Cap 10
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Un suspiró involuntario escapó de los labios de Yoongi y Jimin retuvo su aliento, subiendo sus manos al cabello grisáceo, mientras movía sus caderas al ritmo de la música, sintiendo la ligera distancia que había colocado el de tez blanquecina por pudor; Los oscuros ojos observaron los cafés y elevó sus manos para apartar aquellas que se encontraban en su cabello
— No respires — susurró al sentir la manera en la que el pelinegro olfateaba la loción en su cuello
— Solo relájate — pidió, girando para poder mirar directamente al más alto y poder ver sus movimientos; No había manera, Yoongi lo había engañado al decir que posiblemente era un mal bailarín
Yoongi retuvo su aliento y observó la manera en la que el más bajo colocó sus manos en sus caderas, mientras se inclinaba y bailaba para él de mirada rasgada, llevando sus movimientos al compás de los del mayor y la música
Los labios del pálido se vieron atrapados entre sus propios dientes y se cuestionó al disfrutar aquello, sin pensar siquiera en las consecuencias de su matrimonió. Después de todo estaba cansado y Jimin frente a él era como una vitamina... una droga que aunque negara, estaba ahí para seducirlo con la falsa inocencia en su mirada y la duda en aquellos abrumantes acercamientos
¿Park Jimin era insuperable?
Las caderas del peli gris siguieron las ajenas y las manos de Jimin subieron a los hombros del más alto
— ¿No sabes bailar? — preguntó con sarcasmo, escuchando a los segundos la risa del hombre frente a él
La música continuó, hasta llegar a su fin, deteniendo los pasos y caricias del menor sobre el cuerpo del hombre que intentaba ser prudente con la situación; Por inercia ambos se alejaron y elevaron sus miradas al cambio de luces, observando como cada lugar de la casa era iluminado por un llamativo color rojizo
— ¿Quieres bailar esta canción? — preguntó al bajar la mirada, siendo consciente de las personas a parte de ellos
— Eres tan injusto — respondió el mayor, bajando su mirada, observando la sonrisa en los labios del bailarín
Jimin volvió a elevar sus brazos como en un inició y Yoongi no pudo evitar reírse por aquella actitud tan dispersa, el menor se acercó y el de tez blanquecina subió su brazo a la altura del pelinegro, volviendo a reír al ver cómo deslizaba sus caderas hasta bajar al suelo y volver a subir
Tontamente no pudo evitar sonreír, olvidando completamente su objetivó al aceptar aquella salida. Movió sus caderas con tranquilidad y se dejó llevar por el amigo de su esposa. Sus brazos se estiraron y ambos deslizaron un pie por el suelo, avergonzándose al escuchar el bullido de las personas
El pelinegro se recostó en uno de los brazos de Yoongi y este lo bajo a centímetros del suelo, observando la manera en la que movía sus caderas y abdomen antes de volver a subir y escuchar a las personas gritar con emoción por ellos
Lentamente se vieron rodeados y los bullidos de las personas eran más presentes; Los dedos del mayor rodearon el delgado cuello y poco a poco subieron a su mentón, siendo apartado a los segundos por aquella mano que dirigió la suya al vacío, el más bajo giró y con su mano acarició los hombros del divertido pálido, orbitando a su alrededor
Al conectar sus miradas, Jimin guiño un ojo y soltó una carcajada al ser tomado por los fuertes brazos de Min, sintió el corazón de Yoongi chocar contra su espalda y sus mejillas tomaron color por su incontrolable risa, pero en el simple momento donde sus pies tocaron el suelo, regreso a aquella realidad donde aquel hombre no era suyo, su mirada se posó en el anillo en su dedo anular y su corazón se contrajo por la impotencia
— Fue muy divertido — admitió el más bajo al alejarse, intentando sonreír a pesar de sentir ansiedad al sentirse observado
— ¿Te encuentras bien? — preguntó al notar aquel cambio tan repentino
— Necesito un tragó — se limitó a decir, dándole la espalda al de mirada oscura, alejándose por medio de las personas
Yoongi se quedó parado, observando cómo Jimin se alejaba entre la multitud. No entendía qué había pasado, pero temía haberlo incomodado... aquello era lo que deseaba evitar a toda costa... sin embargó, se dejó llevar por el momento y... maldición, estaba haciendo todo mal
¿En qué estaba pensando?
