🪻┆No quiero que temas
Llegaste a mi vida cuando menos lo esperé. No te miento, en ese momento me sentía desdichada, mi alma lloraba y buscaba consuelo en los brazos de la muerte; un deseo bastante apresurado para un muchachito de esa edad, pero ¿Qué otra cosa podía anhelar? Cuando mi vida significaba un previo para mi madre. Nunca volvería a recuperar mi sonrisa, jamás me palpitaría el corazón con esa emoción de desear ver lo que me deparaba el futuro. Nadie me devolvería la felicidad.
Pero sucedió una de esas cosas extrañas, donde dos desconocidos se cruzan en el momento y lugar indicado.
¿Quién lo diría verdad? Estabas cubierto por gotas de agua y tu ropa mojada tal y como lo estás ahora. Tan solo unos segundos, con tan solo un breve tiempo de tu compañía, lograste que mi pecho suspirara con emoción. Me salvaste, sin darte cuenta, en realidad fuiste tú quien me salvó de tomar una decisión que ahora me tendría a metros bajo tierra. Sin esa promesa de que algún día sería tu esposo, yo habría interrumpido mi vida.
No sé qué pase mañana, ni lo que ahora el futuro nos depare, pero si soy consciente de una cosa, y es que no quiero que me sueltes. Tus labios son mi sabor favorito, tus manos; mi sensación más placentera y tu voz; mi canción agonizante.
- Jimin... mi pequeña florecilla -susurraba, enterrando su nariz en mi cuello-. Ese aroma... ese dulce aroma que tienes desde aquel día en que te conocí. Nunca creí que me volvería adicto a esto, pero lo has logrado. Precioso mío, he caído contra mis palabras.
Botón a botón, fue dejando paso a una piel suave, donde el pasaba sus dedos con el temor de que ante sus ojos yo desapareciera. Mi cuerpo reaccionaba al contacto de su calidez, no podía evitar soltar suspiros cada vez que acariciaba mi vientre.
Sin soltarme, me recostó en la cama, bajando en besos desde mi clavícula hasta mi ombligo.
- ¡Ah! -solté desde mi garganta. Jungkook tomaba mis caderas y jugaba con su lengua en mi vientre, repartía besos atesorando mi delicada piel.
Continuó desabrochando el cinturón y pantalón, hasta sólo dejarme en bragas.
- Santa Mierda -gruñó al levantarse y ver mi cuerpo semidesnudo, tenía la camisa abierta con mi pecho desnudo y mis esbeltas piernas semiabiertas. Lo vi pasar saliva, bajando su mano a tocar sobre el bulto que se formaba dentro de su pantalón. Respiraba profundo para no perder el control, decía no ser tierno y eso lo comprobé en mi primera vez. Pues aunque se controlaba, su lado salvaje salía a desbordar.
Frente a mí, se quitó la camisa que él también tenía puesta, su torso aún tenía gotas de agua, debería estar sintiendo frío, pues lo veía temblar.
Inconscientemente mordí mis labios, ya no era necesario decir todo lo que su cuerpo de Dios griego me provocaba, siguió con su pantalón, quedando solo en ropa interior. Creí que se lo quitaría, pero antes de hacerlo, enterró su boca una vez más en mi vientre. No paraba de besar y lamer ese espacio, para después sujetar con sus dientes el elástico de mis bragas e ir jalando, levanté un poco las caderas, permitiendo que la prenda se deslice de forma más fácil. Así, hasta que salió de mis piernas.
- No... no me mires tanto -dije cubriendo mi miembro con ambas manos-. Sé que ya me has visto desnudo, pero el pudor es inevitable.
Sin embargo, Jungkook se recostó sobre mí, acariciando con gentileza mi mejilla. Su mirada me decía que todo estaba bien con él, que no había motivos para avergonzarme.
Me quitó la última prenda, que tenía, la camisa, ahora estaba a su completo deleite visual. Sus pupilas dilatadas y sus labios semiabiertos con hambre de probarme.
