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───── chapter 05 ─────
EL PRIMER COMBATE
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PONERSE EL GI FUE LO MÁS FÁCIL DE TODO EL
día. El Sekai Taikai había comenzado oficialmente, y el primer evento estaba a punto de iniciar. Aunque Jud disimulaba a la perfección, los nervios le carcomían por dentro.
—¿Lista? —La voz de Kim la sacó de sus pensamientos. Como siempre, la sensei se mostraba seria e intimidante.
—No. —Jud respondió con un tono temeroso, aunque claramente bromeaba.
—Lástima. —Kim dio un paso más cerca y ajustó la banda de capitana de su frente. —Demuestra lo que tienes, Silver.
Jud rodó los ojos con fastidio.
—¿Cuándo dejará de llamarme por mi apellido?
Kim apretó los labios en una sonrisa apenas perceptible.
—Quieras o no, eres su hija. —Con esas palabras, se dio la vuelta hacia la puerta. —Apúrate, estamos por iniciar.
Jud dejó escapar un largo suspiro mientras se miraba una última vez en el pequeño espejo del vestidor. A partir de ese momento, no había marcha atrás. No había tiempo para dudas o lamentos.
Con una expresión más decidida, salió de los vestidores. Estaba ahí por algo, y no pensaba dejar que nada ni nadie lo pusiera en duda.
—¿Lista? —preguntó Tory en un susurro, acercándose junto con todo el equipo. Jud quedó en medio de su compañera y Kwon.
—Siempre. —Jud sonrió con confianza, y Tory le devolvió el gesto.
—La competencia llamada Guerra de Capitanes. —La voz de Braun Gunther, el representante del Sekai Taikai, resonó con fuerza en el recinto.
Jud y Kwon intercambiaron una mirada rápida. Ambos sabían que eso podía significar algo muy bueno... o muy malo.
—Ya les dijimos lo importantes que son sus capitanes. Ahora veamos qué tan bien los van a proteger.
Jud negó con la cabeza y susurró dramatizando:
—Apenas llegué y ya me voy.
—Tranquila, nadie va a morir. —Tory le respondió con tono despreocupado, aunque la expresión de Jud no cambió.
—Cuatro dojos irán a la lona, solo uno quedará en pie. Si un capitán cae, todo su equipo queda fuera de esta ronda. —Gunther explicó con seriedad, haciendo énfasis en cada palabra.
Kwon aprovechó para inclinarse hacia Jud, hablando con un tono burlón:
—Solo no estorbes.
Jud le devolvió una mirada cortante antes de responder:
—Eres tan idiota que seguro intentas tirarme a mí o caer tú primero.
Kwon esbozó una sonrisa de lado.
—¿Una apuesta? El que caiga primero le debe algo al otro.
—No hago apuestas con el diablo. —Jud le respondió con tono firme, aunque la chispa de desafío en su mirada era innegable.
La discusión habría continuado, pero Kim los cortó de golpe.
—Revisen los tableros para ver su grupo. Los equipos se eligieron al azar.
En ese momento, una voz anunció:
—¡Grupo A, su turno!
Jud y los demás miraron la pantalla que mostraba la lista de equipos. Entre ellos, un nombre llamó la atención de Jud.
—Falchi della notte. —Leyó en voz alta.
—¿Qué? —preguntó Kwon, claramente perdido.
—Es italiano. —Jud lo señaló con una sonrisa maliciosa. —Significa Halcones nocturnos.
—Ah, claro, te falla. —Kwon se burló, señalando su propia cabeza como si se lo explicara.
Jud levantó los hombros sin prestarle mucha atención. Mientras revisaba los otros nombres, uno en particular la hizo detenerse por un segundo. Iron Dragons, el nombre le resultaba vagamente conocido, pero no logró recordar por qué. Negó con la cabeza, restándole importancia, y continuó.
Entonces, Tory susurró a su lado:
—Miyagi-Do.
El equipo se reunió rápidamente formando un círculo para planear su estrategia.
Jud respiró hondo. Podía sentir la tensión en el aire, pero también algo más: una chispa de emoción. Sabía que ese era su momento para brillar.
