capítulo 27
Jimin fue elevado entre los brazos de su alfa.
Su corazón se aceleró ante el susto inicial de verse levantando y arrojado hacia arriba, solo para regresar a los brazos de su alfa y sonrojarse ante la imagen que estaban dando a sus padres.
—B-basta, hyung—murmuró, cuando sus pies tocaron el piso de nuevo.
Con sus pequeñas y gorditas manos en los hombros de Jungkook, el omega negó y las deslizó, pasando los brazos por la cintura del mayor y apegándose en un abrazo que le brindaba toda la protección que estaba buscando.
—M-mis papás están espiando por la ventana.
Jungkook soltó una risita, para después besar su coronilla y mecer sus cuerpos al ritmo imaginario que se había creado, rodeando el pequeño cuerpo a su lado.
—Si tu papá quiere matarme por el simple hecho de vivir, que mejor lo haga si por ejemplo...
Jimin se vio siendo elevado de nuevo, soltando un gritito al sentir el frío aire en sus sonrojadas mejillas.
—¡J-Jungkook!
Sus ojitos se cerraron cuando el alfa depositó un casto besito en la punta de su nariz, seguido de una caricia con la suya propia.
Jungkook delineó el sticker de flor en su pómulo izquierdo y sonrió. Una preciosa sonrisa parecido al de un conejito, luciéndose para su atontado omega.
—¿Jiminie está listo para nuestra salida de pareja?
Asintiendo, Jimin se despidió de sus ocultos padres y reforzó el agarre en la mano contraria, hasta que Jungkook le abrió la puerta del auto y le ayudó a subir, ajustando el cinturón de seguridad y besando la frente del omega.
Ambos sabían que su salida era especial. Ya es un mes desde que su cortejo inició y su relación ha sido tan bonita que en algunas ocasiones, el sentimiento les asusta. Nunca nada puede ser tan perfecto y sin embargo, su relación lo está siendo.
Jimin es absolutamente todo lo que un alfa desearía en una pareja y Jungkook se siente tan afortunado de poder ser él.
Jungkook es exactamente lo que Jimin quiere en su vida. Un chico "frío" que le dice cosas tiernas y que acelera el ritmo de su corazón con cada palabra y cada mirada cargada del más puro cariño.
Así que mientras su tarde inicia, alfa y omega desean permanecer juntos por mucho tiempo.
—Jeon Jimin, ¿me concederías el honor de hacerte muy feliz por lo que resta de este día y quizá, el resto de nuestras vidas?
Jimin lleva sus pequeñas manos hasta sus calientes mejillas y las abulta, luciendo tan tierno que Jungkook se obliga a mantener la calma y centrarse en encender el auto.
—Sí —aceptó, en medio de un suspiro enamorado.
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