Capítulo 35
Warriors - Imagine Dragons. One hour.

No sé qué mierdas paso, la cabaña en la que deje a Alessia es una de las tantas Fortalezas que tenemos los Bogdánov, por lo mismo, es imposible que haya pasado algo malo.
Sin embargo, la voz y lo que me dijo me está mortificando.
Tengo a Rustam a mi lado mientras vamos al lugar, solo pasan unas cuantas horas cuando las llantas de mi auto chillan al momento de parar y bajar de inmediato.
La cabaña se encuentra calcinada en su totalidad, no hay rastros de la doctora por ningún lado y es por ello que nos sumergimos en su búsqueda, en menos de media hora junto a Rustam, Iván, Iryna, Adrián y Ryan hemos recorrido el sitio sin obtener nada.
Hay unas barreras las cuales indican hasta donde es seguro y permito permanecer, según todo lo que encontramos ella llegó hasta el acantilado, le falto mucho por recorrer y no saber nada de ella me asfixia.
La sangre me hierve al encontrar gasas con sangre, parte de su ropa rota por cristales y llena de cenizas. Encontramos un pino donde supongo estuvo mientras mis lobos la querían atacar.
—Es increíble que los lobos hayan salido. —habla Iván. —Nadie más que nosotros los puede sacar del sitio en el que se encuentran.
Alguien los liberó de eso no queda duda, saber que hay un infiltrado me enerva la sangre, la loca no estará segura en ningún lugar si no actúo de inmediato, la debo presentar por lo que es.
—Esto solo tiene una explicación. —vemos a Rustam. —Alguien en la OFR nos esa traicionando. Y tiene que ser cercano porque son pocos los que sabemos sobre el papel que cumple Alessia en esto.
Ellos aún no saben de mi encuentro con un miembro de Rojo Sangre, es por ello que les es imposible creer que alguien me haya traicionado. Siento mi móvil vibrar y lo saco viendo la llamada del líder de la guardia que cubre a Alessia.
Me alejo de los demás para tomarla.
—¿Qué sabes? —pregunto.
—Superior, la Dra. Carvajal ya fue encontrada y en estos momentos está en camino a su apartamento. —tenso la mandíbula. —El agente Nikolay la encontró casi llegando a la carretera. Según el informe entregado, la doctora presenta quemaduras de primer grado en las manos, brazos y la pierna derecha. Tiene rasguños en los brazos y piernas provocados por vidrios y ramas, uno de los cristales que se incrustaron en su piel necesito una sutura de dos puntudas que ella misma se dio a la intemperie sin usar anestesia local. —camino al auto. —Hay demasiados golpes y hematomas en su abdomen, extremidades y uno peligroso en la cabeza. Su hombro está con un feo moretón debido a que se dislocó el hueso que posterior ella misma lo volvió a su lugar, para menguar el dolor. Aparte presenta un serio caso de shock debido a las quemaduras, pérdida de sangre, y traumatismo.
No me detengo ante la llamada de mis agentes.
Tengo que estar con ella.
>>Tiene una intoxicación con monóxido de carbono, una sebera deshidratación y las contusiones visibles en todo su cuerpo, son graves. —respiro pesado. —Hasta el momento los signos que presenta son el pulso acelerado, respiraciones rápidas, pupilas agrandadas, dolores musculares, desorientación, visión borrosa, debilidad y fatiga de todo lo que le rodea, piel pálida y fría. —algo se atora en mi garganta al escucharlo.
Resiste Alessia.
>>El agente Nikolay tiene dos horas de estar con ella, en los que ha presentado náuseas constantes y un desmayo de tres minutos del cual despertó sola y agitada llamando a Bolas y Pelos. La perdida de conocimiento es alarmante en su caso.
Cada músculo entra en tensión al saber como se encuentra.
>>El agente menciono la amnesia, pero minutos después lo descarto. Estaremos atentos a lo que nos diga un experto. —cierro los ojos dando grandes caladas de aire. —Desde que se comunicaron conmigo los he venido siguiendo, Superior.
¡Me la dañaron, los hijos de perra me la dañaron!
>>En uno de los momentos en que la doctora se mantuvo consiente, ordeno no ser llevada a ningún centro médico, es por eso que en su apartamento ya está el equipo y especialistas necesarios de la OFR, que brindarán un mejor diagnostico. —sacudo la cabeza en negativa. —El Gobernador se enteró de lo que sucedió y se está haciendo cargo del caso, como de la doctora. —suspira. —Superior, la Dra. Carvajal no se encuentra bien.
Lo sé.
—Te separas de ella y considérate muerto. —amenazo.
