Capítulo 62
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Debo ir por mi hermana...
El pensamiento se repite en mi mente por algunos segundos hasta que sacudo la cabeza.
—Mal por ella, tuvo la desgracia de ser mi familia y un blanco fácil para mis enemigos. —alzo el mentón—. Estamos en una guerra en donde cada uno vela por su vida y los suyos.
Veo a todos con atención.
>>Carla dejo de ser mi problema cuando cambio de bando. —veo el aparato apagado—. Ella no es más mi responsabilidad.
Sin querer hablar más del tema me doy la vuelta de nuevo a la oficina y me acerco a la pared de cristal que me muestra los circuitos. Al poco tiempo la puerta se abre y su fragancia me es suficiente para reconocerlo.
—Alessia, ¿Esto es lo que quieres? Nadie te obligará a hacerlo, pero ten en cuenta que también eres líder de esta organización y tu palabra se respeta. —no respondo—. Aunque jamás permitiría ese intercambio, sabes que hay otras maneras.
Me gira tomando mi mentón. Sus facciones endurecidas se asemejan con las mías.
—La decisión está tomada.
Se me queda viendo por unos instantes, analizando mi expresión.
—Bien. —me suelta y toca un botón para que en medio de la habitación aparezca una mesa conectada al suelo—. A trabajar.
—Lo mejor para los mejores. —me acerco cuando me lo indica.
Me muestra informes de los muertos en cada operativo.
—Ya moví las fichas y por el momento ni la mafia, el cartel, ni nadie nos atacarán.
Ha habido masacres en los que se ha establecido quien está en la cima y quien se atreva a retarnos va a salir perdiendo. Así como lo han hecho todos los que nos han intentado tocar.
Así quedarán todos.
El tiempo sigue pasando y al ver el nombre de los decesos me detengo en la agente que mató Oleg.
—No sabía que Rebeca era pareja de Adrián. —leo su información.
—La vida privada de mis agentes no es de mi interés.
—¿Lo sabías? —asiente—. Y aun así la mataste.
—Alessia, vi como Rebeca le chupaba la verga a Carsten, tiempo después Adrián decidió terminar la relación, deja las cosas claras.
—Vaya mierda. —sigo pasando las carpetas.
Hablamos de todo un poco poniéndonos al día de todo lo que nos incumbe, pero lo veo estresado y es por ello que decido encargarme de él.
—¿Qué hay de la clínica? —sigue con el interrogatorio.
Al parecer quiere estar más pendiente de mis negocios, hasta el momento se había mantenido al margen, porque lo único que había hecho es poner un poco de seguridad, a excepción del hospital.
—Según el reporte de Saúl, mi nuevo abogado todo está bien. —sigo haciendo un masaje sobre sus hombros tensos—. De la administración no me quejo, Vilma lleva un buen manejo.
Le sigo comentando todos los movimientos.
—Te dije que ella no me agradaba. —frunzo las cejas.
—Estaba con las endorfinas elevadas, es evidente que no estaba razonando todo lo que decías y más si se trataba de eso.
El sofá de la oficina es desplegable y lo obligo a acostarse boca abajo sin camisa. Cuando está en posición me subo sobre sus muslos y me echo aceite en las manos para hacerle un buen masaje.
—Es pareja de Damián, y no habló con él desde que te saco la bala y ayudo en la cirugía. —hago memoria para saber de la que habla—. Ambos sigue siendo parte de OFR, por lo tanto, nuestros más cercanos contrincantes.
Analizo sus palabras.
—Tienes razón. —sigo deslizando mis manos por toda su espalda, dura—. Vilma nunca fue una colega de inspiración, de hecho en su mayor parte no la soporte. Sin embargo, reconozco que es un buen profesional, aunque reemplazable, así que tienes vía libre para deshacerte de ella.
Con mis pulgares intento deshacer los nudos, pero la verdad es que de un momento a otro la intención de mis manos se desvía.
—Alessia. —gruñe sobre la almohada—. Sobre Damián, hay algo que debo decirte.
Lo animo a continuar mientras mis manos siguen en lo suyo.
>>Las probabilidades de que quedaras embarazadas eran de un cien por ciento. —me detengo. Sus palabras enterrándose como dagas en mi piel—. Yo no necesitaba confirmarlo porque follamos incontables veces sin ningún método anticonceptivo.
Doy un gran suspiro continuando con el masaje, pero él se voltea encarándome. No dejo de verlo a la cara concentrándome en acariciar su pecho.
Desde que leí el resultado estaba con la duda, pero no tuve tiempo de hacer ningún comentario. Que Oleg acariciara mi abdomen mientras leía el resultado negativo también me lo confirmo.
—Cuando lo sospeche no podía creerlo, por eso pedí las pruebas aunque creí saber la respuesta. Mientras me la hacía y esperábamos el resultado ya lo había asimilado. —confieso—. Sabía que un ser de ambos crecía en mi interior.
Hago cálculos de las semanas mientras él detiene mis manos con las suyas.
—Cuando el resultado señalo un negativo yo no lo creí, ninguno tenía problemas para concebir y cuando te dispararon no solo pensé que te perdía, también perdía a mi cría.
