestra conversación con una llamada entrante de Levy.

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