43 ⌇ HAPPY ANIVERSARY!
━━━━━ 𝐍𝐄𝐈𝐆𝐇𝐁𝐎𝐑𝐒; 𝐂𝐀𝐏𝐈𝐓𝐔𝐋𝐎 𝐅𝐈𝐍𝐀𝐋
❛¡FELIZ ANIVERSARIO!❜
𝐃𝐄𝐃𝐈𝐂𝐀𝐃𝐎 𝐀
saritaplaay
FEBRERO HABÍA DADO PASO, el aniversario de Antonella y Arthur sería sólo en un par de horas. La castaña no podía creer que ya iban a cumplir un año de relación, ya tenía todo preparado para lo que iba a regalarle a su chico porque no sólo sería una cosa, tenía planeado hacer muchísimas cosas, primero hacerle de sus desayunos favoritos, luego invitarlo a comer pizza para almorzar ya que en su primera cita eso era lo que los dos habían comido, y encima también le había comprado ropa, algunos de sus perfumes favoritos y un brazalete para que los dos compartieran.
Fue la primera en levantarse y mirar el reloj, apenas eran las siete de la mañana, Arthur estaba durmiendo plácidamente y sólo esperaba que el rubio no se diese cuenta de que ella ya se había despertado. Se quedó un rato vigilandole ya que Arthur se movía en búsqueda de ella para abrazarla a él pero no sé despertó.
La castaña hizo su rutina de la mañana para cambiarse la pijama que llevaba por un short de jeans y una camisa de Arthur de las que siempre solía quitarle, peinó su cabello e hizo su rutina de la cara para luego pasar a maquillarse. Cuando estuvo lista se fue hacia la cocina, encendiendo la luz y buscando todo lo que utilizaría para hacer panqueques.
Echó la harina en el bowl para hacer lo mismo con la leche, los huevos, azúcar, una pizca de sal para equilibrar el gusto y comenzó a batir todos los ingredientes para dejar una mezcla consistente. Sacó el sartén para esparcirlo con algo de aceite y esperar a que se calentará para hacer los panqueques; cuando hizo la cantidad suficiente se encargó de las malteadas de chocolate intentando no hacer mucho ruido, y apenas estuvo todo listo comenzó a servirlo.
Cuatro panqueques para Arthur porque los adoraba y tres para ella. Decoro el plato de su chico con corazones, crema batida y algunas galletas, para pasar a hacer café y un omelette por si Arthur quería algo salado.
El rubio empezó a abrir los ojos lentamente adaptándolos a la luz de la habitación y soltando un bostezo, tomó su reloj para mirar la hora, nueve de la mañana. ¡Nueve de la mañana!
—Oh por Dios —se puso de pie, buscando sus cosas para entrar al baño y darse una ducha.
Tardó menos de diez minutos, se fue al armario en busca de su ropa al mismo tiempo que respondía los mensajes de su celular, buscó el secador para secarse el cabello mojado y ya listo, aplicó loción varonil sobre su cuerpo, se puso su reloj y salió de la habitación. El olor a comida recién hecha inundó sus fosas nasales causando que sonriera de manera inmediata.
Y se sorprendió al entrar a la cocina y ver a Antonella ordenando todo en la barra, se veía tan bonita como siempre. Llevaba shorts de jeans que acentuaban su figura, dejando ver sus lindas e hidratadas piernas, y una de las camisas de él. Arthur no mentía, le encantaba cuando Antonella utilizaba su ropa, era como algo que sin dudas lo enamoraba más y más. Su cabello iba suelto como siempre pero esta vez no tenía ondas sino que iba completamente lacio.
La amaba, demasiado.
La castaña parecía no haberse dado cuenta de su presencia, se acercó a ella abrazándola por detrás y besando su mejilla tiernamente.
—Buenos días amor de mi vida —saludó susurrando sobre su oreja, Antonella tragó grueso al sentir su aliento chocar con su piel.
Posicionó sus manos sobre las de Arthur que las tenía sobre su abdomen acariciando el mismo de manera tierna.
—Buenos días mi amor —ella le respondió, girándose sin romper el abrazo, y pasando sus manos hacia los hombros del monegasco que colocó las suyas sobre su cintura— ¿Cómo amaneciste?
