Día 5

[No me arrepiento de amarte]

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Bonnie volvió a la realidad en cuanto sonó el timbre que daba la señal del almuerzo, de nuevo se había quedado medio dormido en medio de la explicación de álgebra, ahora se desvelaría intentando ponerse al día. Fue con sus amigos hacia la cafetería, pero apenas prestaba atención a lo que decían entre ellos, tenia la cabeza en otro sitio desde lo que pasó en aquella banca del parque. Ya habían pasado tres días, aunque para él seguía vivo el recuerdo de la mirada fusilante del moreno sobre él, haciéndole sentir pequeño y miserable.

Un ligero golpe en la cabeza lo sacó de sus pensamientos, haciendo que se acariciase con quejas el lugar golpeado, mirando al culpable con el ceño fruncido.

— No me mires así, enano, llevamos intentando llamarte la atención un buen rato, ¿en qué tanto piensas? — Fox lo acusó con la mirada de brazos cruzados, se notaba que tenía poca paciencia.

— No es nada — murmuró desviando los ojos del grupo, sentándose finalmente en la mesa, ni se había dado cuenta de que ya tenía una bandeja con comida en las manos, debía de estar en modo automático.

— Bonnie, eres nuestro amigo — Chica lo miró preocupada delante de él —, llevas unos días de bajón, puedes contarnos lo que pasa.

Bonnie agachó la cabeza, sabía que lo decía con las mejores intenciones, pero nunca había tenido amigos de verdad que se interesasen en sus problemas, todos eran unos falsos que luego iban esparciendo rumores a su costa para echarse unas risas, por lo que se prometió no volver a confiar tan ciegamente en nadie más. Intentó comer en silencio, pero las miradas pesadas del resto lo hicieron vacilar.

— De verdad que no es nada, solo... — suspiró, tal vez no tendría que dar detalles —, me he peleado con un amigo, es todo.

— ¿Tú? ¿Pelearte con alguien? — preguntó Freddy, incrédulo —. Lo siento, pero no te veo peleándote con nadie, eres alguien muy tranquilo...

— Tampoco he dicho que me agarrara a golpes con él, solo fue un malentendido — picó la comida con el tenedor —, pero no hemos vuelto a hablar desde entonces.

— ¿Y eso es lo que te tiene tan depre? — el pelirrojo soltó un bufido —. Por cómo andabas pensé que te había dejado la novia o algo así.

Bonnie se atragantó con su bocado al escuchar aquello. ¿Cómo que novia? Si a él ni se le acercaban las moscas, apenas sabía cómo había acabado dentro de un grupo de amigos, mucho menos creía que algún día tendría una pareja. O bueno, eso creyó desde que conoció a aquel chico...

— ¡Foxy! No seas tan insensible — la rubia le dio una patada por debajo de la mesa, podría ser bajita, pero por tener piernas largas, le llegó la patada al chico.

— ¡Auch! ¿Qué? Si es solo un amigo no entiendo por qué está tan triste, ¿acaso ya no lo son?

— Eso... No estoy seguro... — murmuró con la mirada sin brillo, eso lo notaron todos.

— Bonnie... — Freddy habló con voz comprensiva —. Te entiendo, sé lo que es perder a un buen amigo — cerró los ojos un momento, los recuerdos de su antigua escuela lo envolvían —, pero no tienes por qué preocuparte tanto. Aún pueden resolverlo, si su amistad era tan fuerte, estoy seguro de que podrán hablarlo y volver a como estaban.

— ¿Lo dices en serio? — preguntó, esperanzado, realmente quería que Bon volviese a mirarlo con esa sonrisa que le alegraba los días.

— ¡Claro! Incluso podemos ayudarte, ¿quién es tu gran amigo? — todos estaban expectantes, pues tenían curiosidad por saber quién más formaba parte del pequeño círculo social del pelimorado.

— Oh, es Bon, el guitarrista de los Toys.

La mesa se quedó en silencio, ninguno sabía cómo reaccionar, aunque Fox ya sospechaba un poco sobre quién era ese "amigo" de Bonnie. Los había visto interactuar un par de veces en los pasillos cuando no estaban con sus bandas, e incluso le pilló hablando por texto en su teléfono con su contacto guardado como "Mi maestro 💙🎸". Así que a esas alturas pensaba que incluso estarían saliendo en secreto.

— Espera, espera — Chica se echó para atrás tomándose la frente —. ¿Es por eso que siempre desaparecías tras las prácticas? ¿Ibas a verlo?

— Bueno, fui yo quien le pidió que practicáramos juntos con nuestras guitarras, realmente quería que me enseñara a ser como él — se encogió de hombros en su sitio, aún sin levantar la vista —. Y poco a poco nos fuimos conociendo, es muy agradable.

— Pero aún así es del bando contrario, ¿te das cuenta de la que se podría montar si se supiera que estás con el enemigo? — el castaño le reprochó, Bonnie no contestó.

— Me da que ya los han descubierto — suspiró el más alto frunciendo el ceño —, por eso está tan de bajón, y eso también explica por qué Meg ha estado tan de malas en casa.