Cuelgo sintiendo la ira segar mi cordura, esto no puede estar pasando ¡Se supone que tengo que cuidarla! Si me separo de ella es porque no la quiero atosigar como los demás.
Ella necesitaba su espacio y fue lo que yo le di, con eso también me encargaría de la prensa, sin embargo, el maldito infiltrado lo aprovecho y es por ello que la jodieron.
—¿Quién mierdas es Bolas y Pelos? —conduzco como alma que lleva el diablo.
Ignoro a Rustam que me ve mal, antes de arrancar logro subirse y escucho parte de lo que me dijo Tyler.
—De todo lo que dijo el agente, ¿Eso es lo que te preocupa? —reprocha enojado.
No digo nada, no podría decirle toda la rabia que estoy sintiendo al saber lo hecha mierda que se encuentra la doctora.
—Llama a Nikolay y dile que cuando deje a Alessia en el apartamento se dirija al cuartel. —ordeno. —Exactamente en la zona de interrogatorios. —estará allí hasta que yo llegue, le hará compañía al padrino de la loca.
No dice nada por lo cual lo encaro, en su rostro veo la molestia que le ha causado mi orden.
—Es increíble que estés pensando en todo menos en Alessia, por una vez en tu puta vida pon algo de tu parte y deja el orgullo y ego de lado. —advierte.
Sonrío irónico, le he dado demasiada confianza para que se atreva a cuestionarme de esta forma, eso debe de terminar de inmediato.
—Ten cuidado con lo que me estás diciendo, porque no se me olvida que la tocaste cuando lo tenías prohibido. —su mandíbula se endurece. —Las de perder nunca las tendré yo Rustam, que te quede claro.
—Si la toqué es porque me cansé solo de ver. —se molesta. —Nunca te has molestado cuando hemos compartido a una mujer, ¿Cuál es el problema con Alessia? —gruñe.
Me parece hasta insultante que crea que ella es como las demás.
Me importa un carajo la inexistente exclusividad, o quiero que nadie más la toque.
—Su objetivo era el ascenso, si no dije nada cuando la tocaste en la playa, fue porque quería ver como reaccionaba a tu toque y el hecho que ella no te haya buscado luego, me deja clara sus intenciones. Por lo tanto, te prohíbo que te vuelvas acercar a ella, si la iniciativa es tuya.
No me importa ser un cabrón al pensar de esta forma en ella, aun cuando la Sumasshedshiy se encuentra convaleciente.
Nadie dice nada y nos sumergimos en un silencio que lo único que se escucha es la respiración del otro. Es un trayecto de 5 horas, yo lo hago en 3 y 20 minutos antes de llegar, Rustam rompe el silencio.
—Por cierto, Bolas y Pelos considero que son tus perros. —arrugo las cejas. —Los saqué del cuartel y los dejé en la cabaña, le dije que podría ponerle nombres, aunque nunca creí que... —Se calla al ver mi rostro.
Que bolas ni que pelos, ellos son Bruno y Daemon.
Me molesta que la loca se considere con el derecho de cambiarlos
Llego al edificio y lo que veo me deja helado.
Hay un enorme banner con varias capturas del video que fue mostrado hace tres días. Veo a Rustam quien entiende el mensaje y hace la llamada que corresponde.
Bajo del auto e ignoro lo que me dicen en recepción, me concentro en llegar a su piso.
—Superior, tiene prohibido el acceso a... —ignoro al agente. —Superior, no pienso que sea prudente.
Fuerzo la cerradura de la puerta encontrándome a tres agentes de OFR, son parte de la seguridad de Carsten.
Sé por Tyler que mi hermano ayudó, pero esto ya es demasiado. Lo ignoro y sigo caminando para buscar a la loca en su habitación.
—Tú das un paso más y te saco de la OFR de forma indefinida. —me detengo —No me retes Oleg, porque desde ya te informo que quedas absuelto del caso EBÓSIL, al menos hasta que tengamos noticias de las agentes en Colombia. —finaliza y con una sonrisa burlona lo enfrento.
—Podrás ser muy el Gobernador de OFR, pero yo soy el Superior Supremo y...
—Y estoy un escalón más arriba que tú y no solo eso. Estoy en la cima, por lo tanto, callas y acatas cuando yo te dé una orden. —silencio. —Carvajal desde hoy deja de estar a tu cuidado y pasa a manos directas de OFR. Se le brindará los cuidados que necesita y cuando se recupere se presentara frente a todos los cuarteles de la OFR, del mundo como lo que es la cura.
Nos quedamos viendo fijamente, cuanta sed de grandeza tiene Carsten que se está segando por lo mismo. No me saco de la organización ahora que está sin conocimiento de mis planes, después no lo hará.