Lleva sus manos a mi abdomen acariciándome sobre los impactos de bala. Se forma un nudo en mi garganta y debo hacer un esfuerzo para controlarlo.
>>Poco después lo asimile y fue Bastián quien me lo confirmo y estuve a punto de matarlo por creer que mentía, pero me explicó como sucedieron las cosas.
Muerdo el interior de mi mejilla, porque aunque esta conversación me está matando, sé que no puedo hacer más que enfrentar la realidad.
—Sin saber que podría existir lo quise y por eso cuando me dijeron que quede estéril me quebré. —trago grueso—. Quizá no estuve embarazada porque no era el momento, pero tú estabas para nosotros y lo único que pude pensar es que si teníamos un hijo iba a ser amado.
Limpia una lágrima rebelde que se deslazaba por mi mejilla.
—Lo sería.
—Y ahora no podré ver mi vientre crecer, no voy a saber lo que se siente sus pataditas. —su rostro se endurece—. No abra una copia tuya, con tus ojos, tu cabello y tu hermosa sonrisa.
Cierro los ojos recordado las pesadillas de los niños que me atormentan.
>>No lo veré crecer ni sabré si tu jugarías con él, si le enseñarías desde pequeño a... —no sigo torturándonos.
—También pudo ser una niña, una pequeña tú.
No puedo, no pudo seguir viendo esos ojos que tanto me gustan. En estos momentos me muestran calma, porque sabe que lo necesito.
Me acuesto sobre su pecho mientras él acaricia mi espalda por unos minutos que parecen horas hasta que me armo de valor.
—¿Qué fue lo que sucedió?
Necesito saberlo.
—Antes de conocerte junto a Carsten estábamos trabajando en un nuevo anticonceptivo para nuestras agentes, con el fin de que no tuviera tantos efectos segundarios y no afectara su rendimiento.
Digiero sus palabras.
—¿Lo terminaron?
—Yo deje de trabajar en el porqué tenía a Rojo Sangre respirando en mi cuello, pero al parecer Carsten si lo termino y fue Damián quien te lo suministro. —cierro los ojos apretando mis puños.
—¿Crees que si hubiera...? —no logro terminar de formular la pregunta porque temo por la respuesta, aunque mi Bestia lo comprende.
—No hubiera sobrevivido.
Asiento aceptando la información.
—Con saber que soy estéril estuve a punto de morir, si hubiera perdido a nuestro bebé no hubiera tenido fuerzas para salir de esa cama.
Nos mantenemos en silencio por unos minutos, cada uno sumido en sus pensamientos.
No debo estancarme.
Estuve doblegada por un mes, pero ya no más. Young Min ya está pagano como debe ser y yo debo seguir con mi vida, porque es cierto, me robaron algo que jamás podré recuperar, pero sé que puedo vivir si ello.
Me obligaron a vivir sin ello y aunque duele lo acepto.
***
Abro los ojos percatándome que me dormí sobre su pecho desnudo.
Debo continuar.
—Bestia. —susurro.
Levanto la vista observando que tiene los ojos cerrados. Le sigo hablando hasta despertarlo y como la mayoría de las veces, despierta de mal humor.
—Cállate, maldita loca. —se da la vuelta volviendo a la posición inicial.
Mi pierna queda atorada por lo que me acomodo sentándome en sus muslos.
—Se me apetece que hagamos cosas. —paso mis manos por su espalda con restos de aceite— No perdamos el tiempo Bestia.
—Deja de molestar, Sumasshedshiy. —gruñe—. Duerme y deja de dar lata
Veo por la pared de cristal que aún hay sol.
—Es media tarde, ¿Desde cuándo eres un holgazán? —me burlo hasta que recuerdo algo—. ¡Vez que los 29 si tienen efectos!
Sin importar sus protestas me desvisto de la cintura para arriba y me dejo caer sobre su espalda sintiendo lo tibio de su cuerpo sobre mis pechos y abdomen.
—No te quejes que bien te gusta que te consienta.
Lo obligo a que estire los brazos sobre su cabeza y con los mis dedos lo recorro hasta llegar a los suyos y entrelazarlos.
Beso su cuello con vehemencia queriendo tomar todo de él.
—Me encantas. —susurro entre medio de los besos.
Soy consciente de que alguien llama a la puerta, también soy consciente de que mi móvil suena, pero nada de eso me interesa mientras estoy sobre el hombre que me tiene babeando sobre él.
Continuo besando y susurrando hasta que la puerta es atravesada por una bala. Inmediatamente, me tenso y me levanto colocándome mi top deportivo.
Oleg, como la Bestia que es, se levanta y sin siquiera tomar su arma sale disparado hacia afuera. Me relajo cuando escucho sus gritos, eso significa que está bien y no es nada más que unos agentes que les falta un poco de disciplina.
Ya con el momento arruinado tomo mi móvil viendo la cantidad de mensajes y llamadas de un número desconocido.
Tengo solo un móvil y el número solo lo tienen personas importantes que me sirva su contacto y sé que nadie del que lo tiene lo compartiría, sin embargo, el contenido de los mensajes es la respuesta que necesito.
Sofía Carvajal.
Con cada palabra solo hace que mi sangre hierva de rabia.
No van a lastimarme.
Nadie volverá a lastimarme.
No permitiré que nadie me lastime.
