Capítulo 30.
Personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, los créditos son para sus respectivos creadores.
—¿I-ir contigo? —repitió confusa y tímida, apenas comprendiendo la situación en la que se encontraba.
—Así es, yo te prometí que te invitaría ¿Recuerdas?.—respondió alegremente. — ese día realmente me divertí mucho y quiero que volvamos a pasarla bien. —afirmó e Itsuki continuó exaltándose al recordar aquella tarde y ahora él mantenía la actitud de ese entonces y no solo eso, la forma en que lo proponía realmente parecía sugerir una cita.
Su rubor no hizo más que aumentar, con todo lo que ha pasado había olvidado completamente aquella promesa que él afirmó cumplir, una que al fin en este día era una realidad convertida en una propuesta que se vio incapaz de responder, no porque no quisiera, simplemente el estupor aún no abandonaba su cuerpo y la voz le abandonó. Una cita con Gokú, no es que le desagradara la idea, después de todo era un chico amable y lindo, además, no le pareció cortés rechazarlo después de la última vez que él accedió pasar tiempo con ella.
—¿Te parece bien este sábado? —ella indagó, incapaz de ver directamente los ojos del joven, pero no duró mucho tiempo, porque inmediatamente se perdió en ese rostro que deslumbró de felicidad pura ante su respuesta.
—Si, ¡el sábado está bien! —exclamó, incluso, celebró con un pequeño saltó que dejó un poco confusa a Itsuki, ¿de verdad tanta emoción le causaba? —¿Podrías darme tu contacto? —aprovechando la situación él extendió su teléfono.
—Es verdad, yo tampoco tengo tu número Son-kun.—ella recordó y también buscó su móvil, al final ambos jóvenes intercambiaron contactos.
—¿Te parece bien a las 10 en el parque cercano a la cafetería de la otra vez? —Gokú sugirió y la Nakano afirmó y en ese instante la campana anunció las clases próximas y supieron que su encuentro debería concluir.
—Entonces nos veremos... —
Una gota de sudor descendió por la frente de Gokú, se le veía un poco nervioso e indeciso, pero al fin al tomó valor y se aventuró a revisar la calificación que se encontraba a final de su tarea, sus ojos brillaron y su corazón se aceleró cuando notó que su porcentaje era suficiente para no preocuparse.
—Si! —internamente celebró. —Mi hermana dejará de preocuparse si le enseño esto... —murmuró aún invadido por la felicidad, pero su victoria se vio interrumpida cuando alguien le habló a su oído.
—Parece una buena calificación... —Una voz comentó espantando al joven por su repentina declaración, inmediatamente se percató de que el rostro de Ichika estaba espiando por uno de sus costados, manteniendo una sonrisa por la emoción que Gokú intentaba ocultar.
—I-ichika-san, no me asustes de esa forma! —se quejó inflando sus mejillas y apartando la mirada, pues el escote de la chica estaba muy cerca y no quería verlo directamente.
—Perdón por eso. —ella dijo aún entre risas, —Pero parecías contento.
—Bueno, tampoco es una nota excelente, pero supongo que puedo mejorar. —el contestó con un poco más de ánimo. —creo que puedo entender un poco más, aunque aún hay muchas cosas que son complicadas, solo espero no fallar en los próximos exámenes.—prosiguió mientras ahora fue algo de preocupación lo que le embargó.
—No te deprimas, yo sé que lo lograrás. —ella afirmó adornando sus declaraciones con una pequeña risita dulce y se acercó lo suficiente para lograr poner nervioso al chico que terminó evitando verla directamente, una reacción que causó un poco de gracia a la mujer.—Oye Son-kun, ¿te parece bien si hoy almorzamos juntos? —propuso después mientras rodeó al joven buscando ganarse su mirada.
—no lo sé, pensaba hablar con Uesugi sobre algo, pero almorzar con las demás podría ser divertido. —respondió indeciso, pero la idea de la chica resultaba un poco más distinta de lo que gokú tenía en mente.
—De hecho, pensaba que sería mejor que solo fuéramos nosotros dos. —aclaró ella una confesión bastante intrigante, desconcertante y repentina.