—Increíble —se inclinó hacía ella para unir sus labios en un beso que la hizo sonreír enamorada— ¿Por qué no me dijiste que ibas a hacer el desayuno? De ser así me hubiese levantado contigo y te ayudo en todo, amor.
Susurró sobre sus labios, Antonella negó.
—Quería que fuese una sorpresa, bueno ya la viste así que —se separó de él, tomándolo de la mano y sonriéndole— sorpresa.
—Te amo, de verdad, pero me lo tendré que llevar.
Nella frunció el ceño.
—¿Cómo así?
—Tengo que ir al trabajo para resolver algunas cosas —soltó un resoplido— y me levanté tarde, no quiero ser impuntual.
—Pero—
—Nos vemos más al rato princesa, ¿sí?
Tomó su desayuno para guardarlo en una taza y Antonella apretó sus labios, asintiendo. ¿A caso no se acordaba que estaban cumpliendo un año juntos? Arthur tomó sus cosas e hizo lo mismo con las llaves del departamento y de su auto, mientras que se acercaba a Antonella para besar sus labios y sonreírle.
—Te amo.
Ella sintió su corazón romperse, asintió.
—Igual —contestó a secas, Arthur la miró sin entender.
—¿Pasa algo amor?
La castaña intentó no mirarlo de manera fulminante. ¿De verdad le preguntaba si pasaba algo? ¡Claro que pasaba algo, él se había olvidado de su aniversario! ¡Cumplían un año de novios y se le había olvidado por completo!
—Nada —mencionó desganada pasando una mano por su cabello y soltando un suspiro, Arthur se acercó a ella poniendo una mano en su mentón y obligándole a mirarle.
—¿De verdad?
—Sí, está todo bien Arthur —se hizo a un lado— es mejor que te vayas ya, así no llegas tarde al trabajo. Te acompaño hasta la puerta.
Comenzó a caminar hasta la misma con Arthur detrás, le abrió la puerta y se quedó recargada de la misma, viendo al suelo, Arthur se posicionó enfrente de ella, así que la castaña subió la mirada para verlo.
—¿De verdad no pasa nada? —volvió a preguntar, Antonella hizo un ligero puchero para negar.
—La verdad no lo sé. ¿Sabes qué día es hoy siquiera? —inquirió de mala manera, no quería ser grosera con Arthur pero es que la situación le estaba siendo indignante.
¿Cómo no iba a acordarse de que los dos cumplían un año de relación?
—Eh, martes, pero no entiendo q—
—Vete Arthur, que tengas un bonito día.
Le cerró la puerta en la cara sin dejarle dar un beso y soltó un resoplido, deslizándose por la puerta para llegar hasta el suelo y sentir sus ojos cristalizarse. Apoyó sus brazos sobre sus rodillas y negó, ella había estado planeando hasta la cena que quería hacerle a su novio ¿Y él simplemente no sé acordaba de que cumplían un año?
Cosa que le parecía rara, pues Arthur siempre solía recordar las fechas importantes que compartía con Antonella, pero ¿Justamente se le olvidaba la mas importante?
Quizá era el estrés del trabajo, con todo eso de que ahora estaba por comenzar en la fórmula dos quizá estaba algo nervioso. No, igual no tenía justificante.
Se puso de pie, yéndose hasta la habitación en busca de un suéter para irse hasta la casa de Less, ya siquiera tenía ganas de decirle que se viesen a la hora de almuerzo. ¿Para qué? De todas maneras Arthur ni siquiera se acordaba de que cumplían un año.
Su celular comenzó a sonar, el rubio estaba llamándole, ella atendió.
«—¿Qué? —preguntó cortante.
«—Oye amor, ¿hice algo qué te molesto? No quería irme al trabajo sin antes saber qué es lo que hice que te puso así...
«—No hiciste nada, Arthur.
«—Bueno princesa, tú actitud parece decirme lo contrario...—ella suspiró.
«—¿De verdad no lo sabes?
«—¿Saber qué? No entiendo de qué me hablas, amor.
Antonella sintió sus ojos cristalizarse, tragó grueso sin saber cómo responder, sí, ya le había confirmado que no se acordaba, y no podía ser parte de una broma o algo por el estilo porque conocía bastante bien cuando Arthur le mentía.
«—Nada, hablamos después ¿vale? Tengo cosas que hacer.
