【 𝙎𝙚𝙧𝙖𝙣𝙙𝙞𝙥𝙞𝙩𝙮 】

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ᴘʀᴏʙᴀʙʟᴇᴍᴇɴᴛᴇ ᴀʟʀᴇᴅᴇᴅᴏʀ ᴅᴇ 𝟷𝟸 ᴀɴ̃ᴏs ᴀɴᴛᴇs...


Durante esta época, se había esparcido un rumor sobre una persona solía merodear por los alrededores, sin ningún motivo aparente, pero que al mismo tiempo parecía tener muchas cosas que hacer. Era alguien a quien había que temer, pues las pocas personas que tuvieron un encuentro con él acabaron de forma trágica; heridos o... algunos no corrieron con tanta suerte.

Incluso cuando sus manos sí llegaron a mancharse de sangre, él no fue responsable de ni una sola muerte, provocando intriga en las personas que sabían de él y dando paso a todo tipo de leyendas urbanas o rumores acerca de su existencia.

Así que, unas personas creían que él sólo disfrutaba torturar a las personas, haciendo estado mental se deteriore a causa de esos eventos y que al final terminen de arruinarse la vida hasta morir.

Algunos otros dijeron que él tenía ojos y contactos por todas partes, razón por la que jamás se encargaba de matar directamente a sus víctimas; entonces nunca estabas a salvo.

Unos cuantos afirmaron escucharlo decir que tenía una hermana, y que todo lo hacía para ganar dinero y poder cuidar de ella.

Pero el rumor más popular y creído por la mayoría era el siguiente:

“Shikei Tamashi... si te encuentras con él, no sé encargará de matarte de inmediato; sólo te va a torturar hasta que se sienta satisfecho. Sin embargo, hay un propósito escondido en todo eso...

Él y toda su familia son como la muerte misma, acechando en silencio y esperando a su siguiente víctima en la oscuridad; nunca los verás venir y tampoco puedes librarte de ellos.

Los Tamashi saben cuándo y cómo morirás; por eso jamás van a asesinarte de inmediato. Te darán una mirada fría, a veces burlona, ya sabiendo cómo va a terminar todo, y en algún momento te dirán de forma indirecta cuál será tu final. No escucharás que te lo digan al pie de la letra, quizás porque les gusta jugar o porque lo tienen prohibido, pero si llegas a encontrarte o a convivir con alguno de ellos y te dan esa mirada... es porque tienes en tu destino una muerte cercana.”

Shikei nunca se molestó en desmentir ninguno de esos rumores y decidió sólo seguir con lo suyo, que era más que nada para desahogarse del estrés que tenía.

No obstante, el rumor sobre esa persona eventualmente llegó a oídos de alguien es específico que estaba dispuesto a buscarlo para encargarse del asunto, considerando que ya había asustado a mucha gente.

Shinichiro Sano apareció frente a él un día cualquiera, mientras él caminaba en los alrededores metido en sus asuntos. Parecía querer decirle algo, pero él no estaba interesado en escuchar, por lo que dio media vuelta para alejarse lo más pronto posible.

— Tú eres Shikei, ¿verdad? — el Sano le preguntó, corriendo para alcanzarlo y caminar junto a él.

— No me llames por mi nombre como si me conocieras de toda la vida.

— Entonces sí eres. — ignoró la pequeña amenaza. — Así que... 'Kei, ¿te molesta que te diga 'Kei?

— Sí.

— Te voy a decir 'Kei. — lo volvió a ignorar. — ¿Por qué andas asustando a la gente?

— No te importa.

— Sí me importa; no deberías tratar así a las personas, 'Kei.

— No es problema tuyo.

— Sí lo es, porque yo también vivo por aquí.

— Deja de seguirme.

— No hasta que me digas tus razones. — molesto por su actitud, Shikei se detuvo y miró a Shinichiro a los ojos. Incluso teniendo casi la misma altura, el Sano notar que él era más alto y estaba tratando de lucir intimidante.

— Escucha, no me importa lo que tú quieras, tampoco me importa lo que la gente piense de mí, esto no es tu problema y, por última vez, deja de llamarme “Kei” y tratarme como a un amigo cuando no lo somos.

— Pero podríamos serlo.

— Ahg, ya estoy harto de ti; no vamos a ser amigos. ¿Qué tengo que hacer para que lo entiendas? ¿Golpearte? Porque justo ahora no me molestaría.

— Sólo cálmate un poco-

— Tú no me dices qué hacer.

Entonces, sí, sí lo golpeó... no lo culpen, Shikei casi no sabe controlar sus emociones; él fue demasiado insistente y lo hizo perder la paciencia muy rápido, así que sintió que tenía que desahogarse sí o sí.

Pensó que después de haber hecho eso no volvería a ver al tal Shinichiro, haciéndolo sentir aliviado, pero para su mala suerte el chico volvió a encontrarlo apenas el día siguiente.

— Hola, 'Kei.

— Demonios, ¿y ahora qué haces aquí? Pensé haberte dicho que no éramos amigos, y que dejaras de llamarme así.

