Hay veces que lo que está destinado a ser se impone sin importar las circunstancias. La ciudad de Tokio fue testigo de una extraña coincidencia tres años antes del momento en que se enmarca la historia que hoy pretendo contarles.
Yo, como buen oyente y amigo, tuve el privilegio de ser testigo del cambio que se fue gestando en una de las personas y alfas que hasta hoy, se llevan toda mi admiración. Para el mundo exterior sería fácil culpar al cabecilla de Gold Tiger como otra rata de alcantarilla de la yakuza japonesa.
Para los que no teníamos miedo de mirarle a la cara, era sólo Yoongi. Sinceramente me preocupaba que nunca se interesara por algo más que seguir poniendo su imperio por las nubes, pero lo que sucedió ese día en Hachiko Park, sin dudas movió los engranajes para que la curiosidad se convirtiera en otra cosa.
Yo fui testigo al final de cómo cada pieza se fue uniendo hasta dar forma a un lienzo de belleza indescriptible. Era hanami en esas fechas y el parque, muy fiel a la tradición de la caída de las flores de cerezo, exhibía sus tonos dorados y rosas solo para remarcar la fragilidad del pequeño omega que había perdido sus lentes entre el revoltijo de folios que cargaba bajo el brazo.
—¡Maldita sea!
Masculló arrugando la nariz de manera graciosa. Recuerdo que el jefe había decidido esperar a nuestro contacto cerca de la estatua del perro Hachiko. También de su mala costumbre de fumar cigarrillos mentolados mientras los minutos se consumían.
Yoongi nunca había sido de los que rindieran culto a la paciencia. Aunque eso estaba a segundos de cambiar. La figura menuda que le dedicaba maldiciones al suelo alfombrado por hojas en el parque terminó por atrapar la punta de sus zapatos italianos en lugar de los dichosos lentes.
—¡Oh… disculpe…! Es que no veo muy bien…
Aún recuerdo cómo nuestro equipo contuvo la respiración, porque nadie con dos dedos de sentido común se atrevía a mirar a los ojos al jefe. Solo los más allegados o los que tenían alguna historia en común, en el pasado sobre todo, podían darse ese lujo.
Entonces cómo era posible que aquel pequeño omega torpe lo hiciera con tanta familiaridad. Esperamos una orden para deshacernos del menor de ojos azules y desordenado cabello rubio. Pero el mandato nunca llegó. Por una fracción de segundo pude ver el cambio en el rostro, siempre imperturbable, de Yoongi.
Fue como si su lobo lo presintiera primero y con un gesto poco usual en él se arrodillara para ayudar al joven omega a tomar un lugar en el banco.
—No te preocupes. Te ayudaré a buscar tus lentes…
—Uhmm… gracias…
Fue lo que respondió el más joven. No tenía idea que a partir de ese momento su existencia sería blanco de la sed de curiosidad de nuestro jefe. Tampoco podíamos poner sobre sus frágiles hombros la responsabilidad que hoy ocupaba.
Park Jimin, el omega que había perdido sus lentes en Hachiko Park se convertiría en el Santo Grial de la organización que nos estaba colmando la paciencia ese día. Vaya suerte la que tuve de ser testigo de ese primer contacto, y más aún de observar cómo cada capa de control y aislamiento desaparecía del corazón de mi mejor amigo, mientras el código ZAPHIRO era descifrado.
Y sé que te estarás preguntando, quién puede ser este humilde asistente a una de las historias más ocultas del bajo mundo. Me quitaré el sombrero y dejaré la puerta abierta. Soy Jung Hoseok, agente encubierto de la policía federal surcoreana y solo para vuestro dominio: mejor amigo de aquellos que decidieron por encima de la cordura y el deber. Esta es mi historia junto a ellos, bienvenido a CÓDIGO ZAPHIRO.
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Bajo el manto de perfección que las élites pregonan en la ciudad de Tokio, Park Jimin conoce los rastros de las sombras que se mueven a su espalda. Ser el único omega de la división de ciberinteligencia TRASH y el hacker más brillante de su generación, lo convierten en el blanco de muchas organizaciones como Gold Tiger.
La rutina de algoritmos y predicciones que suelen darle orden al mundo de Jimin parece ser su lugar seguro hasta que una operación rutinaria se convierte en una trampa perfecta.
Su captor es Min Yoongi, un hombre que ha rastreado cada uno de sus movimientos durante años, alimentando una obsesión tan meticulosa como peligrosa. No busca solo a un omega; necesita la genialidad de Jimin para descifrar el Código Zaphiro, una llave digital capaz de derrumbar imperios.
Encerrado en una jaula de oro mientras hace su trabajo, Jimin descubre que el monstruo tiene grietas: una mirada que duda, un toque que tiembla, un pasado que lo persigue. Pero entre el miedo y una fascinación prohibida, deberá decidir si descifrar el código lo convertirá en su salvador... o en el arma que termine destruyéndolos a ambos.
CÓDIGO ZAPHIRO: Bajo el dominio de tu amor
HISTORIA ORIGINAL DE AWORLDIH PARA EL CONCURSO ROMANCE AWARDS DE @EDITORIAL_CDT
PROHIBIDA SU COPIA O ADAPTACIÓN SIN PERMISO DE LA AUTORA
Disparador 5
Una hacker brillante es secuestrada por el líder de una organización clandestina que ha estado siguiendo sus pasos durante años. Él necesita su talento para un plan que podría destruirlo todo, pero lo que no admite es que su obsesión por ella es lo que realmente lo ha llevado a capturarla. Ella, entre miedo y fascinación, empieza a descubrir que él no es el monstruo que aparenta… o quizás sí.
DARK ROMANCE
Yoonmin omegaverse
2026
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