Cada uno firma confidencialidad y lealtad hacia OFR, por lo tanto, a mí y mi familia.
Pero desde hace un año estoy creando mi propio ejército, haciendo un pacto de sangre. Hacen su trabajo normal, pero cuando yo lo decida ellos se irán conmigo y si Carsten quiere todo para él me encargaré que se quede en la miseria.
Me doy la vuelta y salgo del apartamento lleno de testosterona. Al llegar al estacionamiento veo a los míos.
—Te quedarás y me mantendrás informado de cada evolución y movimiento. —la mujer asiente y antes de subir le da un beso a su esposo.
Dejo a cargo a Iryna y me desplazo al cuartel en el que me espera Nikolay.
Él me informa que ayer Alessia se comunicó con Tyler para que la llegara a recoger, pero él al estar bajo mis órdenes en busca de más personal no lo pudo hacer, la otra opción era Nikolay y de igual forma no pudo ir debido al circuito que los hice hacer.
Hago más preguntas y me dice que a tempranas horas de la mañana, cuando acabo con sus labores, fue en su búsqueda y la encontró cerca de la carretera. Al finalizar le doy un castigo y sin renegar como siempre lo hace, se despide.
Al menos ya aprendió a callarse.
Me dirijo al otro hombre iniciando el interrogatorio que no hace más que enervarme la sangre.
—Ya le dije todo lo que sé Superior y me parece injusto que se me tenga apresado como si fuera un criminal. —repaso al hombre sentado en la silla metálica, con todas sus extremidades sujetas. —Ya le dije la procedencia de mi ahijada cuando prometí nunca hacerlo, así que con todo respeto, le pido que me libere.
Fijo mi vista en su rostro, repudiando como ha sido capaz de mentirle a la loca durante tanto tiempo. Desde sus progenitores a todos los que la han rodeado son unos mentirosos, la única que se salva es Carla, que está en la misma ignorancia que la loca.
Alessia tiene una tía y un tío por parte paterna, la tía, Sofía Carvajal, que se encuentra desaparecida junto a su hermano, él es el verdadero padre de Alessia, quien ella reconoce como su padre es en realidad su tío.
Su verdadero padre, luego de tener una relación con Marta Avendaño, decidió alejarse por el bien de todos.
Con su partida le otorgo la custodia absoluta de sus dos hijas a Samuel, su hermano y si no las obtuvo Marta, es porque en el momento que dio a Luz a Alessia, las abandono al recalcar que no las quería.
Ahora entiendo una parte de las palabras de la madre de Alessia, dijo que odio ambos embarazos y ahora no lo pongo en duda, ya que abandono a sus hijas.
Rata asquerosa.
—¿Cómo es que Alessia y Carla volvieron a estar con Marta si ella las había abandonado?
—El padre de Alessia no tuvo en cuenta que Samuel Carvajal estaba enamorado de su ex y cuando sus hermanos desaparecieron, él buscó a Marta, con quien formo una familia trayendo al mundo a Alexander Carvajal.
—¿Qué otro papel cumples en la familia aparte de ser el padrino de Alessia?
—Tengo dos hijos con Sofía Carvajal, pero cuando partió junto a su hermano, decidió llevarse a nuestros hijos y yo lo acepte.
—¿Dónde están?
—No tengo idea.
Meto más presión, pero la respuesta es la misma. No me da el paradero ni del padre ni la tía de la loca. Pueda ser que lo haga por proteger a sus hijos, sin embargo, me encargaré de encontrarlos y será la loca quien decida como será su final.
>> conocí a Sofía cuando mi trabajo se vio involucrado en su misión y ya sabe que eso significa que debía ser perteneciente a OFR. —explica. — al parecer los tres hermanos Carvajal eran parte de OFR y dos de ellos huyeron porque estaban siendo seguidos por una banda delincuencial, nunca hablaron de las amenazas con la organización y por eso decidieron hacer las cosas por ellos mismos.
—¿Me dirás que llevas casi 25 años de no saber nada de ellos? —asiente. —¿Nunca los buscaste?
—Era necesario permanecer en silencio sin levantar sospechas, porque cuando ellos huyeron los acusaron de traidores y no podía exponerme a que me asociaran con ellos. —No tiene sentido. —Sofía no confiaba en la estabilidad de Samuel y aunque le rogó a su hermano que se llevaran a las niñas con ellos, él no quiso, por ello me encargo cuidar de lejos a Alessia y Carla Carvajal.
Al conocer parte de su historia me doy cuenta de que el hombre frente a mí no sirve para nada, porque ambas han sido expuestas a violencia y abusos físicos y emocionales, iniciando en su propia casa.
