chapter six!






( chanel, six )
magic bullet

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Isabelle y Allison estaban acurrucadas en edredones y mantas durmiendo plácidamente; una en la cama, la otra en el suelo. Un ruido abajo despertó a las dos bellezas durmientes de su descanso. Se miraron la una a la otra muy confundidas y todavía un poco somnolientas antes de levantarse para ir a verlo.

—¿Qué está pasando? —preguntó Allison en lo alto de las escaleras. Ambas chicas salieron de su habitación para encontrar al Sr. Argent allí con una bolsa negra y las llaves del auto en las manos, con el abrigo y los zapatos puestos.

Chris miró a las dos adolescentes. —Tu tía Kate me mandó un mensaje. Voy a recogerla.

—Pero son las dos de la mañana. ¿Está todo bien? —preguntó Elle, preocupada por la tía de su mejor amiga, de quien había escuchado mucho sobre el seguimiento de su visita de Allison. Ella ya sabía que le gustaría.

—Sí, sí. Solo está teniendo un pequeño problema con el coche.

—No es serio, ¿verdad?

—No, solo un neumático pinchado. Vayan a la cama, chicas —dijo Chris antes de sonreírles y salir de la casa.

Las chicas siguieron el consejo y regresaron a la cama. —¿Crees que está bien? —se preguntó Allison mientras se recostaba de nuevo, pasándose la mano por el pelo.

—Si tu papá dice que ella está bien, entonces ella está bien. No te preocupes por eso —Elle respondió, dando apoyo a la sobrina preocupada.

—Bien —Dijo Allison, obviamente todavía preocupándose por eso.

Elle suspiró. —Si estaba en algún problema, ahora estará bien. Tu papá está con ella —Esperó a que Allison no estuviera de acuerdo, pero afortunadamente la morena se quedó callada—. ¿Ahora podemos volver a dormirnos?

* * *

Elle se despertó a la mañana siguiente con una morena muy emocionada que saltaba y la empujaba para que se levantara. —¡Vas a conocerla! ¡Vas a conocerla! —Allison canturreó.

—¡Sí, lo haré cuando te bajes de mí! —Isabelle gimió. Se dio la vuelta y miró la hora en su teléfono antes de levantarse a regañadientes, ayudada por Allison. Luego la arrastraron, ambas todavía en pijama, a la habitación temporal de Kate al otro lado del pasillo.

Se pararon junto a la puerta y vieron a una mujer rubia muy bonita que se apresuraba a desempacar sus maletas, sin notar a las adolescentes. Cuando finalmente miró hacia arriba, estaba extremadamente sorprendida de ver lo bien que había crecido su sobrina en el tiempo que ella se había ido y otra rubia deslumbrante a su lado.

—¿No te veo en un año, y te conviertes en una maldita modelo de pasarela? —Kate jadeó.

—Oh... —intentó Allison pero se cortó.

—¡Mírate! ¡Oh! Te odio —dijo Kate, pasando sus brazos arriba y abajo de Allison antes de abrazarla.

—Ni siquiera me he duchado todavía —disculpó Allison.

—Cariño, eres hermosa. De hecho, espero que los chicos se peleen para llamar tu atención —Kate luego se volvió hacia Elle—. ¡Hola! Debes ser Elle, ¿verdad? Encantada de conocerte —se presentó Kate.

—¡Encantada de conocerte también! Allison me ha dicho muchas cosas —dijo Elle cortésmente.

—Oh, Dios, no —gimió Kate—. Pero, en serio, ¿todas aquí son modelos o algo así? ¡Eres hermosa! —Kate dijo, atrayéndola en un abrazo.

—Gracias —sonrió Elle.

—¿Alguna de ustedes tiene algún chico? ¡Será mejor que los tengan! —Kate les preguntó.

—Yo tengo a alguien —confesó Allison, sentándose en un pedazo de la cama.

—¿Tienes a alguien? Bueno, deberías tener a un millón.

—¿Necesitas ayuda para desempacar? —preguntó Allison y fue a abrir la cremallera de una bolsa.