Una fresca brisa se posó sobre sus rostros, un cielo despejado y azul se extendía sobre sus cabezas y la tranquilidad era reconfortante. Este ambiente resultó algo nuevo para la chica, no podría compararse al bullicio diario que puede percibirse en el comedor ni mucho menos a cualquier otro instante que involucrase a la escuela.
—Pensé que esto se trataba de un lugar prohibido. —desvaneciendo el silencio que les separaba, Ichika decidió comentar, si su objetivo era pasar más tiempo con el joven pues lo había conseguido, sin embargo, todo resultaba un poco raro incluso para ella, almorzar con un chico, a solas y en la azotea era algo que solo podía verse en Los mangas o novelas, un instante poco probable en el cual ahora ella era partícipe.
—En realidad lo es, solo tienen acceso los miembros del club de astronomía.—Gokú explicó. —Tsubomi-san era miembro de ese club y tiene amigos ahí, dijo que tenemos que tener precaución y no causar problemas. —terminó mientras bebía un poco de jugo, luego de ese breve cruce de palabras no supo decir algo más, aparentemente, fuera del aula y las cosas relacionadas a la escuela, no encontró mucho para hablar con la Nakano, podría fácilmente decir que era ella a quien menos conoce.
—Oye, crees que si alguien nos mira podría hacerse una idea equivocada? —Ichika cuestionó acercándose un poco más y mirando al joven con una sonrisa burlona.
—No lo sé, después de todo tú eres la única que me habla en clases. —respondió, sintiéndose nervioso por la actitud de la chica, no sabía si se refería a que podían verles como pareja o si se refería a algo más.
—entonces ¿crees que la clase piense algo erróneo? —prosiguió y continuó jugando con la actitud del joven.
—No sé a lo que te refieres exactamente. —el respondió. —Solo hablamos sobre las clases y estudiamos juntos. —continuó rascando su nuca, aunque no solo era eso, en una ocasión ambos pasaron el descanso juntos estudiando e incluso alguien pudo verles en la biblioteca, si era así, ¿había la posibilidad de que alguien malinterpretara su relación?
—Solo estoy jugando, creo que debes relajarte un poco, es la primera vez que no te veo tenso a la hora del almuerzo. —ella explicó y continuó disfrutando de su comida.
—Creo que tienes razón, muchas gracias por ayudarme Ichika-san.—él respondió, causando que por un breve instante ella sonriese dulcemente.
—Oye, dejando de lado la competencia y los exámenes, ¿Qué hay del torneo que mencionaste? —decidió indagar un poco curiosa, si no mal recordaba, esa era una de las principales motivaciones que alentaban a Gokú.
—Bueno, ciertamente no he tenido tiempo para entrenar, pero ya tengo el dinero de la inscripción, si todo sale bien podré tener el consentimiento de mi hermana y lograr participar. —explicó.
—Vaya, ahora entiendo por qué le dabas tanta importancia a tu trabajo.—Ichika concluía no evitando sorprenderse. —Seguramente podrás ganar y tener el primer puesto.— ella afirmó y golpeó el hombro del chico delicadamente en señal de fortaleza.
—No estoy muy seguro, hay escuelas que vendrán de otras regiones, son participantes mucho más fuertes.—comentó un poco nervioso. —Bueno, aún no tengo la aprobación de mi hermana, así que no debería emocionarme. —dijo después sobando su nuca, no obstante la mayor de las Nakano no permitió que el desánimo hiciese dudar al joven.
—yo sé que podrás lograrlo. —afirmó, manteniendo una sonrisa genuina y sincera, muy distinta al gesto burlón que antes presentó. —Yo realmente pienso que podrás lograrlo.
—¿De-de verdad lo crees? —él preguntó.
—Claro que sí, eres un chico fuerte, defendiste a dos de mis hermanas tú solo. —ella le animó. —además eres un deportista de alto nivel, seguramente lo conseguirás.—
—Yo no sé que decir... —musitó y miró al suelo manteniendo una sonrisa dulce.
