Capítulo 12
Narra Saint:
No sabía qué hora era, me desperté en los brazos de Zee, al final, ni siquiera pude contar cuantas veces lo hicimos. De lo único que estoy seguro, es que esa fue la noche más maravillosa de toda mi vida y quiero repetirla para siempre.
Zee aún estaba completamente dormido, así que sin hacer ruido, me levanté de la cama y fui a tomar una ducha para poder cocinar, pero estaba pensando locuras, porque no sé cocinar. Aún estaba enjabonándome, cuando sentí que sus manos se pasearon por mi espalda.
- ¡Buenos días! - Me di vuelta.
- ¡Buenas tardes dirás! Ya son las 2:35 pm.
- ¡Con razón tengo hambre!
- ¿Puedo preguntarte algo? - Me dice mientras me rodea con sus brazos de roca.
- Lo que quieras... - Yo también lo abracé.
- ¿Es normal que aún te desee?
- ¿Quieres otra ronda?
- Mil más de ser posible...
- Anoche te quedaste dormido Zee.
- No es cierto, porque sí llegamos a un último increíble orgasmo.
Entonces mordí mi labio inferior, mientras él dejaba besos en mi rostro, al mismo tiempo me pedía una nueva ronda. Y no le bastaba con eso, sus manos tocaban todo lo que alcanzaban, mi deseo se estaba haciendo muy grande y al final cedí.
Agarré su cabello para traerlo hacia mis labios, profundizando el beso en el que su lengua invadió mi boca hasta mi garganta. Me encanta cuando hace eso, hacerlo en la ducha es lo mejor que se le ocurrió a Zee, todo se facilitó porque ya estábamos desnudos.
- ¡Me encantas Saint, no puedo controlarme contigo!
- ¿Y quién te está pidiendo control?
Entonces, me tomó de las piernas, me cargó y con su mano hizo entrar su dura erección en mí, solo pude levantar mi rostro y soltar un gran gemido. Comenzó a entrar y salir suavemente de mí, me estaba matando, así que lo provoqué.
- ¿Qué pasó con mi Zee de anoche? ¡Quiero que venga ese que no tuvo piedad de mí! - Se acercó a mi oído y dijo:
- ¡Ya no hay piedad para ti entonces!
En ese momento agarró mis caderas, sus estocadas se hicieron muy fuertes, tal como en la noche, es delicioso ver a Zee perder el control. Esto sobrepasa todo lo que soñé, él me entiende sin conocer mi problema, y aún espero la oportunidad de decírselo.
- ¡Más... Zee, dame más!
- ¡Aaahhh Saint, estás bien rico!
Espero que él sepa que está mil veces más rico que yo, es tan sexy que me hace temblar, luego de tanto placer, salió de mí para poder expulsar su carga. Me ayudó a bajarme, mis piernas estaban temblorosas y comenzó a masturbarme hasta que llegué a mi orgasmo.
Narra Zee:
Tuve que abrazar a Saint después de lo que hicimos en la ducha, me dio miedo que no pudiera mantenerse en pie. Cuando logró calmarse, lo solté poco a poco, solo diré que me encanta el tono rojo de la piel de Saint al llegar a un orgasmo.
- Me daré una ducha, sal, cámbiate y pide comida, yo pago.
- ¿Nunca usas la cocina?
- Realmente no, porque no puedo cocinar.
- Está bien, me voy. - Lo agarré de la cintura y susurré en su oído...
- Pero sólo de la ducha... - Me dio un pequeño golpe en la cabeza y dijo:
- ¡Estás loco!
Cuando iba saliendo, le di una leve nalgada, se ve aún más hermoso cada vez que se avergüenza, él se fue y me quedé para ducharme. Al salir, no estaba haciendo frío ni calor, así que me quedé en ropa interior, quiero ver la expresión que pondrá.
No encontré a Saint, no estaba en la habitación, ni en la sala de estar, mucho menos en el comedor, iba a salir al patio a buscarlo. Pero un fuerte ruido me detuvo, fue en la cocina, como si algo se hubiera quebrado, fui y ahí estaba él.
- ¿Qué pasó?
- Se me cayó un plato. - Me dice muy avergonzado.
- ¿Te lastimaste?
- Me parece que no.
Sonreí antes de inclinarme para ayudarlo, me parecía muy divertido, solo era un plato, pero él actuaba como si fuera una reliquia. Terminamos de limpiar y le ayudé a servir la mesa para que pudiéramos comer.
- ¿Y tú de qué te ríes?
- ¡De tu forma de comer! ¿Sabes que necesitas respirar?
- ¡Así como yo! ¡Tú eres muy lento!
- Saint ¿cuántos años tienes?
- De pronto te importa mi edad... Tengo muchos menos que tú abuelo.
- Jajajaja. Sí bueno, es que dejé mis estudios por un par de años, mi familia pasó por una situación económica difícil, el banco no quiso hacer préstamo y pues...
- ¿Pidieron un préstamo de manera ilegal? ¿Por eso trabajas de...?
- Así es... Estoy amarrado a este trabajo...
- ¿Por cuánto tiempo?
- Bueno, pedí tres días libres, así que, me falta un mes.
- ¿Te hiciste responsable de la deuda de tu familia?
- La deuda es mi culpa... Hace años, mi hermano y yo estábamos haciendo travesuras. En un accidente, quemamos el negocio de nuestros padres.
Saint estaba escuchando todo con mucha atención, no me juzgó ni me regañó en ningún momento, fue sumamente hermoso. Nunca nadie quiso escuchar mi versión de la historia, solamente me juzgaron sin saber la verdad.
- No eres culpable, tú mismo lo dijiste, eras un niño haciendo travesuras. Pero, me alegra que seas responsable.
- Niño o no, si no hubiera estado jugando con un encendedor, eso no habría pasado.
- ¿Por qué te pagan? ¿No se supone que tú les pagas?
- Obtienen más de lo que imaginaron, así que es fácil tener acceso a mi pago.
- No me parece justo para los demás...
- ¿Los demás? ¡Soy él único que trabaja para ellos!
- Oh bueno... Recogeré todo para limpiar.
- Espera, ¿Y el postre?
- ¡No me pediste postre!
Agarré a Saint y lo senté sobre la mesa, justo frente a mí para decirle:
- Entonces tú serás mi postre...
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