Capítulo 19


Narra Zee:

A penas habían pasado dos días, cuando ya estaba desesperado por volver con Saint, sentía mi cuerpo doler por el deseo de tenerlo entre mis brazos. Una madrugada, fui a la cocina para tomar té, y así lograr descansar un poco.

- ¿Zee? ¿Qué haces aquí?

- Hola mamá, no puedo dormir, me hace mucha falta.

- Te entiendo, me pasa lo mismo con tu padre, cuando no está, no puedo dormir.

- ¿Me das permiso de regresar?

- No es permiso lo que me pides, si no aprobación.

- Estoy desesperado, lo extraño mucho. - Mis lágrimas salieron sin control.

- Ven aquí. - Me abrazó. - Imagino lo que debes sentir, pero fue tu decisión darle espacio.

- Lo sé mamá, y si vuelve a mí, juro que no me separaré de él de nuevo.

Lloré en su hombro durante un buen rato, cuando logré calmarme ella me dijo que fuera a dormir, me costó mucho, pero descansé un par de horas. Se acabó la primera semana y las cosas para mí empeoraban, hasta que llegó una visita inesperada.

- ¿Y tú qué haces aquí? - Preguntó mi hermano.

- Tú también me caes mal.

- Jajajajajajajaja, sigues siendo la misma niña alocada que conocí.

- ¡ZEE! Te extrañé, ¿cómo estás? Qué bueno verte, necesito tu ayuda. - Me dio un abrazo.

- Yo también te extrañé, estoy esperando a una persona especial y claro, solo dime cómo te ayudo.

- ¿Una persona especial? ¿Me quieres poner celosa? Pues no, no lo lograrás y la ayuda es con respecto al orfanato, ¿podemos hablar?

- Claro, te ayudaré, vamos al estudio.

Al entrar, me comentó que el orfanato estaba lleno, la cantidad de niños excedía su capacidad, entonces comenzamos a pensar. Se me ocurrió hacer un pequeño albergue para los niños nuevos, además de emplear a personas del pueblo y conseguir familias para adoptar.

Una semana después, ella regresó porque ya teníamos patrocinadores, edificio, Director e incluso algunos padres que deseaban adoptar. Así que mi mamá hizo una pequeña reunión para celebrar este triunfo con la familia, estábamos por almorzar cuando tocaron la puerta.

- Yo abriré.

- Gracias Lou... Zee, ¿cómo te sientes hoy?

- Estoy bien mamá, aún me duele no estar con él.

- ¿Qué te parece esto? ¡Si no viene en esta semana, yo te llevaré a él!

- Te creo mamá, pero debes prometerlo.

- Eres un tramposo. Igual que tu papá.

- Soy un buen hijo, no cometiste errores conmigo.

- No debí dejar que pagaras la deuda.

- Debiste castigarme por andar jugando con un encendedor.

- Eres el mejor hijo que una madre podría pedir, no soy capaz de castigarte. Y menos después de ver cómo tratas a Saint.

Estábamos hablando con mi mamá, me pidió que llevara la ensalada a la mesa, agarré el plato con cuidado. Pero, escuché una discusión que me incluía, así que me giré para intervenir y... Y... Ahí estaba Saint, en la puerta.

Mis ojos se llenaron de lágrimas y me fue imposible sostener el plato, mis manos se hicieron de agua en ese momento. Y cuando él me vio, se lanzó a mis brazos, correspondí su abrazo, deseando que fuera real, luego lo hice un poco hacia atrás.

- ¿Estás aquí? ¿De verdad? ¿Esto es real? - Volvió a abrazarme con fuerza.

- Yo también siento que es irreal, te extrañé muchísimo.

- Max te dio el paquete.

- Sí, muchas gracias por decirme dónde encontrarte.

- Gracias a ti por venir, yo también te extrañé.

- Te amo Zee, no quiero estar lejos de ti.

- No volveremos a separarnos, lo prometo. ¿Hablaste con él?

- Ya no hay heridas en mi pasado, todo está bien ahora.

- No puedo creer que estés aquí...

Saint seguía ente mis brazos, ambos estábamos llorando, no volveré a perderlo, ya no quiero vivir sin él, en verdad me duele cuando no está. De pronto, mi hermano aclaró su garganta y ahí estaba toda mi familia, viéndonos fijamente.

Fue cuando él se bajó, se veía muy avergonzado, empezó a pedir perdón por haber entrado sin permiso. Me pareció hermoso verlo de esa manera, así que lo abracé por su espalda y le susurré a su oído.

- Todo lo mío es tuyo, que no te de vergüenza por favor.

- No te sientas avergonzado, somos familia ahora. - Dijo mi mamá.

- ¿Somos familia? ¿De verdad?

- Oye lo sabemos todo, pero deberíamos hablar después, te ves muy cansado. - Mi hermano y su gran boca.

- ¿Lo saben todo? ¿Y con eso te refieres a todo?

- Zee, llévalo a tu habitación para que descanse un poco. Cuando despiertes tendremos tiempo para conversar.

- Muchas gracias mamá.

Ayudé a Saint con su equipaje, lo agarré de la mano y lo llevé directamente a mi habitación, estoy tan feliz. Al momento de entrar, cerré la puerta e inmediatamente me fui sobre él poniéndolo contra la pared para besarlo sin piedad.

- Zee, estamos en casa de tus padres. - Me dice preocupado.

- Me encanta lo prohibido, en tanto sea contigo.

- ¿Te volviste loco de remate?

- Por supuesto que sí, no te he tocado en dos semanas.

Lo llevé hasta la cama, caímos ahí, él debajo de mí, lo vi completamente rojo, sentía su cuerpo temblar y eso me excitaba. Recuperaré el tiempo perdido, haciéndolo mío, pero cuando abrí su camisa vi que...

- Se borraron las marcas que te hice.

- Zee yo, quiero decir... - Cubrí su boca y le dije:

- Si me vas a detener, es mejor que ni lo intentes. - Me dio muchos besos en la mano para después decir:

- No voy a detenerte, solo quiero decirte que todo mi cuerpo grita tu nombre, por favor hazme tuyo...

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top