Capítulo 4 - Decepción.

personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, créditos a sus respectivos creadores.




-son kun?.- alguien preguntó su nombre, y ese alguien alegró su día, tras suyo una bella mujer se encontraba, parecía no haberle reconocido en ese instante.

-tía Amane!.- exclamó algo sorprendido, mencionando el nombre de la recién llegada, inmediatamente se puso en pie.

-es raro encontrar a mi apuesto sobrino en este lugar a estas horas, dime, has escapado de casa otra vez?.- preguntó y rodeó al chico quien desvió la mirada un tanto avergonzado. -si, algo así...- contestó.

la mujer tenía una cabellera azabache, sus ojos eran purpuras como los de su hermana, con ella traía un par de bosas con lo que debería ser las cosas que utilizaría para la cena de esa noche.

-no me gusta que salgas a estas horas, tu hermana saldrá a buscarte y ya sabes que tampoco me agrada mucho esa motocicleta en la que viaja.- un tanto molesta entregó el par de bolsas al joven que solo agachó su cabeza. -lo siento...- fingiendo una sonrisa cargó lo mejor que pudo esos objetos.

-ven, prepararé la cena y luego te llevaré a casa.-dijo siguiendo al frente, gokú no tuvo mucho que reprochar o como negarse, después de todo para él todo esto era mejor que lo que le esperaba en ese día y en los siguientes.

-¡que rico!.- gritó sosteniendo frente a su rostro un plato a punto de terminarse, la cena ya habín llegado al apartamento de Amane y servido la cena, ella miraba felizmente al joven comer feliz, le encantaba verle sonreír siempre. -me encanta tu comida tía Amane, además tenía mucha hambre!.- sin dejar de hablar con la boca llena seguía exclamando.

-ya te he dicho muchas veces que no hables con la boca llena!.- regañó ante los pocos modales que presentaba sobre la mesa. -aunque no puedo esperar mucho tratándose de ti, de seguro tu hermana es muy estricta contigo.- siguió diciendo, de esa forma calmada con la que siempre se presenta, aunque eso no quiere decir que no pueda enojarse mucho más que su propia hermana.

-nee-chan, es muy amable conmigo.- contestó ahora dejando el plato completamente vacío sobre el mueble. -es solo que últimamente está algo molesta.- añadió, aquello pareció llamar la atención de la hermana de su padre.

-es raro escuchar eso, tu hermana siempre está molesta.- razonaba mientras rascaba su mentón. -dime, qué hiciste esta vez?.- indagó sin despegar la mirada del chico.

-hace una semana nee-chan me envió a depositar un formulario para encontrar un nuevo tutor.- comentó, dejó sus brazos sobre la madera a la vez que su rojiza mirada se dirigía hacía abajo. -supe por aun amigo que escuchó a Mitzuha-nee mencionar que iría por mis exámenes a la preparatoria, así que antes de entregar el formulario fui y los retiré yo mismo.- confesó trayendo algo de molestia a su tía ante esa manera irresponsable de actuar, pero pronto notó que no era solo un tonto intento de librarse de un castigo, parecía que abarcaba más que solo la inmadurez de un joven de 17 años. - no quería otro tutor, podría conseguir la beca en los campeonatos.- en voz baja se mantuvo de esa forma, por un momento detuvo su relato, trayendo algo de preocupación a la señora Amane.

-después de ir por mis exámenes me topé con una chica, unos tipos malos querían hacerle daño y le ayudé, entonces me lastimaron y aunque pude ayudarla, nee-chan no me dejará participar por mis heridas, el doctor me ordenó dejar de entrenar por unos meses.- la mujer dirigió su vista, notando las vendas que podían notarse  sobre su mano y rostro, creyó que era alguna lesión más de su pesado entrenamiento, pero resultó ser más grave de lo que se imaginó.

-no puede ser, por qué no me informaron!.- se acercó a él bastante más preocupada y tomando de sus mejillas le examinó. -no-no era necesario, acudí al doctor cuanto antes!.- riendo nerviosamente explicó, al saber que al menos se tomó algo de responsabilidad en el asunto soltó un suspiro de pesadez.

