Capítulo 5
— "Life Note", libreta de la vida ¿Qué se supone que es esto realmente? — Susurró la chica mirando con atención la libreta.
La joven abrió aquella peculiar libreta mirando en la parte interior una lista. De título decía "Funcionamiento". Estaba escrito en manuscrita, parecía ser una letra hecha a mano trazada por la delicadeza de una pluma.
— Funcionamiento de la Life Note — Leyó la chica en voz baja — " El nombre del muerto que sea escrito en esta libreta revivirá. Para que haga efecto se debe pensar en el rostro de la persona y escribir su nombre completo. La persona revivirá a los 40 segundos después de que se haya escrito su nombre. El nombre de la persona que esté escrito en esta libreta no puede ser asesinado por la Death Note. El propietario de esta libreta no puede ser afectado por la Death Note. Si el propietario pierde la libreta perderá los recuerdos de haberla tenido. Los humanos que posean la Life Note serán inmunes ante los ojos de Shinigami pues no puede verse su nombre o tiempo de vida. Una misma persona no se puede revivir más de cuatro veces. La libreta es capaz de revivir a cualquier persona de otro tiempo o lugar. El propietario de la Death Note o alguien que haya usado la Death Note no puede usar la Life Note o ser revivido por ella" — Leyó en voz baja y con calma — ¿Death Note? ¿Ojos Shinigami? ¿Qué se supone que significa eso? — Preguntó arqueado una ceja en modo inquisitivo — Es imposible que un libro pueda revivir a una persona — Suspiró y cerró la libreta.
Seguramente su madre ya iría a recostarse y su padre iría al museo un momento para entregar los reportes de su expedición, en el cual había trabajado aquella semana.
Antes de ir a dormir decidió ver la televisión un rato buscando algo interesante que ver, sin nada que encontrar paró en el noticiero. Hablaban sobre el caso que L trabajaba acerca de Kira. Pero la programación fue interrumpida.
— Iterrumpimos la programación de esta noche para informarles sobre un accidente automovilístico que sucedió hace breves minutos. Un auto chocó contra un camión, el conductor del auto falleció ante el impacto. La víctima es reconocida como Luca Bosconovich — Decía el reportero.
Ante la repentina noticia la chica dejó caer el control del televisor al suelo. Sintió como poco a poco sus ojos comenzaban a arder y las lágrimas no tardaron en resbalar por sus mejillas.
— No. Papá ¡No, papá! —
Los sollozos se hicieron presentes en la habitación de la universitaria a los segundo de que el reportero diese esa trágica noticia. La chica miró la libreta frente a ella unos segundo mientras sus sollozos se detenían.
Rápidamente, Alice tomó un bolígrafo y la libreta abriéndola, no podía creer que lo iba a hacer. Era una tontería, pero... Podría funcionar.
La pelinaranja escribió el nombre de su padre en dicha libreta manteniendo el rostro de su padre en su mente. Miró su reloj digital el cual marcaba los segundos.
Veinte... Veinticuatro ... Veintiocho... Treinta y dos... Treinta y seis... Treinta y nueve, Cuarenta.
Al momento en que la toma del accidente iba a cambiar, los paramédicos comenzaron a pronunciar "Está comenzado a moverse" "Tiene pulso" "Está respirando"
— Al parecer ha sucedido algo, la víctima está dando señales de vida — Dijo el reportero comunicando lo que estaba sucediendo.
La chica incrédula abrió un poco su boca debido al impacto que le provocó lo que acaba de suceder.
— No puede ser — Dijo la joven sollozando y tapando su boca, mientras las lágrimas salían de sus ojos.
Era prácticamente imposible lo que había sucedido. Aquella libreta había provocado la resurrección de su padre ¿A caso era un poder divino?
Mientras tanto, en la tierra de Grecia. El rubio pensaba en cómo le diría a su padre que la libreta se había alejado de Grecia y estaba en otro país, el cual no tenía ni idea de cual era.
El dios del sol respiró profundo y entró al salón donde se encontraba el trono de su padre.
Zeus miró a su hijo con aquella mirada severa que caracterizaba al dios del supremo del Olimpo.
