Valiente.
*NOTA: Un actor que se parece bastante al Johan de mi retorcida mente está en la portada (al inicio) de este capítulo.
Capítulo 14.
Valiente.
Duncan era claramente unos centímetros más alto que Jared, pero estando en la cama de aquella clínica, se había encogido lo suficiente para estar cómodo bajo el brazo de su pareja, buscando su calor y aliviando su malestar; Duncan era un beta fuerte, pero demasiado sensible, tanto que sus sentimientos negativos solían afectar su estado físico; si meses atrás, el enterarse de cómo en realidad su padre había fallecido le había revuelto estómago, ahora no le sorprendía la fiebre que se desató por la riña con Jared y lo que ocurría con su madre.
—Deberé reunirme con Alberto, tengo que comprobar si sus sentimientos por mamá son genuinos— dijo de repente Duncan, se habían quedado en silencio por unos minutos, juntos y abrazados en la cama de la clínica; sentados apoyando la espalda en la cabecera, disfrutando de su cercanía.
—Puedo apostar a que sí lo son— respondió Jared, acariciando el brazo del beta, —aunque estuve poco tiempo en Rilltown, pude notar lo atento que es con ella.
—¿Lo sabías y no me dijiste?— preguntó como un falso reclamo.
—¿Qué habrías hecho?
Duncan se encogió de hombros, la respuesta era obvia: nada, no podría haber intervenido puesto que era la vida de su madre, y si ella estaba dispuesta a darle una oportunidad a Alberto estaba en todo su derecho de hacerlo.
—Además—, agregó Jared, —no creo que a Dafne le agrade que interrogues a Alberto.
—¿Quién dijo algo sobre un interrogatorio?
Jared soltó una suave risa, seguramente Duncan no se conformaría con solo un par de preguntas.
De repente, se escuchó un par de golpecillos en la puerta y luego esta se abrió lentamente para dejar a la vista una melena castaña y ondulada, los ojos curiosos de Johan miraron alrededor.
Duncan se tensó, Jared no solía mostrarse cariñoso en público, nunca antes le había tocado más de lo estrictamente necesario frente a Johan, en cambio ahora estaban muy juntos, demasiado. Pero, sorpresivamente, Jared no se movió ni un ápice manteniendo su brazo alrededor de los hombros de Duncan, manteniéndolo pegado a su cuerpo.
—¿Puedo pasar?— preguntó Johan, mirando a Jared primero y luego al beta.
Duncan asintió y Johan entró con cautela, como si quisiera pasar desapercibido, tratando de que sus pasos fueran silenciosos sobre la baldosa, acercándose hasta quedar a un metro de la cama, mirándolos casi escrupulosamente; Duncan supuso que era porque nunca había presenciado una escena así.
—¿Qué ocurre, niño?— preguntó Duncan con la intención de fastidiarle un poco, sabiendo que prácticamente le ofendía que le llamara "niño" cuando era un joven de veintiún años ya; tampoco era como que hubiese muchísima diferencia entre ellos en cuanto a la edad, en realidad era solo alrededor de un lustro, y aunque en un principio fue una manera en la que Duncan le señalaba su "inmadurez", ahora era una palabra cariñosa y algo molestosa.
—Lya dijo que estabas enfermo— se encogió de hombros, —tenía que verlo por mí mismo.
—¿No le creíste?— sonrió Duncan un poco burlón, —eso es nuevo— se refirió al hecho de que Johan era bastante "obediente y crédulo" con Lya y Zoé.
—Solo quise asegurarme de que no habías muerto, ¿quién seguiría entrenándome?
Duncan negó con la cabeza y una sonrisa, si esa era la manera en la cual Johan demostraba su preocupación, estaba bien, —imaginé que a estas alturas ya te habrías dado cuenta de que no soy fácil de vencer— se jactó.
Johan hizo un leve sonido gutural de asentimiento, observando a Duncan, a Jared y luego de nuevo a Duncan, después bajó la mirada, cambió su peso de un pie a otro y finalmente puso las manos tras su espalda.