Con las manos temblorosas por el coraje de saber que me quieren como moneda de cambio me termino de vestir.
Nunca más.
***
—¡Tenemos problemas! —alertan y el enojo que aún no se había calmado vuelve a estar en medio de la hoguera.
—Nos están siguiendo Superior. —hago puños sobre mis piernas escuchando por la radio—. Doctora, ¿Cómo proseguimos?
Veo a Oleg que no quita su vista de la carretera rodeada del bosque en el que nos encontramos.
—¿Quiénes son? —inquiero mientras preparo nuestras armas.
La línea se queda en silencio por un momento.
—Se trata de PODER.
Hijos de puta.
—¿Si los matamos a quien le queda la organización? —necesito estar informada, porque ya me estoy cansando de ellos.
—Sofía tiene dos hijos y su pareja su 30 porciento es de ellos, por parte de Belial hay otro 30 porciento para Carla y para ti. — veo los autos por el espejo retrovisor.
—Supongo que el otro 40 es tuyo.—deduzco y este asiente—. Detente.
Las llantas chillan y los agentes bajan al igual que nosotros.
Llevo una ametralladora colgando y otras navajas por todo mi cuerpo, le doy el arma grande a Oleg que sé que no es lo único que porta.
—Tú eres la única razón por la que ellos siguen con vida. —sus palabras son el combustible que me mantiene de pie—. No lo olvides.
Veo a Sofía que mantiene el rostro serio sin intimidarse cuando los superamos en agentes.
—Alessia, te necesitamos. —Me detengo a pocos pasos.
Hipócrita.
—No son mi problema, sus necesidades, por lo mismo les exijo que, de una buena vez, desaparezcan de mi vida. —alza el mentón y de reojo ve a Oleg a mi lado.
—Cariño, esto es entre nosotras...
—¡¿Hay algún problema con que esté con mi mujer?! —no me meto en su discusión.
—Cuidado con tu tono Bogdánov, no olvides tu postura.
—Soy consiente de eso, y si quieres una votación la tendremos y si quiero que la asociación se destruya se hará, porque al final no he obtenido ningún beneficio. —alza el arma apuntándola y quienes lo siguen aunque quieren no pueden meterse.
Él tiene más poder que ellos, también es su líder y atacarlo se considera traición, ese es el único motivo por el que Sofía se mide. Ella sin inmutarse posa su atención en mí.
—Se trata de tu hermana cariño, está en peligro y...
—Y no es nada que me importe porque eso lo debieron pensar antes, mucho antes cuando la apartaron de mi lado y la pusieron en mi contra. —reclamo con el recuerdo de su expresión presente—. Alejaron a Carla de mi lado, por ello esperaba que fueran lo suficientemente capaces para poder protegerla, pero ya veo que son unos ineptos que no pudieron.
Sus agentes no se mueven ni cuando Oleg mata a cinco de una vez, eso solo es para que Sofía no olvide que en lo que cree que es una negociación, no estoy sola.
—Aprende a no depender de los demás para solucionar tus asuntos.
—¡Si lo estás escuchando! —se altera Sofía como si yo fuera a decir algo a mi pareja—. Llama asuntos a la vida de tu hermana, ¡Tu hermana!
Aunque quiera, no puedo sentir ni un poco de lástima, ni siquiera por la vida de Carla.
—Deja de insistir, es en vano. —niego—. No quiero saber nada de ustedes, eso incluye a mi hermana, porque si me dio la espalda, espero que sea capaz de soportar las consecuencias de sus actos.
—No lo entiendes, ella no fue raptada de nuestras instalaciones, Carla escapo. —me rio porque al parecer no pudo convivir con su familia—. Iba a verse con un hombre después de descubrir una noticia, pero Belial se lo prohibió...
—Espera, me estás diciendo que Carla burlo su seguridad. —proceso que Belial sigue vivo—. No es la primera vez que tengo a personas tras de mí, pero solo hizo falta que la dejara en sus manos para que la capturaran.
—Nos dejaste...
—No acepto excusas, y más vale que logren recuperarla, porque si algo le pasa el peso de su muerte quedará siempre con ustedes.
—También contigo. —sonrío.
Tomo en brazo de Oleg que estaba a nada de abalanzarse sobre ella.
Veo sus labios gruesos, cabello azabache y la similitud es grande, lástima que le falto un poco de inteligencia en este tipo de situaciones.
—Ella no es más mi problema, no quieras echarme una responsabilidad que ya no me pertenece. —repito calmada viendo como ella poco a poco pierde el control.
La discusión sigue y ya cansada de todo el alboroto, estoy dispuesta a retirarme.
—Sofía, no me busques, ni tú ni nadie, porque si antes estuvimos a punto de matarlos, esta vez me aseguraré de cumplirlo. —me doy la vuelta tomando la mano de Oleg que no deja de aniquilarla con la mirada.
—La de Carla estará en mi conciencia, pero la de tu sobrino en la tuya. —me detengo en seco—. ¿Sabes por qué escapo? Al parecer quería contarle la noticia a su pareja, descubrió que estaba embarazada en un chequeo que le realizamos, ya que se sentía mal.
Con la mandíbula tensa la vuelvo a enfrentar y la mirada que me da es suficiente para saber que no viene en plan de aliada.
