🖤 Capítulo 7 🖤
🖤 Capítulo 7 🖤
Any
Suena el timbre del apartamento mientras desayuno repetitivamente.
- ¡Ya voy! –grito
Dejo mi vaso de jugo en la mesa y me dirijo a paso rápido (como pude por causa del tobillo) a abrir la puerta. Cuando abro me encuentro con unos ojos azules y una sonrisa ladina.
- Pensé que me ibas a dejar sin timbre. –me aparto para que pase
- Buenos días para ti también. ¿Cómo sigues? –pregunta y se sienta donde yo estaba comiendo
Echo un poco de jugo en un vaso y se lo doy.
- Gracias. –dice
- ¿Cómo están las cosas?
Me mira y da un pequeño suspiro.
- Pues Any, todo está patas arriba.
Cojo una de las tostadas que desayunaba para darle un mordisco.
- ¿Qué pasó? –pregunto mientras mastico
- Lograron encontrar al sujeto que puso la bomba. Era un hombre que ni sé para qué hizo eso sí tenía un buen trabajo. –toma un poco de jugo y prosigue– Nick fué para sacarle información antes de matarle, claro; pero ya el hombre estaba muerto de un balazo.
Así que eliminaron al testigo, vaya. Cada vez más estoy convencida de que esto es más complicado de lo que vemos. Están a un paso antes que Nick y quién sabe si hasta tres.
- Me imagino que mi "jefecito" –digo entre comillas– está súper molesto.
Joshua también se dedica a comer de mis tostadas. ¡Ladrón!
- No te imaginas. Su padre no tardará en enterarse, si no es que lo sabe ya.
Lo veo intentar coger más en el plato pero se lo quito de un tirón.
- Creo que es el momento de entrar en acción. –le comento– A lo mejor si aprovechamos bien este conflicto podemos mover las cartas del juego a nuestro favor.
- No lo sé. Ahora más que nunca van a tener los ojos bien abiertos.
- Si lo hacemos todo sin errores nadie sospechará. –termino mi desayuno y pongo todo en el fregadero
- ¿Por dónde empezamos? –indaga
- El jefe me dijo que necesita las localizaciones de los almacenes. Podemos empezar por ahí.
Sin embargo, si no averiguamos lo otro que está pasando podría peligrar la misión y armarse una guerra entre la mafia y quién sea que la ataca. Camino cojeando un poco hasta mi cuarto. Me visto lo más rápido posible y vuelvo a donde está Joshua mientras intento hacerme una coleta.
- Yo me encargo de todo, lo único que necesito es que me averigues quién es este hombre. –le muestro la foto que imprimí anoche
Sí, esa foto donde salen Erik, su esposa y el desconocido. Algo me dice que debo saber más de ese hombre. Es como cuando tienes el presentimiento de una cosa y no se te quita.
- Vale. –dice guardándola en unos de los bolsillos de su pantalón
- Pero con cuidado Joshua.
- Como usted diga princesa. –me guiña un ojo
"Princesa", de solo escuchar esa palabra algo en mí se tensa. Después de dos días nos vamos a volver a ver y a continuar nuestro pequeño jueguito. Aún sigo preguntándome si hice bien en proponer aquella propuesta.
- ¿Nos vamos? –Joshua me despierta de mi debate mental
Hago un movimiento con mi cabeza y nos vamos.
***
Después de un viaje en donde canté a todo pulmón "Young blood" de 5 Seconds of Summers con Joshua, la revisión de rutina antes de entrar y caminar por un largo pasillo, llego a mi oficina. Dejo mi bolso sobre el sofá y me tiro ahí también. Por culpa de los medicamentos no puedo ingerir bebidas alcohólicas, así que para pasar un poco el tiempo le pido por el teléfono que hay en mi oficina a una de las empleadas que me traiga un café. En lo que espero saco el libro que me tiene entretenida todos estos días. He avanzado un poco pero aún así me faltan muchas páginas por leer.
Capítulo VI
...- Tal vez sea mejor en este caso –replicó Charlotte– poder escapar a la curiosidad de la gente; pero a veces es malo ser tan reservada. Si una mujer disimula su afecto al objeto del mismo, puede perder la oportunidad de conquistarle; y entonces es un pobre consuelo pensar que los demás están en la misma ignorancia. Hay tanto de gratitud y vanidad en casi todos, los cariños, que no es nada conveniente dejarlos a la deriva. Normalmente todos empezamos por una ligera preferencia, y eso si puede ser simplemente porque sí, sin motivo; pero hay muy pocos que tengan tanto corazón como para enamorarse sin haber sido estimulados. En nueve de cada diez casos, una mujer debe mostrar más cariño del que siente. A Bingley le gusta tu hermana, indudablemente; pero si ella no le ayuda la cosa no pasará de ahí.