- Ah... -solté un gemido, apretando los ojos, sintiendo los besos de él sobre mi miembro. Apreté las sábanas bajo mis dedos, moviéndome ante cada estímulo que él le daba a mi lugar más sensible.
- Incluso tu sabor aquí es bueno -susurró, dando una larga lamida.
Su lengua explora mi rincón con habilidad, estaba desesperado, no dejaba de embestir provocando que mi vista se nublara ¡Dios! Apenas hemos comenzado y ya siento mi interior contraerse.
- ¡J-jungkook! -grito enterrando mis dedos en su cabellera, alcanzando el clímax que él me ha provocado.
Tras esto, él se relame los labios, atrapando cualquier sabor que haya dejado en su boca, mas cuando él baja su ropa interior, es mi turno de pasar saliva. Todavía no soy capaz de creer que esa espada de carne esté erguida por mí. Su color rosado y las venas a su alrededor lo hacen resaltar incluso aún más.
Veo cómo se va acomodando sobre mí, sin apartarme la mirada, su mano frota su masculinidad de arriba a abajo, antes de acariciar mi centro para estimularme a abrir las piernas y colocar su virilidad en mi entrada.
Recordando el dolor que sentí en mi primera vez, cerré los ojos esperando su invasión, mas en lugar de eso, lo que sentí fue una calidez descansando en mi frente, al revelar a mi vista, descubrí a Jungkook besándome en ese pequeño espacio.
- No quiero que temas, solo deseo provocarte el más dulce placer.
Y juntando nuestras frentes, sentí como centímetro a centímetro se iba enterrando en mí, consiguiendo que me amoldara a su tamaño. Suaves movimientos dieron continuidad a su presencia, provocando que de mi boca solo salieran sonidos que a él lo incitaban a no detenerse.
Mis brazos se aferraron a su ancha espalda, mientras el succiona a mi cuello, su mano apretó mi pecho, no dejaba de tocarme por ningún solo segundo.
- ¡Oh diablos! Jimin... -mordió mi cuello, provocándome un placer inexplicable.
- Ah... Sí, más. Ah... -mordía mis labios ante cada embestida.
Sin salirse de mí, me giró en la cama, continuando con sus movimientos pélvicos, pero esta vez acompañado de sus manos apretando a mis glúteos.
- Diablos.... -gruñó-. Tú interior sigue apretando.
Cambiamos a muchas posiciones, que hasta me perdería al tratar de hallar la cuenta, sin embargo, a pesar de ello, no perdía el ritmo. El sonido de nuestros cuerpos encontrándose, más nuestras voces haciendo un coro al placer, inundaban de ruido a toda la habitación.
Ya casi estaba en mi límite, estando una vez más debajo de él, se movió por última vez o eso creí, ahogándose en un grito gutural.
- ¡Ah...! -gemí clavando mis uñas en su espalda, llenándome con toda su descarga seminal.
Aún agitado, volví a sentir su boca apoderándose de la mía, tal parecía que le quedaba energía para rato, y su cosa que no había ni salido volvió a ponerse dura dentro de mí, continuando con una noche larga, que provocaría que el cabecero de la cama se quiebre.
(Pov Jihoon)
Era otro día en el que Jungkook no contestaba a mis mensajes ni llamadas ¡¿Qué rayos lo tenía tan entretenido, como para ignorarme?!
Rabiando por todo el departamento, decidí salir a dar una vuelta e irme de compras para quitarme este estrés que ya dominaba a mi cabeza.
Mas al ir de camino en la calle, descubrí algo que provocó que la vena de mi cabeza palpitara al punto de parecer querer estallar.
- ¡Maldito perro! -dije para mis adentros, observando en una revista la imagen de ese recogido junto a Jungkook en... ¡Madrid!
Ese maldito de porquería, se había largado con él. Ahora entendía su desatención, pero a mi nadie me hacía esto. El lo pagaría, el y todos los demás lo pagarían caro.
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😶🌫️🪷❤️🩹No se les olvide votar ❤️🩹🪷😶🌫️
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