Sus mensajes fueron claros.
>>Y será tu culpa por que fuiste tú quien la dejo en manos de Tyler, el padre de esa criatura que crece en su vientre la cual morirá si no haces algo.
Por un instante me quedo en silencio, analizando cada palabra.
—¿Cómo sabemos que esto no es más que una mentira?
Sofía ve al Ruso tras su pregunta.
—Miren con sus propios ojos.
Saca de su bolsillo un móvil y nos muestra el contenido.
—¡No, por favor no! ¡No me hagan daño! —mis vellos se erizan ante los gritos de Carla, está en el mismo lugar que el video que me enviaron—. ¡No lastimen a mi bebé, por favor!
El video muestra cuando los azotes con una vara de bambú van directo a sus piernas. El sonido del material contra la gravedad me corta la respiración, pero no cambio mi expresión.
Van a lamentarlo.
—Mis hombres ayudarán en su rescate. —alzo el mentón con los gritos de mi hermana repitiéndose—. Equipo y todo lo que se necesite.
—Te quieren a ti. —aclara lo obvio—. Tienen a tu hermana embarazada y tú simplemente no iras.
Me mira atónica, pero ni con todo lo que me diga podrá convencerme. Yo tengo mi propia lucha y aunque uno de mis cazadores tiene a mi hermana, no voy a entregarme.
No soy un peón.
—Esto no es un trueque y ninguna es mercancía, no salvas a una arriesgando a la otra, eso es lo más lógico. —ruedo los ojos—. Ya te dije como ayudaré, pero no pidas más por qué es en vano.
Aprieta los dientes no conforme con lo que doy. Suspira y ve a su alrededor.
—Bien. En nuestra base está el quipo preparándose, partirán en unas horas. —suelta resignada.
No digo nada, ya que es Oleg quien da las órdenes y en poco tiempo las camionetas parten con los agentes.
—¿Satisfecha? Que esto no se te haga costumbre porque no pienso volver a trabajar con...
—La ayuda no es por ti, sino por él. —señala a Oleg—. También es parte de PODER y está en la obligación de colaborar cuando se le sea exigido.
Contengo mi enojo sin dejar de verla.
>>De ti quería algo y es a ti, pero no me lo darás, es por ello que los hombres no van de tu parte. —mis hombros se mueven ante la risa que contengo.
—Siempre pienso que no puedo decepcionarme más, pero luego llega mi apellido y se superan entre ellos. —niego queriendo soltar lo que llevo tiempo callando.
—¿Sabes? He estado hablando mucho con mi suegra. —suelto de la nada—. Tiene una obsesión con tener a las carnadas encerradas hasta volverlas locas.
La Bestia mira al cielo sabiendo lo que estoy apunto de confesar, cuando se lo dije se molestó con su madre al robarle a su presa.
>>Ella pidió reunirse con Belial para crear un pacto, ella les entregaba algo que les pertenecía y obtenía inmunidad en los lugares que gobierna PODER, pero su hijo es uno de los líderes aunque se sabe que los fundadores siempre tendrán otros negocios y es eso lo que le interesaba, pero no importa, porque Belial no se presento.
De mi bolsillo saco la foto que se encuentra doblada en cuatro. La observo antes de seguir hablando.
—Amé y quise a una persona que no dudo en traicionarme y venderme. —tiro la foto a sus pies, ella la ve con cautela, pero no la toma de inmediato—. Y con las mismas fuerzas que lo amé, permito que lo destruyan.
Algo hace clic en su interior y la toma haciendo puños al reconocer el rostro desfigurado del hombre que se encuentra siendo torturado.
>>No me pidas que intervenga con Carla, porque si no lo hice con Alexander, no puedo intervenir por ella... no me pidas algo que puedo darte.
Arruga la imagen dando un paso atrás.
Oleg a mi lado se mantiene con cautela y después de susurrarme unas palabras asiento con discreción.
—Alexander Carvajal, hijo único del difunto Samuel Carvajal. —omito decir que yo también soy su hija porque no concibo la idea de solo ser su sobrina—. Si nadie vela por apoyar a su apellido, yo si lo haré, no importa si es deshaciéndome...
El sonido de los proyectiles me saca una sonrisa.
—Segunda advertencia Sofía.
Una mirada llena de dolor cruza por una facción de segundos antes de recomponerse. Observo sus piernas que empiezan a sangrar. Una bala en cada una.
Un agente la ayuda a mantenerse de pie.
—Hace un tiempo me di cuenta de un incidente en el que robaron mucha munición. —arrugo las cejas si entender ahora qué demonios quiere ¡Que se vaya, joder! —. La informante me fue de ayuda, pero ya no la necesito.
Como puede alza dos dedos haciéndole una señal a su equipo y uno de sus agentes se acerca a la furgoneta de la que saca una bolsa negra, la deja en el suelo y esta se mueve cuando se escuchan algunos quejidos.
—Es una trampa. —Oleg me toma de brazo llevándome detrás de él.
Los pocos agentes que se quedaron con nosotros se ponen en posición de ataque, sin embargo, PODER no se inmuta. Un agente abre la bolsa y la respiración se atora en mi garanta.