-no puede ser, siempre estás metiéndote en problemas.- golpeó la cabeza del muchacho con un coscorrón. -esto no pasaría si asistieras al instituto cómo alguien normal.- se dejó caer pesadamente de regreso en la silla y ofreció esa conclusión. -me pregunto si esto es a causa de tu incidente.- añadió después, entonces las manos del Son temblaron exorbitantemente de un momento a otro, la mujer pudo notarlo y abrió sus violetas ojos.

Un recuerdo regresó a ella, un recuerdo de hace cinco años dónde su sobrino permanecía de esa forma, en aquella mesa y en la misma silla, donde sus pequeñas manos eran irreconocibles con manchas rojas y con ese movimiento involuntario que refleja la poca cordura que le consume.

-son-kun, ha pasado algo no es verdad?.- inmediatamente concluyó, no despegó la mirada del Son, con el cariño que solo una madre podría ofrecer tomó su piel y la calidez detuvo su tembladera, tal vez porque en parte ella podría considerarse su madre, momentos después un lento asentimiento confirmó sus sospechas.

-me he encontrado con Futarou.- confesó, los ojos violetas de la señora se abrieron de par en par y se levantó una segunda vez, más alterada y mucho más preocupada, incluso la silla terminó por caerse-

-ese muchacho...- ella susurró casi ahogándose, la vista del Son se desvió un instante por la vergüenza que emergió en él.

-no pude contenerme y le golpee, eso fue antes de que tía Amane me encontrara.- siguió hablando, no evitando angustiar aún más a la dama. 

-mi niño...- musitó, pudo notar la frustración que trae consigo, cómo sus ojos se ensombrecieron por dar aquellas noticias que de seguro decepcionarían a cualquiera. Ella quiso apartar el gorro que trae encima, pero el chico no lo permitió, así cómo no se había separado de él estos últimos 5 años. -sabes que eso no está bien, qué diría tu hermana.- ella dijo, nuevamente la vista del niño se desvió. -qué es lo que diría tu padre...-  esa cuestión era lo que más parecía afectarle.

-pero no fue grave y no quise hacerlo, traté de alejarme y él...- trató de excusarse un poco alterado, pero su tía le tomó inmediatamente del brazo. -eso no está bien, nos disculparemos con ese chico.- le arrastró hasta la puerta con esa declaración.

-pe-pero...- trató de oponerse, pero en el fondo estaba consciente de que lo que había hecho estaba mal. 

-me alegra que hayas salvado a una chica, pero pelear no debe utilizarse fuera de los campeonatos y mucho menos de esa forma!.- con eso se dirigió a la puerta y posteriormente salieron de aquel apartamento.

-tía, ya es muy tarde.- dijo el son cuando se encontraron en la calle.

-eso no importa, pediré un taxi.- fue su respuesta, los ojos del chico descendieron, no podría ahora ni mirarla a los ojos, ella era la persona más importante junto con su hermana y no quería traerle más decepciones, de alguna manera la mujer logró notarlo, por ello mismo le miró disimuladamente.

-sabes que el odio no conduce a algún lado.- comentó después, cuando frente a ellos el vehículo se detuvo.

-lo sé...- susurró.

 comprendía que el tratar de reprimir esos sentimientos no era la mejor idea, el vivir desde entonces de esa manera era lo que pudo haber desatado la inconformidad de su sobrino.

-en realidad siento decepcionarte, a ti y a nee-chan, por eso te dije la verdad tía.- en voz baja y son su mirada al suelo comenzó a adentrarse en el taxi, esta vez la mujer fue quien quiso decir algo y tocó su brazo, sabía que en el fondo decía la verdad, al menos a ella nunca le mintió.

-ve a casa, no le diré a tu hermana sobre este incidente.- repentinamente dijo y eso pareció asombrar al chico. -yo iré a disculparme con al familia de ese muchacho.- dijo después, y no es que gokú se alegrase por eso, pero un gran alivio se presentó en su corazón.

-lo dices en serio tía?.- interrogó y ella asintió, posteriormente acarició la mejilla sana del joven.

 -no eres un mal chico, de eso estoy segura, ahora ve a casa y no escapes de tus tutores, porque por como van las cosas no tendrás posibilidades de ir a los campeonatos este año.- en ese momento no comprendió bien la situación, porque el alivio momentáneo le nubló su forma de pensar, cosa que pronto se olvidaría.




-ya llegué a casa!.- exclamó bastante contento, se quitó sus zapatos y subió a su recámara, pero se extrañó de que su hermana no le saludase, aquella noche de alguna manera todo se tornó extraño.