«—Amor pero—
Cortó la llamada. Tomó las llaves de su auto y fue en busca del mismo al parqueadero para irse hasta la casa de Less, no tardó mucho en llegar, su hermana mayor le había pedido si podía cuidar a Adrien porque ella iría a hacer algunas diligencias laborales, y aunque Antonella se había negado por lo que tenía planeado con su novio respecto al aniversario, ya había cambiado de opinión.
Algunas lágrimas cayeron por su mejilla mientras estaba parada en el semáforo escuchando «Someone Like You» de Adele, es que simplemente no podía creer que de verdad Arthur se hubiese olvidado de su aniversario, resopló.
Intentó no darle importancia a la situación, ya luego hablaría con él o quizá Arthur recordaría que estaban de aniversario, arrancó el auto y no tardó mucho en llegar a la urbanización dónde vivía su hermana, estacionó el auto frente a la camioneta de Sam, extrañándose de que la camioneta de su cuñado estaba ahí.
Se bajó del auto y se acercó a tocar el timbre, su hermana junto a su esposo abrieron la puerta, Adrien estaba en brazos de la primera mencionada.
—¡Nella! —Sam besó su mejilla y Less secundó su acción— ¿Cómo estás?
—Bastante bien, ¿ustedes qué tal? —sonrió, o al menos hizo el intento.
Antonella era muy pésima disimulando cuando estaba molesta como era el caso, si su boca no lo decía, definitivamente sus facciones lo hacían y eso Less lo notó.
—¿Segura?
—Sí —Sam y Less se miraron entre sí pero no dijeron nada más.
—Bueno —Less la miró insegura, más sin embargo le tendió a Adrien en brazos— nosotros volvemos en un rato, si necesitas algo de Adrien puedes llamarme, igual te dejé una notita en el refrigerador con sus horas de comida y todo eso.
—Está bien.
—Que raro que no vino Arthur —Sam mencionó soltando una risita ligera— ya sabes, como los dos siempre andan juntos y además les encanta cuidar a Adrien.
—Ah sí, es que tuvo que salir a trabajar —ella sonrió a labios pegados, aunque fue más una mueca— pero bueno, hola Adrien.
Su hermana mayor le tendió el bebé y Nella lo cargó sonriente, su malhumor desapareció de inmediato cuando escuchó la risita del pequeño sobre su oreja, Less y Sam se miraron sonrientes para tomarse de la mano y ver a Nella.
—Nos vemos en un rato.
Ella asintió.
—Que tengan lindo día.
—Igualmente para ti, Nella —los dos le sonrieron al mismo tiempo.
Tomados de la mano se fueron hasta el auto, mientras que Nella cargaba a Adrien y tomaba su manito haciendo un ademán de despedida a sus padres, Sam tocó la bocina y cuando salieron de la urbanización, ella finalmente se adentro a la casa. Tommy estaba durmiendo en el suelo, comenzó a mover la colita cuando la castaña se acercó a él, y empezó a hacerle cariño.
—Bien Adrien —lo dejó sentado en la isla de la cocina para ver la nota que Less había dejado en el refrigerador— vamos a ver qué te toca de almuerzo, ya haz desayunado.
Adrien empezó a reírse y a Antonella le causó ternura, su celular empezó a sonar, Arthur.
Soltó un resoplido.
«—¿Qué?
«—Amor ya entiendo qué es lo que te pasa, soy un idiota —le dijo, Antonella sintió su ritmo cardíaco acelerarse. ¿Se había acordado?
«—Bueno...
«—¿Estás molesta conmigo por qué he dejado un desorden en la habitación, verdad? Te prometo que yo lo recojo apenas llegue es q—
«—¿Es en serio, Arthur?
Tensó su mandíbula, no podía creerlo sinceramente que no podía. ¿Cómo no iba a molestarse si su novio había olvidado su aniversario de un año? ¿¡Cómo no iba a hacerlo?!
«—Pues sí, es por eso ¿no? Es que no encuentro más razones por las que te hayas molestado amor...
«—¿No encuentras más razones? —preguntó irónica, soltando un resoplido y apoyando su celular contra su hombro para bajar a Adrien al sueño, Arthur asintió.
«—Es lo que estoy diciendo, ¿puedes decirme qué fue lo qué hice? No me gusta que estés molesta conmigo sin razones.