—Iremos por Miyagi-Do primero —dijo Kwon con tono de líder, su voz firme y decidida. —Son los más débiles, que vengan a nosotros. Luego, vamos por los otros dojos.
—A ver, niñito con delirios de grandeza —interrumpió Judith, su tono sarcástico y desafiante cortó el aire—. No funcionará.
—Judith tiene razón, los conocemos, protegerán el huevo —continuó Tory, mirando a Kwon con desdén.
—Tenemos que atacar, romper su primera línea y llegar a los capitanes —explicó Judith, mirando al equipo, pero Kwon la interrumpió de nuevo, arrogante.
—Cállate, solo apártate del camino y no te caigas —ordenó con desprecio, sin darle importancia a su sugerencia. Judith lo miró con una expresión incrédula, su paciencia al límite.
—¿Eres idiota o solo lo finges muy bien? —escupió Judith con una sonrisa torcida—. Escucha, tenemos que...
Kwon no la dejó terminar y siguió dando órdenes, ignorándola por completo.
—Jud, si hacemos lo que él dice, perderemos desde ya —dijo Tory con evidente enojo. Sus palabras eran claras, pero Judith mantenía la calma.
Ignorando el alboroto de Kwon, Judith caminó hacia sus senseis, una calma mortal reflejada en su rostro.
—Sé lo que debemos hacer, pero su niño mimado no escucha —comentó Judith con una mueca. Kim se acercó a ella con una sonrisa casi triunfante, notando la furia creciente en Judith, algo que debía aprovechar.
—¿Por qué me lo dices a mí? Ve y hazlo, haz que te sigan. Sé una capitana —dijo Kim, con un brillo calculador en sus ojos.
Judith la miró en silencio por un momento, luego su expresión cambió rápidamente. Una idea surgió como una ráfaga de viento y se apoderó de ella. Miró a Tory, una sonrisa astuta cruzando su rostro.
—¿Lista? —preguntó Judith, con determinación.
—Te sigo, capitana —respondió Tory con una sonrisa desafiante.
Ambas se abrieron paso entre el equipo de hombres, pasando por Kwon sin siquiera mirarlo.
—Sam es mía —declaró Judith con ferocidad, antes de lanzarse hacia el equipo de uniforme blanco.
—¿Qué haces? —gritó Kwon, corriendo tras ella, pero Judith no se dignó a responder. Su mente estaba centrada en una sola cosa.
—¡Comiencen! —gritó el presentador, y los golpes estallaron en el aire.
Judith, con su agilidad y fuerza, empezó a abrirse paso. Intentó llegar a Sam, pero Devon la interceptó. Con un rápido movimiento, Judith la derribó con una patada certera, dejando a Tory encargarse de lo demás. Era un enfrentamiento fácil para ella.
Pero Judith no se detuvo. Siguió avanzando, deshaciéndose de obstáculos menores, hasta que se encontró cara a cara con Robby. Los movimientos de Judith eran rápidos, fluidos y precisos. Robby intentó contraatacar, pero Judith lo evadió con una facilidad que hizo que él perdiera el equilibrio. Fue entonces cuando Miguel intervino, protegiendo a su capitán con un golpe certero.
—Déjamelos —dijo Kwon, acercándose a su lado con tono arrogante.
—Solo no te caigas —regañó Judith sin perder el foco de su objetivo.
Sin embargo, no tuvo tiempo de relajarse, pues al girar, una patada llegó casi a su rostro. Lo esquivó de manera acrobática, lanzándose hacia atrás con flexibilidad.
—Vamos, pero si es la traidora —dijo Demetri, desafiante.
—Esta es fácil —agregó Hawk, confiado en su victoria.
Judith rodó los ojos. Había algo aburrido en enfrentarse a ellos, como si estuviera perdiendo el tiempo. Sabía exactamente cómo jugar con ellos, cómo desviar sus golpes. Ambos atacaron a la vez, pero Judith resistió con una calma perturbadora. Cada golpe que intentaban era perfectamente desviado por su habilidad. La última patada de Demetri pasó en el aire, y Judith la aprovechó, derribando a ambos con un solo movimiento.