—Mónica. —musito e intento ir a su lado, pero Oleg me lo impide.
La veo que trata de decirme algo con desesperación, pero no puede por la mordaza.
—Se fingió un secuestro y al final todo un equipo quedo sedado. —inmediatamente alzo el rostro.
Cada punto se une y no puedo hacer nada cuando una bala choca con mi cuello. El líquido que sale de la aguja el doloroso y lo último que veo es a Oleg disparando contra Sofía, pero él también cae.
Estoy en suelo... otra vez.

Despierto con un fuerte dolor de cabeza, las náuseas me hacen levantarme y aún desorientado me acerco a un basurero en donde echo todo.
Asqueroso.
Cierro los ojos y me dejo caer en el suelo. Los recuerdos poco a poco llegan a mí y mi mandíbula tiembla al recordar todo.
PODER.
Embarazo.
La trampa.
Alessia...
Me levanto de golpe y me mareo en ese instante, pero continuo y salgo del lugar viendo a varios de mis agentes.
—Superior...
—¿¡En donde está!? —silencio.
Nadie dice nada y eso solo hace que mi tórax duela.
Me la quitaron.
—Superior, después de la orden percibimos que sus signos vitales... —con cada palabra no hace más que enfurecerme.
Grito, demando y exijo a todos.
Me muevo con agilidad por todo el sitio, busco, analizo y sigo exigiendo cuando no hay nada.
***
Me vuelvo a cepillar después de seguir vomitando porque hasta los efectos ahora son peores. El interrogatorio a la ex-presa no me dio nada útil, porque aunque el maldito primo de la doctora se escondió, si siguió dando información que no debía.
—Superior, la señora Ágata ha llegado. —informa Martina.
Salgo del baño ignorando a todos. No tengo cabeza para nada y que haya venido solo hace que la cabeza duela aún más.
Entro a la oficina en donde ya se encuentra Ágata a mi costado sentada en mi asiento. No digo nada, me quedo a medio camino sin saber qué decir.
—Cariño...
—Quiero a mi mujer.
Si está aquí espero que sea capaz de ayudarme.
—Lo sé, ya estoy en eso. —trata de tranquilizarme, pero es imposible.
No hay nada de la Ágata de la que todos han visto y escuchado, ahora estoy frente a mi madre, la mujer que me parió.
>>Dmitry se esta haciendo cargo, esta tratado de hablar con tu hermano.
Me doy la vuelta encarándola, mis fosas nasales se mueven con insistencia.
—No quiero a Dmitry en esto y menos que traten de negociar con Carsten. —aclaro—. Él quiere a mi mujer y nada de lo que se ofrezca lograra entregarla, porque ella simplemente no tiene precio.
—¿Qué hay de Belial?
Una conversación de hace un tiempo viene a mi mente.
—Quiero devuelta a mi presa, te divertiste con él, ahora me toca a mí.
—¿Vas a matarlo?
—Voy a entregarlo.
Asiente entendiendo mis planes
Nos quedamos viendo por un tiempo hasta que se larga. A las horas se pone en marcha mi plan, dejo a Alexander Carvajal colgado en uno de los monumentos más famosos esperando que le llegue el mensaje.
Mis agentes son policías, periodistas, bomberos, civiles y todo lo que sea necesario hasta que llega poder fingiendo ser el equipo de PODER. Mis agentes siguen en su papel mientras los dejamos ir, sin saber lo que les espera.
El peor error de Belial soy yo y está loco si piensa que por ser socios es inmune a mí. Ya con eso en camino me concentro nuevamente en la búsqueda de Alessia.
Los minutos se convierten en horas en los que nadie duerme porque todos están trabajando en dar con ella.
Ante cada posibilidad un ejército me acompaña al lugar, pero no la encuentro. Destruyo los negocios de Carsten a mi paso, mis manos no dejan de mancharse ante cada vida que arrebato y no me importa porque ninguna vale la vida de mi mujer.
El desespero me tiene como un, pero enjaulado y que Ágata vuelva a aparecer no hace más que estresarme.
—Tu padre...
—Dmitry no hizo nada ni lo hará porque es un alcahuete que siempre pasa todo lo que hace Carsten.
Me sirvo vodka mientras escucho sus pasos a mi alrededor hasta enfrentarme.
—Te equivocas, Dmitry me dio su palabra y sabe lo que le pasará si falla.
—Y aun así no pudo con su maldito hijo. —me burlo.
—Superior. —me giro ante el llamado de Ryan—. El laboratorio del Gobernador ha estado vigilado y se ha estado llevando más...
—Lo vamos a destruir. —No puedo perder tiempo ni dejar que siga con el armamento que utilizara para destruirme.
Me movilizo al mueble que cubre la puerta de mi bodega personal de munición.
La abro bajo la atenta mirada de las dos personas y mi madre no duda en entrar y examinar cada cosa. La ignoro tomando la pólvora suficiente para hacer explotar incluso el cuartel, pero con terminar con sus proyectos me basta para que se revuelque en su miseria.
Le entrego las cuatro bombas pequeñas al agente quien las ve con recelo.
—Es suficiente para acabar con una ciudad, niño. —Ryan se va rápido bajo la cruda mirada de Ágata.
—Martina, avisa a todos que partimos en veinte minutos.