—No, esa no. Oh —dijo Kate mientras agarraba la muñeca de Allison con fuerza para evitar que entrara en una bolsa de armas—. ¿Ves? Tú te ves hermosa y yo termino con este 'agarre de muerte de kung fu'. Lo siento, dulzura. No quise ser muy brusca.

—No te preocupes —dijo Allison mientras se frotaba la muñeca donde su tía la agarraba.

—Oye, ¿está todo bien con tu auto? —preguntó Elle mientras Kate entraba al baño.

—Uh, sí. Solo tuve que pasarle corriente, eso es todo —mintió Kate.

—¿Pasarle corriente? —repitieron Allison y Elle, ambas recordando la historia de la llanta desinflada que Chris les contó.

* * *

—Si Derek no es el Alfa, si no es él quien te mordió, entonces ¿Quién lo hizo?

—No lo sé.

—¿El alfa mató al conductor del autobús?

—No lo sé.

—¿El papá de Allison sabe sobre el Alfa?

—¡No lo sé! —gritó Scott volviéndose hacia su mejor amigo. Toda la clase se volvió para mirar al chico McCall por su arrebato—. Dios —De repente, le devolvieron el papel de un examen que hicieron hace unos días y Stiles miró por encima del hombro para ver su calificación.

—Amigo, necesitas estudiar más. Era una broma. Scott, es un examen. Ya te pondrás al día. ¿Quieres ayuda para estudiar?

—No. Estudiaré con Allison después de la escuela —dijo Scott sin entender qué era tan importante lo que acaba de decir.

—¡Ese es mi muchacho! —Stiles quedó boquiabierto.

—Solo estudiaremos —dijo Scott, confundido sobre por que era tan importante estudiar.

—Uh, no, no lo harán —dijo Stiles.

—¿No lo haré? —Scott repitió aún confundido.

—No si me veo obligado a vivir indirectamente a través de ti. Si vas a su casa hoy y desperdicias esa colosal oportunidad, juro por Dios que te castraré —le prometió Stiles al hombre lobo.

—Está bien. Sólo... Deja de hacer preguntas, hombre —suplicó Scott.

—Hecho. No más preguntas. No más sobre el Alfa o Derek. Especialmente Derek, quien todavía me asusta —divagó Stiles.

* * *

—¿Scott irá esta noche? —Preguntó Lydia mientras ella, Allison e Isabelle subían las escaleras para ir a su próxima clase.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es que no sabía nada de esto?! —Chilló Elle, colocando una mano sobre su corazón en señal de disgusto.

Allison, encontrando su reacción un poco cómica con una mezcla de lástima, colocó una mano en el brazo de la rubia diciendo. —Solo vamos a estudiar.

—'Estudiar' nunca termina en eso. Es como... Meterse en una bañera con agua caliente... Al final siempre pasa algo más —le explicó Lydia a la novata.

—Bueno, entonces, ¿Qué estás diciendo? —preguntó Allison deteniendo a las otras dos en la parte superior de un tramo de escaleras.

—Solo digo, ya sabes, asegúrate de que se cubra —dijo Lydia místicamente.

—¡Hola, Blancanieves! Hazlo con él con condón —explicó Elle.

—¿Están bromeando? ¿Después de una cita? —preguntó una sorprendida Allison.

—No seas mojigata... —comenzó Lydia.

—...Dale una probadita... —terminó Elle.

Si Allison no estuviera tan nerviosa por lo de estudiar con Scott, se habría reído de lo sincronizadas que estaban las dos adolescentes. —Bueno, yo - quiero decir, ¿Cuánto es 'una probadita'? —preguntó Allison, sus nervios aumentando drásticamente.

—Oh, Dios. Te gusta mucho, ¿no? —preguntaron las otras dos chicas. Lydia se burló mientras Elle sonreía cálidamente, encontrándolo dulce.

—Bueno, él es diferente. Cuando me mudé aquí, tenía un plan: sin novios hasta la universidad. Me mudo demasiado. Pero... Entonces lo conocí y... Él era diferente. No lo sé. No lo puedo explicar.

—Yo sí. Es tu cerebro inundado de feniletilamina —describió Elle.

