12

-No puedo creer que no haya ninguna maldita dirección -digo regresando a la enorme caja la gruesa carpeta llena de papeles que mi madre obtuvo por cortesía de Georgina cuando aún no perdía la cabeza.

-Están bastante bien protegidos -repite-. No por nada llevan haciendo esto treinta y cinco años.

-Lo sé, pero creer que nadie jamás ha llegado ahí -digo abriendo otra carpeta donde encuentro el recorte de una noticia.

"VICTORIA AL CENTRO GLOBAL DE INVESTIGACIÓN. ¡MUERTE AL CANCER!"

En la enorme fotografía encuentro a un grupo de científicos. Tres para ser exactos y al frente con ellos una niña de unos cuatro años vestida idéntica a como lucia Alison el día que la sacamos del laboratorio con un cabello anaranjado que apenas sobresale de su craneo y la piel completamente blanca.

La primera.

Me fijo en el enorme equipo de médicos que a pesar del orgullo que seguro tenían en ese momento miran serios a la cámara con cierta prepotencia y al fin entre ellos encuentro un rostro que reconozco, el doctor Raymond Vanderbilt junto al bien conocido Nicholas Vanderbilt.

-¿Cómo es que el director del Centro pudo asistir a la audiencia de Alison? -pregunto y mi madre, quien también me ayuda a buscar información que nos sirva para encontrar a mi amiga, levanta la mirada de los cientos de papeles.

-Su caso fue muy importante y llegó a los oídos de ellos... seguramente a través de Wen -contesta.

-Así que todo lo que necesitamos es ¿volver a llamar su atención? -inquiero tomando otro documento; el acta de nacimiento de Madison que tiene adjunta una fotografía de un muy rosado y regordete recién nacido que de inmediato me trae una brillante idea a la cabeza.

-¡Eso es!

-¿Qué? -me cuestiona mi madre.

-Las portadoras -señalo-. Ellas pueden ser nuestra manera de llamar la atención, si logramos que se pronuncien en contra del Centro...

-Levy, estas mujeres; la mayoría se ganan la vida haciendo eso. Gestando a los experimentos del CGI, no revelaran nada y además están completamente protegidas...

-Sí, protegidas por el CGI. Si nos acercamos a alguna de ellas, intentarán detenernos y entonces... quizá lograremos tener algún dato sobre el paradero de Madison -mi madre suspira como si no hubiera descansado en años y mis palabras solo la cansaran aún más-. Esta mujer... Jane Odwin... -leo del documento-. Ella puede saber dónde está mi amiga. Quizá planee en darle otro bebé al Centro, si la encontramos antes... -divago-. ¿Pueden encontrarla? ¿A esta mujer?

Le entrego el acta de inicio de experimento a mi madre quien lo observa por lo que se siente una eternidad.

-Georgina debe saber algo -responde.

-¿Georgina?

-Fue la mujer que dió a luz a su hija y si realmente era tan joven... -insinúa -. La mujer debe de seguir activa en su red y bueno, con vida.

-¿Crees que nos dé información? Se veía un tanto...

-¿Medicada? ¿También lo notaste? -alza las cejas.

-Confundida, iba a decir.

-No. La están controlando -balbucea mi madre-. Hace dos meses ella estaba segura que el Centro se había llevado a su hija y ahora ¿cree que está muerta? Sus pupilas casi eran tan grandes como sus iris.

-¿Entonces...?

-Creo que es una buena idea, hablemos con ella y luego buscamos a Jane.

A las cuatro de la tarde estamos de vuelta en casa de los Wrestler, justo después de que mi madre se pusiera de nuevo en contacto con Gina y ella confesara estar sola en la enorme casa luego de que Sean tuviera una importante cita para intentar conseguirle su propio consultorio médico; lo que nos dará suficiente tiempo para estar con ella y lograr que coopere con nosotros.

-¿Está viva entonces? -pregunta confundida apenas nos sentamos con ella.

-Eso creemos -confiesa mi madre.

-Pero Sean, él dice que no -insiste.

-Está distrayéndote -anuncio.

-¿Qué?

-¡Levy! -advierte mi madre, pero no me muerdo la lengua.

-No sería sería la primera vez -agrego a lo que la desorientada mujer solo hace una mueca.

-¿Qué se supone que quiere decir eso? -inquiere y mi madre me lanza una fulminante mirada.

Todo es solo parte de una teoría mía, pero, Madison le intentó advertir desde un principio. La enfermaron con ese propósito, no veo por qué no harían lo mismo con ella, para ganarles tiempo.

-Gina, no tenemos más que suposiciones y no queremos afectarte más emocionalmente, pero...si existe una pequeña posibilidad de encontrar a Madison con vida -sugiere mi madre-. Creo que seria bueno explorar esa opción ¿no lo crees?

La mujer me mira.

-¿Se ha comunicado?

-No, pero puede que tengamos una manera de llamar la atención del Centro y hacer que nos guíen hasta ella -sugiero y luego pongo el acta de mi amiga sobre la mesa.

Ella lo toma de inmediato como si fuera una clase de mapa que nos guiaría hasta su hija, solo para mirarme completamente decepcionada segundos después.

-No lo entiendo -exhala.

-¿Qué sabes de ésta mujer? -señalo-. Jane Odwin.

-¿Jane...? -murmura-. Ella es... fue la portadora de Madison. ¿Qué tiene que ver esto con ella?