—Como ordene, Superior.
—Esto es una locura, la doctora sigue desaparecida, quien sabe donde y lo único que piensas es destruir su patrimonio. —se burla.
—Cuando se trata de una persona como Carsten no se puede negociar con nada.
—¿A qué te refieres?
—Nada le importa más que él mismo, no hay nada con que atacarlo más de lo que ya se está haciendo, siempre fue él y la organización y aunque acabe con cada sede, él no la va a soltar.
La dejo en la oficina mientras me encamino afuera.
—Te equivocas. —me sigue y todos parecen huir—. Conozco a mis hijos, los he vigilado por veinte años desde la sombra y sé que hay algo que le importa aunque no lo demuestre.
Me detengo y analizo sus palabras encontrando rápidamente a lo que se refiere.
—Yuri no le importa.
—Es su único hijo, es evidente que le importa,
Dejo que me diga todo lo que sabe y sin estar seguro, pero sí desesperado tomo una decisión.
A mí nadie me jode.
—Traigan a Yuri Bogdánov a la sala de interrogatorios.
—¿Qué hay de hacer explotar...?
—¡¿Y qué solo tengo un puto agente?! —me enojo y todos se movilizan.
Vyshe se va e Iryna queda encargada tras un asentimiento de mi parte.
Toco mi bolsillo junto al anillo de Alessia, sé que no fue ella quien se lo quito y si me doy cuenta de que Yuri tuvo algo que ver, no me importara llenarme las manos con su sangre.
Va a morir.
***
—No es lo que crees. —no respondo ante las palabras de Yuri.
No lo he acusado de nada y que él solo hable hace que mi sangre hierva con el enojo en cada parte de mi cuerpo.
—Alessia fue secuestrada por su familia para entregarla a Carsten. —traga grueso—. ¿Qué tienes que decir?
—Tienes que dejar que hable sin interrumpirme.
—Esto me huele a traición Yuri y a mi no me va a temblar la mano cuando saque tu corazón. —asiente y toma un suspiro recomponiéndose.
—Christian, el traficante de droga a quien capturaste, se desesperó cuando le dijiste que su mujer y cría vivían y no se cansó de pedir por ti y en una de las veces que Carsten visitaba a los presos dio con él.
Lo animo a continuar sabiendo a donde va a llegar. Teniendo en mente que una vez salve a su familia de él y así como les di la oportunidad de sobrevivir, de la misma manera se la puedo arrebatar a sus ojos.
—Con la esperanza de salir confeso quien es el líder de la extinta organización. —hace puños—. Carsten lo busco y están trabajando juntos.
Bebo vodka pensando en como me voy a deshacer de ese mal nacido.
—Carsten se alió con él, pero sigo sin saber qué tienes que ver tú en esto.
—Me enamoré. —alzo una ceja—. De él.
Bajo el rostro entendiendo la magnitud del problema.
—Sabes que lo voy a matar. —asiente—. Como organización nos dañó, pero no se compara a la persecución que hizo desde el primer momento contra Alessia solo para que salvara a su padre.
Observo que su rostro se contrae.
—¿Qué hiciste?
—Lo siento, no fue mi intención...
—¡Yuri!
—¡Le di una muestra del antídoto! —grita—. Sabía que Alessia trabajaba en un antídoto y estuve detrás de eso por mucho tiempo hasta que a través de engaños y utilizando mi apellido logre tomar una muestra...
Las palabras se cortan cuando mi puño impacta con su rostro y no siendo suficiente lo tomo de la camisa y lo pego contra la pared.
—Eres igual a tu padre. —se tensa—. Un maldito que solo piensa en sí mismo sin importar pasar sobre los que te dieron la mano cuando nadie más lo hizo.
—Alessia...
—No digas su nombre y mejor empieza a rezar, porque todo lo que pase con ella será multiplicado en ti. —amenazo antes de salir con el enojo a niveles alarmantes.
Sé que Vyshe llegó, pero no me detengo a saber el evidente resultado, me dirijo a mi oficina en el que marco el número que hace mucho considere desechar.
—Debo volver. —es lo primero que dice con resignación porque de otra forma jamás llamaría—. Dame los datos, pero mi bebé está fuera de esto.
—Es evidente que está fuera, solo traerte de la muerte será una conmoción para todos, pero sabes que no me interesa, mejor despídete porque volverás para quedarte.
—Me gustaría saber por qué ahora.
No se lo merece, pero le doy respuesta.
—Tu mellizo metió la pata y tu padre me está jodiendo con quien no debe.
—Él piensa que morí, no creo que te sirva de mucho si me quieres de carnada.
—Carsten se va a enterar de que la hija que considera muerta fue abusada por su nuevo aliado.
Corto sin dejarla responder.
Su madre fue una perra que quiso meterse por los ojos de mi hermano, se embarazó apropósito siendo ella unos años mayor, pero Carsten solo quería lo que llevaba en su vientre.
Victoria al sentirse usada fingió la muerte de uno de los mellizos y si nadie se dio cuenta en el momento fue porque ella había escapado para joderlo. La muerte de uno de los hijos de Carsten le afecto demasiado y un año después mato a victoria, sin saber lo que había a pocos pasos suyos.