— Bueno, tuvimos un mal comienzo, ¿sí? Empezamos con el pie izquierdo.

— Todavía tienes la cara llena de golpes.

— ¿Y qué? Eso no quiere decir que no te pueda perdonar y podamos empezar de cero.

— ¿Y por qué tendrías tú que perdonarme a mí? No te hubiera golpeado si te hubieras ido la primera vez que te lo pedí.

— Todos cometemos errores; eso no quiere decir que no podamos ser amigos.

Una vez no bastó para alejarlo, así que lo volvió a golpear para que entendiera que de verdad no quería tener nada que ver con él, pero Shinichiro era demasiado persistente; regresó a hablar con él al día siguiente.

— ¿Y a dónde vamos a ir hoy?

— “Nosotros” no vamos a ningún lado; YO, en singular, voy a encargarme de mis asuntos.

— Bueno, pero no lastimes a nadie, 'Kei.

— Que dejes de llamarme así.

Y luego el día siguiente después de ese.

— ¿Cuánto tiempo más piensas regresar?

— Hasta que seamos amigos.

— Así que para siempre, todos los días a partir de hoy.

— Me detendré cuando seamos amigos; tú sólo lo tienes que aceptar, 'Kei.

— Ni en sueños, déjame sólo.

— ¿Hm? — ladeó la cabeza al darse cuenta de algo y luego le sonrió. — 'Kei...

— ¿Qué? No me mires con esa expresión de felicidad en tu rostro, da miedo.

— Awww, 'Kei.

— ¿Qué? ¿Qué hice?

— Me estás dejando decirte “Kei” y no te has quejado; fueron como tres veces.

— ¡Eso no significa nada! — se defendió de inmediato. — Es porque... ya me cansé de corregirte; haz lo que quieras y ya.

— Entonces te daré un abrazo, y no te puedes negar porque dijiste “lo que quieras”.

— Si te acercas más a mí, te voy a volver a golpear.

No le importo, aún así lo hizo.

E incluso después de eso, él regresó al día siguiente.

También el día siguiente a ese.

Y el día que le siguió.

Continuó volviendo a pesar de que él lo trataba mal y lo seguía golpeando; ese hecho lo estaba comenzando a cansar.

— ¡¿Qué demonios está mal contigo?! — tomó a Shinichiro con fuerza de la parte de enfrente de su camisa, desesperado por obtener una respuesta. — ¡Te dije que no quiero amigos! ¡Te golpeé como por... dos semanas seguidas, todos los días! ¡Ni siquiera te sabes defender! ¿Eres masoquista o algo así? ¡¿Por qué sigues volviendo?! — hizo una pequeña pausa. — Aunque te traté como basura y sabías todas las cosas malas que hice... ¿por qué? No le encuentro sentido; ¿por qué cualquiera querría que fuera su amigo después de todo eso? Es decir, ¿estás loco? ¿No ves que te estoy tratando de alejar de mí?

— 'Kei, ¿estabas... estabas tratando de protegerme de ti?

— Eso no... no es así.

— No eres malo en lo absoluto; eso es lo que aprendí todo este tiempo que conviví contigo. Estoy seguro de que te pasa algo que no puedo entender, pero te quiero ayudar, y por eso quiero que seamos amigos; creo que eres buena persona.

— No, no es lo que piensas; no soy buena persona.

— Lo eres, muy en el fondo.

— ¡¿Y cómo puedes estar tan seguro de eso?! — le volvió a gritar.

— Porque me seguiste dejando volver. — el contrario parpadeó un par de veces, tratando de entender su respuesta. — Me trataste mal todo este tiempo, pero de alguna manera, fuiste tú el que me dejó volver.

— Eso no tiene sentido.

— Bueno, si no hubieras querido que volviera en lo absoluto, creo que me hubieras golpeado apenas me veías cada día, pero me dejabas hablar contigo, acompañarte y seguirte durante un rato cada día. Entonces... está bien si me vas a golpear otra vez, sabes que no puedo defenderme mucho, pero sí sabes que voy a volver mañana.

Se quedaron en silencio por un segundo, luego Shikei se rió antes de finalmente soltar a Shinichiro.

— Estás loco. — se calmó, aún manteniendo su sonrisa. — Tal vez sí te estaba tratando de proteger de mí.

— No tienes que hacerlo; voy a estar bien.

— Lo sé ahora. — suspiró pesadamente y dio media vuelta. — Muy bien, aún tengo cosas que hacer hoy... vamos.

— ¿“Vamos” en plural?

— Supongo que me vendría bien un poco de compañía mientras estoy en eso. — lo miró con las mejillas un poco rojas de la vergüenza. — Pensándolo mejor, tener un amigo no suena tan mal...

Shinichiro sonrió victorioso al ver que había logrado su cometido, procediendo a seguir al más alto a donde sea que estuviera yendo caminando a su lado.

🌙 ¿Por qué al terminar de escribir sentí que parecían novios? 🕴️

Besitos en las manos, cuídense y tomen mucha agua.

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