Capítulo 1. Nuevo día
(Foto de arriba hecha por Sarikarip)
Los rayos de sol inundaban aquella habitación de color celeste. Un chico peliazul despertaba perezosamente en su cama, intentando levantar sus brazos, mas le era imposible, ya que algo, o más bien alguien, le rodeaba ambos. Sonrió por reflejo y se sonrojó levemente al observar aquella hermosa cabellera morada que portaba su amado. Intentó con cuidado sacar sus brazos de aquel abrazo que le daba su acompañante para luego envolverle con ellos, aferrándolo más hacia su pecho. El pelimorado se acurrucó junto al mayor, en estatura, mientras se despertaba lentamente al sentir unos cálidos labios besar su cabeza.
- Buenos días, conejito- la voz de su novio hizo que por fin abriera sus ojos, dejando ver el hermoso color carmín que los coloreaba con un brillo peculiar.
- Buenos días, maestro- soltó una risilla para luego depositar un suave beso en los labios del de piel morena, haciendo que se sonrojara- ¿Has dormido bien?
- Contigo siempre duermo bien- se sentó sobre su sitio y el pelimorado lo imitó, para luego abrazarlo por la cintura, y ser correspondido siendo abrazado por el cuello.
Sí, todo estaba comenzando muy bien para ser un día de clases... Demasiado bien...
- ¡¡¡Bon!!!- una voz aguda sobresaltó a ambos chicos- ¡¿CUÁNTO TIEMPO ESPERÁIS TÚ Y TU NOVIO PARA BAJAR A DESAYUNAR?! ¡¡LLEGARÉIS TARDE A LA ESCUELA!!
Bon soltó un bufido y se dejó caer sobre la almohada y taparse los ojos con el brazo, haciendo que el de piel pálida soltara una carcajada.
- Lo siento, Bonnie- se quitó el brazo de su cara-. Ya sabes cómo es mi madre, es algo histérica...
- No importa, Bon- le besó la mejilla-. Ya sabes que adoro a tu madre... Mejor vistámonos para no hacerla enfadar más- le tendió la mano para levantarlo.
- Sí, tienes razón- le agarró suavemente la mano, se levantó y besó le dorso de la mano de su novio, consiguiendo que se sonrojara.
- D-deja de ser tan cursi...- apartó la mirada el más bajo, pero aún sonriendo.
- Nunca, mi amor- dijo el de ojos esmeraldas, susurrando en el oído del menor.
Luego de un rato, ya estaban cambiados y bajando por las escaleras corriendo, para ver quién llegaba antes a la cocina. Acabaron ambos en el suelo, Bonnie encima de Bon, chocando sus espaldas.
- Por fin bajáis, vagos- la madre del peliazul sonreía burlona al ver la pose en la que habían acabado ambos chicos, haciendo que se levantaran inmediatamente, a tope de sonrojados.
- P-perdón por hacerte esperar, mamá- Bon estaba muy avergonzado de que su madre le haya visto tan cerca de Bonnie.
- Tranquilo, cariño. Pero ahora debéis desayunar rápido, o se os escapará el autobús.
Así es, al estar en casa de Bon, están más lejos del instituto, por lo que deben ir en bus si quieren llegar a tiempo. El pelimorado tomó la mano de su novio y se sentaron juntos para desayunar. La madre de Bon, Roselya, les miraba de reojo y sonreía al ver a Bon tan feliz. Nunca pensó que su hijo sería homosexual, pero no le importaba mientras tuviera a alguien a quien amar y dar cariño. Además, Bonnie era un buen chico, siempre le hacía compañía a Bon y se ayudaban mutuamente, tal vez había sobrevalorado a su hijo al pensar que sería mala idea dejarlo sólo durante el verano.
