🖤 Capítulo 1 🖤

Any

Soy agente especial de la Policía del país. Mi especialidad es la tecnología, me puedo considerar una hacker. También soy muy buena con las ciencias, y todas estas cosas hicieron que me graduara con título de honor en la academia policial de chicas. Luego de eso me destaqué mucho en misiones contra criminales peligrosos. Fuí parte de varias investigaciones internacionales y participé en 45 arrestos, personalmente. Todo eso y solo tengo 25 años.

Voy de camino a la agencia, me llamaron porque necesitan mi ayuda en algo y parece ser muy importante. Me miro nuevamente en el pequeño espejo que tengo en la mano revisando mi maquillaje. Que sea policía no significa que no sea femenina y digamos que me gusta mucho maquillarme. El auto que me asignaron frena en la agencia y me bajo, no sin antes agradecerle al chofer. Debo ir pensando en comprarme mi propio auto. Mi pelo negro va suelto, como me gusta. Para mi, estoy perfecta. Al entrar todos se me quedan mirando, a parte de que soy algo "famosa" por así decirlo, pues también, suelo llamar mucho la atención. Por eso mi jefe suele decirme que debo vestir más adecuado y no usar maquillaje pero ignoro todo lo que me dice. Me acerco a la oficina de mi jefe y me detengo frente a la mesa de su secretaria, que parece muy ocupada con unos papeles.

- Buenos días Laura. –la saludo cordialmente

Ella levanta la vista y me regala una sonrisa. Tiene unas pequeñas ojeras bajo sus ojos, a pesar de tener solo cuatro años más que yo, lo que indica que no ha dormido bien. Parece que el problema que tiene la agencia es más complicado de lo que pensaba.

- Buenos días Any. –mi nombre es Bethany pero los cercanos a mí me llaman Any, además de que es mi nombre clave. Laura me mira de arriba a abajo y hace una pequeña mueca que me parece graciosa –A el señor Smits no le va a gustar tu aspecto.

Pongo los ojos en blanco y me dirijo a su oficina. Doy dos toques en la puerta y entro cuando escucho "pase". Está hablando por teléfono, se le nota algo enojado, así que me siento delante de él con las piernas cruzadas. El señor Smits es un hombre de 55 años, algo canoso pero con unos hermosos ojos color miel y de aire elegante. Mis ojos son negros pero con un pequeño brillo que los hacen interesantes. Termina su llamada y se consentra en mi. Me mira de arriba a abajo como lo hizo Laura y ya sé que va a soltar.

- Estoy cansado de hablar contigo. Esto no es un desfile de modas, es una agencia policial.

Me acomodo mejor en la silla y lo miro con una sonrisa.

- Y estoy cansada de decirte que esta es mi manera de ser y si no te gusta puedes despedirme y buscarte a otra persona. Pero si estoy aquí es porque necesitas de mis servicios y porque soy la mejor.

Suelta una carcajada y se relaja.

- De un tiempo para acá te has vuelto engreída pero tienes razón, eres la mejor. Y sí, te necesito. –abre un cajón y saca una carpeta.

La pone delante mío y la abre lentamente. En su interior hay unos documentos y unas fotos de un señor de más o menos su edad, apuesto.

- Este hombre que ves aquí –me lo señala –es Erik Murray, el mafioso que está poniendo patas arriba la mayor parte del país. Este hombre es PELIGROSO con mayúsculas. Tiene una red de tráfico de drogas enorme y a veces se dedica a traficar armas también. Lo hemos perseguido por dos años y medio pero siempre se nos escapa. Hace dos días encontramos a el encargado de llevar sus finanzas muerto, al parecer el mismo lo mandó a matar y ahora está buscando a alguien nuevo.

- ¿Y cómo sabes toda esa información? –le pregunto mirando cada una de las fotos.

- Tenemos un informante pero no es muy cercano a su círculo. Nos ha dado poca pero valiosa información.

Dejo de mirar las fotos para cruzarme de brazos y mirarle.

- ¿Cuál es mi papel en todo esto? –hago la pregunta que quiero hacer desde hace rato.

Él suspira y se pone en la misma posición que yo. Sé que me está analizando, para saber cómo podría ser mi reacción a la respuesta. Estoy empezando a asustarme.

- Quiero que tú te conviertas en la encargada de sus finanzas, que te infiltrez en su mafia y nos ayudes a desmantelarla desde dentro. –y suelta la bomba.