«—Tú sabrás.
Y volvió a cortar la llamada. ¿Recordarle? Evidentemente era algo que no iba a hacerlo, no le recordaría que era su aniversario porque quería ver si Arthur Leclerc era lo suficientemente capaz de acordarse por su propia cuenta, de no ser así, entonces... significaba que no le importaba, en lo absoluto.
Y empezaba a replantearse... ¿y si él ya no estaba tan interesado en la relación?
Tragó grueso, sacudiendo su cabeza para no pensar mucho en el tema, y encargarse de la sopa que le estaba preparando a su sobrino con algunos vegetales. Pidió comida Italiana para ella, más específicamente una pasta a la carbonara que se le había antojado, y después de comer junto a Adrien y haciéndolo reír, los dos se fueron a la sala a ver caricaturas.
Una hora y media después, su sobrino se quedó dormido sobre sus brazos, los cuales por cierto ya los tenía completamente adormilados, ser mamá era de verdad un trabajo admirable porque era excesivamente agotador, más aún cuando los bebés estaban en sus primeros meses, por suerte Adrien no era de llorar o quejarse mucho.
Estaba haciendo algo de frío debido a que el aire acondicionado de la sala estaba encendido y el sueño ya estaba contagiando a Nella, así que apagó las luces y subió las escaleras para irse hasta la habitación de su sobrino, acostándose con él en una de las camas que estaban ahí, y sacando su celular para distraerse un rato.
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Antonella sintió como le tocaban el hombro y empezó a abrir los ojos lentamente, se sorprendió al ver a Less ahí parada mirándola con diversión y se sentó en la cama con rapidez dándose cuenta de que se había quedado dormida.
—Oh por Dios —talló sus ojos para tomar su teléfono y mirar que ya estaban por ser las cinco de la tarde, la hora se había ido bastante rápido.
—Te quedaste dormida —su hermana le dijo divertida, ella miró su celular, Arthur no le había mandado ningún mensaje.
—¿En serio? No me digas —respondió con sarcasmo poniéndose de pie, estiró sus brazos, hizo una mueca al ver como Less la veía con una ceja alzada— perdón Less, no quise responderte así.
—Nella sé que desde que llegaste te pasa algo, ¿qué pasó? ¿Discutiste con Arthur?
Ella soltó un suspiro, pasando una mano por su cabello y negando.
—Es que...—bajó la mirada, jugando con sus manos para luego mirar a su hermana mayor que había cargado a Adrien entre brazos ya que se había despertado al igual que su tía— Arthur se olvidó de nuestro aniversario, Alessia.
Le respondió, su hermana mayor abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué? No te creo...
—Así como lo escuchas —guardó su celular en el bolsillo de su pantalón— desde hace semanas que estuve planeando todo lo que iba a hacerle, el desayuno, el almuerzo y en la cena se supone que improvisaría algo y le daría algunos regalos que compré para él, pero está mañana cuando no me dijo nada y a duras penas se comió el desayuno, yo... se me quitaron las ganas de todo.
—Oh Nella...
—No pasa nada, Less —sonrió por compromiso— supongo que ya no le importa que cumplamos un año o algo así, no lo sé, de todas maneras ya tengo que irme, estoy segura que tú querrás tener tú rato de privacidad con Sam y yo estoy aquí molestando...
—No lo haces Nella y lo sabes bien, y que mal de Arthur de su parte —la castaña asintió— pero ¿Por qué no te das una ducha, te cambias y salimos un rato a cenar por ahí? Tú, Sam, Adrien y yo, así te distraes un rato ¿qué te parece?
—Bueno, la verdad es que no tengo ropa aquí así que no creo que sea buena idea.
—De hecho —Less salió de la habitación haciéndole una seña para que la siguiera hasta la suya— hoy después de hacer las diligencias laborales fui a la tienda y traje esto para ti.
Antonella la miró sin entender cuando le tendió una bolsa, abrió la misma con confusión, aguantándose las ganas de chillar al ver un vestido que Nella quería desde hacía unas cuántas semanas, lo había visto en una tienda cuando estaba paseando por el centro comercial y había quedado encantada con él.
—¡Oh Less! —dejó de sonreír y la miró con confusión— ¿Cómo sabías que quería uno de estos? Sólo le dije a Arthur...