— Espera, ¿cómo? — Chica no puedo evitar poner atención a ese último detalle, pero ahora no era la prioridad —. ¿Entonces los Toys ya saben que practicabas con él?

— Sí... — habló finalmente —. Sus amigas nos vieron en el parque y regañaron a Bon... Lo echaron del grupo y luego se enfadó conmigo... No pude hacer nada... — volvió a notar el nudo de agobio formándose en su garganta, doliéndole cada palabra que soltaba.

— Oh, Bonnie... — la rubia se compadeció al escuchar al pelimorado tan lastimado emocionalmente —. Estoy segura de que todo fue un malentendido, ¿por qué no hablas con él?

— Lleva sin venir a la escuela desde que pasó, y no me atrevo a preguntarles a sus amigas — empujó la bandeja delante de él para esconder su rostro entre sus brazos y la mesa —. No quiero que me vuelvan a gritar...

No supieron qué más decir para animar al pobre chico, así que decidieron dejarlo estar de momento. Querían ayudar a su amigo, pero hablar de aquella banda contraria era un tema un tanto tenso para todos, especialmente el pelirrojo y la rubia. Aunque pareciera que de nuevo los astros se había alineado, pues justo por la puerta del comedor apareció la banda al completo que llamó la atención de los Animatrónicos.

— ¡Bonnie! ¡Bonnie, mira quién es!

El pelimorado apenas levantó la cabeza y de inmediato se encontró con la mirada esmeralda nuevamente brillante perteneciente al chico del que tanto se preocupaba. Sus mejillas se coloraron de golpe y volvió a esconder su rostro. ¿Había vuelto? ¿Y estaba con sus amigas? Tal vez estaba alucinando, no podía creer que en solo tres días hubieran arreglado todo. Tal vez le habían lavado el cerebro y ya no lo reconocía, tal vez le hicieron olvidar que todo pasó y ahora no querría saber nada de él. Vale, tal vez había visto demasiadas películas, pero ahora mismo no sabía qué pensar. Al volver a mirarlo se dio cuenta de que aún seguía con su mirada clavada en él, sonriéndole apenado y dándole una señal para que salieran, posiblemente para hablar.

Bonnie no tardó en dar una excusa para salir apresurado, siendo seguido tras unos momentos por el peliturquesa.

(...)

Acabaron ambos en la sala de música, el sitio donde todo comenzó. Bonnie mantenía su postura retraída, temiendo volver a enfrentarse a un Bon extremadamente molesto que solo quería volver a encararlo, pero no había podido resistirse al ver cómo lo miraba tan dulcemente, le hacía sentir mariposas en el estómago, aunque esta vez quería vomitarlas. El peliturquesa decidió romper el silencio primero, viendo que Bonnie no pensaba decir nada.

— Bonnie... — escuchar su nombre nuevamente por su melodiosa voz le hizo estremecerse, aunque no sabía si en el buen sentido —. Lo siento mucho...

— ¿Eh? — el pelimorado lo miró con los ojos bien abiertos.

— Te dije cosas horribles de las que me arrepiento muchísimo, tú no tuviste la culpa de nada y desahogué mi frustración contigo — se rascó la nuca nervioso, volviendo a sentir calor en su rostro al sentir la mirada rojiza del más bajo sobre él —. Nunca me lo voy a perdonar, y tampoco espero que tú lo hagas tan rápido...

— B-Bon... — susurró aún con sorpresa, no se esperaba que aquel chico de alto ego y gran confianza estuviese dándole una disculpa tan considerada, le había pillado desprevenido, pues no estaba acostumbrado a que las personas se disculparan con él.

— Quiero que sepas que no me importa lo que piensen los demás — dio un paso al frente, asustando al otro —, quiero seguir con nuestras prácticas, quiero seguir siendo... amigos — no supo por qué le costó tanto decir aquella palabra, tal vez porque por fin quería ser sincero con sus sentimientos y no ocultarlos más.

— ¿Y tus amigas? — preguntó con un hilo de voz.

— A ellas no les importa lo que pase entre nosotros — finalmente se acercó lo suficiente para tomar los hombros de Bonnie —, y a mí solo me importa lo que pienses tú.

Bon quería ser honesto, decirle ahí mismo lo mucho que le importaba, ya le daba igual cómo se viera a ojos de otros, no quería volver a perder a aquel maravilloso chico que ahora lo miraba con esos ojos tan brillantes y llorosos mientras se acercaba a él rodeando su cuello con sus brazos y... ¡lo besaba en los labios!

Se sorprendió de golpe con las mejillas al rojo vivo mientras Bonnie se abalanzaba sobre él, atrapando su torpe sonrisa con un beso fugaz que había tenido ganas de darle desde que lo vio de nuevo por la puerta de la cafetería. Fue un tonto impulso que le obligó a actuar sin pensar, sin poder mantener ni un momento más esa emoción en su pecho para darle a entender al moreno lo que realmente sentía por él. 

Sin embargo, nada más separarse, Bonnie salió corriendo de la sala, dejando embobado al pobre chico que le había robado su primer beso.

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Día 5: Arrepentimiento / Impulso ✅

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