Una vez terminaron de desayunar, cada uno cogió su mochila y su guitarra para la escuela, sus abrigos y salieron de la casa del peliazul no sin antes recibir un beso en la frente de parte de Roselya. Una vez estuvieron un poco alejados de la casa, se tomaron de las manos y fueron hacia la parada a paso rápido. Con un poco de suerte, lograrían encontrarse con Mangle y Joy. Un viento algo frío acarició ambos rostros, provocando que sus mejillas adquirieran un color rosado. Bon dirigió su mirada hacia su novio. Este sonreía muy feliz y se veía realmente lindo con las mejillas ligeramente sonrojadas. El peliazul sonrió por reflejo y apretó un poco el agarre de sus manos, haciendo que Bonnie se volteara para verle y sonriera, para luego Bon sonrojarse mucho más y apartar la mirada. Al pelimorado le encantaba hacer que su maestro se pusiera nervioso, por lo que decidió acercarse más a él y apoyar su cabeza con su hombro. Aminoraron el paso y disfrutaron de aquella cercanía, solos en su mundo. Estuvieron así unos momentos... hasta que escucharon la bocina del autobús que ya había llegado a la parada. El peliazul agarró con un poco de fuerza la mano del de piel pálida y echó a correr hacia el vehículo con todas sus fuerzas. Bonnie le seguía a duras penas, pues no le había avisado y estaba algo desorientado. Lograron subir a tiempo al autobús, antes de que cerrara las puertas. Las personas que estaban ya sentadas dentro del bus miraban sorprendidas a los jóvenes, que intentaban conseguir algo de aire mientras jadeaban cansados, mientras cotilleaban entre ellas.
- ¡Bon! ¡Bonnie!- la voz de Joy sacó a ambos chicos de su trance, y se levantaron rápido para luego sentarse en los asientos que estaban delante de Mangle y Joy.
- Dejadme adivinar... ¿Hoy también os habéis demorado por vuestros cariñitos?- rió Mangle al ver los rostros sonrojados de los chicos que las miraban por el hueco de los asientos.
Bonnie solo soltó una risilla y Bon se giró indignado cruzándose de brazos. El pelimorado decidió cogerle el brazo izquierdo, ya que estaba sentado en la ventana del lado izquierdo, y abrazarlo contra sí mismo para luego apoyarse nuevamente en su hombro y dormirse tranquilamente, ya que aún quedaba algo de trayecto hasta la escuela y tenía sueño. Bon no evitó sonrojarse más de la cuenta al ver a su novio tan tranquilo durmiendo sobre él. Con su mano libre le acarició el pelo y luego le besó la frente para quedarse dormido apoyado sobre la cabeza de su amado. Para algunos el trayecto habría sido una eternidad, pero para ambos chicos habían sido minutos, hasta que notaron el sonido de una cámara a muy poca distancia de ellos, causando que Bonnie abriera un ojo y formara una mueca de disgusto ante tal interrupción.
- Ow, lo siento... ¿te despertamos, chiquitín?- unas chicas con un montón de cámaras en sus manos, todas muy sonrojadas les observaban fascinadas... Espera... ¿Chiquitín?
- Emm... no, no, estamos bien- aquel apodo más que molestar al pelimorado le causó confusión, ¿tan pequeño era?-. Nosotros ya nos íbamos...
- Mmm... ¿Qué... qué pasó?- Bon se empezaba a despertar mientras bostezaba y se dio cuenta de la "nueva compañía".
No tardó en notar la incomodez que sentía Bonnie al tener tantas miradas sobre él, a veces era demasiado tímido. Agarró la mano de su novio para luego pasar entre el grupo de chicas que bloqueaban el pasillo del autobús y salieron de él para luego entrar al instituto que estaba en frente de ellos. Siguieron de la mano hasta alcanzar a todos sus amigos, tanto los Animatrónicos como los Toys juntos. Llegaron con todos y se dirigieron hacia sus respectivas clases, pero Bon acompañaría a Bonnie hasta su clase, por si acaso. Mientras caminaban por los pasillos, todos los alumnos que se encontraban por ahí que miraban sus móviles, despegaron rápidamente su mirada para luego fijarla en ellos. Todas las chicas suspiraban enamoradas al observar la presencia del peliazul, que lo encontraban muy apuesto, responsable y cariñoso, cosa que cualquier chica ama de un chico, o al menos la mayoría. Otras miraban al pelimorado y reaccionaban de la misma manera, pues ahora en lugar de un rarito lo consideraban alguien muy tierno y adorable, vamos, como una mascota. Ambos chicos se miraron entre ellos, muy confusos por todas las miradas enamoradas de las chicas y las miradas asesinas de los chicos, pensando que querían robar a todas las chicas.
- Bon... ¿Por qué todos nos miran así?- Bonnie empezaba a ponerse nervioso y se escondió detrás de Bon, quien mantenía su vista hacia el frente, pero estaba igual de nervioso.