—Porque te conozco, Nella —se rió divertida—. Cuando pasé por la tienda y vi este vestido dije "a Nella le va a encantar" y ya veo que sí, así que arreglate más bonita de lo que ya eres para que salgamos todos juntos ¿vale? Si quieres puedes usar mi baño o el del pasillo.
—Oh Less —se acercó a darle un abrazo efímero a su hermana mayor— eres la mejor de verdad.
—Lo sé —ella le guiñó un ojo y Antonella soltó una carcajada.
—Uy, egocéntrica —las dos rieron— usaré el baño del pasillo mejor.
—Está bien. ¡Sam ven a cuidar a Adrien mientras Nella y yo nos arreglamos!
—¡Voy!
Sam llegó con rapidez en busca de su hijo y Antonella tomó sus cosas y se fue hasta el baño del pasillo, se dió una ducha bastante relajante para el día tenso que estaba teniendo y el agua estaba tan fresca que arregló el malhumor que tenía, no había respondido los mensajes de Arthur porque se había quedado dormida pero sabía que tenía varios mensajes en su bandeja de entrada, respondió algunos mensajes de Sophie que estaba mostrándole algunos logos que había hecho y ella le respondió.
Se secó el cabello para después de eso ir por algunos productos faciales que Less le prestó para su respectivo skincare y cuando estuvo lista, se fue a vestir.
Miró el vestido tendido en la cama, era simplemente precioso, de tiras y estilo corset, pegado al cuerpo, largo y espalda descubierta, con una abertura en la izquierda dejando ver las piernas, era color beige, y la tela tenía unos brillos que se apreciaban más de cerca, simplemente delicado y elegante.
Se lo puso con emoción y se miró en el espejo sonriendo, era precioso. No sabía a donde iría a cenar con su cuñado, su hermana y su sobrino pero seguro sería un lugar elegante. Se puso sus tacones para después pasar a maquillarse.
Se dejó el cabello completamente lacio, y después de estar lista se sacó algunas fotos en el espejo de la habitación de invitados, tomó la carrera que Less también le había dado y que hacía juego con el resto del outfit para salir de la habitación y bajar las escaleras en búsqueda de su hermana, quién estaba en la sala ya arreglada.
—Ya estoy —informó con una sonrisa.
—Terminó de vestir a Adrien y nos vamos —le dijo Less, Nella asintió— ¡Te queda precioso el vestido!
—Arthur se va a enamorar más—
Less lo miró de mala manera, carraspeando. Nella dejó de sonreír para tragar grueso y asentir.
—Claro... bueno creo que saldré un rato...
Ambos asintieron y Nella salió de la casa, Alessia miró de mala manera a su esposo.
—¡Cállate! ¿Cómo vas a mencionarle a Arthur?
—¡Se me fue!
Ella le dio un golpe en el hombro. Después de tener listo a Adrien, salieron juntos, aunque Nella se fue en su respectivo auto para darle espacio a su hermana y a su cuñado, no sabía a dónde la estaban llevando, pero no tardó mucho en reconocer las calles del lugar en dónde estaban.
Era la pizzería en la que ella y Arthur habían tenido su cita por primera vez, tragó grueso, las calles de Mónaco estaban llenas como de costumbre, entraron al restaurante y la nostalgia apareció en Nella, ya de pronto no quería bajarse del auto y mucho menos cenar. ¿Cómo a Less se le había ocurrido llevarla a cenar allí? ¿Era al propósito?
Parqueo el auto en un puesto libre y se bajó con rapidez, acercándose a su hermana mientras que la veía.
—Less yo no quiero cenar aquí, ¿no podemos ir a otro lugar? —pasó una mano por su brazo al mismo tiempo que hacía una mueca, Less negó.
—¿Pasa algo con este restaurant?
—Sí —asintió— Arthur y yo tuvimos aquí nuestra primera cita, y hoy que es nuestro aniversario y él se olvidó, bueno... no es como que me vaya a encantar estar aquí ¿comprendes?
Less hizo una mueca, asintió.
—Bueno, entonces nos tocará cancelar la reservación.