Las sienes me pulsan al escuchar tanta mierda que al final no valió la pena, su sacrifico fue en vano, no pudieron alejarlas de su destino al menos a una de ellas.
Ambas son agentes hereditarias y cuando llegue a oídos de la junta de superiores, no dudaran en ir por Carla.
>>Hicieron creer que Samuel Carvajal murió de un ataque al corazón, pero en realidad OFR descubrió que se había alejado de la organización y que era hermano de los supuestos traidores, por ello y porque según OFR los tres si eran sus hijos biológicos y no los mando desde chicos a los cuarteles decidieron matarlo. —tose. —Curiosamente antes que los tres escuadrones que llevaban ese caso, dieran información a sus superiores fueron atacados por una banda desconocida en la que ninguno salió vivo.
Sé que no me está diciendo toda la verdad y no hay que tener dos dedos de frente para saber que los hermanos Carvajal tuvieron mucho que ver con la muerte de esos tres escuadrones que llevarían la información que dañaría su estúpido plan.
De ese atentado si recuerdo, estaba en Rusia cuando se nos fue informado y aunque se investigó nunca supimos nada, hasta ahora.
—Es por ello que Carla y Alessia no están en OFR, su padre se encargó de alejarla. —no dejo de verlo.
—Alessia será parte de OFR, porque es parte del caso EBÓSIL.
—Eso no es bueno. —reconoce. —Cuando llegué a oídos de su padre, sé que hará algo al respecto.
—No podrá hacer mucho porque está bajo la protección de OFR. —se ríe.
—Eso no será ningún impedimento.
Lo observo analizando sus palabras, estoy por hablar cuando el fuerte estruendo de la puerta metálica se abre.
—Suéltalo. —exige Carsten al entrar. —No sé por qué lo tienes detenido, pero ten en cuenta que estás abusando de tu autoridad al retenerlo sin pruebas de algo.
Veo a mi hermano con odio.
—Las cámaras se retrasaron una hora, por lo tanto, no hay pruebas de la conversación que tuvo con el agente Merino, Superior. —informa Caleb a través del intercomunicador en mi oído. —La grabación solo mostrará que después que el agente Nikolay saliera, usted se quedó parado durante mucho tiempo observándolo. —finaliza.
—Solamente me parecía extraño que al estar tanto tiempo en la junta nunca se diera cuenta de que Daniel era miembro de una organización que busca acabar con su ahijada. —suelto sin gana. —No me cabe la menor duda de que debemos mejorar el entrenamiento porque los que salen son unos ignorantes.
Salgo de la sala sin despedirme y voy a mi oficina con la clara intención de terminar mis pendientes y largarme a Italia, mientras más rápido lo hago más rápido regreso, hablo con la loca y le digo la mierda de familia que tiene.
Debo hablar con ella, debo verla y Carsten no me lo va a prohibir.
Conociendo a la loca es probable que entre nuevamente en el absurdo dilema de que la estoy abandonando, pero no es así.
Nada me parece un impedimento suficiente para alejarme de la maldita Sumasshedshiy.

Me siento mareada, mi visión se ha vuelto borrosa y lo poco que logro entender es que ya tienen la coartada perfecta, para despistar al Superior Supremo.
Tengo arcadas, mareos y desmayos constantes que se roban mi casi nula energía.
¡Joder! Mi estómago revuelto es una mierda, el dolor es una mierda.
No sé que es exactamente lo que sucede, solo sé que en poco tiempo estoy en mi habitación, entre medio de la inconsciencia alcanzo a escuchar lo que le dicen a Carsten Bogdánov.
—Gobernador, se nos ha informado que el Superior Supremo viene subiendo. —me agarro la cabeza cuando me vuelvo a marear.
—Que lo dejen pasar y vea que a la persona que se le ordenó proteger está convaleciente. Que vea lo destrozada que se ve Alessia Carvajal, que se retuerza en su propio veneno al estar fallando en una misión tan personal.
Él sabe cosas que no quiero verbalizar en estos momentos.
¡Mierda, no! No deseo que Oleg me vea en este estado.
Cierro los ojos con fuerzas tratando que lo que sea que me hayan inyectado, no ciegue mi cordura.
—No... —llevo mi mano a mi garganta. —No quiero que pase, no quiero que verlo. —me siento en la cama sintiendo como todo se mueve a mi alrededor.
—Luego hablaremos de eso, por el momento guarda silencio Carvajal.
—¡No! —mi garganta arde y eso empeora cuando empiezo a toser. —Usted permite que Oleg entre y yo le cuento que el único culpable de mi estado es usted. —advierto.