—¿Qué?

—Te diré qué hacer. ¿Cuándo lo verás? —Preguntó Lydia.

—Justo después de la escuela.

—Hmm —tararearon Elle y Lydia mirándose con un brillo travieso en sus ojos.

—¡Oh, mierda! ¡Acabo de recordar que tengo que dejar algo en la recepción! —Elle entró en pánico—. Está bien, las veré en clase mientras llevo esto de vuelta, solo digan que estoy en el baño o algo así, por favor —Le tendió una nota rosa en la mano mientras se giraba para dejar a las dos chicas.

Corriendo por las escaleras que acababa de subir, dobló la esquina con demasiada brusquedad y se encontró con un cuerpo duro. —¡Oof! —Ella se tambaleó hacia atrás, mirando con quién se topó. Era alto, con cabello oscuro y ojos verdes, pero ella podría haber jurado que eran de un azul brillante hace un segundo. Hubiera sido bastante guapo, excepto que el sudor y la palidez se lo quitaron, el aura enfermiza era abrumadora.

Jadeó, apoyándose contra la pared.
—Oh, Dios mío, ¿estás bien? Lo siento mucho, ¡no esperaba que hubiera nadie allí! —Elle se disculpó.

El desconocido levantó una mano para silenciarla. —Estaré bien. ¿Dónde está Scott McCall?

—¿Scott? —Elle frunció el ceño—. Probablemente en clase, tiene como historia o algo, no lo sé —Ella lo revisó—. Te ves horrible, no te ofendas, ¿necesitas que te llame una ambulancia o algo así?

El hombre negó con la cabeza mientras trataba de pararse derecho. —Estoy bien —Se volvió para irse, pero no llegó muy lejos.

Elle lo llamó: —¿Cómo te llamas?

—Derek —El hombre gruñó antes de irse.

Elle se quedó allí mirando al chico misterioso, Derek, de regreso hasta que ya no estuvo a la vista. ¿Por qué diablos conoce a Scott? El papelito rosa en su mano quedó olvidado mientras regresaba a clase.

* * *

—Oh, Dios mío —gimió Stiles en su jeep cuando un Derek Hale extremadamente pálido y ensangrentado apareció frente a él.

—¡Oh, no, no, no, no, aquí no! —Scott también gruñó cuando vio al hombre lobo en el estacionamiento.

—Debes estar bromeando. Este tipo está en todas partes... —dijo Stiles saliendo de su jeep y rodeándolo para ver a Derek.

—¿Qué diablos? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Scott mientras se acercaba también.

—Me dispararon —jadeó Derek.

—No se ve tan bien, amigo —señaló Stiles a Scott, sintiéndose bastante disgustado al ver a Derek.

—¿Por qué no te estás curando? —siseó Scott.

—No puedo. Fue-fue un tipo diferente de bala —explicó Derek.

—¿Una bala de plata? —preguntó Stiles, mareándose a cada segundo ante la idea.

—No, idiota —Derek hundió la emoción de Stiles.

—Espera, espera. Eso es lo que quiso decir cuando dijo que tenías 48 horas.

—¿Qué? ¿Quién-quién dijo 48 horas?

—La que te disparó —explicó Scott—. ¿Qué estás haciendo? ¡Detente! —exclamó un exasperado Scott cuando los ojos de Derek destellaron entre su gris acerado normal y un azul vibrante, el color de su lobo.

—¡Estoy tratando de decirte que no puedo!

—¡Derek, levántate!

—Ayúdame a subirlo a tu auto —y juntos, el humano y el hombre lobo sano arrastraron al enfermo al lado del pasajero del jeep de Stiles.

—Necesito que averigües qué tipo de bala usaron —dijo Derek agarrando a Scott.

—¿Cómo diablos se supone que voy a hacer eso?

—Porque ella es una Argent. Está con ellos —explicó.

—¿Por qué debería ayudarte? —Scott cuestionó con curiosidad.

—Porque me necesitas.

—Bien. Lo intentaré. Oye, sácalo de aquí —le ordenó Scott a Stiles cuando vio a Allison saliendo de su auto para bajar.