- No lo sé... mejor ignóralos- el peliazul intentó calmar al pelimorado, y lo agarró de la mano para aligerar el paso y llegar antes a la clase del menor.
Lograron llegar ilesos, y lo digo porque hubo un momento del camino en el que unas locas los persiguieron intentando ligar con ellos, pero lograron evadirlas. Como no había mucha gente, Bon se despidió de su "conejito" con un beso en la mejilla y le dijo que se verían en el recreo, a lo que el menor asintió muy contento, regalándole a su novio esa sonrisa que tanto amaba ver. Se soltaron de las manos y se despidieron el uno del otro. Las clases transcurrieron "tranquilas". ¿Por qué lo digo entre comillas? Porque tanto Bon como Bonnie recibieron un montón de cartas de admiradoras y admiradores en sus asientos, y durante las clases, fueron recibiendo en algún momento unos papelitos con un número de teléfono con siempre el mismo mensaje: "Llámame, guapo" ó "Llámame, lindo". Ambos chicos estaban ya un poco hartos, y sus amigos los miraban preocupados, pero no lo notaban por las múltiples miradas de todos sobre ellos. Increíble que los profesores no se hubieran dado cuenta, ¿verdad?
El esperado timbre por fin sonó, y Bon guardó lo más rápido que pudo todos sus materiales y libros para luego guardarlos en su mochila, coger su abrigo y salir en dirección a la clase de Bonnie, en la cual ya estaba Bonnie esperando fuera, con su típica posición encorvada. Como el peliazul lo miraba por la espalda, decidió acercarse lentamente y cubrirle los ojos con una mano y con la otra le abrazó la cintura.
- Jeje... ¿Adivinas quién so...?- no le dio tiempo a terminar, pues el pelimorado le pegó una patada en la espinilla un tanto fuerte, que hizo que le soltara y cayera al suelo- ¡AUCH! Veo que sabes usar el método de defensa que te enseñé... jejeje...
- ¡¿Bon?! ¡Oh, Dios mío! ¡¡LO SIENTO MUCHÍSIMO!!- Bonnie se alertó mucho al haber golpeado a su novio, y lo ayudó a levantarse- Creí que eras uno de esos chicos pervertidos que intentaban acercarse a mí.
Al oír eso, Bon se colocó delante de Bonnie y empezó a rodearlo en posición de defensa, como un perro que custodia su hueso.
- ¡¿Dónde están esos malditos?! ¡Si intentan tocarte les juro que les parto la cara!- gritó Bon muy enfadado, a lo que Bonnie sólo rió.
- Tranquilo Bon, ya no tengo 5 años, ¿recuerdas?- el pelimorado recordaba el pasado verano- A parte, creo que en estas tres clases he rechazado a unas 5 chicas que me han pedido ir con ellas en el recreo y he golpeado a unos 3 chicos que intentaban seducirme... Sip, creo que sé cuidarme solo. Además no dejaría que nadie me ligara... sólo te lo permito a ti.
- Mmm... Aún así...- Bon abrazó protectoramente a su novio- Te prometo que siempre te protegeré y recuerda que te amo... tienes suerte de que yo confíe en ti. Sé que no serías capaz de engañarme, ¿verdad?
- Me conoces muy bien, maestro, yo también te amo, y mucho- le besó en los labios poniéndose de puntillas-. Vamos ya al recreo, tengo un poco de hambre.
- Jajaja, ok, conejito- le agarró la mano, entrelazaron sus dedos y fueron al recreo, juntos, para juntarse con el resto de la banda.
Vaya forma de empezar las clases en enero, ¿no?
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Palabras: 1927
Oh, Dios... ¡Lo logré! Dije que os traería una segunda temporada, ¡y yo cumplo con mis promesas!
Creo que me he pasado un poco al ser demasiado cursi y empalagoso... ¿verdad?
Bueno, quería decir que esta no va a ser tan directa como la primera, pero todo llegará, tendréis que ser muy pacientes, pues las clases vuelven y el tiempo escasa, pero intentaré sacar algo de tiempo para escribir y hacer los dibujos.
(¿Adivináis en qué personaje me inspiré para la pose de Bon?)
¡Y mirad qué preciosidad!
Gracias a milencaf65 por este Bon bebé tan hermoso. ¡Muchísimas gracias! ¡Te quedó genial, no, lo siguiente!
¡Disfruten!
- Irene
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