Respuestas
Los tres amigos se fueron a la casa del albino, una humilde casa de dos pisos separada de las demás donde ahí vivían él y otro chico, un chico el cual debía estar oculto de los demás
–Verás, según tenemos nuestra teoría es que llegamos aquí gracias a los artículos del Milenio y un deseo–empezó a explicar el egipcio sacando de una mochila su Cetro del Milenio–¿Le pediste algo al Rompecabezas del Milenio cuando lo completaste?–
–Conocer a mi Alfa...–respondió él tricolor–¿Pero qué sucederá con nuestro tiempo?–
–Hemos estado aquí un par de veces–sonrió el albino–Cualquiera que sea el tiempo que pasemos aquí es solo una noche en nuestro tiempo–Yugi se calmó–Así que no te preocupes, pero si debemos poner un tiempo límite, nosotros estamos aquí tres meses cada 10 noches–
–¿Cómo hago eso?–cuestionó aún más confundido
–Debes pedirlo al rompecabezas, piénsalo como uno de esos famosos shifting–habló Ryou–Pero una pregunta ¿también tenías heridas?–
–Si–respondió Yugi quitándose su capa y mostrando los vendajes
Los chicos se quitaron las suyas mostrando también vendajes, en los mismos lugares que Yugi a diferencia de que la cicatrización estaba más avanzada
–Llámame loco pero creo que tenemos un pasado aquí–dijo Malik
–Un pasado?–Yugi lo miro
–Así es, piensenlo, los tres aparecimos en medio de la nada con graves heridas, como si...–se quedó pensando
–Hubiéramos escapado de algo–siguió Ryou
–O de alguien–propuso Yugi–Tenemos que averiguarlo–se levantó–Pero primero ayúdenme con lo del tiempo límite–
Los amigos se sonrieron y el par guió a Yugi en lo que debía hacer, mientras que el otro chico los veía divertido por los pequeños sustos que Yugi se llevaba cuando el rompecabezas brillaba
–Por cierto, quién es el?–preguntó al fin el tricolor
–Mi nombre es Akefia–respondió el albino de tez morena–Pero guarda el secreto de que estoy aquí–pidió
Ryou los presentó un poco más, Akefia ya sabía que Ryou no era de ese tiempo y que tenían ese lazo de Omega y Alfa, pero se darían un tiempo para conocerse y después verían lo que sucedería con ellos
En cuanto Malik no sabía todavía quién era su Alfa, al igual que Yugi, no sabían si ya lo habían visto o hablado con él, Ryou llevaba más tiempo en aquel lugar y había logrado sacar a Akefia del mal camino que había decidido tomar, pero aún no estaban preparados para que el mayor saliera y fuera a pedir perdón al faraón y volver a ser tan amigos como lo eran cuando niños
Yugi volvió a la hora que acordó con el monarca, pero si tardó un poco más pues se habían quedado conversando con sus amigos y Akefia, cosa que al faraón preocupó, pensó que algo le pudo llegar a suceder
–Lamento la tardanza–se disculpó el Omega llegando con el faraón y quitándose la capucha
–No te preocupes–sonrió el alfa–¿Ya has comido?–
–Sip, Ryou hizo la cena–sonrió más el Omega
La temperatura empezaba a bajar, cosa que no molestó al alfa pero si al Omega, no hablaron mucho más pues no quería que el pequeño enfermara, Yugi se fué a su habitación y encendió el fuego para abrigarse, dejó la capucha doblada en una mesita y se sentó en la cama, se quedó viendo el hermosos firmamento, aún confundido por lo que los chicos y el habían posiblemente descubierto "Es como si... Hubiéramos escapado de algo... O de alguien" esas palabras resonaban en su cabeza
No estaba seguro de donde salieron esas palabras pero los chicos tenían razón, bien pidieron aparecer en el pueblo o incluso en una casa como aldeanos pero... Estaban en el mismo lugar y con las mismas heridas
Por su parte el alfa estaba confundido de sus propios sentimientos, ese Omega le causaba intriga, quería saber más de él, su pasado, quería ayudarlo a volver a casa y a la vez no quería que se fuera, dejó sus joyas en el cajón y se quitó la parte superiores de la ropa, salió al balcón a observar el firmamento y agradecer a los dioses por iluminar el día de su pueblo y que todo haya marchado bien
Ya de noche apagó el fuego y durmió, siendo su último pensamiento aquel Omega, su aroma, su dulce voz... Estaba totalmente encantado con aquel extranjero
Durmió tranquilamente con su corazón tranquilo al saber que solo había tardado porque se había quedado hablando con sus amigos y no había pasado peligro
Pero...
Por otro lado, a las afueras de aquel pueblo se encontraba un chico encapuchado, veía las estrellas tranquilamente mientras pensaba en una persona en específico... Aquel Omega que hacía el corazón del faraón latir a mil por hora
–Nos volveremos a ver...–sonrió con los ojos cerrados–Sólo esperame... Yugi...–
Aquel misterioso chico se acercó a una fogata y se cubrió aún más con su capucha, se acostó viendo el cielo estrellado y suspiro... Mañana sería un día largo y esperaba encontrar al menos a uno de los amigos para dar con su pequeño, él lo conocía... Y lo extrañaba... Él era su pequeño, tal vez no su Omega, pero si algo más, tenían un fuerte lazo y nada ni nadie lo rompería o separaría, cuando supo que estaba en el pueblo su felicidad volvió y sus días volvieron a iluminarse... No dejaría que apagaran nuevamente la luz de su vida...
Sin importar si tenía que ensuciarse las manos
**✿❀ Continuará...❀✿**
Próximo capítulo: ¿Celos?
Creo que el miércoles no alcanzaré a actualizar esta historia :'( perdón si no
Si les gusto no olviden darle estrellita ⭐ y comentar :3 q eso me ayuda mucho a seguir animada para escribir 😄
Los quiero lobitos ❤ UwU
Se despide
Amy :3
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