Logro ver como se endereza y corre a los agentes quienes también son doctores.
—Tenemos un acuerdo Carvajal.
—El acuerdo ha terminado, si antes no pensaba ser fiel a usted, ahora menos. —establezco. —Las cosas no salieron como usted quería Gobernador. —me burlo. —Si con esto buscaba sumisión de mi parte, ya perdió, porque lo que hizo solo provoco odio.
Mi sonrisa se borra cuando me toma del cuello ejerciendo mucha presión. Llevo mis manos al lugar en un vago intento de quitarlo, pero es imposible.
Vuelvo a sonreír porque sin proponérmelo lo estoy haciendo que pierda el control.
—Mierda. —maldice al darse cuenta y se aleja.
A lo lejos escucho los gritos de Oleg, veo a su hermano y alzo el mentón para que entienda que mi palabra se respeta.
—Lo deja entrar y se dará cuenta de que desde hace unos días soy parte de OFR, por medio de una vil mentira de la agente en Colombia, liderada por usted.
Se tensa, pero lo veo salir y discutir con la Bestia. El cansancio es demasiado y cuando soy consiente de que se ha ido, dejo que la inconsciencia me domine.
***
Con un esfuerzo que se lleva miles de maldiciones logro tomar una ducha, me sujeto el pecho cuando el dolor me desarma. Me coloco un conjunto de pijama roja que deja algún agente sobre la cama.
—La agente Iryna Volkov está afuera, pide verte. —abro los ojos viendo al Gobernador.
Como lo detesto.
No sé si ver a las personas en mi estado es lo que deseo, pero ella me cae bien, así que no tengo problemas. Los escucho discutir entre diente, pero dejo de hacerlo cuando un fuerte dolor de cabeza me embarga.
¡Joder! Ni después de la explosión sentí tanto dolor como ahora.
Sé que fue por la adrenalina del momento, pero mierda, el dolor en cada maldito músculo es terrible.
Escucho como se abre y cierra la puerta, pero soy incapaz de levantar el rostro ante un nuevo mareo.
—Te ves fatal Zhestokiy. —arrugo las cejas ante el término y la verdad de sus palabras. Se sienta en un sillón frente a la cama. —Tus ojeras son feas, tus labios están reventados, sin color y a tu mirada le falta brillo.
Me enderezo viéndola mal, es obvio que sus palabras no me han gustado. Ya sé que me veo como un cuerpo sin vida, no es necesario que me lo recalque.
—¿A qué has venido? —mi voz se encuentra rasposa y no puedo evitar hacer puño la sabana cuando el ardor es insoportable.
Ella posa su mirada en eso y odio que lo haga.
—La verdad no tengo idea, pero al verte es obvio que sé por lo que estoy aquí. —suspira. —Una amiga mía no se puede ver como la novia muerta, ella ya tiene su historia y no necesita que nadie siga sus pasos.
Evito mandarla a la mierda.
Por un buen tiempo seguimos hablando, bueno lo hace ella, yo respondo indiferente con monosílabos.
Estaba nerviosa de que me dijera algo para lo que aún no estoy mentalizada hablar, pero no fue así. Poco a poco mi cuerpo deja de estar tenso. No sé que me han inyectado, pero el dolor ha bajado en la mayoría de lugares.
Sonrío cuando me comenta una misión, pero rápidamente la borro cuando me dice quienes son los protagonistas, mi gesto no pasa desapercibido, pero me alegro de que no lo mencione.
—Agente Iryna Volkov, salga de inmediato. —entra un agente. —La Dra. Carvajal necesita descansar. —lo veo mal al estar interrumpiendo.
—No te metas Tyler, ella se irá cuando yo quiera. —sentencio.
Poso una mano en mi pecho porque en serio, me duele demasiado hablar
—No te preocupes, Zhestokiy debes descansar. —giro el rostro viendo mal a la rusa. —Puedo venir mañana si es lo que deseas.
Cierro los ojos con pesadez, el cansancio es insoportable.
—Has lo que quieras.
Se despide, pero no la veo. Escucho que cruza un par de palabras con los agentes de afuera.
—Doctora...
—Lárgate. —lo corro sin ganas de pelear y con Tyler siempre pasa.
Lo último que veo antes de cerrar los ojos son mis nudillos destruidos. Un suspiro cargado de sentimiento me abandona mientras las pesadillas se hacen presentes.
¡No otra vez!
***
Termino de escuchar las indicaciones que me da el agente mandado por Carsten Bogdánov. Quisiera tenerlo frente a mí para maldecirlo, es obvio que no está jugando limpio.
Fui clara en lo que le dije y aunque me quiera poner miles de agentes para mi seguridad, tendré los que yo deseo, no los que me quiera imponer.