—Te odio tanto por esto —dijo Stiles.

—Hola. ¿Qué hacía él aquí? —preguntó Allison mientras Scott se acercaba a ella.

—Stiles solo estaba, um, dándole un aventón. Uh, larga historia —medio mintió.

—¿Pero pensé que habías dicho que no son amigos?

—No, en realidad no. Um, sigue en pie lo de estudiar, ¿verdad? ¿Así que te veré en tu casa? —cuestionó el chico, tratando de cambiar mal de tema.

—Sí —respondió Allison, así que obviamente funcionó.

—De acuerdo, adiós.

—Nos vemos.

* * *

De alguna manera, Scott se había visto envuelto en una cena familiar con los Argents. Con Chris, Kate y la madre de Allison, Victoria, cuestionándolo por su idoneidad para su hija o sobrina, estaba seguro de que sería una de las experiencias más traumáticas de la historia.

—Lo siento muchísimo —se disculpó Allison cuando ella y Scott estaban junto a la puerta principal.

—¿Por qué?

—Por ser esa la peor y más horriblemente incómoda cena en la historia de las cenas horriblemente incómodas —explicó.

—No. Uh, no fue la peor. Hubo una cena en la que mis padres me dijeron que se iban a divorciar. Esta viene en un segundo lugar —bromeó Scott. Allison soltó una risita y se inclinó—. Tu papá está mirando —dijo Scott, poniéndose nervioso.

—Bien —sonrió la Argent y sus labios se tocaron. El beso fue solo un rápido beso de despedida, pero Scott todavía se sentía incómodo cuando Chris los estaba mirando.

—Esperen un segundo, chicos —detuvo Kate justo cuando Scott estaba a punto de irse.

—¿Qué pasa?

—Uh, tengo que preguntarle algo a Scott —anunció Kate.

—¿A mí?

—Sí, a ti —aclaró Kate.

—Está bien.

—Uh. ¿Qué sacaste de mi bolso? —preguntó ella sin rodeos.

—¿Qué? —preguntó un Scott presa del pánico, su corazón latía rápido y las palmas de las manos sudaban.

—Mi bolso. ¿Qué sacaste de él? ¿Necesitas que repita la pregunta, tal vez enunciarla con más claridad?

—¿De qué está hablando? —él mintió.

—Mi bolso estaba abierto en la habitación de invitados, y cuando salí estaba cerrado. Y Scott entró para usar el baño, se va, mi bolso está abierto —señaló Kate.

—Él no sacó... —intentó Allison.

—Sacó algo de mi bolso. Ahora, mira, odio ser la acusadora aquí, Scott, porque realmente amo esos adorables ojos marrones, pero no sé si eres un cleptómano, curioso, o... o si simplemente eres estúpido. Pero responde la pregunta. ¿Qué te llevaste?

—Nada. Lo juro —en ese momento, Scott nunca podría haber estado más agradecido de que Kate fuera humana para que ella no supiera que estaba mintiendo entre dientes.

—No te importará probarlo, ¿verdad?

—¿Hablas en serio?

—¿Qué tal si nos muestras lo que hay en tus bolsillos?

—¿Papá? —le pidió apoyo a Allison cuando entró en el pasillo.

—Vamos, Scott. Demuestra que estoy equivocada —probó Kate.

—Uh, te demostraré que estás equivocada. Uh, no fue Scott el que revisó tu bolso. Fui yo —confesó Allison mientras Scott la miraba con los ojos muy abiertos ante la confesión.

—¿Tú?

—Mm-hmm, yo —y con eso sacó un paquete de papel de aluminio que contenía un inconfundible diseño de un condón.

Scott se fue rápidamente después de eso y agarró su bicicleta lista para ir a la clínica veterinaria lo antes posible para salvar a Derek cuando se dio cuenta de una cosa.

Era un condón.

Sonrió para sí mismo, el adolescente interior hizo su aparición cuando pensó en las palabras de Stiles al principio del día sobre "estudiar nunca termina en estudiar". Nunca volverá a dudar de él.

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