-nee-chan!.- preguntó, a pasos lentos se adentró y poco a poco pudo escuchar la voz de su hermana en el lugar.

-claro que no!.- exclamó con voz fuerte. -no puede expulsar a mi hermano!.- siguió hablando, gokú lo pudo escuchar perfectamente y con delicadeza pudo ver a su hermana sosteniendo el teléfono. -¡mi hermano ha tenido un accidente, no se puede evitar!.- alegó a la voz del otro lado del teléfono. -su incapacidad es de cuatro meses, no pienso enviarlo a los campeonatos en su estado actual, mi hermano no es un juguete que mantenga sus números altos!.- seguía discutiendo, la conversación podía escucharse una vez al año, pero esta vez era un tanto distinta a las veces anteriores, no había visto a su hermana tan molesta, no desde que ella se hizo a cargo de atender esa llamada.

-pero claro que mi hermano puede pasar este año con buenas notas!.- alteradamente gritó mucho más fuerte al teléfono. -¡acaso insinúa que mi hermano es tonto!?, pues déjeme decirle que el único tonto aquí es usted!.- luego de eso colgó la llamada, su respiración podía notarse agitada y por el borde de la entrada podía ver cómo apretaba sus dientes por la frustración, incluso recordó a su tía pasar por la misma situación por su culpa.

-maldición!.- cuando dijo eso pudo ver lágrimas desbordar de los luceros violetas de sus ojos, entonces el corazón del chico pareció estremecerse por tal escena que nunca esperó ver. 

-nee-chan...- con culpa susurró, sin poder hacer más que verla estrellar sus manos contra sus cuencas, tratando de parar esas lágrimas, hasta que al fin pareció regresar a su habitación y gokú se quedó ahí, quieto y silencioso, pensando en las cosas que últimamente habían pasado.

un par de momentos después caminó hasta estar frente a la puerta de la chica, con delicadeza posó su mano en la madera de la puerta. -nee-chan?.- llamó y posteriormente la bella chica abrió el lugar.

-no te escuché llegar.- fue lo primero que dijo, gokú rascó su cabeza. -por qué no me llamaste, te hubiese recogido.- le dijo después.

-tomé un taxi, tenía algo de dinero de mi trabajo, así que no quise molestarte.- explicó. -Nino-san revisó mis exámenes y trató de buscar un buen plan de estudio, así que hoy no hubo mucho que hacer.- mintió, pero debido a que ella misma le dejó en el lugar no indagó mucho, si se enteraría sería a su manera.

-me iré a dormir.- con eso se dirigió a su habitación.

en medio de una encrucijada se encontró, aunque solo escuchó la voz de su hermana sabía perfectamente de lo que se trataba, nunca había pensado en conseguir una beca por medio de sus notas, apenas si lograba pasar de grado año tras año, por eso mismo se concentró en lo que de verdad podría ayudarle a avanzar, pero eso no era una opción ahora, si quería tener una oportunidad debería estudiar, eso no le gustaba, pero no podría decepcionar a su hermana, no quería verla llorar.

antes de seguir con las dudas, la puerta se abrió, Nino, Miku, Ichika y Futarou miraron entrar a Itsuki y Yotsuba. -ya llegamos.- exclamó Itsuki.

-y son-kun?.- interrogó Nino, pero Yotsuba solo rascó su mejilla ante la ausencia del chico. -es más rápido de lo que pensamos.- riendo contestó, disgustando a su hermana.

-perdimos a Son-kun de vista, no sabemos dónde pudo haber ido, lamento lo que ha pasado Uesugi-san, no pensé que todo esto terminaría de esta forma.- Itsuki dijo, pero el chico negó levemente.

-no sucede nada, fue mi culpa, no debí presionarlo de esa forma.- aún con algo de algodón sobre su nariz tomó su maletín y se puso en pie. -lamento haber causado este incidente.- se despidió aún vagando en sus pensamientos, dejando a las quintillizas con más dudas que respuestas, algo había pasado entre Futarou y Son gokú, el saber que era parecía ser complicado.

-bueno, hicimos lo que pudimos.- mencionó Ichika estirando sus brazos. -dejaremos que Nino hable con su chico mañana.- exclamó fastidiando a su hermana, aunque de cierta manera si tenía algo de razón.