Jared sabía que el más joven estaba nervioso, casi podía olerlo, y no imaginaba qué podría estarle molestando, o tal vez sí; ahora Johan tenía muchísima más confianza con Duncan que con Jared, así que seguramente necesitaba hablar con él a solas y no sabía cómo pedirlo.
Jared se removió un poco y miró a Duncan, —¿tienes hambre?
Duncan frunció un poco el ceño por la inesperada cuestión, pero contestó a ella, —un poco.
—Entonces, iré por algo de comer— anunció, le besó la sien sin importarle la presencia del chico y salió de la cama, luego miró a Johan y le dijo con voz mucho más fría, prácticamente ordenando, —quédate con él, ya vuelvo.
Johan asintió y en ningún momento dejó de observarle, no fue hasta que la puerta se cerró que el más joven volvió a centrar su atención en Duncan.
—Bien, niño, ¿qué sucede?— inquirió el beta, moviéndose sobre el colchón hasta el lugar que había ocupado Jared, aún podía percibir un poco de su calor y su aroma, eso era fascinante para sus sentidos; decidió recostarse.
—¿Qué sucede de qué?
—Pudiste esperar hasta mañana para comprobar mi salud, por algo has venido, ¿no es así?
Johan arrugó la frente con algo de indignación y cruzó los brazos sobre su pecho para reclamar, —¿así agradeces mi atención y preocupación?
—¿Estabas preocupado por mí?— Duncan exageró su gesto de sorpresa, —¡Aaww, qué tierno de tu parte!
—Tonto— masculló.
Duncan sonrió levemente, —bien, si solo vas a ofenderme, mejor tomaré una siesta en lo que Jared está de regreso, —se dispuso a acomodarse sobre su costado para darle la espalda, pero se quedó quieto gracias al casi grito del otro.
—No, espera— exclamó Johan.
Duncan le miró sobre su hombro, solo para darse cuenta de que el chico había avanzado de una zancada aquel metro de distancia y ahora sostenía en uno de sus puños parte de la sábana blanca.
—¿Qué sucede?— repitió.
—¿Podemos hablar?— preguntó Johan.
—Eso es justo lo que estamos haciendo ahora, ¡duh!
—No, tonto, ¿podemos hablar seriamente?
Duncan giró de nuevo, con cuidado debido a su reciente estado, para no darle la espalda y mirarle mejor, —si sigues llamándome tonto, no creo que pueda ser una charla seria.
Johan miró rápidamente hacia la puerta de nuevo, como asegurándose de que seguía cerrada, y exclamó: —promete que, una vez que abandone este lugar, olvidarás lo que diré, harás como si yo nunca hubiera estado aquí.
Ahora Duncan se preocupó un poco, ¿qué seria eso que prácticamente necesitaba ser olvidado? Se sentó de nuevo, esta vez lo hizo bien, derecho y sin ayuda ni soporte de la cabecera en su espalda.
—Fingir demencia no será difícil— dijo.
—Es en serio, Duncan, promételo— pidió Johan, había un poco de apuro en su voz.
—Está bien, lo prometo— el beta se puso serio, ¿acaso el chico tenía problemas con su padre?
Johan volvió a mirar hacia la puerta, luego a Duncan, se relamió los labios y aspiró lentamente antes de abrir la boca, —yy-yo estoy...— se retorció los dedos de las manos a la altura de su abdomen y desvió su atención hacia las mantas blancas, —antes me gustaba Jared, pero solo era eso, me gustaba y nada más; después yo... bueno, creía que estaba confundido, pero ahora estoy bastante seguro— tragó saliva y, mirándole a los ojos, finalizó, —yo estoy enamorado de ti.
Duncan reprimió el acto reflejo de echarse hacia atrás, primero porque seguramente ofendería, por no decir que rompería el corazón de Johan y, segundo, literalmente no podía poner más distancia, pues se golpearía con la cabecera de la cama.