Anastasia quedó a manos de sus abuelos que poco después la vendió a traficantes de menores, así es como llego a México y cuando la subastaron el padre de Christian la compró, pero según lo que ella misma confesó, no fue abusada por él sino hasta años después por el hijo.
Yo tuve mis sospechas hace algunos años y fue así como di con Christian y al ver a Anastasia no me fue difícil saber la verdad, ya que tiene los mismos ojos que su mellizo, Yuri.
La rescaté cuando ella estaba embarazada y desde entonces la escondí y ha estado bajo mi protección, pero ahora es hora de matar dos pájaros de un solo tiro.
***
—Superior, necesito que me dé un minuto. —me interceda el agente.
—Ahora no Adrián.
—Oleg...
—¿Dónde demonios esta Jiku?
—Sabes que con ella podremos...
—Ella se queda en donde está, ambos estuvieron de acuerdo, así que no cuestiones mis órdenes.
—Dijiste que era para ser nuestro...
—No es el momento.
—Se trata de la vida de la doctora.
—Consigue otro coño y deja de joder. —me enojo dejándolo solo.
Camino a la oficina en donde ya se encuentra Ágata.
—¿Qué hiciste con él?
—Lo que se hace con las ratas traicioneras. —veo como su semblante se endurece.
—Cuida tus palabras Oleg, o se me olvidará que eres mi hijo.
—Ser mi madre en estos momentos no me aporta nada...
El puño cerrado impacta con mi mandíbula y debo mover la cabeza y respirar profundo para poder controlarme.
—¿Decías?
—Él tenía un plan, me negué a que se llevara a cabo y quiso irse, así que fingí no verlo y deje que escapara.
—¿Confías en él?
—No confío en nadie.
—Y aun así lo dejaste escapar. —sonríe y dejo de verla porque a veces creo que me lee la mente y que esté tan apegada con mi mujer no es bueno para mí.
—En donde está Dmitry, que no lo esté cazando, no significa que le haya borrado la bala que tiene entre las cejas.
—Sigue tratando de negociar con Carsten.
—¡Entonces solo pierde tiempo! —grito furioso—. Que se vaya de mi territorio, porque cerca de mi mujer no lo quiero.
El saber que se pudo unir a Carsten y estar junto a ella me envenena.
—¡Superior! Hemos localizado de donde viene la señal. —me giro viendo a Martina agitada y no tardo en salir sin seguir escuchándola—. Lograron bloquear la línea y tienen la ubicación, la doctora...
Sus palabras quedan en el aire cuando Caleb sigue metiéndose en su sistema hasta que llega a las cámaras de seguridad.
Mi sangre hierve y dejo de respirar al verla.
Atada y desorienta después de ser despertada con agua helada, su rostro se encuentra intacto, pero no puedo decir más.
Veo la ubicación siendo consciente que está en Rusia, de reojo veo a Ágata que se da la vuelta para hacer una llamada con la certeza de que Dmitry le mintió.
—Prepárense, partimos en 5 minutos. —todos a mi alrededor empiezan a moverse mientras yo no aparto la vista de la pantalla grande.
—Es una grabación. —me tenso—. Es de hace un mes.
Las palabras de Ryan solo me indican porque aparentemente su cuerpo no muestra daños externos.
—¿Tienes todas las grabaciones? —me dirijo a Caleb y este asiente—. Descárgalas.
Mueve sus dedos sobre su laptop.
—Ahora que te tengo, sinceramente no sé qué hacer contigo, creo que perdí el interés. —Se burla Carsten—. Yo obtengo todo lo que quiero y mi objetivo siempre fue destruirte para verlo a él, arrastrarse.
Mis dientes chocan de rabia y aparto a Ágata cuando toca mi hombro.
—Eres un bastardo...
Aprieto la mesa frente a mi al ver que Nikolay le da una patada en el estómago dejándola sin aire.
—Suya o mía, pero de ambos jamás. —observo la duda en su expresión—. Tengo una manera retorcida de querer y desde que te vi te quiero para mí, pero él se adelantó.
—¡Si te estás escuchando! Estás enfermo. —grita desesperada viendo a su alrededor en busca de una salida y me odio por todo lo que paso.
—Cada golpe tenías que tomarlo como una caricia, pero no fue así. —mis manos se hacen puño—. Aún tengo que moldearte a mi gusto. Relájate porque cuando asimiles lo que me gusta el daño de ellos se detendrá.
Veo cada cosa memorizando el rostro de cada agente que posaron sus manos sobre ella.
Van a morir.
—Iván, ve por Bruno y Daemon. —ordeno, terminando de prepararme, voy al campo viendo a los soldados alistando las armas en segundos.
—Oleg, no puedes llevarlos, nunca han estado en medio del fuego cruzado, pueden...
—He dicho que vayas por mis perros. —repito mientras tomo armas y Martina se encarga de abrochar los cinturones en mi muslo—. Que ellos también vayan preparados.
Tomo las armas que me entregan y me subo al auto que conduce Iryna. Caleb va atrás frente a su laptop.
—Dirige la señal a mi móvil. —se tensa.
—Oleg...
—Es una orden.
—Si Superior. —en pocos segundos mi móvil suena cuando me conecta a la señal.