—Lo menos que quiero es eso, pero es que de verdad—
—No pasa nada, Nella —puso una mano en el hombro de ella— si te incómoda nos vamos y ya está, hay más restaurantes por acá. Pero mientras cambio el pañal de Adrien ¿Puedes ir a cancelar la reservación? Subes las escaleras y ahí estará el mesero, solo das nuestro apellido y ya.
—Vale, no me tardo. Conozco otro lugar de pizzas que es bastante bueno también...
—Ahorita vemos eso.
Nella asintió, entró al restaurant el cuál estaba lleno pero tampoco tanto e hizo lo que Less le había dicho, subió las escaleras para llegar hasta la segunda planta, por lo general, ahí era como la "zona vip" e incluso solían apartarla para cualquier evento, como la vez en la que ella había tenido su cita con Arthur y sólo habían sido ellos dos.
Suspiró, ya estaba, Arthur se había olvidado de su aniversario pero eso no significaba que la había dejado de amar, ¿verdad?
Inconscientemente sus ojos empezaron a cristalizarse y vio al mesero allí cuidando la zona, le tocó el hombro llamando su atención.
—Buenas noches señorita ¿En qué puedo ayudarle?
—Vine a cancelar una reservación.
—¿Nombre?
—Alessia Ferrer.
—¿Ferrer? —el mesero acomodó las gafas que llevaba, Antonella asintió sin emitir sonido alguno— ah claro que sí, sígueme.
Cabizbaja, Antonella le siguió el paso, pensando en que el lugar estaba excesivamente oscuro, se detuvieron en un punto de la caminata, el mesero la miró.
—Deme un segundo y ya le atiendo.
—Pero, no comprendo...
—¿Qué no comprende?
—¿Me quedo aquí? —el señor asintió. Se fue del lugar y Antonella comenzó a seguirlo.
Aunque su caminata se vio frenada cuando las luces se encendieron de repente, captando su atención, detuvo el paso, girándose a ver quién había encendido la luz. Su corazón comenzó a latir de manera desenfrenada cuando su campo visual vio todo lo que había enfrente; la zona privada estaba decorada de globos de colores, había un arco de los mismos que decoraba la pared, y en la misma un "Feliz Aniversario" con Arthur acompañado de un ramo de rosas recargado de ahí.
Tragó grueso. ¿Estaba soñando o cómo...?
Su novio iba con jeans negros, y una camisa de botones que para su suerte, eran del mismo color de su vestido. Tenía algunos botones desabotonados, y las mangas arremangadas, su cabello iba bien peinado como a Nella le encantaba, el rubio comenzó a acercar a ella, y Nella empezó a ponerse más nerviosa de lo que ya estaba.
Arthur la miraba con una sonrisa que denotaba lo perdidamente enamorado que estaba de ella, la tomó de la mano con su mano libre, mientras que la acercaba a él y unía sus labios en un beso que la tomó, claramente, por sorpresa.
—¿De verdad pensabas que iba a olvidarme de la fecha más importante que comparto con el amor de mi vida? —susurró sobre sus labios, mirándola con una sonrisa— feliz aniversario mi amor.
Y la volvió a besar, Antonella correspondió, sintiendo como las lágrimas empezaban a deslizarse por sus mejillas cuando cerró los ojos, se separó de Arthur para mirarlo, ni siquiera sabía que decir.
—Arthur... ¿qué significa esto? —él soltó una risita, apegándola a él y besando su frente con delicadeza.
—Que estamos celebrando nuestro aniversario...
—Sabes bien a qué me estoy refiriendo, amor —tragó grueso— es que yo pensé que... me refiero a...
—¿Qué se me había olvidado? Ya lo sé, sé que estuviste odiándome todo el día por esto —los dos soltaron una risita— pero fingir que se me había olvidado que era nuestro aniversario era la única forma de mantenerte distraída y que la mentira me saliera bien.
Ella le dió un golpe en el hombro.
—¡Pensé que se te había olvidado que cumplíamos un año! Eso me tuvo de mal humor todo el día, bueno Less fue la que me trajo... espera —lo miró con una ceja alzada— ¿Less ya sabía sobre esto?
El rubio soltó una carcajada.
—Less, Sophie, Charles, Lorenzo... mientras Less y Sam te distraían los demás íbamos ordenando todo esto aquí —le mencionó, Arthur se inclinó a dejar un beso en sus labios— no llores amor, me vas a hacer llorar a mí.