—Vaya, jamás había visto a alguien estorbar tanto —comentó Judith, mirándolos mientras estaban en el suelo, lamentándose.
Con un suspiro, Judith volvió a darse la vuelta, con Sam de frente, lista para el siguiente enfrentamiento.
Ambas se miraron, el aire pesado de tensión. Sam fue la primera en atacar, corriendo hacia Judith con un grito de guerra. Judith bloqueó el golpe y, al instante, contraatacó con un golpe directo. El combate entre ellas continuaba con ferocidad, pero algo captó la atención de Judith. Giró y vio a Kwon, atrapado en el brazo de Robby.
—Este idiota... —murmuró Jud frustrada—. ¡Tory!
La rubia entendió al instante, dejándole a Sam para concentrarse en liberar a Kwon. Mientras tanto, Jud corrió hacia Robby, quien aún intentaba dominar al capitán de Cobra Kai. Kwon aprovechó la distracción creada por el grito de Jud para liberarse con un giro rápido.
Robby apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Kwon lo golpeó con una patada lateral, enviándolo hacia Jud.
Jud, sincronizada con su compañero, saltó en el aire y aterrorizó una patada descendente que lo impactó directamente en él.
—¡Miyagi-Do fuera! Su capitán ha caído.
Jud respiró hondo, el corazón latiendo con fuerza. Kwon festejó rápidamente, su entusiasmo era palpable. Sin pensarlo, levantó a Judith, cargándola por la cintura en un gesto de victoria. Judith no le prestó mucha atención en ese momento; simplemente gritó, levantando las manos para unirse al festejo.
Pero en medio de la emoción, sintió algo que la detuvo. Una mirada penetrante, fija y cargada de intensidad. Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia esa dirección, y su cuerpo se tensó al instante.
Axel la observaba, él de pie, inamovible. Su rostro serio, su mandíbula tensa. Pero lo que más la sorprendió no fue solo su presencia, sino que acababa de formar parte del equipo, a un costado de su capitana, en la misma esquina. Había derrotado al otro dojo (el italiano) había sido parte de esa victoria, y ahora la miraba con una intensidad que ella no podía ignorar.
<<Ah, por eso Iron Dragons me parecía conocido>>. Pensó Judith, su corazón latiendo un poco más rápido.
Kwon la bajó cuando la emoción comenzó a desvanecerse. Ambos se miraron de nuevo, algo incómodos por la espontanea interacción así que mejor decidieron ignorarlo, por ahora.
—Su equipo está completo —comentó Tory, acercándose con los puños listos, sin perder el tiempo.
En el lado de Cobra Kai, solo quedaban Kwon, Yoon, Tory y Judith.
Por otro lado, Iron Dragons estaba completo, con Axel y la chica, los capitanes, detrás de todos con una postura imponente.
—Lo mismo —respondió Judith, mirando a Kwon con la expectativa de que la respaldara.
—Bien —dijo Kwon, sin vacilar. Los cuatro levantaron los puños, listos para lo que siguiera. Pero un movimiento del equipo contrario los hizo detenerse.
Los primeros en la fila de Iron Dragons se agacharon, una rodilla en el suelo, la otra levantada. Los capitanes permanecieron de pie, firmes como rocas. El resto del equipo se levantó saliendo de la lona.
—¿Es broma? —preguntó Judith, sin bajar los puños, su mirada fija en el capitán que ahora dominaba su atención con su presencia imponente.
Axel no se movió, pero su mirada se encontró con la de Judith. Sus ojos, serios y decididos, fueron suficientes para que una leve sonrisa se formara en su rostro. La sonrisa era casi invisible, pero Judith la captó al instante y le devolvió una sonrisa igual de pequeña, pero significativa.
—Tory y yo contra la chica, ustedes dos contra Ax —se detuvo, justo antes de mencionar el nombre de su contrincante. Tenía que disimular que el chico le dio un peluche la noche anterior—. El grandote —aclaró, sin poder evitar una ligera sonrisa.
—Bien —respondió Tory, con una mirada desafiante. Ambos equipos comenzaron a moverse, y la tensión en el aire era palpable, cada uno preparándose para lo que fuera a venir.