Los toques en la puerta finalizan con nuestra terrible conversación
—Buenos días. —saluda Iryna, pero su expresión cambia al ver al agente que sale casi corriendo.
Analizo el comportamiento, pero dejo la tarea para después. No me agrada que las visitas sean constantes, la veo con fastidio y se lo hago saber con la mirada.
Giro el rostro viendo a mis perros jugar con las almohadas, Iryna pierde el poco color de su rostro al verlos.
—No le veo nada de buenos. —me quejo. —¿No tendrías que estar en el cuartel? —niega.
Sin vergüenza o disimulo repara cada parte de mi cuerpo. Memorizando cada maldito rasguño en mis extremidades. Mala idea andar con un pijama corto. Eso le permite ver la venda que cubre los puntos de mi pierna.
Mi rostro se torna rojo cuando deja su mirada más tiendo del necesario en cada hematoma y no digamos la mala cara que hace al ver mi rostro sin vida,
>> ¿Terminaste de evaluarme?
—Sí. —me tenso ante su descaro.
—Pásame las agujas. —ya que está aquí que haga algo bueno.
Bolas se sube a mi regazo y no puedo evitar sonreír mientras lo acaricio. Alzo el rostro viendo mal a Iryna que se ha quedado estática contemplándonos.
Hace lo que le pido sin dejar de verme. En lugar de pasarme lo que le solicito, me pasa todo el carrito, ruedo los ojos, pero no digo nada.
Me curo bajo su atenta mirada, quisiera decir que la conversación es fluida, pero no sé en qué momento entre 6 agentes la sacan a la fuerza.
¡Joder! Está pasando.
El temblor junto al sudor y escalofríos me ciegan.
—¡Suéltenme! —grito.
Veo a los lobos acercarse a mí, los colmillos filudos sobresalen de sus bocas sangrientas.
—¡Váyanse! —repito mientras no dejo de forcejar con las personas que me sujetan en la silla. —¡No! ¡Joder, quítenmelos!
—Quieta maldita perra.
—¡Perra tú...! —mi rostro se gira con el puño cerrado que impacta en mi pómulo.
Mi desorientación les permite terminar de sujetarme a la silla.
—Eso es gatita... —me enderezo.
—¡No! Aléjate de mí. ¡Maldito violador! Vete. —grito viendo a Rubén.
La carcajada que suelta me eriza los vellos de mi cuerpo.
—Tic tac doctora.
La desesperación me invade cuando un nuevo hombre aparece. ¡No, no, no! En sus manos trae una caja cubierta con una tela negra.
—Es hora de que enfrente sus miedos doctora. —me estremezco al reconocer su voz.
Por muy hija de puta que sea, sé no merezco esto.
—¡No me hagas daño! —pido en medio de un grito.
Descubre lo que trae y empiezo a temblar viendo la caja de cristal lleno de víboras.
¡Oh por Dios!
—Es lo que piensa de mí, ¿Cierto, doctora? —se hace aún lado cuando le da vuelta a la caja y todas las víboras se deslizan en el suelo viniendo a mí. —No importó nada.
—¡Joder, no! Sé que nunca me harías daño, confió en ti. —grito.
Me retuerzo, pero los agarres son fuertes prohibiendo mi intento de huida.
Los lobos rodean a la Bestia en una clara advertencia de que están con él. Las víboras cada vez se acercan más a mí y mis gritos y suplicas son ignoradas.
—Así es como me ve, no es así doctora. —tiemblo. —Yo soy el malo de la historia, aunque siempre lo has sabido, verdad. No importa lo que yo demuestre, siempre me acusaras a mí.
—¡No! Oleg, aléjalos de mí. —lloro. —Te prometo que no volveré a desconfiar de ti. Te lo prometo Oleg, pero no dejes que esas cosas se acerquen.
Observo su sonrisa siniestra apoderarse de su rostro, acaricia la cabeza de un lobo mientras les da un asentimiento.
—Nunca lo dije en voz alta, pero pensé que eras lo suficientemente inteligente para deducirlo. —no dejo de gritar al ver más cerca a esas cosas.
No logro entender sus palabras, pero algo se graba muy en el fondo.
Nunca lo dije...
Yo tampoco y ahora menos.
—¡Oleg! No me odies. —la oscuridad en su mirada me da escalofríos. —¡No lo permitas, Oleg! ¡No dejes que me dañen!
—Yo no traiciono, Sumasshedshiy.
—¡No!
De un momento a otro ya no esto sujeta, estoy dentro de la cabaña ardiendo en llamas, empiezo a toser queriendo salir, pero las víboras sigue en el suelo siguiéndome.