Se encontraba demasiado confundido, sin embargó, decidió no preguntar y siguió a Jimin hasta la cocina de aquella casa. Al llegar, vió al pelinegro sobre la barra bebiendo una cerveza sin siquiera respirar o saborearla, lo observó de reojo y solo volvió a beber antes de sonreír como si nada ocurriera en su interior, como si no le molestara ver aquel anillo en la pálida mano
Yoongi no debía sentirse sorprendido de suponer sus sentimientos
— ¿Todo bien? — se atrevió a preguntar, acercándose de manera prudente
— Sí, sólo quiero beber — explicó, volviendo a inclinar la botella en sus labios, moviendo sus pies en el aire — hay demasiado calor, supongo que me canse de bailar
— Comprendo — asintió, buscando con su mirada un lugar donde sentarse
Sin embargó, optó por sentarse en otra parte de la barra, observando la manera en la que Jimin volvía a beber de la cerveza, antes de mirarlo y bajar esta
— ¿Te gusta, Ryujin? — preguntó sin filtro, confundiendo al hombre que lo observaba
— Estoy casado con ella — respondió, pero no fue la respuesta que Jimin espero — supongo que si
— ¿Supones? — cuestionó, sintiendo el efecto de la bebida anterior y la de ahora
— Es complicado — quitó importancia, volviendo a ver como el pelinegro inclinaba la botella hasta beber la última gota
— Somos amigos, puedes decirme lo que sea — incentivó, quitando la rosca de la otra cerveza, bajando por un momento su mirada a ella — si la odias no le diré nada
— ¿Por qué la odiaría? — preguntó, mirando la manera en la que el menor se encogía de brazos
— Solo digo que puedes contarme lo que sea
— No la odio — respondió, interrumpiendo al chico frente a él, quien sonrió antes de dar un sorbo a su botella
— Es bueno saberlo — arrastró las palabras — ¿Te atraigo?
Y tras tal pregunta, aquella cocina se sumió en el silenció verbal, siendo el único sonido en abundar el lugar el de la música de aquella fiesta. La mirada de Jimin conectó con la perpleja y sintió su corazón latir con ilusión al ver la duda y el remordimiento en el rostro de Yoongi...
— ¿Te gusta el amigo de tu esposa? — cuestionó, bebiendo nuevamente sin apartar su mirada del mayor — ¿Por qué no respondes?
¿De dónde había sacado aquel coraje?
¿Se encontraba ebrio?
¿Por ello lo enfrentaba?
— Jimin, estás ebrio — señaló, esperando que las luces ocultaran el dilema de su rostro
— Claro que no — frunció su ceño — ¿Tienes miedo? — enarcó una de sus cejas — si no te gustara, te negarías a mi
— No entiendo que pasa — aceptó, parándose de su lugar, intentando arrebatar la botella de las manos de Jimin al acercarse — ¿Por qué te comportas de esta manera?
— ¡Porque me molesta ver el anillo de Ryujin en tu dedo! — confesó en una exclamación, tirando de la cerveza para que el pálido la soltará — soy demasiado obvió — señaló, colocando la cerveza en la barra, para mirar a Yoongi — me molesta
— Jimin ... — intentó hablar, pero el pelinegro negó y lo interrumpió
— No estoy ebrio, estoy bien — se acercó a la orilla, mirando fijamente al de tez blanquecina — solo dime... ¿Te gustó aunque sea un poco?
— Estoy casado, Jimin — se limitó a responder, sintiendo como el menor tomaba con fuerza su vestimenta y lo jalaba
— No pregunte eso — lo observó suplicante, abriendo su boca, buscando las palabras correctas — ¿Te gusto?
Silenció
— Si no te gustara no te encontrarías aquí — señaló, cohibiendo al mayor, mirando la manera en la que bajaba su mirada, ocultando el carmín de su rostro — Yoongi — llamó, afianzando su agarre — me gustas — confesó, sintiendo el preciso momento donde su corazón se detuvo — me gusta el esposo de mi mejor amiga — susurró, siendo escuchado por el mayor
Las palabras se quedaron atrapadas en la garganta del de tez blanquecina y el agarre de Jimin se intensificó al no escuchar ni una sola palabra; El alcohol si le afectaba, pero aún así se encontraba consciente de lo que estaba ocurriendo, tan consciente como para conocer su deseo por ir más lejos
— Yoongi, mírame — pidió, tirando un poco de la camisa del mayor; Deseaba arriesgarse aunque no tuviera todo
Sabía muy bien que Yoongi dudaba, que no repudiaba sus palabras; Pero quería, no, rogaba que aquellas palabras salieran de su boca o al menos se negará directamente
— Yoongi — insistió
El silenció continuó desesperando al pelinegro, Yoongi sintió los movimientos de Jimin al jalar su camisa nuevamente, escuchaba su voz pero no podía procesar; Su mirada subió un poco y vio el collar que colgaba en el cuello del menor, mientras éste decía una y otra y otra vez su nombre
Hasta el punto de jalarlo tanto, como para que Yoongi apoyara sus manos en la barra en cada lado del hombre sobre ella
¿Por qué simplemente no decía nada?
