Capítulo Doce

Haerin hizo una mueca al tocarse la cabeza, ésta sangraba debido al golpe que se dio por caer de las escaleras al quedar inconsciente.

La chica caminaba con cuidado por el bosque, no podía ver casi nada y sentía que en cualquier momento le daría un ataque.

Claro, Felix la estaba persiguiendo para matarla y ella ni siquiera sabía donde estaba parada. Era lógico.

Hablando de eso, Haerin aún no podía creer que Felix la había traicionado de esa manera. Él era conocido por ser alguien muy alegre y dulce, ¿dónde había quedado ese chico? Esa pregunta rondaba por la cabeza de ella, mientras buscaba la salida de aquel espeso bosque.

No pudo seguir hablando con Yeonjun ya que su celular se estaba quedando sin batería, aunque ya no sabía si era real o era otra de sus alucinaciones creadas por Felix.

Sus pasos de detuvieron de pronto, su cuerpo entero se paralizó, sus ojos se abrieron más de normal y su cabeza se alzó con imágenes llegando a su mente.

"—Ni una palabra de esto a nadie, Haerin, ¿entiendes?

Una pequeña Haerin miraba confusa a su madre.

—¿P-por qué no puedo decir sobre el monstruo que me quiere comer?

—Porque solo es tu imaginación y si le dices a alguien, no querrá jugar contigo.

Los ojitos de Haerin se pusieron brillosos y se levantó de la silla con espanto.

—¡No! ¡Yo quiero que jueguen conmigo!

—Por eso, ni una palabra a nadie. ¿De acuerdo?

La niña asintió con expresión triste, pero algo cruzó por su cabeza.

—P-pero Ruiqi sabe eso.. Y sigue jugando conmigo.

Su madre suspiró con cansancio.

—Es porque esa niñita igual está mal de la cabeza.

Haerin parpadeó confundida.

—¿Yo igual lo estoy?

Sin embargo, la mujer no respondió directamente.

—Ya se te pasará."

"—Haerin, ¿por qué tus papás no te quieren?

La mencionada miró a su amiga.

—Ellos me quieren, no entiendo por qué dices eso.

—Es que una vez los escuché diciéndote adoptada. No sé qué es eso, pero parecían enojados...

—¿Adoptada?—Haerin ladeó la cabeza con confusión—¡Ah! ¡Ya sé que es eso!

Ruiqi sonrió al ver a su amiga aplaudir contenta.

—¿Qué es?

—Mi papá en la noche, cuando estoy acostada en mi camita, me va a adoptar.

La contraria frunció el ceño.

—Eso es arropar...

—¿Ah, sí?—Haerin hizo un puchero.

—¡Pero estuviste cerca!—Se apresuró en decir Ruiqi, sacándole una sonrisa a su amiga."

Haerin volvió en sí con la respiración agitada. Se encontraba tirada en el suelo.

¿Qué diablos había sido eso?

El aliento se le fue y se le hizo un nudo en la garganta cuando vio a Felix observándola desde arriba con una sonrisa.

—¿Estabas tomando una siesta?

☠︎︎

—¿De verdad vamos a salir así como así?

Minho y Minju habían salido de la casa a escondidas para dirigirse al bosque.

—Sé que eres una cobarde de primera, pero también tengo claro que harías lo que sea por tus amigos—El chico miró a su mejor amiga—¿O me equivoco?

La chica guardó silencio por unos segundos.

—No te equivocas... No entiendo lo que pasa, pero quiero ayudar a Ruiqi.

Minho sonrió y fijó su vista al frente mientras seguían caminando.

—¿Deberíamos alertar a la policía ya mismo?

—Ellos no hacen ni mierda—Gruñó el chico—Algo que aprendí es en no confiar en ningún adulto en estos temas. No te creen nada.

—¿Cómo lo sabes?

—Mi mamá odia que lea sobre mitos y cosas así. Ella siempre fue muy creyente de Dios y dice que las cosas que leo son pura maldad, esa es una de las razones por la que no quería que nos viera o escuchara saliendo ahora.

—Con razón el living está lleno de cruces y rosarios.

—Apenas mi mamá cometía un error, iba a la iglesia a confesarse—Minho miró el suelo—Lo sigue haciendo.

—Una mamá muy creyente y un hijo obsesionado con los mitos... Quién lo diría.

Minho soltó una corta risa.

—Y justo resulta que todos los mitos sobre este pueblo son malos.

☠︎︎

—¡Aish! ¡Mierda!

Ruiqi se quejó cuando una rama le hizo un raspón en el brazo.

Estaban entre la espalda y la pared, ya que si encendían alguna luz Felix los ubicaría de inmediato, pero si se quedaban a oscuras todo sería mucho más difícil.

Yeonjun miraba a su alrededor desesperado, solo quería encontrar luego a Haerin. Y Seungmin también se preocupaba por la chica, pero le importaba más encontrar a Felix y ver que diablos le ocurría a quien se suponía que era su mejor amigo.