—Más rápido. —demando sin dejar de ver como Alessia fue azotada.
No llegué a tiempo.
Es lo único en lo que puedo pensar por las siguientes horas, no piloteo el avión, dejo que otros se hagan cargo porque solo puedo llenarme de odio, de hambre de destruir a todos ellos cuando su cuerpo es ultrajado de mil maneras.
La tienen sujeta con cadenas y la golpean con látigos que la hacen gritar, pero no dice lo que piden y es por ello que no dejan de golpearla.
Tomo un respiro sabiendo que debo ir con toda la artillería que tengo y cuando aterrizamos en una pista clandestina no dudo en hacer las llamadas correspondientes.
—Oleg... Superior. —se corrige al instante al recordar todas nuestras conversaciones y el entrenamiento que ha estado recibiendo.
—Alessia fue secuestrada y necesito que te prepares y vayas con dos escuadrones, Bastián ya tiene la información.
Escucho como su respiración se altera.
—Se van a arrepentir de tocar a quien o debían.
—¿Tienes todo claro?
—Si Superior.
Corto subiéndome al auto que conduce Iryna quien se ha mantenido inquieta.
—Mierda, zhestokiy es demasiado, incluso para ti Oleg. —no digo nada mientras termino de ver las grabaciones hasta llegar a hoy.
Hay lapsos cortos en los que dejan su cuerpo, pero la doctora siendo una maldita retadora los obliga a volver a ella.
Al parecer, Carsten creyó conveniente que una forma de tortura para doblegarla y hacerla como él la quiere es buscar información de la organización.
Lástima, ella no arriesga lo suyo.
La visita de Yuri y Christian no le sienta bien y eso solo me recuerda que Anastasia ya está en su posición moviendo las fichas como se lo ordene.
—¿Eso es todo lo que tienes? —se burla—. El apellido te queda grande...
Un grito sale de sus labios cuando Nikolay la azota.
—Oleg, estamos a cincuenta kilómetros de la base. —informa recordándome que las cámaras están a pocos metros y cuando las pasemos ellos se darán cuenta y enviarán los primeros escuadrones.
Aún no sé por qué la gente que tengo infiltrada no me notifico nada, pero es algo que pensaré después.
—Deténganse.
Todos salen y puedo ver a nuestros perros desesperados por estar entre extraños, en el avión venían sedados y no los vi, ellos al verme se les sueltan a Iván y corren a mí.
Me agacho y me deshago del bozal, me quito el casco y la protección de mi rostro y ellos inmediatamente lamen mi mandíbula.
—Superior...
El gruñido de Daemon lo hace retroceder.
—¿Todos están en posición?
—Sí, solo esperamos su orden.
Acaricio el pelaje que tienen a la vista. La protección de Bruno está mal colocada por lo que se la arreglo y ninguno protesta cuando les pongo la protección para los ojos.
—Hay muchas cosas que podrían salir mal. —comenta Sasha llegando a mi lado.
—¿Estás discutiendo mis órdenes?
—No Superior.
—No nos daremos la vuelta sin la doctora. —son mis últimas palabras antes de volver al auto con mis perros en la parte trasera.
—¡Damos nuestra vida por la doctora!
Son minutos los que nos lleva encontrar a los primeros escuadrones y lo único que puedo pensar para no perderme es que mientras Alessia hacía de las suyas torturando a ratas, yo estaba con los perros.
Nunca dejaron de ser entrenados, pero después de los últimos acontecimientos todo podía pasar y sabía que los necesitaría, porque los cuatro somos una familia y todos iremos por ella.
Por mi mujer.
***
¡Muchos Spoilers!
Las lágrimas de ira e impotencia llenan mis ojos cuando sus manos se aventuran más, tocando donde no debe.
***
—Tienes dos opciones, te tragas todo y me sigues o te puedes quedar a revolcar en tu miseria, pero ten por seguro que no volveré por ti.
***
Me vuelvo a marear , pero ignoro todos los síntomas que me indican que debo para y tomo un arma regresando por donde me indican los gritos y al ver la escena el tórax me duele.
***
—Yo soy uno, y sin ti no podría seguir, ¡No sabiendo que los perdí! —su mirada decidida no da lugar a replicas.
***
—Mis manos, ¡No quiero perder mis manos!
***
—Anastasia Bogdánov, tu hija.
***
¡Atención!
Solo falta un capítulo y esta larguito, estoy pensando en dividirlo, pero ese no es el caso.
Estoy trabajando en otras historias y desde ya les digo que están fuertes, todas tienen un pedacito de mí, son como mis bebés y cada una es especial a su manera, aún no tengo decidido cual voy a subir al terminar Ambición, pero hoy recaí lo que significa que hay mucho contenido para una en especifico.
Cada persona tiene sus problemas y se desahoga como puede, está es mi manera de soltarlo, y aunque no lo crean estoy escribiendo esto con lágrimas porque ya tenía un mes de no recaer, pero ya no puedo más.
Les dejaré un pedacito para que se hagan una idea de que va.
—¿Qué hice? —murmuro.
Inmediatamente, la culpa me invade y debo respirar profundo para controlarme, pero ni cuando empiezo a caminar rumbo a casa me siento bien porque el sentimiento persiste.
Culpa.

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