Competencia.

Capítulo 7.

Competencia.

Noah aceleró un poco más en el Maserati para alcanzar la luz verde del semáforo, quería estar lo antes posible en el club deportivo y ver a su hermano.

Estaba realmente alegre y animado, Lucian era un gran sujeto; además de guapo, era amable y atento con los niños. Elsy resultó ser la dueña de "El Pato Feliz", era una mujer trabajadora y madre soltera, años atrás había conocido a Lucian cuando él buscaba un buen lugar para comer algo que pudiera compartir con sus hermanos, pero que no excediera lo que su bolsillo podía pagar; en ese entonces Jimmy no había nacido y el padre de este no le había abandonado.

Tal vez eran muy pocas las cualidades de Lucian que había descubierto hasta ahora, pero estaba encantado con él y tenía que contárselo a Liam pronto y en persona.

Aparcó en un buen sitio y bajó casi de un salto, tomó su maleta deportiva de la cajuela y se dirigió a la entrada; nada la impedía pagar su membresía en ese lugar, aun cuando solo visitara las instalaciones cuando coincidía con su hermano.

Se apresuró y fue a los vestidores para colocarse el bañador, el cual consistía únicamente en un pantaloncillo ajustado, largo y de color negro, sus googles y el gorro plástico.

Estando cerca del área de la piscina reconoció la silueta de Liam, eran de la misma estatura, tenían el mismo color de cabello, ese que asomaba algunas hebras bajo el gorro plástico.

Noah podría jurar que se estaba viendo a sí mismo en un espejo, y claro que lo sabía; cuando eran más jóvenes su madre los solía llevar a tiendas de diseñador para que hicieran sus trajes a medida, ese lugar estaba lleno de espejos en diferentes posiciones, de tal manera que podía mirar su retaguardia; así que sí, Noah sabía cómo lucía su propio trasero.

—¡Liam!— gritó antes de subir a su espalda de un brinco.

Liam gruñó tambaleándose, pero logrando mantener el equilibrio, evitando que ambos cayeran.

—¡Noah! ¿Qué diablos haces?— se quejó.

El menor ignoró el ceño fruncido del otro, en vez de eso se aferró con fuerza a su espalda, incluso cruzó los tobillos a la altura del abdomen de Liam, para luego besarle en la mejilla escandalosamente. La gente que estaba allí miró sin disimulo, algunos dejando escapar una risita burlona, otros asombrados ante el par. Ambos eran conscientes de su atractivo, eran bastante guapos, así que podrían ser algo "comunes" las miradas que las chicas les mandaban, sobre todo cuando los veían juntos.

—¿Qué tú no me extrañaste? Yo a ti sí— exclamó Noah.

—Apenas hablamos por teléfono hace unos días— Liam comenzó a caminar, con su gemelo a cuestas, hacia el borde de la alberca.

—Lo sé, pero necesitaba verte; hay algo que tengo que contarte.

—¿Qué es?— Liam fingió interés.

—No comas ansias, hermano mío, te lo diré cuand-

Un sonoro "splash" volvió a llamar la atención de los que estaban por allí, Liam se había echado de espaldas al agua cortando el monólogo de Noah.

Tres segundos después, el beta emergió, con la boca abierta y tratando de llenar sus pulmones de aire.

—Eres tan... perverso— se quejó, a lo que Liam solo sonrió, pero se acercó nadando hacia Noah para darle leves palmadas en su espalda.

—Tranquilo, ya pasó— dijo Liam en tono conciliador cuando el otro pudo recuperar el aliento, —lo siento.

—Deberías— fingió indignación, —eso fue muy infantil de tu parte.

—¿Infantil?— Liam parpadeó sorprendido, —¿lo dice que el que se aferró como parasito a mi espalda antes de besuquearme? Sí, cómo no, yo soy el infantil.

—Te lo dije, te extrañaba y estoy muy feliz, no puedes culparme por esas dos cosas, pocas veces se dan de manera simultánea.