—¿sabes algo? Este lugar realmente es agradable, no me molestaría venir aquí todos los días —confesó y delicadamente se apegó un poco más a él.
—Hoy fue un día bastante duro, a pesar de ya no contar con la presencia de Yotsuba-san, pudimos mantener nuestro tiempo. —Eba informó con ánimo hacia todos los participantes del club de atletismo. —La competencia será dentro de poco ¡quiero ver su mejor esfuerzo! —su voz concluyó y resonó en toda la pista.
—vaya, realmente estoy agotado... —Gokú susurró mientras en la salida de la escuela se dirigió a su casillero.
—Gracias por tu esfuerzo.—Una voz le sorprendió, fue Eba quien a su lado caminó y se dirigió hacia su casillero que curiosamente estaba bastante cerca al suyo. —Sin Yotsuba, tú eres la única esperanza que nos queda.—aclaró y suspiró pesadamente, debía aceptarlo, Gokú era su carta del triunfo y sin él posiblemente no tendrían oportunidad.
—No digas eso, todos son muy rápidos.—el respondió con una sonrisa. —El equipo de atletismo te tiene a ti, así que vamos a lograrlo.—continuó animándola, manteniendo una sonrisa que Eba no evitó apreciar, y si fue así sencillamente se debía a que hace mucho no la observaba, porque en cada competencia y evento, si algo resaltaba de él era su expresión fría.
—Sabes algo, todo esto me recuerda a la primaria.—Eba prosiguió y continuó cambiando sus zapatos. —Tú y yo solíamos correr en en equipo de relevos ¿lo recuerdas?.—continuó y sonrió, el gesto en Gokú fue similar.
—Es cierto, tú, hongo-san y yo siempre íbamos en las últimas posiciones.—él añadió.
—Dime algo, ¿piensas bailar en la fogata? —ella indagó, una pregunta que gokú no se esperaba.
—Bueno, creo que si.—él respondió.
—¿Ya tienes pareja? —continuó indagando, un poco nerviosa, pero se mantuvo rígida esperando una respuesta que de cierta manera ya se esperaba.
—Si, bailaré con alguien.—contestó y el rostro de la pelinegra se vio reflejado un sentimiento de decepción, pero a fin de cuentas ya se lo esperaba, después de todo los rumores apuntaban ser ciertos y seguramente sería Yotsuba quien balaría con él.
—Bien, eso es una buena noticia.—respondió y se giró a la vez que comenzó a alejarse. —ya debo irme, nos veremos mañana.—se despidió y gokú agitó su mano antes de concentrarse nuevamente en sus cosas.
—Aún tengo tiempo, podré ir a las clases de Uesugi... —Murmuró mientras cambiaba sus zapatos, en ese instante, al caminar hacia la salida pudo ver una silueta conocida y un cabello rosa mecerse delicadamente, así mismo sus broches en forma de mariposa resaltaban y su belleza lograba resaltar con la luz del atardecer, aún cuando mantenía su rostro desanimado de siempre.
—¿Nino-san? —se preguntó y se acercó a ella.
—Parece que tuviste un día cansado. —Comentó la Nakano y junto con ella una botella de agua se le era extendida. Gokú se quedó perplejo sin poder decir algo al respecto y solo se dedicó a verla. —Si no la quieres solo dilo.—con desánimo ella sugirió, ese fue el momento donde él entró en razón.
—¡Si, muchas gracias Nino-san!—él habló y recibió el gesto de la Nakano, no pasó mucho tiempo para que bebiera de ella hasta con fervor y Nino observó aquello con una pequeña sonrisa. —¡Qué rico, de verdad tenía mucha sed! —afirmó después secando sus labios con su brazo.
—Parece que tú y esa chica son bastante cercanos ¿no? —indagó levantando una ceja al haber escuchado parte de la conversación que mantuvieron, pero su disgusto era mínimo porque Gokú no le dio muchas vueltas y aclaró el compromiso que tenían.
—Si, después de todo es la capitana del equipo.—respondió sin más. —¿Qué haces aquí Nino?¿tenías alguna actividad? —indagó bastante curioso por la presencia de la dama, a estas horas no tenía caso continuar en la escuela si no participabas en algún club.