Los pies del castaño pisaron algo extraño, llamando su atención. Sacó su celular y lo prendió para alumbrar.

—¿Qué haces?

—¿Qué mierda es esto?

Ruiqi y Yeonjun miraron lo que Seungmin estaba iluminando y se quedaron en silencio.

El suelo estaba lleno de velas y, por el estado en el que estaban, ya habían sido encendidas.

—Seungmin... ¿No me habías dicho algo sobre sospechas de un culto?

El mencionado se quedó sin habla.

—Encontremos a Haerin y salgamos de aquí.

Yeonjun rompió el silencio, demasiado espantado como para quedarse un segundo más ahí.

El bailarín y la chica siguieron avanzando, pero Seungmin se quedó congelado en su lugar, perdido en sus pensamientos.

¿Cómo se conectaban Felix, los borrachos, el culto y Haerin?

Porque tenía que haber alguna razón por la que Felix quería específicamente a Haerin.

—¡Seungmin! ¡¿Por qué sigues ahí?! ¡Vamos!

Al escuchar el llamado, fue con ellos.

☠︎︎

—Esto es muy aterrador.

Una Minju asustada casi choca con un árbol.

—Ten cuidado.

La chica no dijo nada, siguió avanzando aterrada mientras Minho miraba a su alrededor con detalle.

—Entiendo que esto te cause curiosidad...—Habló Minju en un susurro—Pero no estamos aquí para investigar, estamos aquí para buscar a Ruiqi y luego largarnos.

Minho suspiró.

—Cierto. Lo lamento.

—Ruiqi estaba buscando a Haerin, ¿qué le habrá pasado? Y sigo sin entender lo de Felix.

—Tampoco lo entiendo—Minho se relamió los labios—Pero será mejor hacerle caso.

No entendía porqué Ruiqi estaba advirtiendo algo sobre Felix, cuando, según lo que Minho había visto y confirmado por sí mismo, él era una persona muy buena y amable.

Pero quizás estaba equivocado.

Después de todo, apenas cruzó palabras con él.

Unos ruidos de unos pasos y ramas crujiendo sonaron detrás de ellos, haciéndolos asustar y voltearse de inmediato.

Casi no veían, así que Minju apuntó con la linterna y se encontraron con una persona complemente cubierta, de pies a cabeza, con una túnica negra.

—...¿Ruiqi?—La chica preguntó en voz baja—¿Eres...?

Antes de poder terminar de preguntar, la persona salió corriendo alarmando a ambos.

—¡Espera!

Minho se mordió el labio y antes de poder pensar con claridad, su cuerpo se movió de forma automática persiguiendo a aquella persona.

—¡Minho!—Minju gritó con espanto—¡No vayas! ¡Es peligroso!

El mencionado no hizo caso y siguió corriendo.

La persona en la túnica negra estaba tratando de huir, pero al darse cuenta de que Minho no se iba a rendir detuvo su paso, dejando al chico desconcertado.

Tomó una gran bocada de aire antes de hablar mientras que el contrario se giraba.

—¿Quién eres?

Y la figura delante de él se sacó el gorro de la túnica, mostrando que era una mujer.

—¿Qué hace aquí?—Minho frunció el ceño—¿Por qué huyó? ¿Por qué usa una túnica negra?

Sin embargo, la mujer no respondió, solo lo miró con ojos muy abiertos.

—¿Qué le pasa?

—Eres tú...—Murmuró ella con sorpresa.

—¿Qué?

No sabía porqué, pero Minho se había asustado por esas palabras.

—Me resultas conocido, pero creo que nunca te he visto—La mujer decía sin quitarle la mirada de encima.

—Yo tampoco la he visto, así que...

—Lee Sunhee.

Minho guardó silencio ante lo dicho y abrió sus ojos en demasía, casi ahogándose con su propia saliva.

—E-ese es el nombre de mi madre... ¿Cómo...?

—¿Tu madre?

El chico detectó algo de rencor en los profundos ojos de ella.

—¿Cómo la conoce? Yo nunca la había visto.

—No sabía que tenía un hijo—Ella soltó una risa corta—Que ironía que esa desalmada tenga un hijo a pesar de lo que hizo.

Minho ya no sabía qué pensar.

—Te ves joven... Quizás tienes la misma edad que ella.

—¿Ella? ¿Quién?—El chico no daba más de la confusión—¿Por qué habla así de mi madre? ¿De dónde la conoce?

—¡Minho!

Minju se acercó asustada gritando el nombre de su amigo.

—¡Aquí estás!—Entonces, se percató de la otra presencia—¿Qué estás haciendo?

La mujer retrocedió unos cuantos pasos y, gracias a eso, Minho se pudo percatar lo que había a los pies de ella.

Unas velas manchadas con sangre.

Entonces, todo en su cabeza cuadró y se armó como un rompecabezas.

La túnica negra, las velas, la sangre... Un culto.

La mirada asustada de Minho y la mirada profunda de la mujer chocaron en ese momento.

Y al chico casi se le va el aire.

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