Se hizo un silencio, en el cual fue notorio cuando el beta inhaló y exhaló lentamente.
—Oye, Jo, esto es realmente inesperado— logró decir por fin Duncan, a veces solo usaba la primera sílaba de su nombre.
—Lo sé— se encogió de hombros, —también sé que nunca podrás corresponderme y que jamás me verás de manera diferente a como lo haces ahora, pero yo solo quería que lo supieras.
—No sé qué decir, en verdad lamento que-
Johan negó con la cabeza y le interrumpió, —no tienes por qué disculparte— sus labios se curvaron en una leve sonrisa y añadió, —tampoco te preocupes de que pueda molestar o hacerle algo a Jared, admito que estoy un poco celoso, pero tengo muy claro lo importante que es para ti y yo nunca haría algo que te dañara, al menos no apropósito.
Duncan no sabía qué decir y tampoco podía darle palabras de aliento o de consuelo porque, aparentemente, el chico estaba plenamente consciente de su situación: no tenía ni la más mínima oportunidad; así que Duncan se dio cuenta de que Johan era muy valiente; ganándose así su admiración, porque recordó que años atrás él estuvo en una situación similar con Julián involucrado, y no tuvo el valor de decirle, jamás lo tuvo; sino que esperó a que ese sentimiento se disolviera.
La expresión del beta seguramente era demasiado seria, pues Johan arqueó las cejas y exclamó consternado, —por favor, dime que no lo eché a perder y que seguirás tratándome igual.
Duncan parpadeó, como saliendo de su letargo, y sonrió, —por supuesto que todo sigue igual entre nosotros, Jo, no seas tonto.
Johan pareció aliviado antes de cruzar de nuevo los brazos sobre su pecho fingiendo arrogancia, —bien, porque sería realmente fastidioso si alguien más lo supiera.
—¿Insinúas que no puedo guardar un secreto?
—¿Puedes?— Johan pareció desafiarle.
—Claro que puedo, te aseguro que ni torturándome obtendrían información de mí, mis labios están sellados— llevó los dedos a su boca y fingió cerrar un zipper.
Johan miró por un segundo los labios de Duncan, luego nuevamente a sus ojos; deshizo su pose y se acercó un poco para decir; —solo hay una cosa más.
—¿Qué?
—Prometiste que sería como si yo nunca hubiera estado aquí, ¿recuerdas?— citó Johan estando bastante cerca y minimizando el volumen de su voz, ¿acaso iba a contarle otro secreto?
—Así es, lo hice.
—Y que todo quedaría olvidado— recalcó el más joven.
—Sí, aunque en realidad no entiend-
Duncan calló y permaneció rígido cuando Johan chocó los labios con los suyos.
¿Acaso el suero que le administraron tenía analgésicos o algún alucinógeno? Porque se sentía aturdido, Duncan simplemente no pudo creerlo, pensó que estaba en un universo paralelo y que los dedos tibios y torpes de Johan acariciándole la mejilla y el cuello eran producto de su retorcida imaginación.
No, no era su imaginación; la respiración del muchacho chocando en su rostro y la vista cercana de sus mejillas sonrojadas y largas pestañas eran reales.
Duncan permaneció como había estado los últimos segundos: inmóvil.
Johan se retiró despacio y cauteloso, al mismo tiempo que palidecía; el chico dio un par de pasos hacia atrás, nervioso, bastante asustado y expectante, probablemente esperando un golpe o reclamo.
Pero Duncan, siendo como era, solo le tomó tres segundos decidir de qué manera sobrellevar esa situación.
—Por todos los cielos, Jo, parece que has visto un fantasma— exclamó un poco burlón, —quita esa cara, no irás a desmayarte, ¿o sí?
Johan se tocó los propios labios, parpadeó y luego frunció el ceño recobrando su actitud retadora para objetar, —¿desmayarme, crees que soy como tú?