Liam soltó una risita, fuera lo que fuera ese asunto que mencionó que debía contarle, en verdad tenía afectado a Noah, pues estaba poniéndose demasiado meloso, cariñoso y cursi; eso solo había ocurrido un par de veces, cuando dijo "enamorarse": la primera vez de Tarah, estando en secundaria; y luego de Ann, cuando estaban dejando la adolescencia. Tarah era muy linda y amable con ambos, siempre que los confundía en el colegio se sonrojaba hasta las orejas avergonzada, pero cuando Noah se declaró ella le rechazó muy apenada, pues le gustaba otro chico. Años más tarde, Ann llamó la atención de Noah, ella era bastante coqueta y miraba mal a los que no eran tan "agraciados físicamente" o que no tenían una cuenta bancaria robusta, y eso a Liam le disgustaba; pero Noah estaba embelesado con ella, estaba algo ciego para ser exactos, pues le regalaba flores, chocolates carísimos y casi se arrastraba a sus pies; Ann sin duda aceptaba sus atenciones. Fue durante un verano cuando Noah pudo darse cuenta de la realidad, cuando escuchó a la misma Ann burlándose de Liam junto con otros jóvenes lobos, llamándolo "tonto humano anormal". Noah había enfurecido y descargado su sentir golpeando a los tipos que estaban con ella; Liam tuvo que intervenir para calmarle, llevándose también algunos rasguños por parte de Noah que estaba sumido entre la ira y la decepción.

Ahora, verlo así de "bobo" otra vez le hizo pensar que había algo por allí, algún asunto similar. Liam sabía que Lily era su prometida, pero también sabía que era una fachada, ellos eran amigos, los tres, y Noah y Lily solo habían acordado estar juntos para evitar que sus padres lo hicieran por ellos, porque no había mejor candidata a esposa para el segundo hijo del alfa Bennett. Respecto a esa situación, los sentimientos de Liam estaban divididos, pues una parte de él lamentaba haber "huido" y dejado toda la carga a su hermano menor, aunque tampoco era como si pudiera hacer mucho, era gay e iba a ser difícil poder darle "una hija" a su padre, además de que era un simple humano, claro.

—Ey, te propongo algo— exclamó Noah, frotándose el rostro húmedo con ambas manos, trayendo a Liam a la realidad.

—¿Qué cosa?

—Hagamos una competencia, el que gane escoge el restaurante y el que pierda paga la cuenta.

La sonrisa de Liam fue enorme, la natación era la única actividad física en la cual tenía la misma posibilidad de ganarle a su hermano, —acepto— dijo.

—Bien— Noah comenzó a desplazarse a la orilla, seguido por Liam, —¿cien metros?

—Que sean doscientos— le retó el mayor.

—Excelente— contestó Noah, ajustándose los googles.

El largo de la alberca era de cincuenta metros, así que Noah calculó rápidamente de manera mental cuántas veces tendría que hacer el recorrido para completar lo pactado.

Mientras, Liam no dudó en pedir apoyo a otras personas que se encontraban chapoteando cerca para que observasen, de esa manera la competencia sería lo más justa posible; los individuos aceptaron gustosos, pues no siempre se suscitaba algo como eso, ya que todos iban a nadar a su ritmo, nada de competencias.

Los gemelos se posicionaron cada uno en un carril, Liam en el uno y Noah en el dos, y a la cuenta de los jueces improvisados se lanzaron al agua comenzando la carrera.

Uno, dos, al tercer braceo, Noah salió a respirar, maldiciendo su falta de práctica en ello y el momento en el que se le ocurrió proponer esa, ahora ridícula, competencia.

Para el último recorrido ya estaba más que consciente del resultado, pues había visto a Liam pasar de largo.

Noah salió a la superficie agitado, tratando de tomar bocanadas de aire, solo para encontrarse con Liam muy sonriente.

—Gané— dijo el mayor.

—Eso es más que evidente— gruñó.

—Vamos hermanito, no te enojes, sé un buen perdedor.

—Tú sé un buen ganador.

Liam rio, —lo soy, y para que veas que es cierto, escogeré un lugar sencillo.

Y no mintió, de hecho, solo se ducharon y se quedaron allí mismo en el club, en la cafetería, pues el lugar era acogedor, con alimentos y bocadillos variados. Curiosamente ese día había más chicas que chicos como clientes, los cuales Liam solo ubicaba a algunos de vista, nunca le importó hacer amigos en realidad, los identificaba por alguna seña particular, y justamente había un grupo de chicas, donde destacaba una "rubia mal teñida", cómo se refería mentalmente a ella; la recordaba porque durante los primeros días en el club ella se le había acercado con sus amigas con la clara intención de flirtear; Liam la había mandado a volar en un santiamén.

