Capítulo 7. La verdad...

Paul

Lo que no quería que sucediera, había sucedido.

Después de tener sumo cuidado a la hora de aparecer por el café para no coincidir con él, había acabado coincidiendo, no sólo con Álvaro, sino que también con su mejor amiga, la cual, parecía si acordarse de mí.

-Debo hablar contigo lo antes posible, pero será mejor que ahora no, Álvaro está esperándome y se impacientará si no llego pronto-habló la chica cuando pudo interceptarme.

-Yo...sí está bien-dije observando como Bea sonreía.

-Se que probablemente no comprendas nada, pero prometo que pronto lo harás-con esto último dicho, se despidió, no sin antes darme su actual número de teléfono para poder contactarnos.

Y aquí me encontraba ahora, pensando si debería escribirle, ya que sabía que ella no podría hacerlo y necesitaba respuestas, aunque fuera una explicación que lograra aclarar todos los pensamientos que he estado teniendo durante toda la semana.

Con un largo suspiro y animándome con el simple hecho de que si no lo hacía probablemente luego me arrepentiría, agarré mi teléfono, agregué su contacto y llamé.

Un toque, dos toques, así sucesivamente hasta que terminó por cortarse la línea.

Me regañé mentalmente, seguro ella debía estar haciendo cosas importantes, y cómo no, si eran las dos de la tarde.

Pero antes de que pudiera seguir con aquella pelea mental, mi teléfono volvió a sonar, mostrando en la pantalla el nombre de "Bea".

-Perdona por no cogerlo antes, tuve que inventar una excusa para que Alvarito no sospechara-rió.

-Oh, no te preocupes, pensé que podrías estar ocupada, por ello no llamé de nuevo-expliqué tomando asiento en mi cama.

-Puedes llamar cuando quieras, no te preocupes, normalmente incluso si ando trabajando suelo contestar a las llamadas-dijo-igual dejo de darle más vueltas, ambos sabemos el porqué de esta llamada, ¿Qué te parece si quedamos el domingo y lo hablamos?

Asentí casi por instinto sin darme cuenta de que no podía verme.

-Por mi está bien, ¿Dónde...-asentí.

-Donde prefieras, aunque si no mal recuerdo, el domingo debía ir Álvaro a una cena familiar, así que puede ser en nuestro departamento-sugirió la castaña.

-Bien, pues allí será, aunque tendrás que pasarme la dirección.

-¡Cierto!-exclamó-Ahora en un momento te la paso, que luego se me olvida-volvió a reír contagiándome al instante.

Después de eso, se formó un silencio algo incómodo, así que decidí que lo mejor sería terminar la llamada.

Con un último "nos vemos mañana", corté la llamada y me lancé a la cama.

Esperaba que todo esto tuviera una buena explicación.

(...)

Ni siquiera era capaz de encontrar la calle, y mira que Bea me había pasado la dirección.

No podía ser más torpe.

Había estado dando vueltas por treinta minutos, y no lograba localizarla, habían dos opciones, o era ciego, o me había tomado el pelo.

Esperaba que fuera la primera, no veía a Bea capaz de hacer algo así, y eso que no habíamos vuelto a hablar desde hace ya varios años.

Decidí que lo mejor sería llamarla, al menos si no quería estar buscando por más tiempo.

-Dime Paul-contestó la chica.

-Creo...me he pedido-dije avergonzado por la situación.

-No te preocupes, ya bajo-sin más cortó

Decidí mantenerme quieto en el lugar para que me encontrara lo antes posible.

Y así lo hizo, antes de poder darme cuenta, ya nos encontrábamos sentados en su sillón sin saber muy bien por dónde comenzar aquella conversación.

-Y bien. Necesito explicaciones de todo, llevo días sin comprender nada.

Esta suspiró sabiendo a lo que me refería.

-Juro que no es lo que crees, él no te ha olvidado, al menos no queriendo-fruncí mi ceño con confusión.

-Sigo sin comprenderlo.

-Hace un par de años, después de salir de operación triunfo, nosotros decidimos alquilar este piso para vivir juntos, tiempo más tarde sucedió algo que...aún no puedo asimilar, y eso que pasó hace ya tiempo-podía notar en su mirada cómo le estaba doliendo recordarlo.

-No es necesario que me cuentes-hablé intentando aliviar el ambiente.

-Sí, si es necesario, solo me cuesta contarlo, es complicado...

Sin saber que decir, agarré su mano en una señal de que podía confiar en mi. Ella solo sonrió y respiró varias veces antes de continuar.

-Recuerdo ese día como si fuera ayer. Se suponía que no debía ir a trabajar esa mañana, pero me surgieron unos problemas y tuve que atenderlos. Recuerdo que estaba terminando los últimos detalles sobre mi nuevo disco y me encontraba súper emocionada, pero este sentimiento, por desgracia, no pudo durar demasiado, ya que poco más tarde recibí una llamada que lo cambiaría todo, y no precisamente para bien-su agarre en mi mano se apretó de más, haciéndome saber que le dolía todo aquello-...Era una llamada del hospital, al parecer Álvaro había sufrido un accidente esa mañana mientras iba al supermercado, todo fue provocado por un conductor borracho y él cruzando la calle sin mirar, unos segundos de despiste provocó unos largos meses de sufrimiento, y no solo para mi ni para su familia, sino también para él-volvió a respirar profundamente mientras intentaba contener las lágrimas-Quedó en coma por meses, y cuando al fin despertó, no recordaba nada y a nadie, nos costó mucho que nos reconociera, por eso no sabe quién eres-concluyo observándome triste.

No sabía en qué momento había comenzado a llorar, pero es que tantos sucesos repentinos habían provocado que colapsara.

Al fin había comprendido que él no me había olvidado, al menos no por su propia mano.

-Por eso se presentó aquel día, era una persona totalmente desconocida para él.

-No exactamente, no sé porqué, pero por algún motivo tiene la sensación de que te conoce, me lo contó el día en que se encontró contigo en aquella cafetería. Al principio no le di mucha importancia, pero cuando me dijo tu nombre supe que no era una simple coincidencia, y por eso fui con Álvaro aquel día, necesitaba hablar contigo para que supieras, no podía dormir tranquila en las noches sabiendo que ambos sufrían, por distintos motivos, pero a partes iguales lo hacían.

Me sorprendí por sus palabras, en los escenarios que montaba en mi cabeza, nunca pensé que este sería el correcto, realmente nunca lo imaginé.

-Otra cosa, él no sabe de su accidente, piensa que todo fue un sueño, y no es porque no queramos decirle, simplemente nos dijeron que si le contábamos podría provocarle un shock mental que le traería secuelas a cerca de aquel día, así lo que optamos por no decirle, por eso agradecería si nunca sacaras el tema.

-No lo haré tranquila.

No podía hablar, así que solo la abracé, agradeciéndole con aquel gesto que haya tenido la suficiente confianza en mí como para decirme.

🍂🍂🍂

Creo que al fin pudieron entenderlo todo
¿Esperaban que fuera por este motivo?
Espero les haya gustado, sé que tardé bastante en publicarlo, pero es que el instituto me consume y quiero morirme :,)
Sin más que decir
Se despide Julia Black

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