31. Entrenamiento

Entrenamiento

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  NARRADOR:

  Selena caminaba cautelosamente por el oscuro andén de la estación de tren abandonada, sus pasos resonaban en el silencio de la noche. La luna llena se alzaba en el cielo, iluminando débilmente el lugar y añadiendo un toque misterioso al ambiente. Detrás de ella, estaba Derek Hale mirándola intensa y melancólicamente mientras la seguía de cerca. Notaba todo lo que estaba mal con ella en ese momento; el silencio; sus suspiros; la forma en la que trataba de evitar mirarlo. Recordó la mañana de ese mismo día verla salir del baño de niñas de la escuela con un rostro lleno de preocupación. No quiso preguntar y tampoco pudo, Selena se fue en ese instante.

  Selena se detuvo en el centro del andén logrando que Derek hiciera lo mismo y jugó con sus dedos mientras rompía el silencio con una voz temblorosa.

  —¿Alguna vez piensas en tu padre?

  La pregunta lo tomó por sorpresa y Selena notó un destello de dolor en su mirada. Iba a evitar que respondiera luego de darse cuenta de que su pregunta había sido muy repentina y un grave error, pero Derek soltó un suspiro y respondió antes.

  —Sí, todos los días, sobre todo por la noche.

  Selena sintió un nudo en la garganta y bajó la mirada.

  —Lo siento, no debí preguntar eso —se disculpó, llevando una de sus manos a la frente—. Es que... No lo entiendo.

  Derek se acercó a ella y apoyó ambas de sus manos sobre los hombros de Selena mientras pronunciaba su nombre intentando calmarla. Él sabía que él que su padre los había abandonado era un tema demasiado delicado para ella aún, lo entendía, pero tampoco quería verla en ese estado.

  —Mírame —ordenó en un susurro. Selena negó lentamente, pero el llevó una de sus manos cerca de su mentón y la obligó a levantar la mirada con suavidad—. Mírame, Selena.

  Ella clavó su mirada en la de Derek y sus ojos se llenaron de lágrimas inmediatamente. No pudo evitarlo, aunque lo intentara enfrente de él jamás podía fingir. Derek acarició su delicada piel y le dedicó una pequeña sonrisa. No importaba las formas en la que Selena se mostrara, él siempre la encontraba hermosa.

  —Sé lo que te preocupa en verdad, ¿es tu hermano, cierto?

  Ella asintió. Jamás dejaba de pensar en él.

  —Papá debía protegerlo de todo... —Selena volvió a bajar la mirada—, ahora yo debo hacerlo.

  Derek negó tomando el rostro de ella con ambas manos mientras buscaba sus ojos de nuevo. 

  —Esa no debe ser tu responsabilidad. Tu madre aún está contigo, sigues siendo una niña. Si te aferras a eso ahora, nunca podrás liberarte de ello en la vida.

  —Es mi hermano menor, tendrá que serlo.

  —Entonces también será mi responsabilidad; tu carga será mi carga.

  Selena esbozó una leve sonrisa y Derek la abrazó con fuerza, enterrando su rostro en su pecho. Ella podía escuchar sus latidos acelerados y no podía negar que se sentía de la misma manera.

  —No es culpa tuya, Lena —susurró Derek.

  Derek, sintiendo la urgencia del momento de seguirla, extendió su mano hacia Selena con la esperanza de detenerla, pero ella la apartó con brusquedad, logrando que él se detuviera detrás de ella, rendido ante su determinación.

  —No puedo creer que le hicieras eso —soltó Selena molesta.

  —Él lo quiso.

  Selena se detuvo y se volteó a verlo. A Derek no le hizo ninguna gracia ver la mirada decepcionada que tenía ella y cuando Selena vio salir a Isaac del tren, esa mirada fue mucho peor.

  —¡Tiene dieciséis años, Derek! Es un niño, no sabe lo que quiere, no conoce los riesgos.

  —¿Y tú sí? —preguntó Derek y enseguida se notó el arrepentimiento en la forma que bajó la mirada junto a un suspiro.