-¿Continúa trabajando para el Centro? -pregunto.

-No -se apresura a contestar-. No lo creo...

-Así que no lo sabes...-inquiero.

-No. No sé nada de esa mujer, el Centro... ellos tienen políticas muy estrictas al respecto para proteger sus identidades y evitar que...

-Que confiesen algo que ellos no quieren. Por eso la necesitamos, debemos presionar al CGI a volver -insiste mi madre.

-Lo siento, no lo sé -los ojos de la rubia se cristalizan y entonces sé que es un caso perdido, pero mi madre no se rinde y en cambio le muestra una nueva acta. Ésta vez la de Alison.

-¿Qué hay de ella? -sugiere-. Delia Vasher.

Gina se muerde el labio.

-Está muerta -anuncia y cuando creo que nuevamente habla de Madison agrega algo más-. Murió luego de dar a luz a Alison.

Mi corazón se detiene.

-¡¿La mataron?!

-No. No, no, no... -se apresura a corregirme-. No ella... hubo una complicación durante el parto y tuvo una hemorragia que fue sumamente difícil de controlar y ella era muy joven....

-Suena a negligencia -señalo y Gina me mira completamente asombrada-. ¿Podemos usar eso?

-Podríamos...

-¡No! Esa información... es clasificada, nadie debe saberlo -Georgina interrumpe.

-Sí, al igual que todo lo que sucede en ese maldito lugar -apunto-. ¿No es así?

Cuando miro a mi madre buscando apoyo, ella tiene la mirada fija en Georgina y sus ojos están entrecerrados como los de un tiburón al acecho. La misma mirada que lanza a todos sus clientes cuando saben que mienten y su sexto sentido nunca falla.

Miro de vuelta a la rubia y entonces es turno de mi madre para intervenir.

-¿Qué es lo que no estás diciendo? -la cuestiona y Georgina se acomoda el cabello en un acto de completo nerviosismo antes de actuar como si no hubiera podido escuchar nada.

-¿Qué? -finge.

-Gina, esta puede ser la única manera de encontrar a tu hija. Cualquier cosa que pueda llamar la atención del Centro... -presiona mientras la rubia juguetea con sus manos bajo la mesa-. Ya rompimos muchas reglas contra el Centro, una más no hará la diferencia. Podemos proteger a éstas mujeres. La asociación hará todo por mantenerlas a salvo si nos apoyan. Te lo prometo.

-No. No quiero hacerlas revivir todo aquello, no debe haber sido fácil... -su voz se rompe.

-¿Dónde están? -demando.

-Ya se los dije, Delia... -una lagrima sale de su rostro como si realmente hubiera conocido a esa egoísta mujer.

Decidir entregar a un ser tan indefenso como un bebe para que hagan todas esas impensables cosas con él como si no fueran nada a cambio de algo tan tonto como el dinero, no puedo sentir nada más salvo odio hacia ellas.

-¿Y Jane? -mi madre insiste y entonces la rubia cierra los ojos antes de inclinar la cabeza hacia atrás dejándonos a nosotros completamente en blanco.

-No puedo -llora.

-Gina, querida, escúchame -mi madre suspira-. Éstas personas, tienen a tu hija ¿entiendes?

Quizás ésta mujer sea la única manera de dar con el Centro... de encontrar a Madison. ¿No dijiste que harías lo que fuera por recuperarla? ¡Ella puede seguir viva! -la toma de la mano-. ¿Dónde está esa mujer?

Un gruñido completamente estresado nace del fondo de la garganta de la rubia y cuando abre los ojos, estos se desbordan en lágrimas que ella intenta borrar de inmediato.

-Mentí -exhala y la verdad es que no me sorprende para nada.

-¿Sobre la mujer? Solo dinos dónde encontrarla. Queremos hacerle unas preguntas muy básicas y hacer que Dylan pueda quizás incluirlo en su documental- digo-. Creemos que así quizás Wen...

La mujer sacude la cabeza.

-Le mentí a Madison -confiesa-. Hay toda una historia detrás de esa mujer, y créanme que desenterrarla no ayudará a nadie. Solo lo haría todo aún más complicado.

Cruzo miradas con mi madre.

-¿En qué mentiste? -la cuestiono y Gina vuelve a sacudir la cabeza.

-Yo solo no quería que me odiara... -llora-. Intentaba protegerla.

-Gina... -la preocupación en el rostro de mi madre es ahora más que evidente ante la delirante mujer-. Intentamos ayudarte... de verdad queremos hacerlo, pero no podremos al menos que nos expliques qué es lo que sucedió -mi madre se sienta a su lado en un intento por calmarla-. ¿Puedes ser más clara?

-Sí -solloza la rubia antes de mirarme-. Jane Odwin es la madre biológica de Madison.

Me quedo en blanco y mi madre igual, tanto que puedo ver como su labio tiembla al quedarse sin palabras.

-Y-yo creía que... -titubea.

-Hay una enorme diferencia entre lo que el Centro esconde y lo que permite que se sepa acerca del origen de sus experimentos. Jane es un enorme secreto que han mantenido oculto por años.

-¿Por qué? Las portadoras saben que deben entregar al bebé al nacer, ¿no? Es a lo que prácticamente se comprometen -señalo.

-Sí, en teoría, pero la mayoría de esas portadoras no tienen ni idea de a quién pertenece el niño.



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