-nee-chan, puedo ir al centro comercial?.- preguntó, esperó a la hora en que su hermana debe iniciar los registros de entrada de cada estudiante para las clases que se llevan a cabo en la tarde. Su hermana le miró con el rabillo del ojo antes de ofrecer una respuesta.

-para qué quieres ir allí.- interrogó, gokú solo tragó hondo porque el frio de su mirada intimidaría a cualquiera. -ayer dejé mi lapicera en el taxi, así que no tengo algo para escribir hoy.- rascó su cabeza dando esa excusa, su hermana lo pensó un poco más, si era una mentira para huir si que parecía encontrar buenas excusas. aunque parecía no mentía, pues usualmente solo se escapa por la ventana o de alguna manera sigilosa.

-te quiero aquí en dos horas, no quiero dolores de cabeza por hoy.- respondió a la vez que atendió a un niño que entró a registrar su asistencia, gokú asintió e inmediatamente salió de su habitación. -no olvides ponerte algo, no me gusta que vayas por ahí con tus brazos descubiertos, el chico asintió y subió por la prenda que cumpliría con las órdenes de su hermana.

pero en cierta parte la mentira se extendió, no se dirigió inmediatamente al centro comercial, porque su camino era otro.

usualmente se siente nervioso cuando se para frente al complejo, los estudiantes comenzaron a salir momentos después de que la campana anunciase el fin del día escolar. Recordó sus días de escuela y por un momento se miró a él mismo vistiendo el uniforme de esa institución, pero si alguna vez le gustó ir a ese ambiente, ahora le causaba pánico.

-esto no me gusta...- susurró y observó a lagunas chicas mirarle directamente y murmurar entre risitas, ante ello solo apartó la mirada. -no me gusta venir cuando hay mucha gente...- musitó, trató de levantar la vista después. Observaba a la multitud esparcirse cuando salían de la institución, pero su objetivo no parecía asomarse por ningún lado.

de pronto escuchó una risa que se le hizo conocida, fue bastante fuerte como para llamar la atención. Levantando la mirada observó a un par de chicos, aparentemente amigos, el uno podría decirse que era un tanto obeso, el otro era rubio y delgado con algunas cicatrices en su rostro, parecía lo que podrían llamarse un delincuente. En medio de la charla que parecían traer uno de ellos cruzó miradas con el Son y se quedó ahí detallándole de pies a cabeza mientras su compañero reía, no obstante atrajo la atención hacía el chico del gorro cuando golpeó el pecho de su amigo con su codo.

-así que también están aquí...- agachó la mirada, pues pareció reconocer al dúo de estudiantes que desde el otro lado de la calle se quedaron estáticos señalándole con la mirada, parecían murmurar entre ellos también. -creo que será mejor marcharme...- se dijo para si mismo, no pudo cumplir con lo que sea que quería hacer y después de dar media vuelta comenzó a regresar por dónde sea que vino.

-¡no sé por qué vine aquí a estas horas!.- pensó con su cabeza baja, en medio de su arrepentimiento escuchó unos pasos rápidos acercarse a él, por ello mismo aceleró su paso también.

-espera, eres Son gokú?!.- llamó uno de ellos, con el rabillo del ojo observó encontrándose con los sujetos que le miraron hace unos momentos.

-Maeda, Izaki...- pronunció sus nombres, inmediatamente evitó seguirles mirando y aceleró sus pasos. -¡aléjense!.- exclamó con un fuerte grito, uno que incluso llamó la atención de los estudiantes que salían del aula.

-e-espera Son, solo queremos hablar!.- el otro anunció también con fuerte voz, aquel pequeño escándalo llamó la atención de cierto peli azul que atravesaba la salida, pudiendo notar las figuras que reconoció al instante.

-no puede ser!.- preocupado habló y comenzó a correr detrás de ese trio.


-ya detente, sólo queremos hablar!.- siguieron hablando, hasta que uno pudo saltar y sostener su ropa e inevitablemente le hizo detener. -¡dije que te alejes!.- amenazado tomó inmediatamente aquella mano y  la torció en un rápido movimiento. -e-espera!.- exclamó el rubio que en un instante se arrodilló ante el dolor.