—Es que es muy hermoso todo, te amo —ella se puso de puntitas porque aún con tacones Arthur seguía siendo más alto que ella— y siento haber estado de odiosa todo el día contigo, es que no sabía que ibas a tener esta sorpresa, yo...
—No te disculpes mi reina —la miró con una sonrisa— entiendo perfectamente tu enojo, más bien discúlpame a mi por haber tenido que actuar así, no sabes cuánto me dolió el tener que fingir que no recordaba nuestro aniversario o incluso no compartir el desayuno contigo, sé que te molestó.
—¿Cómo sabes? —los dos rieron, ella lo tomó de la mano acercándose a la decoración y mirando a Arthur con una sonrisa— esto es demasiado precioso amor, de verdad, muchísimas gracias. Lo que yo tenía pensado darte ¡Se queda corto al lado de esto! Es muy poco lo mío.
—No importa mi amor, con tenerte a ti ya lo tengo todo —le acarició la mejilla, ella lo miró con sus ojos cristalizados y se acercó para besarlo, apegándolo más hacia ella para intensificar el nivel del beso.
Unos aplausos los hicieron separarse, acompañados de flashes cegadores, Charles, Sophie, Lorenzo, Less y Sam —que Nella no sabía en qué momento habían subido— estaban ahí, sacándoles fotos y mirándoles con una sonrisa.
—¡Vivan los novios! ¡Feliz aniversario! —gritaron al mismo tiempo, haciéndolos reír, Antonella los miró con sorpresa.
—Chicos... son unos mentirosos —se quejó, provocando risitas en los presentes.
—Teníamos que colaborar con la causa, Nella —Charles le dijo con una sonrisa— que por cierto, espero que te guste porque nos tardamos como veinte horas ordenando todo este lugar.
Sophie le dió un golpe en el hombro.
—¡Tampoco exageres!
—¿¡Qué no?! ¡Pero si es la verdad!
—No lo es, nos tardamos como—
—Bueno —Lorenzo carraspeó— ya grabamos y ya les sacamos fotos, pero ahora los dejamos para que disfruten de su aniversario, por cierto, felicidades chicos.
—Muchísimas gracias —respondieron los dos al mismo tiempo, Lorenzo palmeó el hombro de Charles que seguía discutiendo con Sophie.
—¡Ya chicos! —se quejó, Charles lo miró indignado.
—Bueno pero si ella es una necia —se quejó, la castaña lo miró indignada.
—¿¡Yo soy una necia?! Agh, eres insoportable Leclerc —pasó por su lado dándole un empujón y se fue a abrazar a Nella y Arthur— ¡Felicidades chicos, los amo!
Y salió de ahí haciéndolos reír. Los chicos se fueron para darles privacidad, Arthur tomó de la mano a su novia para sentarse en la mesa que estaba allí, posicionándose al lado de ella mientras que pasaba un brazo por su hombro esperando a que le trajeran la comida para la cena.
—¿Sabes por qué escogí este lugar? —Arthur le preguntó, acariciando su pierna con delicadeza y provocando que Antonella se pusiese nerviosa, lo miró, los ojos de ambos brillaban al hacer contacto visual entre sí.
—¿Porque aquí tuvimos nuestra primera cita? —respondió a modo de pregunta, Arthur sonrió enamorado.
—Sí —bajó la mirada para relamer sus labios y volverla a ver— también porque sé lo mucho que te encanta la pizza, y celebrar nuestro aniversario aquí cuando tuvimos nuestra primera cita en este lugar me parecía el regalo perfecto.
—Estar contigo es el regalo perfecto —ella acarició la mejilla de él, Arthur mordió su labio inferior.
—Te amo demasiado de verdad —antes de que la castaña le respondiera se puso de pie y le tendió la mano— por cierto ¿te ha gustado el vestido verdad?
Nella se miró a sí misma para verlo.
—Sí, Less me... ¿Haz sido tú amor?
El rubio se rió, Nella abrió la boca con indignación.
—¿¡Haz sido tú quién me lo ha comprado?!
—Obvio que sí.
—No me lo puedo creer —se soltó de su agarre, pasando ambas manos por su cara y otra vez aguantándose las ganas de llorar—. ¡Lo tenías todo planeado! Desde que me molestara conmigo hasta que Less me trajera acá para darme esta sorpresa, no lo puedo creer.