Abro los ojos como platos, él sabe muy bien que no me gustan ese tipo de misiones, es más nunca las he realizado, y aún así me lo está pidiendo. Me paso la mano por la cara, frustrada.

- Sabes que haría de todo por ayudarte pero una misión de encubierta no, eso nunca. –vuelvo a poner mi atención en las fotos.

- Bethany, te necesito. Nadie en este maldito lugar tiene la capacidades que tú tienes, además de que eres la mejor en lo que tiene que ver con finanzas y cuentas, las matemáticas se te dan bien. Sé que no te gusta pero no conozco a nadie más y ni les tengo la confianza que te tengo a tí. –hace una pausa y sigue– Te lo pido, acepta.

Relajo mi postura y me pongo a pensar. Es la primera vez que veo al jefe desesperado y casi rogándome. Leo la información del tal Erik y veo en todo lo que está metido. Si sigue así el país entero se verá involucrado y hasta a lo mejor otros países. Suspiro y asiento.

- Está bien, acepto la misión pero lo haré a mi manera. –le sonrió y él me devuelve la sonrisa.

- Vale, de acuerdo pero siempre siguiendo mis instrucciones. Tienes un mes para prepararte y viajar a la capital.

- ¡¿Un mes?! ¡¿Tan poco?! –exclamo

- Mayormente son tres meses pero no tenemos tiempo. Debes estudiártelo todo y prepararte en un mes, no hay de otra.

Uff, estoy ha un tantito de echarme para atrás. Sin embrago, la presión hace esto un poco emocionante.

- Entonces, ¿solo debo acercarme a este hombre? –señalo una de las fotos del mafioso.

El señor Smits niega con la cabeza y me quedo confundida.

- No exactamente. –vuelve a meter la mano en el cajón y saca otra carpeta, lo abre y señala una foto.

En la foto sale un joven que debe ser de mi edad. Su pelo es rubio castaño y tiene unas facciones muy apuestas. No se le pueden ver los ojos porque lleva gafas y va de un hermoso traje gris sin corbata.

- Él –el jefe sigue señalándole– es Nick Murray, el hijo de Erick. Según mi informante es el que se encarga de las entrevistas de los que entran a la mafia, de las cuentas y propiedades de ella. Es la mano derecha de su padre y tú tendrás que convertirte en la suya.

Me enseña una foto donde salen el difunto que llevaba las cuentas y a Nick hablando. Luego me muestra otra de Nick y su padre riendo. El parecido que tienen entre sí es increíble, el mismo color de pelo, la misma nariz perfilada, sonrisa galante y hermosos ojos grises, lo que más me llamó la atención.

- Para llegar a Murray debo ganarme la confianza de su hijo. –digo pensando en voz alta.

- Exactamente. –dice pasándome las dos carpetas– Estás son la información de los dos pero estúdiate más a Nick Murray, el es tu pricipal objetivo.

Agarro las carpetas y me pongo de pie para marcharme. Mientras más tiempo coja para memorizar todo lo que necesito, mejor.

- Pasa por recursos humanos para que te den, más información sobre el oficio que vas a llevar. Nuestro informante te recojerá en el apartamento donde vivirás un día después que llegues. Él se llama en estos momento Joshua. Y Any –me volteo para mirarle– ten cuidado.

- Claro.

Me despido con la mano y me dirijo a recursos humanos. Recojo toda la información que nesecito y me vuelven a llevar a mi apartamento. Y empecé a hacer todo lo que un agente incubierto debe hacer.

Primero: Estudiar mis objetivos.

Pasé una semana leyendo todo sobre la mafia, sus negocios e integrantes. Pero me concentré más en Nick Murray. Tiene 26 años, mide 1.92 m, se encarga de uno de los clubes de su padre y de otros negocios que no me perecieron importantes así que no les presté mucha atención, está soltero y es muy inteligente por lo que leí. Es... interesante.

Segundo: Estudiar mi papel.

La otra semana me la pasé leyendo sobre como ser contadora, llevar finanzas y cuentas, y mantenerlas en norma. También mi nueva personalidad, ahora sería Any River, especialista en economía. No tengo amigos ni familia, tengo buenas recomendaciones y un título de oro. Soy divertida, trabajadora y simpática, más otras cositas más. Sigo siendo yo solo que con otro nombre y profesión.