  —Sé lo que quisiste decir con eso. —Selena se acercó a Derek y clavó sus ojos en los de él, demostrándole con eso que no dejaría que la intimidara de ninguna forma—. Y para que quede claro: el hecho de que yo no sea algo sobrenatural no significa que no conozca los riesgos de este mundo. Las veces que te creí muerto o a Scott me confirman que esto no es para cualquiera. Si quieres arruinarle la vida a alguien, háztelo a tí, pero no involucres a un niño. Y recuerda que en primer lugar fuiste tú el que se molestaba cada vez que Scott tomaba la decisión más estúpida que un adolescente podría tomar.

  —¿Crees que estoy buscando que niños mueran? Luego de todo lo que hice por ustedes, luego de proteger a Scott como me lo pediste, ¿crees que busco matar a alguien?

  —Eres un buen manipulador, Derek, pero conmigo no podrás. Comienza a reflejar tus palabras en tus acciones, tal vez así comience a creer que dices la verdad, mientras tanto y como sigas actuando igual que un idiota, pensaré que todo ese tiempo juntos lo usaste para quitarle el poder a tu tío, no porque de verdad te importaramos.

  —Si me importan —murmuró Derek con un nudo en la garganta.

  Selena lo vio directamente y en su estómago se formó el mismo nudo, tan tenso que comenzaba a dolerle. Su garganta se cerró, incluso aún teniendo demasiadas cosas que decirle. Sus ojos ardieron y quitó la mirada de encima de él. Podía molestarle el asunto de Isaac, pero lo que en realidad le dolía en el alma, era la forma en la que Derek la ignoró luego de convertirse en alfa. Ella en verdad creía que habían sido un medio para el fin.

  No importaba cuanto diera de si misma, a su manera de ver el mundo, todos terminaban por dejarla.

  —No parece —terminó, antes de darse la vuelta e irse.

  Derek la observó perderse en la oscuridad, hasta que volteó hacia Isaac.

  —Dime todo.

  [...]

  SELENA MCCALL:

  Como tenía varias horas libres antes de regresar a trabajar, decidí distraerme asistiendo al entrenamiento de Lacrosse de Scott. Sabía que a él no le gustaba cuando iba, ya que siempre terminábamos discutiendo con el entrenador sobre quién tenía la razón en determinadas situaciones. No podía evitar involucrarme cuando mandaba a Scott o a Stiles al banco sin oportunidad. Tal vez no eran los mejores... Bueno, quizás eran demasiados malos, pero sólo necesitaban un poco más de entrenamiento. Aunque en ese instante sólo era Stiles quien lo necesitaba.

  Me senté en las gradas y de lejos logré ver a Stiles y Scott conversando con seriedad mientras se terminaban de alistar con el uniforme. Scott debió notarme porque se volteó enseguida hacia mi y me saludó confundido mientras que Stiles, a su lado, sacudía su mano con tanta euforia como si creyese que no lograría verlo.

  El entrenamiento comenzó poco después, Scott fue a la portería (lo que me pareció extraño, pero no me di importancia) junto con otro chico que haría de defensa y los demás se encargaron en hacer una fila algo desastrosa para lanzar a la portería.

  Todo parecía indicar que sería un entrenamiento tranquilo, hasta que cada vez que uno de ellos comenzaba a correr con la pelota, Scott se le adelantaba a la defensa y golpeaba al jugador con fuerza.

  —¡McCall! Al arco —ordenó el entrenador luego de tocar el silbato.

  Me crucé de brazos.

  No fue la última vez que lo hizo. Scott logró derribar a casi la mitad de ellos sin dejarles la posibilidad de llegar a la meta, lo cual empezó a confundirme por completo. Incluso en un momento, lo vi conversar con uno de ellos durante unos segundos mientras sonreía tiernamente. Al intentar voltear hacia Stiles para ver si estaba igual de confundido que yo, noté a alguien observando el entrenamiento desde lejos con gran atención. No me costó mucho darme cuenta de que era Derek, vestido completamente de negro era bastante obvio.

  El desvió la mirada hacia mí, pero yo la quité de encima de él. No podía verlo sin sentirme como una idiota.

  Estaba por irme, cuando vi a varios oficiales entrar al campo con seriedad. Me puse de pie inmediatamente. 

N.A:

Amo el drama y los flashback, ¿pero saben que amo más? La tensión, y estará lleno de eso en los siguientes capítulos. ¿Si recuerdan las imágenes que muestro en el primer apartado de gráficos? ¿Adivinen cuál está por hacerse realidad? Jsjsjs

-Gim. 🌻

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