Dos ligeros golpes en la puerta y en seguida Jared asomó, mirando a Duncan y luego a Johan, sin sorprenderse de la pose y gestos de ambos: el primero socarrón y el segundo orgulloso; sabía que sería inútil preguntar qué estaba sucediendo, seguramente era una discusión banal, infantil y sin sentido. Jared abrió más la puerta y detrás de él ingreso una enfermera joven con una charola que contenía alimentos y algo de fruta.
La mujer les saludó animada y se presentó, dando unas instrucciones, en especial a Duncan y a las cuales Johan no prestó atención, sino que estaba pensando que lo mejor era marcharse antes de ver cómo seguramente Jared alimentaría a Duncan, porque debía admitirlo, verlos juntos cuando llegó había sido bastante incómodo.
—Bien, me macho— dijo, su voz resaltó sobre el tintineo producido por los cubiertos que Jared había comenzado a manipular y por el sonido de los pasos de la enfermara rodeando la cama para verificar la bolsa de suero que pendía del soporte.
—¿Tan pronto?— preguntó Duncan.
—Claro, si lo que tienes es contagioso, no puedo correr el riesgo.
"Ajá, eso lo hubieras considerado antes de besarme", pensó Duncan alcanzando a morderse la lengua para no soltarlo, sin embargo, su mirada suspicaz fue interpretada por Johan, pues el muchacho se sonrojó y dio media vuelta bruscamente.
—Adiós— exclamó Johan más fuerte de lo que planeó y caminó rápido a la salida, finalizando la escena con un portazo y haciendo que tanto Jared como la enfermera solo alcanzaran a mirarle la espalda, sin despedirse.
Cuando nuevamente Jared y Duncan se quedaron a solas, el primero dejó que su curiosidad sobre la reciente visita le ganara.
—¿Está todo bien con Johan?— preguntó, terminando de cortar la manzana que pronto iba a ofrecerle a su pareja.
Duncan meneó la cabeza ligeramente, —él está bien, solo un poco abrumado porque está ante una situación inesperada, pero no es trascendente; en realidad no es algo que no pueda manejar— "no es algo que no pueda superar" debió decir.
—Él te admira— dijo Jared cuando se sentaba en el colchón, a su lado.
—¿Eso piensas?
—Pienso que se porta algo grosero y orgulloso contigo para llamar tu atención— alargó la mano, acercándole a su boca un trozo de la fruta.
Duncan la aceptó sin chistar, en especial para evitar responder aquello.
—También pienso que es magnífico que hayas aceptado ayudarle a entrenar, tienes madera de mentor y además...— Jared detuvo su discurso y olfateó el ambiente.
—¿Quéj sujcejde?— Duncan engulló el trozo de manzana.
Jared no contestó, sino que se acercó al rostro del beta y olfateó su mejilla; luego se alejó parpadeando cual búho.
—¿Pp-por qué tú... por qué hueles a Johan?
—Oh, eso— trató de restarle importancia, pero la verdad era que el nerviosismo le estaba invadiendo.
—Sí, eso— Jared se acercó de nuevo y comprobó nuevamente olfateando el cuello de su pareja, —el aroma es más intenso en tu piel.
Duncan soltó una risilla trémula, —no me lo vas a creer.
Jared frunció el ceño, —pruébame.
El beta se rascó el mentón, suspirando y haciendo tiempo; pero la ceja elevada de Jared le dijo que se dejara de juegos.
—Te lo diré, pero debes prometer que quedará entre nosotros, ni una palabra, mucho menos a Johan.
Jared entrecerró los ojos, entre curioso y dubitativo.
—¡Oh, vamos!— exclamó Duncan, —no es algo malo, más bien podría ser incómodo o vergonzoso para los involucrados, solo eso.
El delta movió la cabeza afirmativamente, —está bien, prometo que quedará entre nosotros— dijo; entonces Duncan se decidió por confesar lo que había sucedido entre esas cuatro paredes.
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ESPACIO PARA CHARLAR: Bueno, bueno; parece que Duncan solo rompe su promesa con Jared, jajaja.
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