-si te acercas le romperé el brazo, me escuchaste bien, le romperé sus dedos!.- sintiéndose amenazado decidió tomar esa opción, el chico de cuerpo un tanto ancho retrocedió ante esa declaración. -no-no es lo que piensas!.- chilló el que de rodillas soportaba la tortura, pero para gokú no existían esas palabras. -yo no quiero problemas con ustedes, pero si van a arruinarme la vida otra vez, yo también arruinaré las suyas, ¡los odio!.- sin querer ejecutó bastante fuerza en el movimiento de sus manos y la herida bajo la prenda que le ayudaba a sanar terminó por abrirse otra vez, la roja sangre tiñó las vendas en un instante y el líquido vital de escucurrió por sus dedos trayendo preocupación al otro que solo podía observar.

-Nosotros...!.- quiso gritar, no obstante alguien mas interrumpió ese momento de angustia que se formó.

-detente Son!.- exclamó Futarou, quien corriendo se acercó al trio, la mirada del Son se posó en él. -Uesugi...- exclamó no evitándose enojar un poco más.

-no hagan un escándalo aquí, no es bueno para ninguno.- comentó con voz baja, entonces decidió ver a sus alrededores, notando como los ojos de varios más estudiantes se posaban en ellos, o si lo veían desde la perspectiva de gokú, a quien miraban debía ser él, un error más.

la respiración del chico comenzó a agitarse, los rojos ojos se abrieron hasta más no poder y posó su mirada ansiosa sobre todas las personas, un mal recuerdo pasó por la mente de Futarou cuando le miró de esa manera, hace 5 años.

-Son... ¡Son!.- trató de hacerle reaccionar, pero comprendió que era tarde cuando la mano del rubio fue liberada y los pasos lentos de gokú le hicieron retroceder. -cálmate Son!.- Futarou trató de llamar, pero se vio corriendo detrás de ese chico, porque había comenzado a huir igual que ayer ante la presión del entorno, solo complicando más las cosas.

-vaya, me pregunto que es lo que le habrá pasado a ese chico lindo.- eran los susurros que Nino lograba escuchar cuando se acercaba a la salida, notando a una multitud ver hacía cierta dirección, aunque no le importó mucho.






corrió sin parar, no se percató de sus alrededores, en su mente aún existe esa clase de miradas que le señalan, aunque esta vez no fue con horror, si que le presionó bastante hasta el punto de no saber como actuar. su mano sangraba y su mirada se mantenía al frente, no obstante se detuvo en seco cuando una vehículo cerró su camino, sin darse cuenta ya se encontraba en un cruce cuyo semáforo iluminaba en rojo, el dueño tocó la bocina tan fuerte que le rajo los pies a la tierra.

-oye, ten más cuidado!.- regañó y nerviosamente asintió. -disculpe...- rascó su nuca y luego la calma pareció llegar, o eso creyó.

-¡Son!.- la vos se escuchó a sus espaldas, apretó sus puños con fuerza en ese instante, pero no se volvió. -solo quiero hablar.- le dijo, no obstante el chico le interrumpió.

 -¡no planeo escucharte!.- aclaró inmediatamente, el goteo constante de su sangre comenzó a formar un pequeño charco bajo sus pies. -supongo que mi tía ya se ha disculpado contigo, así que no quiero hablar sobre lo de ayer o de cualquier otra cosa.- comentó.

 -así es.- Futarou exclamó ante ello. -pero no era necesario actuar así de esta forma, no con Maeda e Izaki.- dijo después, pero una vez más el chico de mirada rojiza le calló.

-¡no me importa!, no me importa nada de lo que digan!.- con voz rasgada exclamó, bastante alterado, pero se esforzó en respirar. -no sé como las cosas terminaron de esta forma, lamento haberte golpeado y gritado, pero si vine aquí es porque necesito tu ayuda.- al decir eso miró con el rabillo del ojo a Futarou quien se sorprendió. -necesito aprobar este año escolar.- confesó, entonces se giró para encarar al chico peli azul quien por un momento pudo ver un mechón de ese cabello sobresalir sobre la frente del que una vez fue su compañero, tan rojo en sus puntas como la sangre misma y tan negro como la noche más oscura.

fin del capítulo 4

Bueno gente, aquí el nuevo capítulo, como ya vieron, parece que el pasado del son es un tanto más complicado de lo que aparenta y quise profundizar más en como vive el kokun y las personas que le rodean, además de él mismo y como logra llevar la situación.

Nos vemos en el próximo capítulo, gracias por leer.

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