Tercero: Cambio de imagen.

Por más que no me gustó para nada, tuve que cambiar un poco mi apariencia. Me pinté el pelo de marrón oscuro y lo corté un poco, dándole algunas ondulaciones. También tuve que cambiar mi guardarropa a uno más elegante. Ellos serán una mafia pero, mira, son elegantes.

Y Cuarto: Avisar a mis familiares.

Eso fue lo díficil. Mi madre se puso a llorar como una histérica y mi padre no dejó de repetirme que tuviera cuidado. Casi acabo llorando con ellos, ya que aunque nunca les gustó lo que escogí, siempre estuvieron ahí para mi. ¿Novio?, no tengo. Hasta ahora no he encontrado a alguien que me entienda, o se quejaban de mi trabajo o de que siempre estaba ocupada o llegaba tarde. Por eso lo mejor es tener una cosa de una sola noche,sin compromiso.

***

Pasó el mes y me encontraba en el aereopuerto para embarcar mi vuelo. El jefe Smits y Laura fueron a despedirme, esta última abrazándome con fuerza y llorando un poco, como mi madre. Me dio gracia.

- Recuerda usar el nuevo celular que te dimos –habló el jefe por primera vez en el día– y te llamaré una vez al mes para que me actualices sobre todo, aunque Joshua también lo hará y con más frecuencia. Concéntrate bien en tú papel pero sobre todo cuídate.

Dí un leve asentimiento y un pequeño abrazo que devolvió. Entre advertencias, suspiros y lágrimas por parte de Laura, subí a mi vuelo, que fue muy tranquilo. Ya en la capital, me dirigí a mi apartamento. De camino al edificio, mientras iba en el taxi, me dediqué a observar la ciudad. Era muy bonita, no por gusto era la capital, y enorme, lástima que estuviera llena de tanto crimen, ya sé porque Erik Murray prefirió esta ciudad como su sede principal. El apartamento era espacioso y lujosos. Fuí directo al cuarto, me puse uno de mis pijamas y sin desempacar me acosté a dormir. Al día siguiente me levanté temprano e hice mi rutina de ejercicios. Me vestí con la ropa que había comprado y me maquillé a mí gusto, sin restricciones por parte del jefe. Bajé y esperé en la puerta del edificio a que el tal Joshua viniera a recogerme. Al rato apareció delante mío una camioneta negra, de la cual salió un muchacho más alto que yo, incluso con mis tacones, de piel algo bronceada, pelo castaño y ojos azules.

- Soy Joshua, mucho gusto –me tendió la mano y la acepté

- Any, encantada.

- Sube. –me abrió la puerta del copiloto y me senté

Él se sentó en el lado del conductor y nos pusimos en marcha.

- Me imagino que el señor Smits te haya hablado de todo. –dijo mientras ponía la radio y Ariana Grande empezó a sonar.

- Sí, no hay problema. –repondí

Me recosté al asiento y relajé el cuerpo. El viaje fue tranquilo, entre alguna que otra conversación con Joshua y tarareando "God Is A Woman". Paramos y que apagó el coche. Me miró y vi en sus ojos una disculpa.

- Debes ponerte esta venda, son normas de seguridad del lugar.

Me tendió un trozo de tela negra y lo amarré alrededor de mis ojos. Lo sentí abrir la puerta y bajarse, luego abrió la mía. Me agarró el brazo suavemente y me arrastró adentro de un local, en el cuál había música, me imagino que debe ser el club de Nick. Me ayudó a subir unas escaleras, a sentarme en un sofá y luego me quitó la venda.

- Ahora vengo, voy a avisarle al jefe. –y desapareció por un pasillo.

Me quedé mirando los alrededores. Era un lugar elegante y deslumbrante. Las paredes están pintadas de azul y negro, las luces eran de colores pero no molestaban, era un espacio bien amplio y estaba en lo que parecía el segundo piso, la zona VIP. Unos minutos después apareció Joshua y me dijo que lo siguiera. Me acomodo el vestido de espalda afuera rojo que llevo y la chaqueta negra que hace juego con mis tacones, antes de seguirlo. Ya no hay marcha atrás, ya estoy en la boca del lobo y si no quiero que me trague debo sobrevivir.

Nota de la autora:
Espero que les guste la historia. Si les gusta voten y comenten. Cualquier duda pueden escribir. Chaop

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