—Cuide bien sus palabras, doctora, no vaya a ser que en verdad quiera matarla, porque fue eso lo que me dijo. ¿Cierto? —no lo veo, pero si lo escucho.
Me siento desorientada, el calor me desespera y mi huida de las víboras se hace cada vez más difícil. Intento subir las escaleras, pero me detengo de golpe al ver a 3 arrastrándose.
—Perdóname, perdóname Oleg. —gruesas lágrimas bajan de mi rostro.
Cierro mis ojos y puedo verlo, sus leves sonrisas, su frialdad. Cada roce de nuestros cuerpos, los jadeos compartidos, las miradas cómplices, lo veo a él acariciando mi vientre y...
—Demasiado tarde, Alessia Carvajal. —niego.
Las víboras se acercan a mí y sigo gritando.
—No, por favor no. —grito. —¡Ayúdame!
—¡Carvajal! —me toman de los hombros.
—Noo —me retuerzo cuando el dolor en mi cuerpo se hace evidente.
Cada músculo se contrae de dolor.
Me retuerzo y siento mi cuerpo moverse, los músculos lo resienten, pero el exquisito olor metálico me satisface.
El líquido carmesí pasa entre mis dedos y...
—¡Carvajal, detente! —el nuevo grito me hace abrir los ojos.
Tengo la respiración agitada mientras el sudor cubre mi cuerpo.
Poco a poco todo se aclara y no sé que demonios pensar. Trago grueso. Estoy en mi habitación y cuento al menos 10 agentes que me apuntan.
—Yo. —carraspeo y hago mala cara ante el dolor.
—Carvajal, suéltalo. —el tono en que me habla Carsten me hace arrugar las cejas.
Bajo y vista y estoy a segundos de desmayarme al ver a los dos agentes doctores que me cuidaban, en el suelo, al rededor de un lago de sangre.
Suelto a la enfermera y esta gime al caer al suelo. Observo mis manos llenas de sangre, el bisturí aclarando lo evidente.
Las arcadas vuelven, pero me ordeno controlarlas cuando la magnitud de los problemas me invaden.
—Bueno yo...
—Cuida tus movimientos Carvajal. —me enderezo ignorando el dolor en mi pecho.
—A mí no me amenaza. —alzo el mentón. —No fue mi intención aunque...
—Inmovilícenla. —ordena.
—¿Qué? —en menos de dos segundos tengo a varios a gentes a mi alrededor.
Me quitan el bisturí ensangrentado de mi mano y aunque me retuerzo y forcejeo, me sujetan y me devuelven a la cama.
—¡Amárenla!
—NO. —pongo resistencia, pero es poco lo que puedo hacer.
Me inyectan y a los segundos quedo de nuevo en la inconsciencia, quisiera decir que es mejor, pero estaría mintiendo.
Prefiero mil veces el dolor físico de mi cuerpo que la tortura emocional a la que me enfrento en cada pesadilla.
Todas rodeando al mismo objetivo.
La cagué.
Para el siguiente día me encuentro tan cansada que admiro mi resistencia emocional, pero aun así me obligo a mantenerme despierta para que mi mente descanse.
El oxígeno es otra cosa que no me gusta, pero no le digo nada a los nuevos agentes frente a mí.
—Doctora, tiene visita. —arrugo las cejas ante las palabras de Tyler. —La agente Iryna Volkov.
Sería el tercer día desde que estoy en mi apartamento que viene.
Por lo que sé, ella vio que empecé a convulsionar, nada más.
No se dio cuenta del gran esfuerzo que tuve que hacer para volver a mí y lo que sucedió luego.
—Déjala pasar. —asiente no sin antes evaluarme.
Desde ayer no le veo, pero me imagino que ya debe estar al pendiente de lo que hice. Sale de la habitación mientras los agentes quitan las esposas que me sujetaban a la cama.
Aunque no lo haya visto el agente que acaba de salir.
>>¿Por que las quitan?, no quieren que se den cuentan del maltrato que recibe su protegida. —me burlo.
Sin embargo, ninguno cae ante mis palabras, Iryna entra con cautela y me repasa queriendo encontrar, no sé que.
Arruga las cejas y puedo imaginar a que se debe.
—No se supone de que la sangre te la ingresan y no te la sacan. —bajo la vista a la máquina que tengo conectada a través de intravenosa.
Evito decirle la verdad, porque no sé que tan cercana es a EBÓSIL, no puedo decirle que están desintoxicando mi sangre.
Esos no son los únicos cables que tengo conectados.
No respondo porque el dolor en mi pecho se intensifica, llevo mi mano tratando de controlarme a la vez respirando con pesadez.