—Samuel se está adaptando de maravilla en su nuevo puesto— dijo Noah caminando delante de su gemelo para avanzar entre las mesas, habían decidido ocupar la más lejana. El menor de los hermanos ya le había comentado sobre la contratación de Samuel, incluso sobre la joven pareja de este.

—Supongo que es algo que él maneja muy bien, las medidas de contingencia y esas cosas— respondió Liam, mirando sobre su hombro solo para comprobar que la "rubia mal teñida" y sus amigas habían notado su llegada.

—Es muy hábil— le elogió Noah, siendo completamente ignorante de quienes les estaban mirando, —también su novio lo es, las enfermeras están encantadas con la eficiencia de Leonel, y eso que apenas va a cumplir dos semanas en la clínica— se sentó al llegar a su lugar, quedando de perfil a la mesa donde estaba el grupo de mujeres; Liam, en cambio, casi de frente a ellas.

—Leo es algo así como un niño genio, ¿no?— eso recordaba entre toda la cháchara que Noah le soltó la última vez por teléfono.

—No lo digas de esa manera, suena un poco despectivo, él es muy listo.

—No es despectivo, solo digo lo que es— se defendió Liam, y el camarero llegó, era un tipo largurucho que tomó la orden de ambos: sándwiches, panqueques y zumos.

Una vez estuvieron solos de nuevo, Liam preguntó curioso aquello que en realidad deseaba saber, —entonces, ¿qué es eso que me tienes que contar?

Noah se aclaró la garganta pensando que iniciar con una pregunta era lo mejor, preparar el terreno funcionaría, así como había hecho con Lucian.

—Te he comentado que Sam y Leo tienen una relación especial, así como Jared y Duncan, ¿recuerdas?

—Si por especial te refieres a que tienen a su pareja predestinada, sí; me lo has dicho por lo menos unas cien veces.

Noah gruñó por lo bajo, en ocasiones Liam exageraba un poco, pero decidió no reclamar aquello y dijo después de suspirar, —hace poco yo encontré a la mía.

Liam no parpadeó, aunque dos segundos después sus labios se curvaron lentamente en una sonrisa, ahora el actuar "meloso" de Noah tenía sentido, su hermano menor era casi como un libro abierto para él, como había sucedido con aquellas dos chicas del que dijo estar enamorado; aunque al parecer ahora el asunto iba a ser definitivo.

—¿Cómo es ella? ¿Dónde la conociste?— le preguntó entusiasmado Liam, en verdad estaba contento por él.

—Ee-ella— balbuceó Noah y pasó de mirar los ojos verdes que eran idénticos a los suyos, a prestar atención al servilletero; no había pensado en cómo iba a reaccionar su hermano, pero definitivamente no le señalaría por eso, es decir, a Liam le iban los hombres.

El mayor frunció el ceño ante el evidente gesto dubitativo del otro.

—¿Qué tiene?— indagó echándose un poco sobre la mesa, —¿acaso es una amiga de mamá?— luego Liam se llevó la mano a la boca en un gesto de sorpresa al imaginarse algo "aterrador", —¿no me digas que es una mujer mayor y está casada?

—¡No!— gruñó Noah, —¡no es eso!— negó con la cabeza y bajó un poco la voz de nuevo, —absolutamente nada de lo que has dicho es correcto, ninguna palabra.

Tragó saliva ante la expectante mirada de Liam y agregó poco a poco, —mi pareja no está casada, no es mayor y, definitivamente, no es una mujer.

Las cejas de Liam volaron hacia arriba, si Noah no estuviera algo nervioso se habría reído de ello.

—¿Ee-es un...?

—Sí— Noah le ahorró la pregunta, —es un chico, un hombre, un macho para ser exactos, es un alfa y es el hermano mayor de Leonel.

----------

ESPACIO PARA CHARLAR: ¡Feliz San Valentín! Esa es la razón de este capítulo antes del día oficial (viernes). Sé que hay lectores de varios países, ¿ustedes celebran San Valentín?

Nos leemos en elpróximo capítulo. ¡Ósculos!    

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top