- Ella le ayuda tanto como se lo permite su forma de ser. Si yo puedo notar si cariño hacia él, él, desde luego, sería tonto si no lo descubriese.
- Recuerda, Eliza, que él no conoce el carácter de Jane como tú.
- Pero si una mujer está interesada por un hombre y no trata de ocultarlo, él tendrá que acabar por descubrirlo...
La misma joven que siempre se encarga de atenderme me traer el café que pedí. Llevamos poco tiempo conviviendo pero ya se ha aprendido como prefiero el café: regular con una gota de leche condensada. Ya son más de las diez y no hay señales de Nick. Y es extraño, nada más yo llegar viene a verme.
- ¿Le pasa algo al señor Murray? –le pregunto
- No durmió bien en estos días así que me imagino que aún esté durmiendo. –responde educadamente
Era extraño pero no imposible. Eso me recuerda que es un ser humano.
- Ah ya. Gracias Lidia. –tiene el mismo nombre que mi madre por coincidencia, por eso fué fácil recordarlo
- Estoy para lo que necesite señorita River. –y se retira
Si hubiera sabido que se encontraba durmiendo no estaría aquí desde tan temprano. ¡Un momento! Me pongo de pie y me dirijo a su oficina. Voy a aprovechar y buscar las direcciones de sus almacenes de droga.
Afortunadamente la puerta no está cerrada con llave. Entro con cuidado y voy directo a los cajones de su escritorio. Rebusco en todos los papeles que encuentro. Hojeo cada uno deprisa pero mirando bien. Por más que reviso no encuentro nada. Me paso las manos por el pelo, frustrada. Sé que los tiene aquí, el chico es astuto pero siempre tiene las cosas a su alcance. Además me pareció escucharlo hablar sobre el tema con alguien por teléfono, y mencionó algo sobre unos papeles. Decido organizar y dejar de buscar ahí para dirigirme a los estantes que hay al lado. Saco todas las carpetas que encuentro. Pero otra vez, nada. Suelto el suspiro más largo de mi vida y estoy a punto de darme por vencida cuando me llaman la atención unos documentos. ¡Y Eureka! Ahí estaban escondiditos los papeles que buscaba. Saco el celular y empiezo a tirarle fotos a todos, a cada parte, incluso a las firmas. En primera porque son pruebas y en segunda porque verifican que son verdaderos. Sonrío por mí victoria y cuando estoy por tirar la última foto cuando escucho pasos aproximándoses. No sé cómo lo hice pero con la bendición de Flash recogí todo y lo acomodé perfectamente en su lugar. Me siento en la silla del escritorio y mira hacia la ventana. La puerta se abre y entra Nick por ella. Se detiene al verme ahí con una sonrisa de oreja a oreja. Después de esto me van a tener que darme un Oscar, me lo merezco. Sale de su momento de shock y se acerca.
- Buenos días señor Murray. –miro mis uñas y sigo sonríendo– Casi pensé que se había desmayado.
Su risa ronca elimina el silencio que había. Su cabello caía húmedo por su frente y pude oler su deliciosa colonia masculina.
- Ahora sí que mi día es bueno señorita River, gracias a usted. –pongo los ojos en blanco por su comentario
Con toda la elegancia que pude sacar camino hacia la puerta pero antes me detengo a su lado.
- Debería cambiar su estrategia porque con esa no va a conseguir nada. –le doy un beso en la mejilla– Es un consejo.
Y desaparezco como una diva. Obtuve la información y posiblemente hice mojarse a el ojos grises. Pero no voy a decir mentiras, a veces con solo mirarme o mirarlo logra causar sensaciones en mí. Maldito guapetón, solo su presencia hace calentar a una mujer. Pero ni loca caigo.
« Ya lo hiciste una vez »
¿Cuando?
« ¿No recuerdas? »
Hazme ese favor
« El día de la biblioteca ... Sin hablar del libro que lees cada vez que encuentras la oportunidad »
Solo me sorprendió
« Sigue mintiendote. Además el solo juego que juegan te está atrayendo. ¿ O me vas a negar que te da cosita cuando te llama "princesa" »
Y no, no pude negarlo. Pero eso no significa nada. ¿O sí?
Ya en mi oficina otra vez le mando las fotos a el señor Smits, junto con un audio.
"- Está hecho. Llegó la hora de actuar."
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