El combate entre los dojos alcanzaba su punto más intenso. Judith y Tory luchaban con todas sus fuerzas contra Zara, la capitana de Iron Dragons, mientras Kwon y Yoon se enfrentaban a Axel. Cada golpe resonaba con fuerza, y la tensión en el aire era palpable, como si toda la sala estuviera esperando que algo estallara.
Judith y Tory se turnaban para atacar a Zara, buscando desestabilizarla con cada golpe. Sin embargo, Zara demostraba ser increíblemente habilidosa, esquivando los ataques y contraatacando con una ferocidad que les dificultaba avanzar. En un momento, un golpe certero de Zara derribó a Tory, quien al caer a la lona no tuvo más opción que retirarse del combate. Ahora, Judith se encontraba sola frente a la capitana de Iron Dragons.
Mientras tanto, Axel observaba a Kwon y a Yoon con calma. Aunque el enfrentamiento no había durado mucho, Axel estaba decidido a terminar rápido. Con un movimiento ágil y preciso, derribó a Yoon sin esfuerzo. Kwon, al ver esto, se lanzó hacia él, pero Axel, tranquilo, lo mantuvo lejos, esquivando con facilidad cada uno de sus ataques. Kwon no lograba acercarse ni un paso. Axel no quería perder tiempo. En su mente aún rondaba la imagen de Judith siendo levantada por Kwon, un pensamiento que lo impulsaba a acabar rápidamente, aunque realmente aún no sabía porque le molestó aquella —insignificante— interacción.
Mientras Judith y Zara seguían peleando, los golpes y patadas se sucedían sin cesar. Zara, aunque buena, no era mejor que Judith. Ambas mantenían un ritmo feroz, sin ceder ni un centímetro. Judith, con su capacidad para leer los movimientos de sus oponentes, detectó una pequeña debilidad en Zara: cada vez que bloqueaba un golpe, su postura se desequilibraba ligeramente. Era algo sutil, pero suficiente para aprovecharlo.
Con un rápido movimiento, Judith lanzó una patada a la espalda de Zara, empujándola hacia adelante. En ese instante, todo pareció ralentizarse. Judith corrió hacia Zara, saltando al aire con la intención de derribarla de una vez por todas. Al mismo tiempo, Axel apartó a Kwon de un solo movimiento, su mirada fija en las dos combatientes.
Sin embargo, justo cuando Judith estaba a punto de impactar a Zara, Axel, con un rápido y decidido impulso, corrió hacia ellas. Antes de que Judith pudiera aterrizar su golpe, Axel lanzó una patada a su costado, derribándola al suelo con fuerza. Judith jamás esperó esa intervención, y aunque su costilla dolía, no era nada comparado con otros enfrentamientos. Aún en el suelo, las luces del lugar se oscurecieron cuando una figura se plantó frente a ella.
—¿Estás bien?—escuchó la voz de Axel, cargada de preocupación, pero Judith no pudo responder.
—¡Cobra Kai, eliminado!—gritó el presentador.
Zara y los demás de Iron Dragons corrieron hacia Axel, rodeándolo mientras festejaban la victoria.
Yoon, al ver a Judith en el suelo, se apresuró a ayudarla a levantarse.
—Te dije que perderíamos por tu culpa, estorbo—protestó Kwon, acercándose rápidamente.
—Si hubieras hecho tu parte, tal vez su capitán no me hubiera pateado—respondió Judith, señalando a Kwon con el dedo en el pecho mientras se defendía.
Sus ojos buscaron a Axel al otro lado de la lona. Lo encontró, rodeado por su equipo, claramente celebrando la victoria. Un suspiro de frustración escapó de Judith mientras se alejaba, su mano en el costado por el dolor. Decidió salir de la lona, sabiendo que tenía que alejarse.
—¡Jud!—gritó Tory, preocupada, intentando seguirla.
—Estoy bien—respondió Judith con seriedad. Tory conocía ese tono: mejor dejarla sola.
Axel la vio irse, adolorida, y una punzada de culpa lo recorrió. Su preocupación por Judith solo creció al verla alejarse.
❝ WATER FOUNTAIN ❞ just in Wattpad
by Eli_fanfic / Lizzie Arellano
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