Capítulo 12. Picnic

Paul
-¿Hola?-la pregunta en un acento inconfundible sonó a través del teléfono.
-Hola, soy Paul-una exclamación de sorpresa sonó al otro lado de la llamada.
-¡Loki! ¿Cómo andás? Hace mucho que no hablamos.
-Estoy bien, gracias. ¿Tú cómo estás?
-Todo bien boludo. He tenido unos días bastante tranquilos-rió
-Te llamaba para preguntarte algo-hablé con rapidez después de unos segundos.
-¿Así que no llamaste para hablar conmigo? Eso es muy feo por tu parte hermano.
-No hagas que me sienta mal, en mi defensa diré que es muy importante.
-Entonces dime, no me dejes con la intriga.
-Imagino que recordarás a Álvaro-afirmé oyendo como el chico murmuraba un "sí"-Resulta que hace unos años perdió la memoria en un accidente y-
-¿¡Perdió la memoria!?-exclamó exaltándome por el repentino grito.
-Déjame terminar-regañé-Es una historia muy larga, pero tanto Bea como yo decidimos intentar hacer que recuerde, y para ello necesitaremos llevarlo a lugares donde hayan sucedido cosas importantes en su vida, y por ello te necesito.
-¿Qué debo hacer yo?
-Solo me preguntaba si tú primo sigue alquilando bicicletas.
-Oh, ya sé lo que quieres hacer. Y sí, las sigue alquilando-añadió.
-¡Bien!-exclamé sonriente-Solo necesitaré que me ayudes a llevarlas, espero no sea mucha molestia.
-No te preocupes loki, yo las llevo-solté varios "gracias" emocionado-solo necesitaré que me pases la dirección, no recuerdo dónde quedaba el lugar.
-Sí. Claro. Por eso no te preocupes.
-¿Y cómo es eso de que han vuelto a hablar?-preguntó con un tono pícaro en su voz.
Me esperaba una larga charla...
Álvaro
-¿Quieres decirme dónde vamos? En estos momentos podría estar dormido.
-No puedes tener ganas de dormir, llevas días levantándote a la hora de almorzar, estoy prácticamente segura de que tu cuerpo no puede estar pidiendo descanso-respondió Bea regañándome.
-Creo que lo menos que deberías dejarme hacer es dormir.
-Eras tú el que querías que te contara-levanté mis cejas con sorpresa deteniendo mi paso repentinamente.
-¿Vas a...¿Vas a decirme que está pasando?
-Yo sola no, pero sí.
-¿Quién se supone que vendrá? ¿No me digas que...-mi amiga encogió sus hombros con una sonrisa, lo que provocó un suspiro por mi parte.
Claro que sabía perfectamente de quién hablaba Bea, y no es como si me desagradara la idea, pero después de lo que sucedió hace unos días, no me veía con el coraje suficiente como para pedirle una disculpa por mi exagerado comportamiento.
-Te aseguro que no te vas a arrepentir-con estas últimas palabras por parte de la chica, continuamos nuestro camino.
Para ser sinceros no sabía por dónde me estaba llevando, solo esperaba que el camino no fuera demasiado largo, sino moriría de cansancio.
-¿No podríamos haber ido en bus?-farfullé por lo bajo.
-¿No podrías dejar de quejarte?-contraatacó logrando que en mi rostro se formara una mueca haciendo saber que me había ofendido.
-¡Oye! Que solo pregunté.
-Tu y yo bien sabemos que eso era una pregunta trampa, contestara lo que contestara ibas a seguir quejándote.
Iba a intentar rebatir, pero finalmente acabé por rendirme-Buen punto.
De pronto Bea se detuvo frente un gran almacén. Las paredes de este se encontraban cubiertas por grafitos y manchas de dudosa procedencia.
¿Qué querían? ¿Matarme?
-No seréis secuestradores o algo por el estilo ¿verdad?
-Déjate de tonterías-rió por la ocurrencia-¿No te recuerda a algo?-preguntó con curiosidad palpable en su voz.
-No...¿Debería?-pregunté confundido.
-No es nada-dijo suspirando resignada-entremos, nos tienen que estar esperando.
Fruncí el ceño ante lo último dicho. Pensaba que solo iría cierto chico peli-rojizo, no sabía quién más podría estar esperándonos.
-¡Lucas!-Vi como mi amiga corría a abrazar a un chico que se encontraba junto a Paul-Cuánto tiempo.
