Capítulo 24 "Descontrol"
Besa sus labios y ella envuelve su cuello con sus brazos.
Se separan y le saca el brasier, lleva su boca a sus senos, chupando con desesperación, su excitación empezó a crecer cuando la escucho gemir.
Saca su falda y desliza sus bragas por sus piernas.
–No tenes idea de como me pones.
–¿Si?–Susurra.
El acerca su cuerpo al de ella y Amanda siente como su entrepierna esta hinchada, muerde su labio y ella quiere acercar su mano a su jean.
–No tan rapido, mi amor.
Ella lo miro desconcertada y Rodolfo le regalo una sonrisa. El se saca el guardapolvo.
–Tocate mi amor.
Los ojos de Amanda se abren al escuchar ese pedido.
–Quiero ver como lo haces.
Muerde su labio y mueve su mano a su clitoris, empezando a masajear. El miraba excitado mientras empezaba a quitarse la ropa.
Ella sigue masturbandose e introdujo un dedo en su vagina, comenzando a gemir y el se saca el boxer, liberando su pene erecto. Su mano va a su entrepierna y empezo a masturbarse, los dos gemian al unisono y no dejaban de mirarse al ver como se daban placer por si solos. Estaban por venir y el no aguanto más, se acerca a ella y boca va a su clitoris, lamiendo desesperado, Amanda dio un grito y su cuerpo empezo a temblar.
–Así.–Jadeando.
El sigue saboreandola hasta que siente sus jugos y Amanda respira entrecortadamente.
–Eres exquisita.
Ella estaba roja, pone su medio cuerpo encima de ella, entre sus piernas y se sumerge dentro de su vagina. Los dos gimen, estaban tan sensibles por la excitación que tenían. Parecian que iban a quemarse, Rodolfo empieza a moverse, los dos gritaban mientras aceleraban las embestidas, sus labios se unen y se besan con desesperación, amaban besarse, se volvieron adictos.
Después de unos minutos, llegaron al climax y gritaron, se quedan recuperando el aire por unos minutos y se besan.
–La verdad que es una mujer muy sana.
Ella sonríe.
–Me alegro que así sea doctor.–Guiña su ojo.
–Creo que vamos a tener que darnos una ducha.–Sonríe.
–¿A donde?
–Hay un baño aqui, la ducha es chica asique tendremos que bañarnos apretaditos.
Ella larga una carcajada y se miran con amor.
–¿Y que dices? No podemos salir así y la idea de hacerte el amor en la ducha me encanta.
Ella muerde el labio y Rodolfo la besa.
–No hagas eso.–Serio y la carga en sus brazos.–Voy a tomar eso como un si.
Sonríen y la lleva a la ducha.
Más tarde, salen del consultorio y suben al auto de Amanda, ella conduce hasta su casa y entran.
Apenas estaban adentro, el estaba atras y envuelve su cintura con sus brazos.
–¿Que tal si nos vamos una semana a la playa?
–¿Te parece?
–Ya te pusiste al día con tus cosas, no vas a estar aburrida en tu trabajo cuando ya hiciste todo.–Besa su cuello.–Una semana para nosotros, vamos a donde tu quieras.
–A cualquier lugar me gusta, no tengo problema.
–Entonces nos vamos a Cancún, ¿que te parece?
Ella sonríe y da media vuelta para quedar frente a frente.
–¿Entonces cuando nos vamos?
–Mañana.
–¿Mañana? ¿No te parece muy pronto? Hay que hacer una reserva, sacar los pasajes.
El guiña su ojo y Amanda se ríe.
–No me digas que ya hiciste eso.
–Y después de todo lo que pasaste, te quería dar una sorpresa.
–Ay amor, no era necesario.
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