—Soy increíble, lo sé —le guiñó el ojo, Nella se rió divertida y asintió.
—Lo eres.
—Y tú también, mi amor, por cierto —la tomó de la mano, apegándola a él y acariciando su espalda descubierta con delicadeza, provocando que Antonella sintiera un chispeo recorrer su espina dorsal— te ves increíblemente preciosa.
Susurró sobre su oído, causando que la piel de la castaña se erizara, ella tragó grueso disfrutando de las ligeras caricias de Arthur sobre su espalda, los dos se miraron fijamente.
—Tú también te ves increíblemente precioso.
El monegasco unió sus labios en un beso, sonriendo en medio del mismo y apegándola más a él, Antonella subió sus manos hasta los hombros del rubio, pasando su mano derecha por el cabello de él y despeinando el mismo, mientras que seguía el movimiento tranquilo de los besos de su novio.
—Me olvidaba las...—los dos se separaron, Charles los miraba pícaro, siendo inevitable reírse, Antonella se sonrojo de la vergüenza abrazándose a Arthur y escondiendo su rostro en el pecho de él— llaves —continuó el monegasco— no se preocupen, sigan en lo suyo, yo no vi nada terrones de azúcar.
Los dos rieron ante el apodo de él, Arthur siguió los pasos de su hermano.
—¿Lo dices por ti y...?
—Silencio Arthur —se quejó, agarrando las llaves de su Ferrari y guardandolas en el bolsillo del pantalón— oigan chicos, si no quieren pizza me dejan ¿vale? Estaré en la zona de abajo con los demás.
Les sonrió y empezó a caminar hacia la salida.
—Ahora si los dejo solos, pero controlen esas horm—
—¡Ya vete! —Arthur se quejó, provocando que Charles lo viese con indignación.
Nella se rió.
—Charles siendo Charles.
El rubio soltó una risa y asintió, los dos volvieron a sentarse juntos después de besarse un rato, no tardaron mucho en llegar con la pizza que además de ser bastante grande, era de la favorita de Nella y Arthur.
Al lado de la pizza había una notita que tenía la letra de Arthur, Antonella la tomó para comenzar a leer su contenido.
"Feliz Aniversario, amor de mi vida.
Desde que llegaste a mi vida he sido el.
más feliz y agradezco por tenerte, te
amo demasiado, gracias por ser como
eres, por ser mi otra mitad. Espero que
te guste mi regalo y perdón por haberte
hecho molestar fingiendo olvidar nuestro
aniversario, te amo, te amo.
Tú novio,
Arthur Leclerc."
Y fue ineludible que sus ojos volvieran a cristalizarse, le dió un abrazo el cuál Arthur correspondió, y se separó para mirarlo.
—Gracias a ti por ser el mejor novio del mundo —ella susurró— Dios, no sabes lo mucho que me encanta el momento en el que nos cruzamos aquella noche de año nuevo, porque ahí comenzó nuestra historia. Nunca pensé que al final, después de tanto tiempo estando enamorada de ti, si terminaría contigo, con el vecino que pensaba que no iba a hablarme.
Arthur se rió, sintiendo sus ojos cristalizarse y acariciando la mejilla de su chica para unir sus labios en un beso.
—Y yo tampoco pensé que que terminaría con la vecina que pensaba que no iba a hablarme, pero aquí estamos, celebrando un año de novios —susurró, viéndola con ternura.
—Te amo demasiado.
—Y yo a ti también mi amor.
Los dos se dieron un abrazo, para luego reírse y quitarse las lágrimas que decoraban sus mejillas, comenzando a comer y hablando sobre su día.
Era increíble como los dos se habían gustado desde que eran unos adolescentes, y ahora, estaban cumpliendo un año de novios. El tiempo pasaba rápido y con él, el amor que Antonella y Arthur se tenían incrementaba, porque después de todo, de eso se trataba el amor verdadero, y los dos eran más que felices siendo su otra mitad, apoyándose y ayudándose a crecer entre sí.
━━━━━ es el capítulo más largo que he hecho así que me haría mucha ilusión que voten muchísimo y también comenten 🥹🫶🏻🫶🏻
este es el final del libro, pero falta el epílogo!
💌
—girlofmyidols.
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