-Lo mismo digo-por su acento era más que obvio que no era de aquí.
-Álvaro, él es Lucas y Lucas, él es Álvaro-presentó la castaña.
-Encantado-sonreí extendiendo mi mano.
-No hacen falta tantas formalidades-habló sorprendiéndome con un abrazo que correspondí un tanto incómodo.
Cuando nos separamos fije mi vista en Paul, quien se encontraba parado-seguramente debatiendo en sí debía o no acercarse-Era realmente adorable.
-Hola-susurró con una sonrisa después de varios minutos en silencio.
-Perdón-él frunció el ceño con confusión-Por lo del otro día, no debí haber actuado así.
-Oh-murmuró-No tienes que disculparte, entiendo que te sentías frustrado, yo sí que te debo una disculpa.
-No, no, igual os entiendo, seguro tienen sus razones.
-Bueno-comenzó mi amiga-Olvidemos lo sucedido el otro día y vayamos a lo divertido.
-Oh si, casi se me olvida-el chico llamado Lucas corrió hacia uno de los rincones de aquel lugar, para luego apartar una gran tela-Aquí están.
Tres bicicletas de distintos colores era lo que había bajo la manta.
-Escojan la que quieran.
Me acerqué con lentitud observando cada una de ellas. Todas eran simples bicicletas normales, pero algo dentro de mi me decía que escogiera la de manchas azules.
Al girarme pude ver como todos me observaban con grandes sonrisas en sus rostros, lo que logró confundirme.
-¿Qué pasa?
-No, nada-contestaron todos a la par.
Cuando todos, a excepción de Lucas, escogimos una, salimos y comenzamos a caminar con las bicis hasta un camino que dirigía a pleno campo abierto.
-Cuando terminéis me llaman para llevarlas de vuelta. Pásenla bien chicos-se despidió el chico yéndose del lugar.
-¿Qué se supone que haremos?-Era consciente de la estupidez de la pregunta, aunque de igual forma la hice.
-Iremos hacia un lugar, está un poco lejos, por eso pensamos que sería mejor hacerlo en bici-contestó Paul comenzando a posicionarse sobre la bicicleta.
El camino se hizo bastante pesado, realmente odiaba pedalear, aunque igual pude pasar un buen rato con ambos chicos.
De igual forma, a medida que avanzábamos, sentía como si aquel lugar lo hubiera visto antes, quizás era solo parte de mi imaginación, pero no podía evitar que un escalofrío recorriera mi espalda por lo extraño de la situación. También se sumaban las extrañas sonrisas que me dedicaban ambos chicos, ambos se giraban de vez en cuando-esto porque yo me encontraba el último-para observar mis movimientos sin ningún tipo de descaro.
No negaré que sentí miedo las primeras veces que lo hicieron.
-¿Cuánto...cuánto queda?-hablé atropelladamente por el cansancio.
-Solo unos minutos, queda pasar aquella colina-habló señalando el montículo que se encontraba a varios metros.
Una gran manta con cestas se hicieron presentes una vez llegamos a lo alto de aquel montículo y fue en ese momento cuando entendí lo que querían hacer.
-¿Un picnic?
-Mmm-afirmó Paul.
-¿No te gusta?-preguntó esta vez mi amiga.
-No es eso, solo...no me lo esperaba.
-Pues entonces vamos, que la comida nos espera.
Con estas últimas palabras dichas por el pelirrojo, los tres nos sentamos en la manta para rápidamente comenzar a comer.
Había estado tanto tiempo pedaleando que realmente me venía bien una buena comida.
Entre charlas y risas la tarde se pasó volando, así que llegó el momento de volver al almacén.
El extraño sentimiento de haber vivido aquello antes cada vez se hacía más presente y había estado perdurando en mí durante todo el día. De igual forma prefería guardarlo para mi y que no pensaran que estaba loco o algo por el estilo.
Y más se intensificó cuando miré hacia la ciudad desde aquella colina, observando las hermosas estrellas y la brillante luna, que por algún motivo hacían que sintiera calidez cada vez que las observaba.
Definitivamente me había vuelto loco.
🍂🍂🍂
Helouuuuu, ¿Qué tal? Espero que todo bien.
Como se habrán dado cuenta en este capítulo se narran dos perspectivas (la de Paul y Álvaro) y quiero advertir de que a partir de ahora serán así ya que es necesario para que todo cobre sentido.
Espero que les haya gustado y gracias por leer❤️
Sin más que decir,
Se despide Julia Black
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