¿Por qué dudaba?
¿Por qué no se apartaba y era directo?
Su mandíbula se prensó y el calor se encontró en todo su rostro, él no era igual a Ryujin, ni a los otros hombres... él deseaba una familia aunque no fuera la ideal, no deseaba ir en contra de sus principios, no deseaba ser un mal esposo e ir en contra de los votos matrimoniales. Pero jamás consideró que aquello era posible... Sus principios...
Aquellos mismos principios que se acortaron con cada latido nervioso, sus ojos subieron y encontraron sus labios, los cuales no paraban de moverse, sin emitir sonido alguno... los nervios no permitían que se concentrará en la voz de Jimin; Estaba siendo incoherente al tirar su matrimonió a una esquina en ese momento
Aún te gusta
Recordó las palabras de Namjoon
¿Le gustaba?
Si no fuera así... no se encontraría ahí, tenía razón
¿Dónde quedó su esposa?
Él tenía esposa, la amaba aunque fuera complicado, sin embargó, si fuera así... ¿Por qué acerco su rostro al de su mejor amigo y lo beso?
Los ojos de Jimin se abrieron con sorpresa y su agarré en Yoongi tembló, sus palabras fueron atrapadas en su boca y sus labios fueron acariciados por aquellos que rogaba en cada ocasión. Los labios sobre los suyos se movieron y sin poder negarse correspondió, cerrando sus ojos, mientras sentía la manera en la que Yoongi se pegaba a la barra, dándole la iniciativa de atraparlo completamente
¿Aquello significaba lo que creía?
— [¿Qué estoy haciendo?] — se cuestionó, sintiendo el rápido y apasionado movimiento de los gruesos labios — [Aún fantaseo con él] — volvió a cuestionar
Yoongi suspiró contra los labios del menor, abriendo lentamente sus ojos, sintiendo la adrenalina correr por cada parte de su cuerpo. ¿Ese era el sabor de Jimin?... Sabía demasiado bien
— Jimin — susurró, sintiendo el pesado aliento del pelinegro contra su boca
— Yoongi... — correspondió entre un suspiró, tirando de la camisa del nombrado, buscando sus labios una vez más
Abriendo su boca al sentir la ligera mordida del mayor. Un gemido escapó del menor y sus manos liberaron la camisa del de tez blanquecina, para abrazar su cuello, mientras el más alto se inclinaba sobre la barra, atrayendo lo que restaba del cuerpo ajeno a la orilla
El beso se encaminó al libido y sus lenguas se restregaron entre sí, todo se sentía tan bien que el pelinegro no pudo evitar desordenar el cabello grisáceo
Sin embargó, el momento se vio interrumpido por un chico ebrio que chocó contra Yoongi por accidente; Jimin apartó sus labios de los finos y observó al chico ocultando el rostro del mayor contra su pecho, evitando que su rostro fuera detallado
— Oh — sonrió con picardía al comprender la situación — lo siento, disfruten hermanos — dijo con torpeza al mismo tiempo que sacaba unas cervezas del refrigerador y se retiraba de la cocina
Al ser seguro Jimin liberó el rostro de Yoongi y notó el remordimiento en su mirada, al igual que la manera en la que se cuestionaba internamente... había regresado a la realidad. Se alejó del menor y observó sus ojos con vergüenza por su impulsó
— Yo... — intento hablar, pero solo callo e intentó arreglar su cabello con una de sus manos — he sido muy imprudente — retrocedió un poco
— Yo quería — se apresuró a decir
— Eres el amigo de mi...— no se atrevió a terminar la oración, sintiéndose un tanto inquieto — debo irme — terminó por decir, sin poder creer lo que había hecho
Se había rebajado al nivel de Ryujin
— No espera... — pidió , bajando de la barra al ver al más alto salir de la cocina
Se apresuró e intentó pasar entre las personas, siendo casi imposible, pero aún así se deslizó entre ellas, buscando la salida o a Yoongi, pero para el momento donde logró llegar al porche, lo vio ingresar a su auto y encenderlo, mientras su mirada demostraba el conflicto dentro de él
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Abre bien tus ojos y no los cierres por temor
Att: Dem
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