—¿Quiere que le más, al oxígeno? —cuestiona un agente.
—¿Por qué se lo preguntas y no solo lo haces? El que está a cargo eres tú, por lo mismo no entiendo por qué no lo haces si lo crees necesario.
El agente ve a Iryna con pensar, así que decido solventar su inquietud.
—No hará nada que yo no permita, es por ello que pregunta, no tienes que intentar asesinarlo. —parpadea al darse cuenta de que tiene un instrumento quirúrgico en sus manos. —Además, soy yo la que ataca con bisturí, no quieras robarme la idea.
El agente que creo que se llama Carlos, palidece al saber que asesine a dos de sus compañeros con uno de esos hace unas horas.
Traga grueso, pero no dice nada porque a todos se lo he prohibido. Aún no lo asimilo, no tengo cabeza para eso.
Me sujeto el pecho y sé que ya ha sido suficiente.
>>Necesito que hagan una radiografía de mi tórax. —exijo. —Hay algo que no está bien y si es lo que estoy pensando podría empeorar sino hago algo respecto.
Carlos sale e Iryna escribe rápido en su móvil, pero deja de hacerlo cuando intento pararme y el mareo no ayuda.
—Zhestokiy estás pálida, oye no pienso que sea bueno que te desconectes las...
No la escucho mientras continuo con mi tarea de desconectar los cables. Se acerca a mí y me ayuda con algunos.
Los ladridos de mis perros a mis pies la estresan, pero guarda silencio.
—Tengo un amigo que tiene un consultorio en una buena clínica, puedo llevarte al sitio. —comenta. —El lugar no está muy lejos de aquí, está frente al estadio. —me levanto y la veo furiosa ante lo que soltó.
—¡Tu amigo no tiene un consultorio! —me altero. —él trabaja para mí. —Sin mostrar mi dolor, salgo de la habitación con una mano en el pecho.
Bolas y Pelos me siguen y le gruñen a los agentes que los devuelven al apartamento cuando salen junto a mí.
>>¡No molestes a mis perros! —suelto rabiosa.
Con suma precisión los agentes le ponen la correa a ambos y los llevan con ellos.
Las camionetas se ponen en marcha y en lugar de ir al hospital en el que trabajo, nos dirigimos a mi clínica, que es el sitio que Iryna mencionó.
Entro por la entrada de personal autorizado y todo se hace con el mejor protocolo de seguridad.
Como era de imaginarse, al hacerme las radiografías se dieron cuenta de que tengo una fisura en una costilla.
Es por ello que tenía problemas para respirar, según la explicación que dan exclusivamente a mí. Tengo un moretón en mi pecho a causa de los vasos sanguíneos que se rompieron y se fueron al tejido blando de mi piel.
Ahora entiendo por qué hasta hablar me dolía, aunque trataba de justificarlo con el disloque. El dolor que sentía incluso cuando me movía y respiraba me generaba más dolor por la maldita fisura.
—Nada de esto puede divulgarse y es una orden. —el doctor asiente.
Paso mi mano por mi cabello y arrugo las cejas al ver algo que desconozco.
***
Cuando estoy de nuevo conectada para que la desintoxicación de mi sangre continúe, llamo a Tyler.
—¿Qué desea doctora? Se volvió a sentir mal. —niego.
—Necesito que me digas que es esto. —se lo entrego.
Lo evalúa y parece sorprendido.
—Es un micrófono. —mis dientes chocan al saber lo que eso significa.
—Sé discreto y revisa todo el apartamento, no quiero más micrófonos ni cámaras.
—Si sobre eso. —se remueve incómodo. —Todo su apartamento está lleno de cámaras, las mando al instalar mi Superior, pero todo está desactivado porque él esperaba comentárselo para que su plan se llevara a cabo. —se apresura a ver al notar mi descontento. —Esto es de sus laboratorios, pero no de los que ha autorizado.
¡Joder, no es cierto!
—¿Estás seguro de que no están encendidas? —cuestiono molesta.
—Si, de hecho, no pude ir a recogerla cuando me lo solicito porque el Superior me encargo ejecutar parte del planeamiento que él había creado para su seguridad y...
Alzo la mano para que se detenga.
—Retírate. —asiente.
No quiero pensar, no quiero recordar, solo quiero olvidar, pero todo se va a la mierda cuando llega la noche y junto a ella las pesadillas que me desarman y me consumen viva.
Mi vida no puede resumirse a esto.
Soy Alessia Carvajal y juro por mi vida, que esto no es ni siquiera un inicio de mi derrota.
Necesito sanar y lo voy a lograr.
***


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