una gota
El sonido de la lluvia en el exterior me hace imaginarme a mí mismo como gotas de agua que caen del cielo, disminuyendo el peso de las nubes para recorrer las calles de la ciudad para después desembocar en un mar donde sería completamente irrelevante entre otras. El terminar siendo una gota más parece de lo más triste, ya que pensar en lo contingente que puede ser uno no es agradable, mas prefiero mirarlo desde el punto de vista donde mis problemas no son más que esa minúscula gota, que sin importar sus componentes y dónde esté seguirá siendo una simple gota sin importancia.
Sin embargo, si fuese una gota, no podría estar rellenando el lienzo frente a mí, usando pigmentos para poder plasmar una pintura que pueda conmover a los que la vean. En mis manos tengo sujeta una paleta donde los colores se mezclan creando un nuevo universo, un universo que ha sido testigo de noches largas donde mis pinceles iban trazando mundos sobre telas, un universo donde hay un color imprescindible que no pasa desapercibido. Un color cuya presencia ha marcado el curso de mi vida.
Mientras trazo las sombras de mi último cuadro, pienso en cómo el verde desaparece en ellas, siendo este tono del color tan oscuro que podría ser confundido con el negro, perdiendo la magia que significa usar este tono para dibujar las sombras.
Las sombras. Una característica que le da profundidad a toda obra, necesaria para poder plasmar la realidad. Nunca fui entusiasta de dibujar sombras, ya que su significado y color me daban escalofríos, provocando en mí sus tonos grises una melancolía inexplicable por la escasez de luz que estos captaban. Eso fue hasta que, en medio de la oscuridad, aquella luz que estos colores oscuros no conseguían captar apareció, iluminando mis pensamientos, dejando atrás la penumbra para darle un nuevo significado a la parte oscura de nuestro mundo. No fue hasta un día lluvioso como este donde me permití mirar a mi alrededor, cuando me di cuenta de que no había color más presente que el verde, el verde de la vida, de la naturaleza, de la esperanza. Una esperanza que nuestra sociedad de hoy en día necesitaba más que nada. No cualquier color podía ser significativo a la hora de pintar las sombras, necesitaba un color que tuviese siempre un significado, un color universal, un color que pudiese acompañar a mis pinturas, al igual que las sombras acompañan al mundo. A pesar de ser yo una gota en este inmenso mar que es el mundo, pude tomar el pincel y darle a mi existencia significado, plasmándolo en las sombras que tan poco apreciadas son por el mundo. Con este simple instrumento, tomé tonos distintos de este color, creando obras monocromáticas donde este elemento simbólico no representaba más que aquella esperanza que debe estar presente incluso en las sombras más oscuras. Sombras que captaron mi atención al cambiarlas de color, dándoles distinto significado a esos espectros que nos acompañaban. ¿Por qué darle a un acompañante como este un color que lo minimice? Para que exista sombra, debe existir luz, algo mágico que ayuda a uno a verle salida a la desesperación.
Fue por eso que lo elegí. Deseché todos los colores oscuros que tenía, como muestra de rebeldía hacia los sentimientos que representaban, y tomé todos los tonos de verde disponibles para trazar, marcar, dibujar sombras en mis cuadros, haciéndolos aún más únicos. Las sombras ya no eran un elemento secundario, si no uno acompañante, uno que siempre estaría ahí y que con su color también llevaba la esperanza y el deseo de vida que todo hombre necesita.
Era por eso por lo que mirando mi paleta llena de tonos aleatorios de un mismo color maravillado mientras terminaba de firmar un cuadro donde todos mis ideales quedaban claros. Este cuadro no representaba ni más ni menos que un camino en medio de un verde prado, un camino sin final, cuya perspectiva te hacía desear conocer lo que hay más allá. Los diferentes tonos de azul y verde se fusionaban a mitad del cuadro, uniendo el celeste con el oliva, el cielo con la tierra, representando lo imposible. Quizá no sería más que una pieza más que iría a mi desván, pero eso no importaba cuando disfrutaba haciendo tal trabajo. Con el pincel en mis manos tracé un último detalle, viendo finalmente lo que mis manos pudieron hacer. Mi arte no pretendía hacerme artista, sino darles a las personas del mundo una historia en la que poder inspirarse para no dejar el pincel y completar un bonito cuadro donde las sombras no tengan que ser negras, donde el cielo no tenga que estar despejado para poder disfrutar del día, o donde no tengas que darle tanto color a la vida para poder ser feliz, porque a veces uno no tiene la fuerza para alcanzar el resto de los colores, y quizá usar uno solo pueda ser tu escapatoria.
Mi paleta no era solo símbolo de mi trabajo, de mi amor hacia cierto color, sino un objeto que pudo convertirme en un río en vez de una gota, un río lleno de vida, que a pesar de ser uno más, tiene un nombre y un destino que lo hace único. Un río que en vez de seguir un camino recto decidió desembocarse y regar las tierras a su alrededor para compartir su vida con otros y revivir terrenos que quizá ya no veían esperanza.
[...]
cada año tengo este concurso raro así que agradecería si me dais vuestra opinión <3
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