—No en realidad, olvidé algo y tuve que regresar. —explicó cruzándose de brazos, claramente no era la verdad, pero decirle que aguardó por él durante todo este tiempo no era una opción, sin yotsuba en el equipo de relevos no podía simplemente ir y verle entrenar, al menos si no quería delatar sus intenciones.
—Bien, deberíamos darnos prisa, aún debemos llegar a las clases de Uesugi. —Habló mientras comenzó a avanzar, una sugerencia que Nino no consideró.
—¿Por qué tienes prisa por ir a las clases de "Ese"? —indagó con un tono molesto y no era simplemente porque aún odiase la idea de estudiar bajo la tutoría de Uesugi, si no porque podían aprovechar algo de tiempo e ir a algún otro sitio, normalmente no tienen oportunidad de encontrarse después de clase ni mucho menos disponer de algún espacio para compartir.
—Pero, aún tengo mucha tarea que no entiendo, si quiero tener tiempo para el fin de semana debo terminar cuanto antes... —él explicó rascando su cabellera y Nino supo exactamente a lo que se refería y no evitó ruborizarse por recordar la cita que tenían pendiente, pero no solo fue nerviosismo, saber que él estaba priorizando su salida era una señal de interés, eso de algún modo le alegró.
—Supongo que tienes razón...—ella respondió no evitando sonreír, recordó entonces que él tiene más cosas de las cuales preocuparse y desde un inicio ella se propuso no presionarle, de ahí que el día de la fogata decidiese expresar sus sentimientos.
—será divertido caminar a casa juntos ¿no lo crees Nino-san? —él indagó mientras comenzaron a caminar.
No tuvieron mucho de qué hablar, ambos jóvenes simplemente caminaban con su mirada al frente, pero tampoco es que se sintiesen incómodos, para Nino caminar junto al joven se sentía como una victoria y para Gokú era un gusto regresar de la escuela en compañía de alguien más a parte de Yotsuba.
—Nino-san, ¿puedo preguntarte algo? —indagó y se dirigió a ella con una expresión curiosa, ella afirmó con su cabeza y se dedicó a escucharle.
—¿Por qué no quieres estudiar con nosotros? —cuestionó recordando que tanto ella como Itsuki parecen empeñadas en alejarse.
Nino arqueó sus ojos en señal de molestia, pensó que podrían tener un tema de conversación diferente.
—¿No es que no quiera ¿entiendes? —respondió con aburrimiento. —Simplemente no me gusta que me digan qué hacer, además detesto a ese tutor.—aclaró.
—Pero a mí me gustaría que pudiéramos estudiar juntos. —él continuó rascando su cabellera. —Seguramente sería divertido.—concluía y Nino fingió no prestarle atención, sin embargo, esas palabras las consideró detenidamente, pues si no podían pasar tiempo en otras formas, no estaría mal si intentaba acercarse a través de las clases.
—¿De verdad te gustaría estudiar conmigo? —indagó un poco insegura de acceder.
—Por supuesto, ¿a ti no te gusta la idea? —curioseó, una cuestión que presionó un poco a la Nakano.
En ese instante ella detuvo sus pasos y por ende obligó a Gokú a interrumpir su trayecto, él la miró con un poco de duda por la acción repentina y por la forma en que su mirada le señalaba parecía iba a decir algo.
—¿Te parece si lo hago con una condición? —preguntó y despertó la incertidumbre en el joven que solo aguardó en silencio lo que ella tenía para decir. —a partir de ahora caminaremos juntos de regreso a casa hasta el campamento escolar.—propuso, sin titubear ni dudar porque si debía soportar a su tutor al menos quería conseguir algo a cambio.
—Mira, ya terminé.—Gokú habló extendiendo un examen de prueba que Uesugi formuló.
—Yo también terminé... —Miku habló y extendió su prueba.
—Yo aún no termino, esto es complicado... —Yotsuba se quejó y sostuvo su cabeza con frustración.