— ¿Y bien? — Preguntó Zeus a su hijo.
— La libreta no se encuentra en Grecia ahora. Al parecer la persona que la tomó era extranjera y la libreta se ha ido con ella — Dijo el chico con cierto temor a lo que digiera su padre después de eso.
El dios del rayo sólo lo miró para luego cerrar sus ojos y soltar un pequeño gruñido. Zeus suspiró y volvió a abrir sus ojos levantándose de su trono.
El báculo de Zeus comenzó a desprender un brillo cegador por toda la habitación y ante la desaparición del brillo se mostró una imagen, era una especie de mapa. La gema que tenía Apollo en su mano comenzó a brillar y luz que guiaba al joven apuntó un lugar específico del mapa. La imagen se acercó hasta Japón.
Bajo la imagen de Japón estaba la leyenda: "Tokio, Japón". Después de ello se mostró una imagen más nítida de una casa, esta era de dos pisos color blanco y los tejados de un color marrón.

— ¿Allí se encuentra la libreta? — Preguntó Apollo.
Zeus asintió antes de sentarse nuevamente en su trono. La imagen desapareció y el báculo dejó de brillar.
— Gracias por la ayuda padre. En seguida iré a Japón — Dijo el rubio haciendo una reverencia.
— Recuerda Apollo, ahora sea cual sea la persona que tenga esa libreta, es el dueño de esta. Debes guiar a esa persona para que no cometa alguna atrocidad con esa libreta — Dijo Zeus antes de que el chico se retirara.
— Sí, padre — Afirmó Apollo para en seguida retirarse.
El chico salió del templo de su padre y suspiró de alivio, pensaría que su padre le daría una reprimenda.
— La pregunta ahora es ¡¿Cómo rayos llegaré a Japón?! — Se quejó el rubio de modo infantil llevando sus manos a su cabeza y jalando un poco de su cabello con desesperación.
No había pensado en eso antes, de otra manera pudo pedirle ayuda a su padre para ello y ahora no podría decirle nada pues lo molestaría de nuevo. No quería que su padre se enfadara por ser tan distraído.
— Soy tan distraído — Suspiró Apollo.
— E idiota — Dijo su hermana caminando hacia él con su típica expresión neutra.
—Ar-Ar ¿Cómo se supone que iré a Japón? — Preguntó Apollo a su hermana esperando a que ella le diera una respuesta.
— ¿Y por qué debería yo saber eso? Piensa tú en una solución, cabeza hueca — Dijo Artemisa dándole a su hermano menor un golpe en la cabeza con su puño.
— Eres cruel — Dijo el dios del sol sobando su cabeza debido al dolor.
La rubia no le dio importancia ente lo dicho por su hermano y siguió su camino para hablar con su padre.
— Creo que tendré que pedirle ayuda a Ath-Ath — Dijo Apollo aún sobando el lugar donde Artemisa le había lastimado.
Suspiró y se dirigió en dirección hacia el templo de su hermana mayor para pedirle ayuda.
Al estar en el templo de Athenea la pudo observar sentada en su pedestal leyendo un libro. La mujer desvío la mirada de su libro para posarla en su hermano menor.
— Apollo ¿Qué te trae por aquí ahora? — Preguntó la castaña cerrando su libro.
— Necesito tu ayuda Ath-Ath. Tengo que ir a Japón — Dijo el chico juntando sus manos y suplicando a la diosa de la sabiduría.
La castaña suspiró y se levantó de su asiento, caminó hacia su pequeño jardín y se dirigió a una fuente que había allí. Llenó un pequeño frasco con su agua y se dirigió hacia Apollo para entregársela.
— El agua de la fuente sagrada te llevará al lugar que desees — Dijo la diosa antes de caminar hacia su pedestal.
— ¡Gracias Ath-Ath! Siempre me ayudas — Dijo el rubio con una sonrisa ante la amabilidad de su hermana.
— Somos hermanos, Apollo — Dijo la diosa sonriendo para volver a abrir su libro y comenzar a leerlo.
Apollo re retiró del templo de Athenea y sonrió. Ahora sí podría ir a Japón.
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