—Mucho menos yo, al menos deberías explicarnos algo sobre todo esto.—Nino se quejó mientras con desgano intentaba resolver los puntos planteados.
—¡Claro que lo expliqué!.—Futarou exclamó en sus adentros, soportando la actitud de la Nakano, más no dijo nada al respecto. —¡¿Oye, qué fue lo que hiciste?! —Indagó intrigado, porque no esperó que de un momento a otro Nino hubiese accedido a asistir a sus clases.
—Eso no te incumbe.—contestó aburridamente y luego empujó al Uesugi alejándolo un poco del resto de las hermanas Nakano, una acción inesperada y confusa. —mira, aquí tienes el pago pendiente. —Gokú declaró y extendió un sobre, Futarou mostró un poco de sorpresa, pero no hizo nada al respecto, solo se dedicó a observar el objeto.
—Crees que sea correcto? la mayor parte la hiciste tú. —él comentó con dudas de aceptar el dinero.
—Los talleres y las indicaciones parecen haber funcionado. —Respondió él. —Además, comenzaré a asistir normalmente a partir de ahora, aún hay tiempo hasta los exámenes y quiero aprovecharlo. —afirmó y entregó el objeto con algo de agresividad. —No quiero deberte nada, así que solo has tu parte.—aclaró y luego le ignoró.
—¿Y qué hay de tu trabajo?—Futarou continuó indagando, no porque se preocupara, solo le resultaba un poco inquietante todo lo que Gokú afirmaba.
—Ya te dije que eso no te incumbe.—contestó con su habitual desprecio hacia su compañero y esta vez se dirigió a las hermanas Nakano. —Ya tengo que irme, perdón por las molestias.
—Buena suerte en tu trabajo Son-kun! —Yotsuba se despidió levantando su mano.
—Nos veremos mañana.
—Deben cargar eso con más cuidado, si lo rompen tendrán que pagarlo! —Gokú regañó y señaló con su dedo a Maeda que envolvía cautelosamente algunos brillantes cristales dentro de algunos protectores.
—e-entiendo, seré más cuidadoso... —respondió el joven, enderezándose y concentrándose más en su trabajo.
—Y tú encárgate de limpiar bien las cosas, nadie comprará algo si está sucio. —explicó al chico restante que frotaba un paño sobre los cristalinos objetos. —Después de eso deben etiquetar como "frágil" y verificar la dirección de envío, si algo sale mal la dueña lo descontará de su paga.—indicó y prosiguió a enseñarles la forma correcta de verificar los artículos, fue muy cauteloso y preciso. —Antes e irse deben preparar todo para ser enviado y luego bajar la mercancía restante delicadamente o pueden romperlo.—continuó explicando, ya las horas habían transcurrido y la jornada laboral estaba por concluir.
—Es bastante más complicado de lo que imaginaba. —Maeda comento. —Pero creo que podremos encargarnos.
—Solo serán algunos días, he hablado con la dueña, si causan algún daño lo descontará del sueldo, intenten conservar mi empleo hasta que logre terminar con la competencia. —Gokú advirtió. —Aquí tienen, he escrito algunas indicaciones por si llegan a olvidar algo.—concluyó y extendió algunas hojas de papel.
—No te preocupes, solo intenta concentrarte en la competencia.—Izaki le animó. —Nosotros nos encargaremos de todo esto, solo es un trabajo a medio tiempo.—afirmó despreocupadamente.
—Mas les vale par de idiotas, no quiero escuchar que perdieron mi empleo, si tienen problemas no duden en llamarme! —advirtió y luego suspiró pesadamente. —Supongo que eso es todo, nos veremos después. —concluyó y se dio media vuelta.
—Oye Son! —Izaki le llamó y el joven se volvió para ver a los dos tipos. —Buena suerte.
—Si... la voy a necesitar.
Fin del capítulo 30.
Bueno gente, espero que el capítulo haya sido de su agrado, comenten y dejen sus opiniones respecto al capítulo y no olviden darme una estrellita si les gustó.
Como siempre espero que estén bien, nos vemos en el siguiente capítulo, bye.
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